Nahuel Moreno sobre la Segunda Independencia contra el imperialismo mundial  

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Escrito por: Eduardo Mahecha, 15/4/2019.

 

Sud y Centro América sólo podrán romper con el atraso y la esclavitud uniendo a todos sus estados en una poderosa federación. Pero no será la retrasada burguesía sudamericana, agente totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá este objetivo, sino el joven proletariado sudamericano, destinado a dirigir a las masas oprimidas [por la liberación social y nacional]. La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: Por los estados unidos soviéti­cos de Sud y Centro América.

Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proleta­riado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metropolitanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colabo­ración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emanci­pación final y completa con el derrocamiento del imperialismo en todo el mundo. Un triunfo del proletariado internacional libraría a los países coloniales de un largo y trabajoso período de desarrollo capitalista, abriéndoles la posibilidad de llegar al socialismo junto con el proletaria­do de los países avanzados.

La perspectiva de la revolución permanente no signifi­ca de ninguna manera que los países atrasados tengan que esperar de los adelantados la señal de partida, ni que los pueblos coloniales tengan que aguardar pacientemente que el proletariado de los centros metropolitanos los libere. El que se ayuda consigue ayuda. Los obreros deben desarrollar la lucha revolucionaria en todos los países, coloniales o imperialistas, donde haya condiciones favorables, y así dar el ejemplo a los trabajadores de los demás países. Sólo la iniciativa y la actividad, la decisión y la valentía podrán materializar realmente la consigna “¡Obreros del mundo, uníos![1], León Trotsky, 1940.

 

 

Introducción

 

Hugo Miguel Bressano, alias Nahuel Moreno (1924 – 1987), uno de los más importantes dirigentes marxistas de la Cuarta Internacional y el movimiento socialista mundial en la segunda posguerra, fiel y lúcido seguidor de León Trotsky (1879 – 1940), proveniente de Argentina, hizo agudas elaboraciones sobre la Segunda Independencia de los países oprimidos, América Latina en especial, pero que también podría extenderse (hipótesis falible) a África, Asia y el este de Europa[2]. Es decir, de aquéllas naciones y pueblos oprimidos que habían pasado por una revolución anticolonial burguesa o proletaria o simplemente un proceso político de descolonización y modernización capitalista. Pero que, tras una serie de sucesos del mercado mundial de trabajo y el desarrollo desigual y combinado de las fuerzas productivas y los capitales, seguirían siendo países sometidos al imperialismo capitalista naciente desde el punto de vista económico-financiero y tecnológico, diplomático, político-gubernamental y militar, al igual que cultural-científico-artístico, epistémico y social.

Es necesario que las nuevas generaciones de trabajadores estudiemos en profundidad y releamos críticamente en la actualidad de la lucha de clases mundial, continental y nacional, al “Tigre” Nahuel Moreno y a su mentor internacionalista clásico, el “Viejo” ruso bolchevique, León Trotsky. Para aprender y corregir los errores de ambos por igual o de alguno de los dos y desarrollar los aciertos teórico analíticos, programáticos, metodológicos y políticos del maestro y de su aprendiz. En su defecto, compararlos con otros y desarrollar los de de otro “seguidor” trotskysta de posguerra y referentes de otras corrientes menos ortodoxas (Ernest Mandel, Ted Grant, Pierre Lambert, Gerry Healy, etc). O bien de otros compañeros actuales (Emilio Albamonte, Jorge Altamira) o volver no solo a ambos dirigentes proletarios históricos, Trotsky y Moreno, sino los nuevos dirigentes que retomen la antorcha roja de Marx, Engels y Lenin en el siglo XXI.

En el proceso bicentenario[3] de celebración y conmemoración de los 200 años de la Primera Independencia en distintos países del continente latinoamericano desde el año 2010 al 2024 realizados demagógicamente por gobiernos burgueses pero reivindicada también también por sectores sociales y políticos independientes[4] obreros y pequeñoburgueses o no gran burgueses. (Este 2019 se conmemora en Colombia la victoria político-militar bicentenaria del Pantano de Vargas que derrotó al Imperio Español y sentó las bases de crear una república burguesa independiente y luego semicolonial respecto a USA).

Luego de las promesas de los “gobiernos alternativos” burgueses de Chávez-Maduro (la crónica crisis venezolana en curso, presión pro imperialista de Guaidó-Trump y padecimiento y odio de clase del pueblo trabajador con el bonaparte Maduro), los Kirchner, Evo, Correa, Lula-Dilma y Mujica, Ortega y FMLN. Es decir, su proceso de antecedentes y origen, desarrollo y auge, recambio-caída y decadencia, tras procesos de resistencia, revoluciones y contenciones de reacción democrática, para acuñar los términos de Moreno. La restauración capitalista en Cuba “socialista”, con un modelo dictatorial capitalista de Estado y régimen de partido único, a lo China, aunque con roces con el imperialismo.

Tras la ofensiva imperialista euro yanqui de Trump, la OEA y la ONU, las bases militares yanquis en el continente (77) y el mundo (800 o mil), la cárcel de Guantánamo, la nueva derecha latinoamericana (Macri, Bolsonaro, Duque, etc). La recolonización de las multinacionales euronorteamericanas y el club de países ricos de la OCDE, la guerra comercial de USA y el imperialismo europeo con los “países emergentes” China y Rusia. El supuesto bloque económico BRIC y los países árabes como Irán y Arabia Saudita, al igual que fuerzas como ISIS (Estado Islámico) y antes Al-Qaeda, también Corea del Norte, con roces con el Occidente imperialista en la geopolítica global.

La también farsa del Comité de Descolonización de la ONU y la lucha antiimperialista, de autodeterminación nacional, autonomía y soberanía nacional de los pueblos en: Palestina, Sahara Occidental, Kurdistán, Cataluña, Puerto Rico, Haití y Martinica, Malvinas, Mali, Crimea, Irlanda, Taiwán y Hawai, Jammu y Kashmir, Irak y Afganistán (las invasiones colonialistas de la OTAN en 2001 – 2004 y ocupación militar externa-interna por años con gobiernos títeres actuales, luego de los Atentados terroristas a las Torres Gemelas, que inauguraron este siglo convulso). El escándalo de WikiLeaks sobre documentos secretos y conspirativos y delitos atroces del imperialismo, la reciente entrega proyanqui del asilado político, Julián Assange, por parte del gobierno ecuatoriano a sus verdugos.

Las luchas revolucionarias obreras y populares en curso contra dictaduras burguesas o bonapartistas y sus regímenes antidemocráticos, con el factor contradictorio del rol interventor del imperialismo “democrático” y la independencia de clase y la solidaridad internacionalista, en los países de la Primavera Árabe en el Norte de África y el Medio Oriente y países como: Siria, Libia y Yemen, Sudán y Argelia, Arabia Saudita y monarquías del Golfo Pérsico, Nicaragua y Venezuela, Honduras, Cuba, Filipinas, Irán, China, Argelia y Zimbabwe, Congo, Togo, Mauritania, Turquía y Angola, etcétera.

Por todos estos procesos complejos, desiguales y combinados, concretos y generales, expresiones del imperialismo capitalista realmente existente en el siglo XXI, los nuevos que surjan en las próximas décadas y años, es necesario tematizar la estrategia de revolución socialista mundial y la tarea central de la liberación social y nacional e independencia nacional en las semicolonias y colonias, como en los pueblos oprimidos en los centros, para la victoria proletaria antiimperialista en todo el orbe.  Las elaboraciones marxistas de Nahuel Moreno y Trotsky, además de las de Lenin, pueden ser útiles y vitales a esta colosal empresa obrera y popular, de la cual depende la suerte de la revolución mundial en el siglo XXI en sus cadenas-eslabones periféricos débiles y centros fuertes pero cruciales de Europa y América del Norte, Oceanía, Japón-Corea e Israel, de nuestros hermanos proletarios, por la victoria final estratégica.

 

Revolución socialista en Cuba, restauración capitalista y ofensiva imperialista: la vigencia de la Segunda Independencia

 

En el libro de Nahuel Moreno, La Revolución Latinoamericana (1962), tres años después de la victoria de la revolución cubana de 1959, la primera revolución socialista triunfante de América y el Hemisferio Occidental, con el primer Estado obrero del continente. Según algunos, un texto con muchos errores centristas de caracterización de la dirección y el proceso cubano, entre otras cuestiones, pero con perspectivas analíticas continentales acertadas, según otros, Nahuel Moreno puntualizó lo siguiente: “Cuba, epílogo de la primera liberación latinoamericana, es el prólogo de la segunda [independencia][5]. ¿Qué significa esto? Que la isla caribeña cubana, colonia de España, fue la última en independizarse en 1898 y lograr una república burguesa moderna, aunque no tardó mucho en ser recolonizada por un “aliado” en la guerra de independencia, los Estados Unidos de América.

Por este cambio imperceptible de amo es que el gran poeta y periodista, el ideólogo revolucionario y combatiente de la burguesía liberal, José Martí, muerto en batalla en 1895, junto con el colombiano José María Vargas Vila, fue uno de los primeros en llamar a una “segunda independencia”[6] de la potencia imperialista USA para consolidar una democracia burguesa “real” y “caribeña” en Nuestra América (1891), como reza su libro icónico y el sueño revolucionario de la Patria Grande. Dice la pluma soberana de Martí, criticando el mentado espíritu igualitario de la doctrina pan-americana Monroe: “Jamás hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera…más vigilancia, ni pida examen…que el convite que los Estados Unidos (de América) potentes…determinados a extender sus dominios a América, hacen a las naciones americanas de menos poder, ligados por el comercio…De la tiranía (colonial) supo salvarse la América española; y ahora…urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española [o latina] la hora de declarar su segunda independencia […] Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever[7].

No tardó medio siglo Cuba en realizar su epílogo independentista burgués para iniciar otro, de carácter ya no liberal sino de contenido material socialista y proletario. La revolución cubana contra la dictadura pro-yanqui de Fulgencio Batista, dirigida por la dirección pequeñoburguesa de Fidel Castro y el Che Guevara, del Movimiento guerrillero 26 de Julio, fue el prólogo –no el epílogo– de la segunda independencia latinoamericana y caribeña contra el imperialismo euroyanqui. Impulsada, al menos indirectamente, por los vientos de Octubre de la revolución proletaria en Rusia. Esto en pos de crear, al modo de Trotsky, una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina, punta de lanza contra los ricos del norte y apoyo de los hermanos proletarios nativos de aquellos países imperialistas. Es decir, la revolución de segunda independencia latinoamericana y de otras latitudes semicoloniales (Vietnam, etc), impulsaría la revolución socialista en Estados Unidos y Europa toda, y viceversa.

Prosigue Moreno, sobre las tareas de la segunda independencia y el sujeto social-político de ella, sostuvo en su momento: “La Independencia Latinoamericana…Es que allí, junto al control colonial, se sumaba el agudo problema indígena y agrario que asustaba  a las clases  poseedoras.  Ese problema [el agrario, el de las nacionalidades oprimidas, entre ellas los pueblos indígenas, sumemosle hoy, los migrantes y la dependencia económica, desigualdad social estructural trabajo-capital y las libertades democráticas] aún subsiste, y es uno de los motores de la segunda liberación latinoamericana, dirigida ya no por la burguesía, sino por las masas explotadas[8].  

Más adelante, agregó a su análisis:

“3) Aceleramiento de la crisis del imperialismo yanqui

La crisis del imperialismo es un hecho admitido por los propios imperialistas. Iniciada antes de la Revolución Cubana por los impactos de las revoluciones coloniales [de China, Corea del Norte, Argelia e India, etc] y de los portentosos avances técnico-militares de la URSS, ahora se ha agudizado considerablemente. Cuba estalla en medio de la crisis imperialista, acelerándola y pasándola a una fase superior, e inscribiéndose en el proceso revolucionario norteamericano como una etapa en la que los países latinoamericanos –colonias directas de Estados Unidos– comienzan su segunda independencia[9].

La revolución cubana expropió a las empresas petroleras yanquis, los bancos y hoteles, además hizo una reforma agraria e industrialización, con ayuda del estado obrero burocrático de la URSS en sus plantaciones y monocultivo, tras la división internacional del trabajo en que seguía primando el imperialismo central pero que obstante había coordinación económica desigual de las economías planificadas no capitalistas, cuestión incluso criticada a su modo por el Che Guevara.

La revolución cubana la hicieron el campesinado pobre y el proletariado, las “masas explotadas” (sujeto social), aunque no fue dirigida por un partido de los explotados (sujeto político) sino un partido-guerrilla de clase media, el M-26J, luego convertido en un partido stalinista[10]. En obras como Dos métodos frente a la revolución latinoamericana (1964) y Tesis sobre el guerrillerismo (1987), Moreno polemizó con el método-estrategia del guerrillerismo como vanguardista e inefectivo para la consecución de la segunda independencia latinoamericana, obrera y socialista. Algo que a la postre se mostró cierto por la negativa, debido a las innúmeras tragedias de cientos de guerrillas luchadoras vencidas y miles de combatientes revolucionarios honestos perdidos. El caso más trágico, el conflicto armado colombiano y la reciente desmovilización histórica de las FARC-EP, la guerrilla campesina más antigua del mundo, con la victoria estratégica del Estado proyanqui y las élites uribistas-santistas.

De todos modos, la revolución cubana, como parte de las revoluciones socialistas anticoloniales de China, Corea del Norte y Vietnam, abrió la posibilidad (“prólogo”, diría Moreno) de lograr la segunda independencia latinoamericana, obrera y socialista, para la derrota del imperialismo en América y, a la postre, en todo el mundo. La época de la revolución burguesa de primera independencia y la colonización capitalista originaria (analizadas pormenorizadamente por Moreno en la primera parte del segundo capítulo de La Revolución Latinoamericana, 1962, como en el libro Método de interpretación de la historia argentina, 1975), ya habían sido superadas por la historia. Por eso la segunda y definitiva independencia será directamente socialista y antiimperialista (o no será tal), en íntima ligazón, contagio o efecto dominó con otros continentes recolonizados y el mundo imperialista con los contingentes revolucionarios del proletariado avanzado. Aun cuando haya habido una restauración capitalista en la isla cubana (para algunos prematuro en la mitad de los 90’s, para otros, tardío, para otros todavía “no se ha dado”) hecha por la propia dirección castrista y en otras latitudes. De todos modos esta vigencia socialista se mantiene en el siglo XXI contra el imperialismo euro yanqui y la injerencia emergente contrarrevolucionaria de Rusia y China, como se puede vislumbrar en la reciente crisis de Venezuela con el dictador boliburgués, Nicolás Maduro.

 

Segunda Independencia, nacionalismos burgueses y lucha proletaria antiimperialista

 

8 años antes, en otra obra “intermedia” y poco madura de Nahuel Moreno, llamada El golpe gorila de 1955 (1954 -1955), un texto con algunos errores centristas según algunos (o audacia y deseo de salir de la marginalidad e insertarse en la clase obrera, según lo ven otros) en la táctica de formación de un partido común con otros sectores, el frente antiyanqui y actitud ambigua ante el gobierno de Juan Domingo Perón (véase Carta de Nahuel Moreno a Perón, 5/11/1962) y el entrismo sindical (o político), según distintas versiones históricas de los textos y acciones de su partido. Refiriéndose al fenómeno nacionalista burgués del peronismo argentino (o boliviano, con el MNR de Paz Estenssoro en la Revolución Boliviana de 1952 y la traición del POR de Guillermo Lora), la lucha contra el golpe cívico-militar-clerical proyanqui (Revolución Fusiladora, 1955 – 1958) que depuso a Perón y la lucha de la clase obrera por la liberación social y nacional, el tigre araucano, Nahuel Moreno, señaló lo siguiente:

Frenemos el plan yanqui de colonización de Latinoamérica

En los últimos años el proceso de colonización de Latinoamérica por parte del imperialismo yanqui, se intensificó enormemente a partir de la iniciación de la segunda guerra mundial [1939 – 1945]; prosiguió su curso con una serie de triunfos importantes para el imperialismo, y alcanza su punto culminante con la intervención en Guatemala. Esta intervención señala un cambio importante, en el que el imperialismo yanqui pasa a colonizar prácticamente todo el continente, aún con intervención armada.

Debido a que geográficamente, forma parte del mismo continente, el imperialismo norteamericano se encuentra con que tiene que colonizar el continente semicolonial más desarrollado del orbe: Latinoamérica, (exceptuamos el Oriente de Europa). Los latinoamericanos [error aclasista], a su vez, se encuentran con que tienen que luchar para lograr plena independencia y unidad contra el más poderoso imperialismo que ha conocido la historia…la lucha de los países latinoamericanos [mejor, la clase obrera periférica o sudaca] por su liberación va a ser de las más difíciles, si no la más difícil. Por otra parte, este plan colonizador de Estados Unidos da a la lucha antiimperialista un carácter ultra concreto y simple: contra los planes yanquis, económicos, políticos y militares.

El año 1939 significa el comienzo de una nueva etapa [histórica] en Latinoamérica, la de la liquidación drástica de los otros imperialismos en la explotación de nuestro continente y la de la ejecución del plan yanqui de colonización en el mismo. No se podrá comprender ningún fenómeno económico, político o militar de ningún país de Latinoamérica si no se comprende que a partir del año 1939 el plan de colonización yanqui se concretó como amenaza inmediata, como problema urgente para todos los países latinoamericanos […] Somos ya casi parte del continente económico yanqui y nuestra lucha tiene tanta importancia como la del movimiento obrero negro o campesino, yanquis[11].

La caracterización de Moreno, antes del estallido de la revolución cubana, era pues que la emergencia y recambio del imperialismo hegemónico yanqui de su competidor inglés y europeo, marcaba un tránsito decisivo en la recolonización de América Latina. Que esta penetración era de zanahoria y garrote, planes económicos y militares de distinta índole: golpes militares, tratados y planes de ajuste, paquetes, intervenciones y maniobras de todo tipo, concesiones parciales o tácticas, gobiernos títeres y entreguistas, cumbres y embajadas, etc. Además de ello, que toda situación nacional estaría determinada por la situación de la dependencia y política imperialista, de ahí la tarea estratégica para la revolución socialista en los países semicoloniales y coloniales, de la liberación nacional.

Avizorando la ulterior unidad de acción antiimperialista, el perfil y tareas del partido y movimiento proletario por un gobierno de los trabajadores, con independencia de clase de la burguesía nacional y sin darles ningún tipo de “apoyo crítico” a gobiernos que tuviesen roces con el imperialismo. Es decir, advirtiendo ya el peligro del sectarismo obrerista anti aliancista paralizador y el oportunismo frentepopulista capitulador, diría Nahuel Moreno:

“Unámonos con otras corrientes, para denunciar y frenar los planes de colonización de Latinoamérica y nuestro país

Es nuestra obligación denunciar sistemáticamente los planes y avances del imperialismo yanqui…Nuestras primeras denuncias deben ser sobre las visitas de diplo­máticos y las tratativas secretas. Los trabajadores deben saber cuáles son las propuestas y las negociaciones que se llevan a cabo con el siniestro imperialismo yanqui.

Que todo el mundo sepa que los luchadores más consecuentes contra el plan yanqui de colonización de Latinoamérica, somos nosotros; que independientemente del antagonismo que nos separa de todos los gobiernos [capitalistas] latinoamericanos y [sus] corrientes burguesas o pequeño burguesas, como de nuestra intransigente crítica de clase a ellas, estamos por la unidad e independencia de nuestros países contra la colonización yanqui.

Es decir, nuestro objetivo estratégico en esta etapa es: lograr un amplio Congreso antiimperialista de trabajadores latinoamericanos que discuta el plan económico para toda América latina, que paralice la crisis y evite la miseria creciente, que se dé un programa de lucha contra los terratenientes y los explotadores [capitalistas] nacionales, pero sobre todo, contra el plan yanqui de colonización latinoame­ricana. Si el peligro inmediato [sectario] es no comprender la necesidad de una audaz unión contra los planes del imperialismo yanqui en Latinoamérica y en cada uno de nuestros países, el peligro opuesto [oportunista] es el de capitular, hacerle concesiones a las tendencias burguesas [y pequeñoburguesas] que se resisten, que tienen roces o que se oponen abiertamente a los planes yanquis de colonización. Este aspecto de la lucha antiimpe­rialista, como todos los de menor importancia, no nos pueden desviar de nuestro objetivo histórico [de expropiar a la burguesía nacional en su conjunto]: liquidar la explotación en cualquiera de sus formas o manifestaciones, con nosotros a la cabeza como representantes de la clase obrera. Así como estamos por la defensa del país, de todos sus habitantes, contra el plan colonizador yanqui, estamos también por la defensa incondicional del chacarero o campesino, contra la ofensiva del terrateniente.

[…] El que esté dispuesto a marchar unido con nosotros por un objetivo común, la lucha contra el plan yanqui, que sepa que jamás abandonaremos, ni por un instante, nuestra infatigable lucha contra la explotación que sufre la clase obrera por parte de los explotadores nacionales.

[…] Somos el partido que refleja los intereses históricos e inmediatos de los peones [proletarios] y que, en ese sentido, alentamos y educamos a los peones para que combatan económica y políticamente a su patrón como a su enemigo natural, ya que se enriquece a costa de la miseria de los trabajadores. Esto no impide que en una lucha o choque circuns­tancial entre los planes imperialistas y el estanciero o industrial, lleguemos a un acuerdo limitado [¿unidad de acción antiimperialista o acuerdo frentista?] con nuestro enemigo (la patro­nal), para combatir al enemigo en el país (el imperialismo).

[…] Ninguna confianza a la burocracia gubernamental ni a los capitalistas nacionales, aunque coincidamos con ellos en algún pun­to del programa [¿error?] y en algún momento determinado; sólo la clase obrera puede gobernarnos para frenar de verdad los planes yanquis de colonización y para superar la economía nacional en beneficio de los trabajadores[12].

 

Segunda Independencia, lucha contra regímenes burgueses y tareas combinadas

 

Dos décadas más tarde después del golpe militar en Argentina, la corriente internacional de Nahuel Moreno (la Fracción Bolchevique en la Cuarta Internacional) y el Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia (PST-C), concretizando la segunda independencia, promovió la conformación de nada más y nada menos que la Brigada Internacional Simón Bolívar, con varias versiones históricas sobre sus errores y aciertos de su intervención.

Esto se hizo de modo táctico en homenaje al revolucionario continental de la guerra de independencia e ícono aglutinador político-cultural de las naciones y pueblos latinoamericanos, Simón Bolívar (está en cada plaza nacional), para combatir al dictador Anastasio Somoza en la Revolución Sandinista de 1979. Sobre la necesidad del terror revolucionario para la segunda independencia latinoamericana y la revolución mundial, en polémica abierta con la noción de “democracia socialista” y “libertades civiles” del centrista Ernest Mandel y la mayoría del Secretariado Unificado, bajo el pseudónimo de Darioush Karim, Moreno escribiría en Bogotá y en viaje a Irán una obra marxista ortodoxa de gran calado (para otros pro-burocrática y replicada por Mandel en junio de 1979), La dictadura revolucionaria del proletariado (1979):

Y nuestros patriotas [Simón Bolívar, San Martín, Bernardo OHiggins, Toussaint Louverture, etc] los que liberaron a América del yugo de la corona española o inglesa [es decir, George Washington, Cromwell, etc], nuestros “libertado­res”, los héroes de la “independencia” y de la democracia [burguesa moderna], ¿cómo actuaron?

Bolívar sostuvo que había que fusilar al espa­ñol que no apoyara la revolución [anticolonial]. “Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, y castigado como traidor a la pa­tria y, por consecuencia, será irremisiblemente pa­sado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el go­bierno de Venezuela, y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servi­cios al estado, serán reputados y tratados como ame­ricanos. ( … ) Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis acti­vamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”. (Bolívar, 1813)[13]. Un consecuente discípulo actual de Bolívar [es decir, un soldado-militante revolucionario obrero y socialista por la segunda independencia y el socialismo mundial], sacaría un decreto dicien­do que “todo gran burgués que no entre al ejército proletario y lo apoye con toda su fuerza será fusila­do[14].

En textos posteriores como Centroamérica, seis países, una nacionalidad, una revolución (1981), Las perspectivas y la política revolucionaria después del triunfo de la revolución nicaragüense (1979), ¿Por qué Fidel negocia en secreto con Reagan? (1986) y El sandinismo y la revolución (1986), Nahuel Moreno vislumbró el triunfo revolucionario nicaragüense como un avance táctico pero determinante en la lucha por la segunda independencia latinoamericana a la par que denunció el rol nefasto de la dirección pequeñoburguesa sandinista y la política burocrática castrista. La apuesta trágica de no querer extender la revolución y plantear que Nicaragua no fuera “otra Cuba”, es decir, que se mantuviera capitalista y no profundizara la revolución por sus justos cauces socialistas e integracionistas con el resto de países centroamericanos (El Salvador, sobre todo) y sudacas. Evitando la consecución de la segunda independencia.

A mitad de los 80’s, Argentina había transitado revolucionariamente (cuestión discutida hoy) del régimen de la última dictadura cívico-militar (1976 a 1983), iniciado tras el golpe de estado a la presidente nacionalista burguesa, Isabel Perón. Pasando a un régimen democrático-burgués “restaurado” con el general Bignone y luego el presidente Alfonsín (1983 – 1989), tras la crisis revolucionaria que abrió la Guerra de las Malvinas, con una secuela de 30.000 víctimas y desaparecidos “dejada atrás” (huellas perennes) del periodo dictatorial sanguinario.

Ante esta nueva realidad, Nahuel Moreno, al mando de darse la táctica de legalización y construcción unitaria con otros sectores sociales y políticos contribuyó a construir el Movimiento al Socialismo (MAS) en un congreso con cerca 600 delegados. Un partido trotskista “de lujo” con más de 5.000 militantes en sus inicios y 10 mil al final, el más grande del mundo y de la Argentina, sección de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores). En el programa del MAS y las subsiguientes corrientes reivindicadoras de Moreno estuvo la consigna de la Segunda Independencia. Este partido tuvo una “fugaz” duración de una década y media o menos, pero con mucho dinamismo obrero y combativo, antes de destruirse por mor del electoralismo y claudicación al reformismo-centrismo, adaptación al régimen democrático institucional, la desubicación frente al proceso de restauración (o contrarrevolución) capitalista del Este europeo (1989 – 1991) y el vacío de una dirección proletaria internacionalista y revolucionaria que luchara contra las presiones nacionales, tras la muerte de Moreno en 1987. Orfandad para el proceso revolucionario de 2001 en Argentina. Errores y más errores.

En el texto Argentina: Una revolución triunfante (1982), 1982: Empieza la revolución (1983) y Conceptos políticos elementales (1986), para algunos Moreno incurre en errores centristas en las caracterizaciones, política de alianzas, acuerdos electorales y tipos de consignas (táctica constituyente) en discusión hasta nuestros días. Otros en cambio (reconociendo o no lo anterior) recalcan lo acertado de su política anti-imperialista y la construcción partidaria en la nueva etapa y nuevo régimen, agitación y propaganda anti régimen y antigubernamental y antipatronal. Dice Moreno sobre la lucha concreta de la segunda independencia:

“La segunda independencia

Este planteo de Argentina Socialista, de denunciar a la Multipartidaria, al oportunismo y a los partidos que se reclaman de la clase obrera, fundamentalmente el PC, provocó una grave desviación de tipo obrerista [¿?], de centrar nuestra denuncia fundamentalmente  [¿exclusivamente?] en la burguesía nacional. Esta desviación se daba dentro de una estructura de consignas [combinadas] en la cual entraba una de carácter antiimperialista que era el “No pago de la deuda”, que fue una gran conquista teórico-política del partido. 

[L]a combinación de sus tareas y consignas fundamentales, que tienen que arrancar de la lucha contra el imperialismo, concretada [o materializada] en la lucha [obrera y popular] por una segunda independencia. El grado de endeudamiento del país y de dominio del mismo por parte del imperialismo, ha llevado a un primer plano teórico y político la tarea de lograr la independencia nacional [o más bien, la liberación nacional]”[15].  

“Tres consignas de transición fundamentales

Dentro de este programa para hacer la revolución socialista se destacan nítidamente tres grupos de consignas de transición de importancia fundamental: las que van contra el imperialismo, las que van contra el nuevo régimen político de la burguesía, y las que responde al gran problema democrático no resuelto: el genocidio.

Contra el imperialismo, mientras seguimos manteniendo nuestras consignas tradicionales (expropiación de los monopolios imperialistas industriales, comerciales y financieros, ruptura de los pactos políticos y militares que nos atan a él, como la OEA, el TIAR, Río de Janeiro, etc.), levantamos una gran consigna central: el no pago de la deuda externa. Esta consigna sintetiza en cierto sentido todas las demás, porque ataca a la expresión más tremenda de la explotación imperialista sobre el país y el pueblo [trabajador, no todas las clases].

Si seguimos pagando, no habrá recuperación económica, ni salario, ni trabajo. Y plantea los restantes problemas: la necesidad de expropiar al imperialismo y sus socios nacionales para evitar el sabotaje económico, tanto como la necesidad de armar el pueblo para enfrentar una eventual represalia del imperialismo mundial y, finalmente, la de imponer un gobierno obrero u obrero y popular que la lleve a cabo.

Tanto la consigna de no pago de la deuda externa, como la de Asamblea Constituyente, como las referentes al genocidio, son tres poderosísimas palancas para la movilización revolucionaria de las masas hacia el triunfo de la revolución socialista. Ni la primera es antiimperialista burguesa ni las dos últimas son democrático burguesas. Una es popular-revolucionaria-antiimperialista [¿?], las otras dos son popular-democrático-revolucionarias [¿?]. Las tres van frontalmente [¿objetivamente?] contra el sistema capitalista semicolonial y su gobierno y régimen de turno”[16].

Fuimos los locos de la deuda externa, en contra de todos los partidos de izquierda que decían que con este tema no pasaba nada […] Para pagar la deuda externa, la Argentina tiene que endeudarse cada vez más y la situación se hace explosiva. […] Coincidimos con [Saúl] Ubaldini [dirigente sindical “peronista” de la CGT, 1986 – 1990 y luego político del “Partido Justicialista” en el 97-2005], que ha demostrado tener la virtud de decir frases contundentes [¿?], en que el primer paso para resolver la crisis económica es reactivar la economía y para esto es necesario dejar de pagar. No paguemos la deuda, comencemos a producir, terminemos con la evasión de divisas, nacionalicemos la banca y esto permitirá aumentar la producción y luego podremos discutir con criterio nacional si se paga o no se paga. Yo estoy con la posición de que no hay que pagar […] Es una medida revolucionaria y por eso hemos hablado de la segunda independencia” (Entrevista a Nahuel Moreno, periódico El Periodista, Año 2, Nº 75, febrero 14 al 20, 1986).

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La lucha por la segunda independencia se tradujo en las consignas y campaña por el no pago de la deuda externa o cualquier variante de lucha contra esta dependencia financiera al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Antes, la lucha del Partido Socialista de los Trabajadores de la Argentina (PST-A) por la recuperación de las Islas Malvinas argentinas, hoy todavía usurpadas por los piratas del imperialismo inglés en connivencia con los yanquis y Europa. El partido revolucionario de Moreno hizo unidad de acción (¿o campo?) militar con la dictadura pero sin ningún tipo de apoyo/frente político, antes buscando la unidad obrera y popular contra el invasor y buscando deponer al inepto dictador de Videla y Galtieri por vía de la movilización de las masas y el armamento de los sindicatos y organizaciones populares que participaron en la contienda. En efecto se dio una situación revolucionaria que, de modo distorsionado, dio al traste con el régimen militar dictatorial y recambio por uno democrático-burgués más “normalizado”.

El movimiento de masas transformó la demencial aventura guerrera cuyo objetivo ultra reaccionario era perpetuar la dictadura, en una movilización revolucionaria a escala nacional y latinoamericana, contra el imperialismo inglés, el yanqui y todas las demás potencias imperialistas…Como toda guerra, ésta hizo aflorar toda la podredumbre y las contradicciones de la dictadura y del propio sistema capitalista semicolonial…La movilización de masas comenzó contra el imperialismo inglés, continuó contra el yanqui, estrechó lazos con los pueblos latinoamericanos y, por último, ante la vergonzosa capitulación, terminó enfrentando al propio Galtieri y a la dictadura en general, por ineptos y traidores en la conducción de la guerra[17].

En este periodo de los ochentas, Nahuel Moreno elabora las polémicas (¿ heréticas?) obras Revoluciones del siglo XX (1984) y Escuela de cuadros en Argentina (1984) en crítica correctiva de su maestro, León Trotsky. Con la teorización marxista (para algunos “etapista” y revisionista, equivocada, para otros permanentista y materialista dialéctica, acertada parcial o globalmente) sobre el análisis de los distintos tipos de regímenes capitalistas y no capitalistas. A su vez, las revoluciones democráticas (o inconscientes socialistas, anticapitalistas) que tumban a dictadores semicoloniales (Plan Cóndor) o de otra índole (bonapartistas imperialistas o fascistas europeos, etc). Los roces con el imperialismo y la política anti régimen y antigubernamental del proletariado por una revolución permanente según el análisis concreto del tipo de gobierno y régimen existente contra el cual lucha la clase obrera de un país y grupo de países, como en la Segunda Guerra Mundial y después de ella.

 

La revolución de Segunda Independencia en el mundo semicolonial como parte de la revolución socialista mundial

 

Finalmente, en su obra de madurez teórico-política, la Actualización del Programa de Transición (1980), Nahuel  Moreno haría en parte una autocrítica de sus inevitables desviaciones, dado que descreía de cualquier infalibilidad humana (en el caso de las direcciones y las presiones de la lucha de clases como de la propia elaboración teórico-política). Además porque creía que la suya una dirección inexperimentada porque no había dirigido, como tal, una revolución pero sí co-dirigido y participado en importantes conflictos sociales obreros y populares en Argentina y otros países del mundo. En razón de ello, corrigió algunos errores centristas u otros (–no todos–) y combatió presiones oportunistas-sectarias de modo crítico y autocrítico. De hecho, en esto seguía el método de la clase obrera el cual es el balance, después de un conflicto y experiencia de lucha, para corregir errores y evitarlos-minimizarlos a futuro. Lo mismo el trabajo científico de falsación antidogmática de teorías-hipótesis y enunciados según la observación y experimentación de la naturaleza, las sociedades y la mente.

De este modo Moreno se referiría a temas como la distinción entre frente “único o amplio” antiimperialista y unidad de acción antiimperialista, evitando caer en el sectarismo y el oportunismo. (Ejemplos actuales de este problema: contra la invasión militar colonialista a un país semicolonial como Irak-Afganistán, el golpe de estado pro imperialista, como el hecho a Chávez en el 2002 y el de Manuel Zelaya en 2009, la situación actual del gobierno bonapartista actual de Maduro y el odio de clase de las masas con este, el no pago de la deuda externa, no ALCA y TLC’s, nuevos pactos TTIP, contra la OTAN y las bases yanquis, diríamos hoy, etc).

La diferencia entre las fuerzas sociopolíticas de la revolución y la contrarrevolución y distinción entre masas y vanguardias, el tipo de consignas contra gobiernos y sus regímenes concretos en una etapa concreta, cuestión ya tocada en El partido y la revolución: Teoría, programa y política. Polémica con Ernest Mandel (1973/1979). La consigna unificadora de Federación y la extinción de los estados burgueses semicoloniales o imperialistas. Todo ello sin abandonar el criterio leninista del imperialismo como fase superior y última del capitalismo, con el capital monopolista o financiero, de la época imperialista de guerras, crisis, destrucción de fuerzas productivas y revoluciones.

Escribe el autor, a propósito de nuestro epígrafe inicial de Trotsky y pensando en la Segunda Independencia, obrera y socialista, o bien de procesos antiimperialistas más allá de los linderos estrechos del continente latinoamericano aunque involucrándolos en la cadena desigual y combinada de la revolución socialista global:

De la misma manera, estamos por la liberación nacional de las semicolonias, es decir por la ruptura de los pactos colonizantes que cualquier país independiente atrasado tiene con el imperialismo —como, por ejemplo, la OEA o los pactos colonizantes del imperialismo francés con sus ex–colonias que hay día lograron la independencia política—. Estamos por la independencia nacional en las colonias y por la liberación nacional en las semicolonias…El derecho a la autodeterminación nacional es una consigna algebraica que se llena de distintos contenidos de acuerdo al proceso [concreto] de la lucha de clases dentro del estado nacional”.

Nuestra lucha histórica es por la destrucción de los estados nacionales para lograr naciones mucho más poderosas que las que logró el capitalismo y por último la unidad de los continentes y el mundo. Por eso nunca podemos estar por ese tremendo retroceso de las fuerzas productivas que significaría el surgimiento de nuevos estados nacionales con fronteras y aduanas independientes. Nuestra gran consigna es por el derecho a la autodeterminación nacional dentro de federaciones de estados obreros socialistas que formen naciones cada vez más amplias[18].

Sistemáticamente, para demostrar que no somos sectarios y que estamos por toda tarea antiimperialista o democrática precise, concrete, debemos plantear la unidad de acción (por ejemplo, manifestaciones conjuntas) para exigir la ruptura de un pacto colonizante, la expropiación de las empresas imperialistas, la libertad de presos por el régimen totalitario, etcétera. Pero debemos denunciar sistemáticamente el frente como contrario a nuestra política de unidad de acción, porque enfeuda a la clase obrera a organismos de clase que no son los de ella. Esta aclaración de que nosotros no estamos por un frente único antiimperialista…es muy importante porque ha habido una tendencia a camuflar la política frentepopulista [o de conciliación de clases] con estos nombres”.

“El trotskismo tiene que combinar su lucha permanente y sistemática por independizar a la clase obrera separándola de todo otro sector de clase y organizándola independientemente, con la promoción e intervención en toda lucha progresiva aunque no sea obrera. Si no actuamos así la clase obrera nunca será el caudillo de todo el pueblo explotado y —lo que es más grave— nuestros partidos no serán los caudillos de la clase obrera. El partido soluciona esta contradicción promoviendo todas las unidades de acción que sean positivas para el desarrollo de cualquier lucha de clases progresiva. Pero la unidad de acción es lo opuesto al frente, es lo opuesto en el tiempo, en la estructura y en el objetivo. Un frente crea organismos relativamente permanentes, plantea la organización de comités de frente único y un funcionamiento relativamente democrático de los mismos, así como una permanencia en la acción, la unidad de acción en cambio es momentánea, no crea ningún organismo con funcionamiento más o menos democrático, sino que funciona por acuerdos y manteniendo la más total independencia de los organismos que acuerdan. A diferencia del frente, la unidad de acción es fugaz. Por eso nosotros estamos por la unidad de acción antiimperialista [como táctica subordinada a la movilización de masas contra la burguesías y el imperialismo y la construcción del partido revolucionario para la revolución socialista mundial]”[19].

 

¡No a los acuerdos entreguistas con el FMI y OCDE, la OMC, el Banco Mundial y los países imperialistas del G8!

 

¡No a las contra-reformas laboral, sanidad, pensional, tributaria y comercial desfavorables agenciadas por los gobiernos capitalistas semicoloniales! ¡Movilización obrera y popular por nuestro nivel de vida! 

 

¡Cese de pago y moratoria de la deuda externa, plata para atender las necesidades del pueblo trabajador!

 

¡Subida de salarios y reparto de horas de la jornada laboral! ¡Impuestos a la ganancia de los ricos no al consumo de los pobres! ¡Frenar el desempleo, estabilidad laboral y plan de masivo de trabajos desde el Estado! ¡Trabajo, tierra, salud y educación y techo, para todos!

 

¡Expropiación de las multinacionales y la banca extranjera, nacionalización de nuestros recursos bajo control obrero! ¡Abajo las privatizaciones!

 

¡Fuera yanquis y multinacionales saqueadoras de nuestros países y territorios! ¡Control obrero de la producción y relaciones comerciales soberanas con otras naciones del mundo!

 

¡Fuera Presidente USA de América Latina y de todos los países subdesarrollados del mundo! ¡No más versiones de virreyes ni emperadores coloniales!

 

¡No a las bases militares yanquis ni de otras potencias, las intervenciones militares pro imperialistas y golpes de estado reaccionarios!

 

¡No a las guerras imperialistas por el saqueo de recursos y reparto del mundo! ¡No a las guerras interburguesas! 

 

¡Unidad de acción antiimperialista y anticapitalista! ¡Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases sociales de un mismo país!

 

¡Defendamos nuestro territorio y nuestra soberanía nacional de los ataques de las naciones opresoras!

 

¡Apertura de fronteras, visa de ciudadanía plena y derechos sociales a todos los inmigrantes, emigrados y refugiados, víctimas de guerras y dictaduras, crisis económicas y pobreza!

 

 

¡No al aparato represivo contra nuestros hermanos de clase y la xenofobia contra el sudaca latinoamericano, el amarillo asiático y el negro africano y todas las etnias, grupos migratorios y nacionalidades oprimidas! ¡No a la islamofobia!

 

¡No a las bandas paramilitares y fuerzas represivas al servicio del Estado capitalista! ¡Paremos los genocidios, masacres y atentados! ¡Autodefensa popular y armamento para las organizaciones de trabajadores! ¡Cárcel para los responsables!

 

 

¡Abajo los gobiernos burgueses semicoloniales vende-patria de derecha e izquierda! ¡No más gobiernos imperialistas! ¡Ningún pueblo puede ser “libre” si oprime a otro!

 

¡Denuncia sistemática del falso nacionalismo burgués semicolonial y el frentepopulismo, claudicantes ante la ofensiva imperialista y agentes directos de la explotación salarial de la clase obrera nacional!

 

¡Por la independencia de clase del movimiento obrero y de masas!

 

 

¡Ningún apoyo político “crítico” ni “frentes comunes” con gobiernos nacionalistas burgueses, dictaduras semicoloniales ni sectores burgueses nacionales ni pequeñoburgueses que tengan roces con el imperialismo!

 

¡Los trabajadores y el pueblo somos enemigos de todos ellos, buscamos tumbarlos y tomar el poder!

 

¡Ni imperialistas ni capitalistas, ninguna confianza en la patronal! ¡Por un tercer campo de clase! ¡Todo el poder al pueblo trabajador y solidaridad internacionalista de nuestros hermanos de clase! ¡Abajo los ricos extranjeros y nacionales! ¡Fuera todos ellos!

 

 

¡Ninguna confianza en la OEA, la ONU-UE y la OTAN, órganos neocoloniales antidemocráticos contra la soberanía y autodeterminación de nuestros pueblos! ¡No nos representan sus gobiernos patronales y embajadores!

 

¡Por nuevas organizaciones multilaterales políticas y económicas, democráticas, soberanas y antiimperialistas, de la clase obrera y los pueblos oprimidos!

 

¡La ONU es cómplice de la violación de derechos humanos y las intervenciones imperialistas “humanitarias”! 

 

¡El Vaticano y el Papá, jefes religiosos del imperialismo mundial, predican también una falsa paz capituladora y sumisión de los pobres!

 

 

¡Por la defensa de las libertades democráticas y los derechos sociales, laborales y ambientales!

 

 

¡Por la protección del patrimonio cultural, la naturaleza y nuestros ecosistemas tales como el Amazonas!

 

 

¡Que los ricos imperialistas cumplan los tratados democráticos ambientales y laborales, imponiendoles medidas urgentes concretas!

 

 

¡Salvemos a la humanidad laboriosa de la crisis socioecológica y destrucción ambiental del imperialismo!

 

 

¡Economía planificada socialista y sustentable ecológica a nivel global! ¡Expropiar a las Empresas Transnacionales! ¡Repúblicas de trabajadores sin patrones!

 

 

¡Viva la clase obrera mundial, latinoamericana y norteamericana, africana, asiática y europea!

 

 

¡Unidad obrera y popular del Norte y el Sur contra los planes de ajuste económicos de los imperialistas!

 

 

¡Por la derrota de los capitalistas de los Estados Unidos de América y todas las potencias imperialistas de la ONU, saqueadoras de nuestros recursos naturales y humanos!

 

¡Arriba la punta de lanza de la dictadura revolucionaria del proletariado! ¡Viva la liberación social y nacional de los trabajadores!

 

¡Viva el Bicentenario de nuestra gloriosa guerra popular revolucionaria continental contra el Imperio Español, Francia y Portugal! ¡La lucha continúa!

 

¡Basta ya el relato colonialista de la “Madre Patria”, la ayuda altruista de los “Padres Fundadores” y la glorificación del “Descubrimiento-conquista” para proseguir con el dominio imperialista presente! 

 

¡Vivan nuestros obreros, indígenas, los campesinos y los negros contra el dominio extranjero y la oligarquía nacional!

 

 

¡Por fuertes gobiernos obreros y populares nacionales contra el imperialismo yanqui-europeo!

 

 

¡Por la construcción de partidos obreros revolucionarios y una nueva Internacional para esta tarea!

 

  

¡Por la federación de estados  socialistas de América Latina, América del Norte, Europa y el mundo entero africano y asiático! ¡Por la democracia obrera! 

 

 

¡Viva la Segunda y Definitiva Independencia y el socialismo proletario mundial en el siglo XXI!

 

Notas

 

[1] León Trotsky (1940). Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial. Disponible en Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones León Trotsky – CEIP: http://www.ceip.org.ar/Manifiesto-de-la-Cuarta-Internacional-sobre-la-guerra-imperialista-y-la-revolucion-proletaria-mundial

 

[2] Como buen trotskysta internacionalista, Nahuel Moreno nunca fue un latinoamericanista o pregonó un nacionalismo continental chovinista, en el sentido estrecho de los estalinismos, populismos pequeñoburgueses o burgueses y marxismos tercermundistas “anti eurocéntricos” (ayer André Gunder Frank, hoy el neo guevarista Néstor Kohan).

Sin embargo, su internacionalismo proletario no obvió reconocer en su justa proporción la lucha de las nacionalidades oprimidas, los pueblos oprimidos y clase obrera periférica, contra el imperialismo mundial, en unidad de clase y alianza crucial con el proletariado central y contra la aristocracia obrera/burocracia sindical, para la construcción del socialismo mundial. Esto a diferencia del ex trotskysta-morenista, el importante economista marxista argentino, Rolando Astarita, quién tiene una posición sectaria y negacionista sobre la cuestión nacional y el imperialismo, renegando de la tradición leninista en su texto ¿Por qué “segunda independencia”? (7/7/2016). Disponible en su blog académico personal: https://rolandoastarita.blog/2016/07/07/por-que-segunda-independencia/

Por ello la consigna antiimperialista y programática por la segunda independencia de Moreno no se circunscribe a Latinoamérica sino que abarca todos los países semicoloniales y coloniales del mundo que ya han experimentado revoluciones anticoloniales inconclusas o procesos de resistencia antiimperialista y modernización, como una parte secundaria o táctica de la ligazón central a la revolución socialista en los países imperialistas, para una revolución mundial permanente y la victoria final determinante.

El siglo XX, en el que la mayoría de revoluciones socialistas ocurrieron en países subdesarrollados, en un cuarto del mundo, es la prueba madre por la negativa de lo que hizo falta para una victoria socialista estratégica: que el proletariado de los países imperialistas tomara el poder y expropiara a su propia burguesía imperialista y el resto del proletariado semicolonial completara la tarea. De hecho, tuvo oportunidades de hacerlo en Alemania, Francia, Italia, Grecia y Portugal, España, incluso en menor medida, Estados Unidos, entre otros. Ya lo dijo Moreno en su texto ad portas de morir Ser trotskista hoy (1985): “el socialismo será mundial o no será”.

 

Algunos textos de Moreno, apasionado estudioso de las revoluciones y solidario con ellas, acerca de las semi/colonias africanas, asiáticas y países europeos son: Las revoluciones China e Indochina (1973), Angola: La revolución negra en Marcha (1977), Polémica sobre Medio Oriente: por una Palestina laica, democrática y no racista (1982), El marco histórico de la Revolución Húngara: la revolución permanente en la posguerra (1957), Revolución y contrarrevolución en Portugal (1975), Escritos sobre la revolución polaca (1982), Conversaciones sobre Trotskysmo (1986).

 

Sobre el antiimperialismo e internacionalismo proletario, véase las recopilaciones clásicas Escritos escogidos sobre la revolución latinoamericana (CEIP, 2000, 2007) y Escritos escogidos sobre la Liberación nacional (Ed. Pluma, 1980) de León Trotsky, escritos escogidos sobre el movimiento de liberación nacional (Ed. Pekín, 1960) de Lenin y Acerca del colonialismo (cartas y artículos) (Ed. Progreso) de Marx y Engels. Hace falta un Dossier o textos escogidos de Nahuel Moreno sobre la cuestión imperialista.

 

[3] Este 2019 se cumplen 200 años de la gloriosa primera revolución en territorio “colombiano” (llamado neogranadino), conocida como guerra de independencia, contra el Imperio Español. Esta logró su victoria política-militar después de 10 años, tras la Batalla del Pantano de Vargas (25 julio de 1819). Con hechos precedentes como la Revolución de los Comuneros (1781), sentando las bases para una república democrático-burguesa semicolonial. “La democracia más vieja del continente” y la más sanguinaria de todas.

Algunas burguesías latinoamericanas y la colombiana “celebraron” dicho bicentenario continental y nacional en el 2010, debido a que:

Quisieron ocultar el carácter insurreccional y bélico de este levantamiento popular. Su inicio regional, no su nudo y desenlace final continental y nacional. Engañar a la población, celebrando una independencia, su propia democracia lacaya y el honor militar. Mostrar sumisión y diplomacia a los Estados Unidos de Bush-Obama y la “madre patria”, España y su Rey. Promover la demagogia y el nacionalismo burgués de derecha e izquierda. Etcétera.

Este 2019 tendrá mucho menor eco público pero es probable que el gobierno neouribista de Duque y los capitalistas, se limiten a realizar un acto conmemorativo/alocución el 20 de julio. Bien sea en el Día de la Independencia de Colombia y el 7 de agosto (Día Nacional de la Batalla de Boyacá), arrodillados como nunca a Trump. De hecho en su Plan Nacional de Desarrollo el gobierno proyanqui habla de la misión bicentenaria, sin pena ni gloria.

La Segunda Independencia, obrera y socialista, es una tarea estratégica de la revolución colombiana y latinoamericana y el mundo semicolonial. Al igual que una tarea inmediata por las condiciones de vida inmediatas de la clase obrera y los sectores populares. Contra la semicolonización o recolonización del imperialismo euro norteamericano y los planes de ajuste agenciados por las burguesías nacionales. A doscientos años de la primera independencia (1819 – 2019), Colombia está madura materialmente para una revolución socialista de segunda independencia. Proceso que logre la expropiación de la burguesía y la liberación nacional de Estados Unidos, por parte de la clase obrera insurreccionada y un partido dirigente de las masas movilizadas. Hacia el socialismo continental y mundial.

Colombia, al ser una semicolonia capitalista de Estados Unidos y otras potencias de Europa, actualmente cuenta con cerca de 9 bases militares yanquis y militares extranjeros en bases nacionales. Numerosos TLC’s con beneficios a empresas extranjeras, exenciones tributarias y contrarreforma tributaria de la Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo. Convivencia de monopolios nacionales (Grupo Aval, Grupo Santo Domingo y Ardila Lule, Gilinski Group, etc) y extranjeros, imperialistas o no (Caso Odebrecht). Penetración de las multinacionales en sectores estratégicos de la economía y saqueo de nuestros recursos naturales y el Amazonas en el “posconflicto”. La política de las dos alas de la burguesía nacional (uribista-santista) es entrar a la OCDE y la OTAN. Una deuda externa impagable, en detrimento del gasto social de la clase obrera y los sectores populares (salud, agua y alcantarillado, luz y energía, empleo, educación, infraestructura y vivienda, subsidios, ciencia e investigación, protección ambiental, etc).

Hay además una gran injerencia de Trump en el plan paz Colombia, en la mal lucha contra las drogas y la extradición colonial a presos políticos (Simón Trinidad, posible Jesús Santrich, etc). Al igual que la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y la impunidad a los genocidas terratenientes, militares y agentes de Estado y el imperialismo. Existe un claro sometimiento a la OEA, el Consejo de Seguridad de la ONU. La reciente cumbre del G20 en Argentina y el Grupo Lima contra Venezuela que sitúan al continente como patio trasero del imperialismo y estabilización mundial. Colombia como uno de los países claves en dicho propósito reaccionario.

[4] Véase Bicentenario de la Independencia Latinoamericana: por la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina (PST Colombia, Ediciones El Socialista, 2010); Un diálogo franco al servicio de las luchas obreras y populares (Respuesta a la Marcha Patriótica FARC sobre la Segunda Independencia) (PST Colombia, Periódico El Socialista, 2010), ¡A luchar por la verdadera Segunda Independencia! Cumbre de las Américas frente a Cumbre de los Pueblos (PST Colombia, Abril 12, 2012); Debate: ¿Cómo lograr la segunda independencia latinoamericana? (Alejandro Iturbe, LIT, 2018); Brasil precisa de una Segunda Independencia (PSTU Brasil, 2018, elecciones presidenciales); La Segunda Independencia y la Revolución Permanente (PSTU Argentina, 2010); El legado de San Martín y la Segunda Independencia (El Nepo, PSTU Argentina, 2016), 1816-La Segunda Independencia será revolución continental o no será-2016 (PSTU Argentina, 2016), Por la segunda independencia encabezada por los trabajadores (PSTU Argentina, 2015), Malvinas y la lucha por la Segunda Independencia (Nicolás Peña, PSTU Argentina, 2017), etcétera. Sobre las protestas y concentraciones campesinas-afro-indígenas en Colombia, véase también El bicentenario de la independencia en Colombia: rituales, documentos reflexiones (Sebastián Vargas, Scielo.org, 2011).

[5] Moreno, Nahuel. La revolución latinoamericana. Cap. II. La primera independencia y las organizaciones nacionales. Pág. 17. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/1960s/revol-latinam-1962.pdf

[6] La consigna de “segunda independencia” con distinto contenido ideológico y de clase ha sido levantada por: José Martí en 1889 y los nacionalistas burgueses del siglo XX. El gran marxista peruano Carlos Mariátegui la empleó en 1929. La Izquierda nacional del argentino Jorge Abelardo Ramos, los peronistas y Salvador Allende en 1970 también se valieron de esta. En el 73 la canción Segunda independencia del grupo chileno Inti Illimani y en el 69 la original de los uruguayos Los Olimareños. Al igual que Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina (1971).

La corriente trotskista ortodoxa internacional de Nahuel Moreno la usó desde al menos 1960 y la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores) y otras corrientes la siguen reivindicando con un contenido obrero internacionalista y socialista antiimperialista, pero sobre todo, científico materialista.

Recientemente, fue usada por la corriente castrochavista de Hugo Chávez Frías y el bolivarianismo. También por Enrique Dussel en su libro reformista Política de la liberación: historia mundial y crítica, 2007, cap. 11, núm. 4, El «giro descolonizador» desde el pueblo y hacia la «segunda emancipación».  Disponible en: https://enriquedussel.com/txt/Textos_Libros/58.Politica_liberacion_historia_Vol1.pdf

En 2007 también salió un libro coordinado por el gobierno kirchnerista, América Latina hacia su segunda independencia: Memoria y autoafirmación, con 24 autores reformistas de 9 países. Disponible en: https://www.ensayistas.org/critica/generales/biagini/segunda-independencia.pdf

 

Hay una polémica viva ideológica-social sobre la segunda independencia, con el castrochavismo (“socialismo del siglo XXI”) y progresismo latinoamericano, el stalinismo latino-colombiano y el reformismo bolivariano y corrientes trotskistas/marxistas. En especial de aquellos que sostienen que hay que defender la burguesía nacional contra el imperialismo yanqui en un tipo de frente único (o amplio, ampliado) antiimperialista de rasgos conciliadores y frentepopulistas o “independientes”; de que todavía no hay condiciones ni objetivas materiales o subjetivas sociopolíticas (o ambas a la vez) para una revolución socialista anticolonial solo para resistencias populares o epistémicas postmodernas “decoloniales”, “post-coloniales”, “descolonizadoras” y “antiimperialistas”; que la nueva (o segunda y “no definitiva”) independencia la vamos a conquistar con un gobierno progresista por vía electoral o arrancando migajas al pastel en la venta del precio internacional de nuestras materias primas y recursos; o que para que el proletariado conquiste el poder en el mundo semicolonial e incluso el mundo imperialista, las masas no necesitan luchar por la soberanía nacional y demandas antiimperialistas, liberación social obrerista (contradicción intra nacional capital-trabajo y nada más) o popular (compañeros indígenas que dicen que en 500 años de luchas hasta hoy no hubo Primera Independencia menos habrá una Segunda) contrapuesta a la liberación nacional.

[7] José Martí. [Discurso] Congreso Internacional de Washington I, 2 de noviembre de 1889, New York. Citado en Espinoza, A. (2010). Martí y la previsión de la segunda independencia en América Latina. Costa Rica. Revista Intersedes (21), págs. 71 y 67. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/666/66620114006.pdf y http://www.josemarti.cu/publicacion/congreso-internacional-de-washington-i/

 

[8] Moreno, Nahuel. La revolución latinoamericana. Cap. II. La primera independencia y las organizaciones nacionales. Pág. 16. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/1960s/revol-latinam-1962.pdf

 

[9] Moreno, Nahuel. La revolución latinoamericana. Cap. IV, La revolución conmueve los cimientos de Latinoamérica. Pág. 35. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/1960s/revol-latinam-1962.pdf

 

[10] A estas revoluciones socialistas de posguerra que tenían la contradicción de ser dirigidas por direcciones pequeñoburguesas oportunistas y burocráticas (stalinistas o populistas) con fuerte peso social agrario más que obrero, Moreno basado en la hipótesis altamente improbable del Programa de Transición (1939) de Trotsky, las denominó “revoluciones de febrero”. En la Tesis XV de la Actualización del Programa de Transición (1981) Moreno sostuvo: “Trotsky tenía razón: si después de la revolución de febrero no sobreviene la de octubre —es decir, la conquista del poder por el partido marxista revolucionario apoyado en la organización revolucionaria del movimiento de masas [y el rol dirigente del proletariado como clase y su órgano espontáneo de poder dual]— no hay posibilidad de que la revolución se acelere y adquiera un carácter permanente [nacional y mundial]…toda revolución de febrero que no se transforme en revolución de octubre degenera inevitablemente”, es decir, lleva a la restauración capitalista como ocurrió con Cuba y los 15 estados obreros burocráticos del siglo XX. Sobre el sujeto social de la revolución socialista y la correción de los errores, véase el texto Nahuel Moreno y la clase obrera (Daniel Sugasti, 23/11/2015): https://litci.org/es/menu/teoria/nahuel-moreno-y-la-clase-obrera/

 

[11] Nahuel Moreno (1955). El golpe gorila de 1955 (1954 -1955). Cap. I., 1954: Año clave del peronismo. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/obras/02_nm.htm

 

[12] Nahuel Moreno (1955). El golpe gorila de 1955 (1954 -1955). Cap. I., 1954: Año clave del peronismo. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/obras/02_nm.htm

[13] “Decreto de Guerra a Muerte”, Ideas políticas y militares, pp. 22 y 23.

 

[14]  Moreno, Nahuel (1979). Dictadura revolucionaria del proletariado. Cap. I., 4. -¿Qué hicieron los líderes de las otras grandes revoluciones? Disponible en http://www.geocities.ws/moreno_nahuel/18_1_nm.html#_Toc534428407

 

[15] Nahuel Moreno (1983). Argentina: una revolución democrática triunfante. Cap. III. Nuestro partido y su política. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/moreno/1980s/1983marz/parte3.htm#_Toc532574294

[16] Nahuel Moreno (1983). 1982: Comienza la revolución. Págs. 16 y 17. Disponible en Nahuelmoreno.org: http://www.nahuelmoreno.org/escritos/1982-comienza-la-revolucion-1983.pdf

 

[17] Nahuel Moreno (1983). 1982: Comienza la revolución. Pág. 7. Disponible en Nahuelmoreno.org: http://www.nahuelmoreno.org/escritos/1982-comienza-la-revolucion-1983.pdf

 

[18] Nahuel Moreno (1980). Actualización del Programa de Transición. TESIS XXVIII
El derecho a la autodeterminación nacional y nuestra lucha por la destrucción de los estados nacionales. Disponible en Marxist Internet Archive:  https://www.marxists.org/espanol/moreno/actual/index.htm

[19] Nahuel Moreno (1980). Actualización del Programa de Transición. TESIS XXIX
Los frentes antiimperialistas, democráticos, femeninos, etcétera. Disponible en Marxist Internet Archive:  https://www.marxists.org/espanol/moreno/actual/index.htm

 

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3 respuestas a Nahuel Moreno sobre la Segunda Independencia contra el imperialismo mundial  

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