Comentarios críticos a las “18 Tesis sobre Marxismo y Liberación Animal”

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Escrito por: Sergio CH. 16/8/2018 – 9/2/2020.

 

Introducción

 

Hice estos comentarios provisorios a las tesis valiosas de los compañeros alemanes y suizos @marxismusundtierbefreiung (https://www.facebook.com/marxismusundtierbefreiung/ y https://www.tierrechtsgruppe-zh.ch), como una contribución sudaca a una discusión democrática global.

Invito a leer y discutir el texto de ellos. El libro 2017 lo encuentran en inglés PDF o pueden dar clic derecho en “traducir al español”, en la página web del grupo Asociación Crepúsculo (Assoziation Dämmerung): http://www.assoziation-daemmerung.de/2018/08/18-theses-on-marxism-and-animal-liberation/, http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/242/183 (traducidas al español).


 

A continuación, hacemos un intercambio democrático con la agrupación Alianza del Marxismo y la Liberación Animal (Das Bündnis Marxismus und Tierbefreiung) que opera en Alemania y Suiza. El 1 de enero de 2017 y 2018 publicaron las 18 tesis en idioma alemán e inglés, formato digital y físico de 48 páginas, que llevó por título original: “Trabajo de tesis: ¡Por la unificación del marxismo y la liberación animal!” (Thesenpapier: Für die Vereinigung von Marxismus und Tierbefreiung!). En 2020, será traducida por primera vez al español y portugués por la Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales (Año VI, Vol II) y en octubre 2018 apareció en francés gracias a Kolya Fizmatov, miembra de una tendencia trotskista mandelista (Claire) al interior del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).

Este intercambio constituye entonces una continuidad de diálogo político de la proveniencia del trotskismo revolucionario internacionalista de localización latinoamericana y mundial con una variante del ecosocialismo occidental[1] e influjos de la teoría crítica de Frankfurt, que los compañeros alemanes y suizos parecen reivindicar a su modo. Lo plasmado acá está sujeto a posterior revisión democrática de las posiciones provisionales, comentarios ligeros sin ninguna pretensión dogmática regresiva o afán.

De entrada, valoramos de manera muy positiva el esfuerzo sistematizador de la Alianza del Marxismo y la Liberación Animal (MLA). El acumulado experiencial desde el 2014 y  sus orígenes históricos en el grupo animalista de izquierda Derechos de los Animales – Norte (TAN, Tierrechtsaktion-Nord) de 1986. Un camino reccorido valioso hasta el actual momento cumbre de fijar posiciones teóricas, programáticas y estratégicas en un trabajo serio que aborde desde una perspectiva marxista el problema de la cuestión animal en el capitalismo –algo tan deficitario en el marxismo y en la izquierda política, en general, faltos de una actualización teórica y programática en muchas otras cuestiones contemporáneas, como la ecológica–.

Las 18 Tesis han suscitado un rico debate y recibido a la fecha apreciaciones y recensiones en denominados marxistas y académicos progresistas tales como Karl Reitter (Viena, Australia), Athanasios Karathanassis (Hannover, Alemania), Marco Maurizi (Roma, Italia), sumados a estos humildes comentarios socialistas en idioma español desde el Sur o Latinoamérica, posteados en el Socialist Blog 21th Century (Blog Educativo Socialista XXI). A esto agréguese, las reseñas en revistas y publicaciones independientes como el Monthly Review (USA, New York).

 

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La Alemania reunificada, antes fue un ex – estado obrero burocrático su parte Oriental (1949 – 1989, República Democrática Alemana), tras la gloriosa victoria antifascista del pueblo soviético y la resistencia alemana. Allí se logró expropiar a la burguesía y a la vez se configuró, contradictoriamente, una dictadura stalinista del PSUA (“Partido Socialista Unificado de Alemania”) en alianza con la burocracia soviética, que no estuvo a la altura histórica de la transición y la revolución mundial. De hecho, este aparato atentó contra los trabajadores, por esta razón, decenios después se rebelaron las masas al tumbar el Muro de Berlín sin lograr consumar la revolución política permanente para preservar las bases socialistas, avanzar en la democracia obrera y evitar la restauración del capital por partidos oportunistas que canalizaron el descontento social legítimo. Entre ellos, curiosamente, el “Alianza 90/Partido Verde” alemán.

Hoy Alemania es un formidable estado burgués imperialista restaurado que comanda la Unión Europea vía Ángela Merkel, con un poderoso proletariado industrial metalúrgico y sector de trabajadores que recientemente vía la huelga lograron las 35 horas legales a 28 semanales por dos años[2] y siguen en lucha el conjunto de la clase contra los planes neoliberales y recortes de su propia burguesía nacional. Además este país posee una gran tradición socialista, pues la alemana junto a la rusa, constituyen parte del patrimonio cultural de la clase obrera mundial, de las cuales las 18 Tesis parecen no ser ajenas.

En la Alemania contemporánea, país en el que sectores productivos capitalistas minoritarios han incursionado en el negocio de tecnologías de energía solar y renovables, con un pujante movimiento ecologista, hay controles legislativos muy relativos a la agroindustria y green washing, en lo que al trato de los animales atañe y la presión animalista supone, pese a su atomización, descentralización y la oficialidad, que impide que los empresarios ganaderos cumplan y en cambio continúen con su sobreeexplotación.

Asimismo Alemania cuenta supuestamente con una población de 900.000 veganos y 8 millones de vegetarianos[3], según la Unión Vegetariana Alemana (2016), un aumento del 18% de nuevos productos veganos en comparación con USA y UK. Aunque es uno de los grandes productores y exportadores de carne y de multinacionales saqueadoras y automotriz, hay más de 42 millones de “vegetarianos de tiempo parcial” (flexi omnívoros), que consumen esporádicamente poca carne a la semana, según el Instituto Forsa. Su sistema de educación pública y condiciones sociales, pese a los recortes neoliberales, permiten sin duda una intelectualidad y clase obrera más ilustrada.

No es extraño que en este entorno socioeconómico, político y cultural, surjan las ideas consignadas en las 18 Tesis sobre Marxismo & Liberación Animal (en adelante, MLA) pues el ser social determina la conciencia. Dicho texto activista es conciso, lacónico y sin rudimentos de citas y laberintos academicistas exagerados, pero sí es riguroso en el método y los conceptos, profundo y valioso para la discusión teórica de altura y estrategia revolucionaria comunista en el presente siglo.

El 25 de agosto de 2018, los compañeros del MLA, postearon en su medio de difusión nuestro texto: “Ya hay una primera revisión de la traducción al inglés de nuestras 18 tesis sobre la conexión entre “Marxismo y Liberación Animal”. Desafortunadamente, hasta el momento sólo está disponible en español. No obstante, nos complace que personas de diferentes partes del mundo (en este caso de Colombia) se unan a la discusión. ¡Muchas gracias!”.

De antemano, disculpas por la brecha lingüística, la extensión y posible incomprensión de muchas de sus tesis e ignorancia nuestra en tanto errores contingentes. Abrazo revolucionario desde la distancia geográfica y la cercanía comunista internacionalista.

 

¿Liberación animal?

 

 

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Gran parte –por no decir la mayoría– de las corrientes políticas que se dicen marxistas, los Partidos Comunistas stalinistas, los Partidos Socialistas trotskistas, las organizaciones centristas, incluso los partidos reformistas (Socialdemócratas o centro izquierda) no marxistas del presente siglo y la mitad del anterior, fueron y son reacios a ideas como: liberación animal, derechos de los animales y defensa de ellos, bienestar animal, movimiento animalista, vegetarianismo, veganismo, antiespecismo, ecologismo y conservación de la naturaleza, protección y defensa de la naturaleza, interseccionalidad de las opresiones, etcétera. ¿Por qué? Renzo Llorente ha analizado al menos cinco causales o hipótesis, que signan la crisis del marxismo y la izquierda[4].

Hasta el momento sólo una pequeña franja de partidos neo reformistas, llámese ecosocialistas o verdes, también neo socialdemócratas, son un poco más proclives a embellecer estas ideas-luchas y capitular al animalismo y ecologismo como ideología y movimiento en función adicional de cooptar sectores para su lucha parlamentaria y electoral. Por su parte, algunos partidos capitalistas neoliberales y de derecha, suelen tomar banderas animalistas a motu propio bien sea de modo oportunista electoral aunque también combinado con un interés reformista burgués (en Colombia: algunos partidos de la Bancada Animalista), como una forma de desviar de luchas y agendas políticas particulares.

Del otro costado, en respuesta a estos posicionamientos, autodenominados marxistas o izquierdistas anticapitalistas suelen caer en clichés reaccionarios e idealistas, parecidos a los liberales conservadores y la derecha capitalista, solo que esta vez con una fraseología roja, según los cuales (parafraseo, no cito literal):

“Los animales como la naturaleza no tienen derechos, porque no son sujetos de derechos y obligaciones [5]”, “la liberación animal es un absurdo porque estos no son agentes de libertad y los animales salvajes o los insectos y plagas no necesitan ni pueden ser liberados ni pueden ser equiparados a los humanos [6]”, “la liberación animal es una perspectiva retrógrada contraria a la evolución biológica y social, a la ciencia y la tecnología, a la historia misma, por tanto, es efecto de la crisis de dirección y confusión ideológica posmoderna provocada por el capitalismo, el stalinismo y el postmodernismo[7]”.

“Es mejor hablar de estar en contra del maltrato animal y por el bienestar animal y la naturaleza, más no de una liberación-abolición o derechos cual nociones radicales pues los animales no son seres oprimidos iguales ni equiparables a los humanos oprimidos, luego no es un movimiento social sino más bien un pseudomovimiento paternalista e hipócrita [8]”.

“El ser humano, desde una concepción materialista, es una especie dominante y tiene el derecho de usar a los animales, no hay lío en ser especista cuando está en juego las necesidades humanas que son lo primero y lo último, incluida las médicas. El término especismo es un sin sentido lógico. Por consiguiente, es una cuestión neutral natural propia de nuestra naturaleza humana, siempre hemos sido omnívoros, por la cadena trófica, comedores de carne y lo seremos, la liberación animal es producto del sentimentalismo, inhumanidad y la alienación de la humanidad consigo misma[9]”.

“La liberación animal no tiene asidero real porque ya desde los escritos de los clásicos Marx y Engels se criticaron a los protectores de animales, vegetarianos y antiviviseccionistas como social reformismo. Esto es, posturas idealistas ingenuas y anticientíficas sobre el desarrollo del ser humano e hipocresía moral burguesa en cuanto no atención a la explotación del hombre por el hombre y la condición de sus obreros por la centralidad en ayudar a los animales y reformar la sociedad burguesa” [10], etcétera.

No tenemos espacio para contestar en expedito una a una estas importantes opiniones y medias verdades (y falsedades) de otros compañeros marxistas revolucionarios pero buscamos persuadirlos. En contraste con estos tópicos comunes, asumiendo una clara y abierta posición herética, contra hegemónica, partimos de que tiene sentido hablar de “liberación animal” desde un punto de vista científico, materialista histórico dialéctico o socialista revolucionario, independiente de sus direcciones de clase, del emisor animalista y sus errores idealistas (falacia ad hominem), que no compartimos.

Consideramos que tiene sentido racional, profundamente materialista, analizar y criticar prácticas de opresión y explotación, estructurales, reaccionarias y temporarias, del modo de producción existente, hacia otras especies animales, no humanas. Luego, hay un acuerdo general con el documento MLA en el plano teórico-conceptual, metodológico y hasta cierto punto, en sentido programático y principios, político y ético, en las siguientes consideraciones de sus tesis:

[C]omprender y reconocer la posición objetiva de los animales dentro del proceso de producción capitalista, es decir, que pertenecen a esas criaturas oprimidas en cuyo gasto la clase dominante acumula su riqueza” (Tesis XVIII, T18).

[L]a cuestión es en qué condiciones históricas específicas, la explotación de los animales tiene lugar realmente y lo que necesita ser cambiado de acuerdo a la sociedad con el fin de acabar con ella” (Introducción).

[A]quellos que quieren crear una sociedad sin explotación, dominación y sufrimiento objetivamente producido socialmente y evitable, se ven obligados a reconocer el sufrimiento de los animales y luchar por su abolición” (Introducción).

Si queremos explicar, criticar y abolir la explotación de los animales, en lugar de tratar exclusivamente con los patrones de su legitimación [ideológica y sus efectos prácticos], debemos confiar en las herramientas del materialismo histórico” (Tesis VIII, T8).

Quien acepte esa liberación [proletaria] es (en general) necesaria para terminar con el sufrimiento y la explotación producidos socialmente, no tiene ninguna razón para no incluir a los animales en este empeño, excepto uno ideológico [reaccionario]. El análisis de la relación del capital como una relación central de la explotación y la dominación de la sociedad contemporánea muestra que la ganancia capitalista de producción no se basa únicamente en la explotación de los trabajadores asalariados, sino también sobre los animales (y la naturaleza en general). La producción capitalista, en el que la interacción entre la sociedad y la naturaleza se organiza para maximizar las ganancias al mismo tiempo socava las fuentes originales de toda riqueza: “la tierra y el trabajador” (Marx) [El Capital, Vol I, Sec. IV, Cap. XIII-10, la gran industria y la agricultura]” (Tesis XV, T15).

Por lo tanto, dado que hay explotadores y explotados en la sociedad capitalista, no es toda la especie humana [o los ciudadanos del pueblo e individuos racionales] quien explota [estructuralmente] a los animales. En cambio, la explotación de animales y asalariados es principalmente de interés y bajo la dirección de la clase dominante [la clase obrera es mera ejecutora bajo el cayo del capital pero también reproduce prácticas-ideologías especistas de opresión en la vida social] (…) Pero las relaciones capitalistas de producción no se basan solo en un antagonismo entre los capitalistas y la clase trabajadora, sino también entre la clase dominante y la naturaleza, así como entre los animales. El primero es el que dirige y se beneficia sustancialmente de la explotación animal organizada industrialmente. (…) Para responder a la pregunta de por qué en el capitalismo no solo los trabajadores sino también los animales son explotados de maneras específicas, diferentes cualitativamente del trabajo asalariado, es necesario investigar qué posición y qué función se asigna a los animales en esta forma organizativa de trabajo social, y por tanto, la forma capitalista específica de explotación animal” (Tesis X, T10).

Sin embargo…creemos que el análisis materialista histórico y la crítica de la sociedad desarrollada por Karl Marx y Friedrich Engels, la política correspondiente y el llamado a liberar a los animales de su sufrimiento producido socialmente, todos van necesariamente juntos…cada crítica marxista de la sociedad permanece incompleta si no considera el hecho de que, para obtener ganancias, las clases dominantes no solo han explotado a las clases oprimidas dentro de la historia de la lucha de clases, sino también a los animales (y la naturaleza)” (Introducción).

Por lo tanto, la contradicción entre la sociedad, por una parte, y los animales y la naturaleza, por otra, no se desarrolla simplemente en las mentes de las personas: el capitalismo como forma históricamente específica de organizar el trabajo social produce esta contradicción constantemente: dentro del proceso capitalista de producción, los animales y la naturaleza se convierten literalmente en un mero recurso [materia prima] para explotar” (Tesis VII, T7).

En consecuencia, los animales no producen plusvalor y no son parte de la clase trabajadora. Su explotación corresponde a lo que Marx describe como explotación de la naturalezaComo no pueden resistir de manera organizada, los animales son apropiados al igual que otros materiales naturales como medios de producción libremente disponibles, es decir, como instrumentos de trabajo….Con el fin de maximizar los beneficios que se obtienen a través de la explotación de los animales, los capitalistas se esfuerzan por integrar a los animales en el proceso de producción de la manera más eficiente posible. Eficientemente también significa: abstrayendo sus cualidades, entre las cuales está su capacidad de sufrir [y sus necesidades materiales como seres sintientes, con capacidades y necesidades biológicas diversas]” (Tesis XI, T11).

Por lo tanto, una vez que uno ha decidido luchar por la liberación [proletaria y de los oprimidos], no hay ninguna razón para emprender todo para acabar con el sufrimiento socialmente producido, mientras que al mismo tiempo excluye a los animales de este objetivo (según algunos marxistas, este es incluso el caso en el comunismo) [esto, siguiendo la noción de Marx de la multiactividad del hombre comunista tras una división libre del trabajo: a la vez poeta y filósofo, cazador y pescador, pastor, etc., y el uso agroindustrial comunista de los animales en pos de las necesidades humanas comunitarias y la concepción de los animales como instrumentos de la producción, capital constante y valor de uso, inclusive en una economía socializada solo que con menor sufrimiento de estos, véase La Ideología alemana y El Capital]” (Tesis XVI, T16).

Pese a ello, los revolucionarios socialistas no somos ni seremos animalistas. Antes bien, en sentido estricto, más que hablar a secas in abstracto y progre radical de liberación animal/humana –que no es un sin sentido per se– preferimos hablar en términos exactos de la liberación obrera y de todos los oprimidos, intra e interespecies, en plural, cuestión que trataremos en el último capítulo.

Para sintetizar y disparar de entrada: ¡Liberación de los trabajadores y de los oprimidos, sí, liberación humana/animal, no así! ¡Viva la lucha de clases por la liberación de los proletarios y no proletarios, no la mera lucha invertida burguesa y reformista por los animales y los “humanos”!

Por ahora, basta un acuerdo común táctico y básico fundamental del reconocimiento teórico según evidencia empírica que los animales son oprimidos-explotados bajo el capitalismo imperialista (Tesis I, T1, Tesis XI, T11, etc.) y que podrían (por no decir que deberían) ser liberados, en la medida de lo posible, de sus condiciones de vida deplorables, en un nuevo sistema social y mejoras en el existente. Esta es la sensatez objetiva materialista de la susodicha “liberación animal” y la identificación correcta del MLA sobre una inconsistencia teórica y programática subjetiva en el movimiento proletario y socialista mundial: “El Marxismo sigue siendo igualmente inconsistente cuando se niega a reconocer que hoy, la liberación de los animales debe ser parte integral de la teoría y la política marxista contemporánea” (Introducción).

En lo que sigue, miraremos los importantes matices y diferencias, que relativizan dicho consenso general y nos separan de modo indefectible, sin obviar coincidencias puntuales.

 

 

Corrientes ideológicas y paradigma científico marxista, lucha cultural de clases

 

 

En la Tesis II (T2) se señala, correctamente y de modo magistral, las ideologías burguesas y pequeñoburguesas dominantes que irradian el movimiento social animalista, el aparato educativo (“academia”) e institucional estatal y la sociedad civil burguesa en general: la “filosofía moral burguesa” o ética animal y política liberal tradicional, la “crítica legal liberal” o derecho animal, normativo moral y legislativo real, por último, la “crítica socio liberal postestructuralista de izquierda anti-autoritaria”, teoría posmoderna.

Concordamos en que estas teorías dan una explicación idealista de la cuestión animal, poseen hondas limitaciones y son insuficientes en la tarea comprensiva y crítica, sin por ello obviar sus virtudes, méritos y potencialidades en la “crítica de la ideología” especista. El marxismo requiere, a su vez, una crítica materialista de la ideología animalista, en su desdoblamiento fundacional neo-bienestarista (Peter Singer et.al) y abolicionista (el guru Gary Francione), no sólo la especista.

Añadiríamos al mapeo otros adicionales (más allá del “mundo germanoparlante”, Tesis II, T2), el anarco-veganismo, anarquismo verde o variantes anárquicas de “liberación total”[11], Steven Best y Anthony Nocella, Bob Torres, otros más, que se reclaman socialistas, izquierdistas radicales y anticapitalistas, en los que abundan numerosos grupos y colectivos. El MLA las cataloga en el autonomismo y lo anarco. Como sea, estos sectores dicen estar en contraposición al liberalismo burgués, pero en unidad de acción y coincidencia con el posanarquismo posmoderno y posthumanismo, en la que estarían también algunas variantes de ecofeminismo animal (Carol Adams, etc.) y la dirección del animalismo descolonizado (ej. algunos autores y miembros de la Revista Latinoamericana ILECA).

La restauración capitalista mundial y la crisis del marxismo, han hecho proliferar estas corrientes no proletarias con buenas dosis neoidealistas, contadas excepciones, así tengan buenas intenciones democráticas y hagan ciertos desarrollos y aportes al estado del arte y la lucha. El principal enemigo teórico de la clase obrera, en nuestros tiempos contemporáneos, reflejo de un enemigo real, son los liberalismos y posmodernismos, incluidas las religiones dominantes y las pseudociencias. El enemigo secundario pero no por ello menos importante son los viejos y nuevos reformismos, es decir, ideologías burguesas dominantes y disidentes y pequeñoburguesas radicales, con las que hay que ser inflexibles.

En general, concordamos con las Tesis II-X (T2-10), sus críticas demoledoras a los límites epistemológicos idealistas, analíticos y políticos, de las tres corrientes dominantes y por qué es necesario la emergencia del materialismo histórico con mayor poder explicativo y transformador como un “enfoque fructífero para la explicación [materialista integral] de la historia y el desarrollo de la relación humano-animal: son el resultado de un proceso de civilización en el que los humanos han salido de la naturaleza a través del trabajo social y han producido la diferencia de los animales no humanos en sí mismos” (Tesis IX, T9).

El marxismo revolucionario, respecto a teorías afines, marxizantes y proto-materialistas no marxistas, ecosocialistas e izquierdistas anticapitalistas y marxologías independientes, tiene como potenciales aliados a:

Lawrence Wilde y Eliza Littleton, Ted Benton y Kohei Saito, John Foster y Brett Clark, Katherine Perlo, Ryan Gunderson, Paul Burkett, James O’connor, Howard Parsons, David Nibert, Bob Torres, Corinne Painter, Barbara Noske, Rudolf Bahro, Joel Kovel, John Esler, Marco Maurizi, Renzo Llorente, Manuel Sacristán, Richard York, Del Weston.

Jorge Riechmann, Eduardo Higuera Rincón y Renán Vega Cantor, Frank Jager, Phillip Drake, David Rey, Alasdair Cochrane, Jon Hoschschartner y John Sanbonmatsu, Jason Hribal, Sussan Witt-Stahl, Christian Stache y Christin Bernhold, Cristina Gerhardt y Matthias Rude, Eduardo Mendieta y Charlotte Hay, Birgit Mütherich.

Adorno’s Bestiary, Victoria Johnson, Ángela Davis, Oxana Timofeeva, Dinesh Wadiwel, David Sztybel, Bradley J. Macdonald, Joseph Fracchia, Howard L. Parsons, Michael Löwy y Daniel Tanuro, Ian Angus y Alan Thornett, Mary Murray, Sven Wirth y Aiyana Rosen, Birgit Mütherich, Alfred Schmidt, Lam Kai Chak, Katherine E. Young, etc, etc.

Estos recién incursionan en los Estudios Críticos de los Animales (ECA/CAS) y la Ecología política crítica, desde los 90’s a la fecha. Eso sí, a menudo con mucha confusión interpretativa, hermenéutica amañada y aires revisionistas negativos, antimarxistas e infiltrados liberales “de izquierda” y “demócratas radicales”, posmodernos y socialdemócratas, que tergiversan las posiciones del marxismo. Muchas veces –aunque no todos– están en coro común con las otras corrientes, aunque hayan análisis investigativos novedosos independientes, progresivos, necesarios y útiles, sin duda, de varios de estos compañeros de viaje y especialistas.

Como sea, son pasos necesarios, progresivos y muy contradictorios, para una correcta interpretación materialista histórica dialéctica de la ‘cuestión animal y ecológica’ en el modo de producción actual y anteriores. Las relaciones sociedad-naturaleza y sociedad-sociedad, la unidad y separación de estas, con independencia de clase y, en consecuencia, una política proletaria revolucionaria por la dictadura revolucionaria del poder estatal transitorio del proletariado y el comunismo. Luego de décadas de escolástica stalinista y por mor de la crisis cíclica y sistémica del capital, el marxismo pareciera resurgir de modo tenue como paradigma de socialista de las ciencias sociales y la filosofía y la cultura con democracia interna, pues no hay trabajo científico y teórico sin libertad de investigación y escrutinio social.

El presente diálogo político global, es fruto de este proceso histórico reciente y muestra la vigencia, recuperación (muy) relativa y vitalidad del marxismo en su lucha defensiva de resistencia y ofensiva estratégica por la recuperación social de su hegemonía…duélale a quien le duela, la clase obrera mundial se repondrá de sus derrotas, re-aprenderá de sus errores y volverá a vencer.

 

 

Relación del movimiento obrero con el movimiento en defensa de los animales y la naturaleza

 

¿Cuál es, puede ser y debería ser la relación entre el movimiento obrero y la izquierda revolucionaria con el “movimiento animalista y ecologista” y el resto de movimientos sociales y políticos? Es una cuestión muy difícil, no tenemos una respuesta definitiva, ya que no es una mera contradicción mental sino de la realidad social y la política frente a ella. Hay mucho sectarismo y oportunismo en el ambiente. El problema de las alianzas no puede plantearse en abstracto y al márgen de la lucha de clases y la historia social, aunque el principio de independencia de clase, la unidad en la lucha contra los capitalistas y la estrategia de dictadura del proletariado, su hegemonía social y liderazgo en la lucha por el poder, sea el criterio rector.

Por lo pronto, diferimos –por no decir que rechazamos–, es decir, tenemos serias dudas con MLA, su apuesta por una “unión teórica y práctica de las dos luchas” (Introducción), “los marxistas y los liberadores de animales no deberían concluir un matrimonio forzado sino un pacto de por vida” (Introducción), “marxistas y los liberacionistas de animales deberían unir sus fuerzas en la lucha por un proyecto revolucionario, un proyecto verdaderamente civilizador…” (Tesis XIV, T14).

En general, rechazamos la estrategia argumentativa, teórico metodológica y política del MLA de que el antiespecismo (o animalismo) como teoría-praxis deba volverse marxistico (Tesis I-XII) y viceversa, que el marxismo devenga animalista o antiespecista (Tesis XIII-XVIII), no solo en el plano ideológico sino en su actuación práctica, con implicaciones impredecibles. Las razones para rechazar dicha deontología o hilo de necesidad (idea de síntesis o unificación) son varias.

La primera, no comulgar con una “nueva apuesta” de marxismo ‘animalista’ (o animalismo ‘marxista’), propio de la nueva izquierda y las políticas de la diferencia y la singularidad. Antes que ampliar el horizonte dialéctico, dicho enfoque sería estrecho de miras y revisionista, al tomar la parte como la totalidad social, habría una pérdida de perspectiva global del bosque de la realidad material, las relaciones sociedad-naturaleza y el camino de la praxis clasista. De todos modos, para un marxismo revolucionario, el reconocimiento de esta apuesta es bien intencionada y correcta dado el lastre especista real, la crítica teórica y lucha práctica contra el capital y su faceta especista y ecocida, no solo antilaboral. Esto último como actualización del marxismo, más no como una endilgación anacrónica a Marx y Engels de posiciones teóricas que no enarbolaron ni podian hacerlo, por los límites de su tiempo, una de ellas, el antiespecismo. Algunos simpatizantes cercanos del MLA, como Cristian Stache, opinan lo contrario con razones válidas y argumentos textuales, en defensa de la teoría marxista frente los ataques ideológicos de clase.

La segunda, un movimiento social no proletario en tanto movimiento y fuerza ideológica por más que quiera o lo fuercen no puede devenir proletario o revolucionario socialista, por mucho contrabando ideológico que haga, tan solo una franja del mismo. Epistemológicamente y prácticamente, el marxismo, al ser un materialismo socionatural, puede devenir antiespecista en términos teóricos, pero el animalismo no puede devenir marxista, a menos que neguemos el clasismo. Es bien conocido que el famoso activista Henry Spira (1927 – 1998), aclamado por el filósofo burgués utilitario Peter Singer, pasó de ser un activista sindical y marxista trotskista del SWP-USA a volverse un animalista reformista. Como él, muchos socialistas cayeron en el oportunismo animalista y de otras causas reformistas  como las ecológicas, filantrópicas o no obreras.

En el terreno organizativo, el símbolo político del puño obrero y la pata animal del MLA, al igual que el lema “One Struggle, one fight” no nos convence, pareciera una concesión a grupos anarquistas, capitulación, adaptación teórica y práctica a los animalistas. Nos parece un centrismo en el ámbito organitativo, oscilación entre posiciones reformistas y revolucionarias, ya que por ejemplo las tesis del MLA, si bien se refieren a la lucha de clases desde abajo, no hablan de construir partidos políticos revolucionarios del proletariado, error común de los ecosocialistas hetereogéneos. En cambio, el MLA tienen un método de campañas, acciones y propuestas centradas en la defensa de los animales, aunadas con demandas laborales humanas ultimatistas de expropiación y reconversión, es decir, de corte propagandístico.

Tampoco es convincente el apoyo aliancista (“alianza emancipadora” o frentista común) de Athanasios Karathanassis entre los dos movimientos, socialista y animalista, junto al ecologista, por arte de magia y armonía movimientista en el simple hecho de que tengan un enemigo en común: los capitalistas. Consideramos que esto es producto indirecto de la confusión ideológica, mezcla vanguardista y espontaneista objetiva, frentista, sembrada a partir de revisionistas europeos como Ernest Mandel y Daniel Bensaid al hablar de un “movimiento anticapitalista”, existente en sus cabezas, más no en la realidad de la lucha de clases.

La tercera, porque el movimiento obrero puede incorporar a su agenda política, teoría revolucionaria y programa transicional, en la educación política y gremial de los trabajadores y análisis de la cuestión animal-natural y reivindicaciones (triádicas) a favor de los obreros y los oprimidos humanos, los animales y la naturaleza, contra los capitalistas, sin por ello ser ni devenir “animalista” (u otro “ista” hetereogéneo) en el que diluirse en el movimiento. El marxismo, epistemológicamente, puede hacer una revolución teórica de sí, con la debida implicación práctica, pero no más. Este debe mantener su independencia de clase y las críticas, enfrentamientos, divisiones y unidades de acción necesarias que sean del caso, preservando nuestra tradición socialista, demandas y programa hegemónico obrero revolucionario frente a la sociedad humana, la naturaleza y los animales.

La cuarta, si bien no apoyamos dicha reciprocidad, unificación o enfoque de síntesis, por mor de la ley de la negación de la negación, sí consideramos que se debe combatir los prejuicios especistas de la clase obrera y el movimiento de  masas, como la izquierda, marxista y no marxista, de la sociedad entera, contra la explotación-opresión de los capitalistas, estos últimos los principales responsables y agentes estructurales de la opresión-explotación animal. En esto, las tesis del MLA, son sin duda un gran aporte teórico cualitativo sin precedentes en el movimiento socialista proletario contemporáneo, que permitirán revolucionar el marxismo.

Un movimiento no puede llamarse revolucionario si está a favor y si no se opone a la opresión-explotación de los animales y la naturaleza por los capitalistas y no tiene una actitud democrática contra la opresión especista y demás opresiones. No será revolucionario si tiende a naturalizarlas bajo justificaciones reaccionarias, típicas de la ideología dominante del enemigo de clase y si no se brega por la unidad en las luchas y alianzas puntuales con el resto de movimiento de masas y agrupaciones colectivas. Nuestro acuerdo general con el antiespecismo materialista-marxista del MLA se mantiene en este punto, pues el conservadurismo reaccionario e ignorancia antidialéctica actual de los marxistas y la burocracia sindical y política reformista, capituladora al idealismo burgués y la derecha en la cuestión animal y ecológica, es preocupante.

Teniendo claras estas cuatro razones y matices sobre la síntesis teórica-práctica, una de las implicaciones reales de ello es que los marxistas revolucionarios no colocamos la liberación animal como prioridad política-organizativa tal que los partidos de los trabajadores y las organizaciones sociales obreras deban tener una “colateral”, “corriente”, “colectivo”, “comísión” y “tendencia interna” dentro del movimiento a favor de los animales y los partidos de izquierda. Lo mismo los colectivos, grupos anticapitalistas y ultraizquierdistas de la clase media radical en favor de los animales. Tampoco estamos de acuerdo, en el terreno de la organización y su metodología política, con los modelos organizativos de “partidos animalistas” y “ecologistas” pequeñoburgueses o burgueses, bien sean radicales o moderados, tipo: PACMA España, el PPA de los Países Bajos, PA de Holanda, PAN de Portugal, el Partido Animalista Ambientalista de Italia, el propio V-P Alemán y PMUT, Partidos Verdes, etc. Estos partidos tienen programas gremialistas reformistas, defensores de la explotación capitalista del hombre por el hombre.

Lo anterior implica que, en relación a la agenda de la lucha de clases y la correlación entre las clases, no absolutizamos las luchas por los animales y el medio ambiente (ni las infravaloramos) de modo incondicional ni simétrico. No las situamos por encima de las opresiones humanas ni la lucha de los trabajadores, es decir, de la lucha de clases histórica realmente existente y concreta. Tampoco consideramos que luchar por los animales y la naturaleza “sea” (=) liberar al proletariado, ya que esta no es una lucha anticapitalista, aunque objetivamente enfrente a un sector empresarial, sino democrática, como adelante clarificamos, de ahí las diferencias organizativas y políticas, tácticas y estratégicas, aparte de las teóricas y metodológicas, de toda índole en la frontera y brújula de clase.

En ese orden de ideas, a nivel programático y de unidad de acción, estamos por la sindicalización de los trabajadores de la agroindustria animal, hidrocarburos, nuevas energías renovables y productores de comida vegana/vegetariana. Por ende, defendemos sus derechos laborales y sociales, buscamos la nacionalización de estas empresas bajo control obrero y protección del medio ambiente, con posibles reconversiones y desmantelamientos de las fuerzas destructivas capitalistas (tránsito energético, etc.), según la lucha de clases concreta y el proceso de la crisis. Del mismo modo, defendemos la sanidad pública y el salario obrero acorde a la canasta básica familiar y políticas nutricionales favorables a la salud humana y animal.

Hacemos unidad de acción puntual –allí cuando sea posible– en la movilización social, apoyamos desde el punto de vista de la clase obrera y nuestro programa revolucionario de transición en construcción y actualización permanente, las demandas democráticas y reformas del movimiento animalista y ecologista contra los capitalistas nacionales y transnacionales, en asuntos varios como:

Abolición de la corrida de toros[12] y toda forma de entretenimiento cruel y deporte con uso indiscriminado que implique maltrato de animales[13], eso, sí, planteando la reubicación laboral, nuevas fuentes de empleo y nacionalización. Adicional a ello, prohibición de relaciones sexuales forzosas con animales domésticos o silvestres, especialmente en el ámbito de la reaccionaria prostitución humana de mujeres –que debe ser abolida– y en la tenencia de mascotas.

Presión y regulación fabril en las granjas industriales y máximo nivel de bienestar animal, bienestar de los trabajadores y control de responsabilidad ambiental y protección al consumidor y salud, tanto humana como animal. Contra la caza furtiva y recreativa, al igual que los circos con animales, el maltrato-opresión y hacinamiento de los zoológicos y parques naturales, aumento del presupuesto público y zonas, reservas naturales y selvas protegidas.

Defensa de la soberanía nacional y protección de la fauna-flora y los recursos hídricos y naturales. No al tráfico o comercio ilegal de especies y el abandono de animales urbanos, protección a las especies en peligro de extinción y hábitats naturales, por hospitales públicos y reservas naturales de propiedad estatal. Control y restricción de la experimentación animal al ámbito médicamente necesario, cuando haya ausencia de métodos alternativos y sufrimiento innecesario. Contra el secreto comercial de los capitalistas y sus productos, que atentan contra la salud humana y animal.

Control a la industria de la moda y vestido, reconversión de la industria peletera por materiales sintéticos y resistentes que no sean pieles/cuero, cese de cosméticos y productos afines testeados en animales. Una mayor legislación altamente proteccionista y efectiva en favor de los animales y trabajadores, con presupuesto público, control obrero y endurecimiento de sanciones contra las empresas, etc, etc, etc.

Estando a favor del principio de la violencia revolucionaria de masas y la autodefensa, pese a la justeza de algunas de sus demandas, no estamos de acuerdo con aquellos métodos extremistas (tipo algunos sectores Animal/Earth Liberation Front, otros), violentistas y de pequeños grupos que impliquen atentar de modo directo e indirecto contra la vida, integridad e intereses materiales de los trabajadores. Rechazamos que sean tratados como enemigos de los animales y los medios de producción contradictorios (productivos y destructivos) que posibilitan su empleo y revelan el carácter irracional de la explotación capitalista de humanos, animales y la naturaleza.

Pese a ello, rechazamos el encarcelamiento y persecución de los activistas animalistas y ecologistas por el estado burgués y sus organismos de seguridad y judiciales, el conjunto del empresariado. Así algunos activistas y organizaciones den pie para la criminalización del conjunto del movimiento de masas y su desprestigio público, por sus métodos contraproducentes y vanguardistas, los defendemos frente a la represión burguesa y reconocemos su transgresión de la sacro santa propiedad privada, generadora de violencia y muestra de que las relaciones de producción animal no pueden seguir los mismos cauces. De ahí la necesidad de la máxima unidad por las libertades democráticas contra el gobierno burgués de turno y su régimen.

Apoyamos los métodos de la movilización social y conspirativos (cámaras ocultas, etc), legales e ilegales, que revelen la naturaleza y condiciones destructivas de la producción animal y destrucción ambiental de los capitalistas y le apuesten al control obrero de la producción y reconversión de fuerzas destructivas. Así como la unidad en la lucha y el involucramiento en las luchas sociales de las masas policlasistas defensoras de los trabajadores, el medio ambiente y los animales, por la independencia de los gobiernos capitalistas, sus instituciones, empresas y sus partidos.

 

Dialéctica materialista histórica de la identidad y diferencia entre lo animal-humano

 

 

En MLA se parece sostener la tesis de una diferencia gradual o de grado (no de clase o cualitativa) entre la especie humana y el resto de especies animales signado, entre otras, en la sintiencia y las necesidades fisiológicas, incluso la especificidad gradual laboral, pero que a veces se reconoce como un salto de cualidad. Pareciera haber una tesis de la continuidad evolutiva y social e histórica de especies, confusa e invertida en términos dialécticos materialistas. Karl Reitter (16/12/2017) critica esto [14] y nosotros también. Se dice, por ejemplo que:

Los humanos, criaturas de la naturaleza, los cuales tienen que satisfacer las necesidades naturales, tales como alimentos, bebida, etc., no se diferencian en absoluto, pero sí gradualmente de los animales, y la diferencia gradual es el resultado de su propia práctica socio política-económica” (Tesis VIII, T8).

A pesar de todas las diferencias cualitativas entre la explotación de los trabajadores asalariados y los animales: la capacidad de sufrir es una propiedad que los humanos y los animales comparten entre sí, aunque constantemente adoptan diferentes formas. Sería inconsciente y un producto de la falsa conciencia establecer una línea divisoria absoluta entre los seres humanos y los animales en lo que respecta a esta capacidad, independientemente de las diferencias graduales que se han desarrollado socio-históricamente”. (Tesis XVI, T16).

“La explotación de los trabajadores asalariados, por un lado, y de los animales, por el otro, puede tener diferencias cualitativas en la forma en que se han desarrollado históricamente, y su relación con los medios de producción también sigue siendo diferente en la actualidad. Sin embargo, a pesar de todas las diferencias, la clase obrera y los animales tienen una historia común durante la cual ambos han enfrentado a la clase dominante de manera antagónica como seres sufridos, humillados, oprimidos y abandonados; los primeros como sujetos, los segundos como objetos de liberación” (Introducción).

[A] través del trabajo social, a través del desarrollo social de la producción y distribución y a través de su evolución sociohistórica, los humanos lograron una diferencia gradual con respecto a otros animales” (Tesis VIII, T8).

En contraste, para nosotros, de modo dialéctico y con base en las ciencias naturales y sociales, las diferencias cuantitativas biológico evolutivas y similitudes zoológicas-etológicas y cognitivas entre seres humanos y seres animales se transformaron en diferencias cualitativas sociohistóricas, por medio del trabajo social complejo, en cuanto diferencias sociológicas, económicas y culturales radicalmente distintas. El tránsito de la animalidad a la humanidad es cualitativo, aunque se fue dando el transcurso de más de 7 millones de años con la familia de los homínidos, no por ello podemos caer en un gradualismo sociobiológico vulgar. La dialéctica materialista histórica de los animales no humanos y los animales humanos, para emplearlo en términos antiespecistas, involucra la identidad cuantitativa vuelta la diferencia cualitativa y su interacción mutua.

El ser humano en tanto animal es un ser social cualitativamente distinto, en sentido “absoluto” y específico, a otras especies animales en razón de que: 1) realiza un proceso de trabajo social altamente complejo y consciente, desarrolla las fuerzas productivas, produce y reproduce sus condiciones de vida más allá de lo necesario y con cánones humanos, trabaja la tierra e instrumentos y armas bélicas, crea arte, ciencia, cultura y tecnología, es hacedor de la historia social y política, sociedades humanas, etc, 2) posee un cerebro evolucionado con un grado de inteligencia superior cualitativo, sobre la comprensión de la naturaleza y la cultura, 3) tiene un lenguaje verbal complejo, escrito y abstracto mental, con una alta capacidad cognitiva, motricidad de sus manos y agencia compleja, etc, etc. En esta dialéctica de la cualidad y la discontinuidad, en términos generales, no yerró Marx y Engels en sus obras como El Capital, Dialéctica de la naturaleza, La ideología Alemana, los Manuscritos filosófico-económicos, Glosas marginales sobre Adolph Wagner, tampoco otros científicos sociales y naturales.

En este sentido, el ser humano, dentro de los mamiferos y el reino animal, es un animal superior a los demás, es una especie dominante posterior a los dinosaurios (especies diversas de saurópsidos). El ser humano es un animal social que se separó relativamente del resto del reino animal y evolucionó a un nivel cualitativo respecto al resto de animales, aun cuando muchos de ellos tengan capacidades que los humanos carecemos. Pero ello no implica que la opresión-explotación sea hecha por dicha especie genérica antes bien es hecha por la clase dominante en nombre de la especie humana y usando la mayoría laboriosa de su propia especie para explotar y oprimir a otras y a parte de sí misma. En una sociedad socialista, el animal superior, el ser humano, por mor de su racionalidad y nueva economía, aparte de reconocer su comunión con la naturaleza y los animales, buscará el mayor bienestar animal cualitativo no su explotación-opresión inmisericorde, es decir, un mejor relacionamiento con el entorno socioambiental en el que vive y cohabita con otras especies en el planeta.

Pero el ser humano es un ser cuantitativamente distinto e idéntico a otros animales y del reino animal en general, debido a que: 1) tiene necesidades fisiológicas naturales de comer, beber, copular, dormir, procrear, defecar y expulsar gases, etc, 2) es un mamífero vertebrado y respira oxígeno, constitución fisiológica similar a otros –no todos– animales: sentidos, órganos, manos y pies, rostro, etc, 3) su proveniencia de los homínidos y compatibilidad genética del ADN del 99% con el chimpancé, polvo bioquímico de estrellas y asteroides, organismos multicelular animal, 4) su sistema nervioso central, sintiencia corporal y movilidad animal, 5) comportamientos instintivos-reactivos y emociones con una psicología animal de estados mentales conscientes, agencia de sobrevivencia e inferenciales no proposicionales, 6) experiencias, gregarismo, inteligencia y lenguaje básico y adaptado a la selección natural, 7) producción (o trabajo) animal básico y adaptativo variable e evolutivo según el ambiente y diversidad biológica, ser de necesidades fisiológicas, es parte y actor de la historia natural como los otros animales, etcétera, etcétera.

En esto Darwin en sus obras como El orígen de las especies, El orígen del hombre, La expresión de las emociones en el hombre y los animales, al igual que los biólogos evolutivos, etólogos y zoologos, científicos cognitivos, et.al, que han hecho importantes adelantos sobre el comportamiento animal, tampoco yerran. En este sentido, en la dialéctica de lo cualitativo y lo cuantitativo, el ser humano tiene similitudes “relativas” que lo igualan a otros animales y lo hacen un ser natural, ser animal como las demás especies orgánicas.

Esta es una auténtica visión integradora y materialista histórica dialéctica de la distinción e identidad, inspirada en el profesor de historia y geografía, el trotskista francés Pascal Charbonnat [15] y su idea de la síntesis contemporánea del materialismo evolutivo-biológico de la burguesía y el materialismo sociohistórico-dialéctico del proletariado. En modo alguno esto implica una conciliación de clases en la teoría y un aire ecléctico, sino la negación de la negación, para fortalecer y desarrollar el método materialista dialéctico científico, con los logros científicos y filosóficos progresivos del sistema actual. La idea de la unidad de la ciencia, social y natural, ya prevista por el joven Marx y el Engels tardío, así como la idea de la interdisciplinariedad, están en plena sintonía con el materialismo histórico dialéctico.

Estamos en contra de las posiciones de autores, marxistas o no, animalistas o no, científicos o no, que en aras de garantizar un alto nivel de protección o defensa de los animales y similitud biológica de especies, validan cualquier argumento y fuerzan la evidencia y experimentación al equiparar a humanos – animales, desconociendo sus diferencias absolutas realmente existentes entre la especie humana en tanto animal y los animales. En su defecto, la lluvia de críticas a Marx-Engels por reconocer esta realidad insoslayable, tildandolos de modo injusto de “antropocéntricos” y “narcisistas”, “especistas” y “dualistas” metafísicos, “carentes de empatía” hacia los animales, etc, haciendo una inferencia lógica errada y extrapolada. Por su parte, el idealismo linguístico, en sus expresiones postmodernas y posthumanistas (Bruno Latour, etc.), lo mismo las fantasías transhumanistas, dadas por la ingenieria genética, tienden a anular la contradición, distinción e identidad de lo natural y lo social, lo humano y lo animal, de modo arbitrario y burdo, con consecuencias nefastas para las luchas anticapitalistas.

Como marxistas, diferimos pero comprendemos el fenómeno de la antropomorfización de los animales y la naturaleza (excepto con fines artísticos, ej. Animal Farm de Orwell, El cuento de Ferdinando de Munro Leaf), es decir, de la desfiguración idealista y anticientífica de la realidad objetiva como modo artificioso de resolver las contradicciones entre el capital, los trabajadores, los oprimidos y los animales, el conflicto del hombre con la naturaleza. Para luchar por la liberación de los oprimidos, el mejoramiento de sus condiciones de vida, lo mismo la reconciliación de la sociedad con la naturaleza, no se necesita apelar a argumentos de igualdad socionatural, simetrías perfectas o gradualidad fuerte, llevadas al extremo irreal.

La Tesis XV (T15) bien reconocen que los animales son objetos no sujetos de la liberación, no son agentes sino pacientes de la historia social (aunque si son actores de la historia natural). Los animales no son parte de la clase obrera y no son productores de valor ni plusvalía, no trabajan en sentido humano y difieren en calidad en eso. No obstante, en aras de la liberación animal, el MLA sostiene la tesis general de la “gradualidad” cuantitativa fenomenológica o evolucionista, incluso sociohistórica, una “historia común” de seres oprimidos sintientes (capacidad de sufrir y placer, diferenciada, «cuerpo atormentado», como el obrero, Tesis XVII, T17), quedándose a mitad de camino y cayendo en una confusión de este proceso dialéctico real. Desde el punto de vista metodológico, es un modo incorrecto de resolver las contradicciones reales, apelando a estos ajustes teóricos, pero en su dinámica aspiracional desalienante, de reconocimiento práctico, sí es verdadero.

Tal como señala Pascal Charbonnat, las fuentes de tal divergencia o escisión entre la evolución y la revolución, lo cuantitativo y lo cualitativo, continuidad y discontinuidad, identidad y diferencia, ser genérico y capacidades, etc., no son solamente teóricas en el seno de la ciencia y la filosofía con su corpus de categorías-conceptos sino inherentes a la realidad cultural de las masas y de las contradicciones productivas del capitalismo. Por esta razón, en contravía al idealismo burgués que absolutiza en sentido inverso reaccionario la distinción entre seres de modo artificioso (falsa conciencia) y el capital alienante que desvaloriza las cualidades-necesidades reales del trabajador humano y el animal, las inferioriza y niega, cerramos filas y tenemos acuerdo pleno con MLA y somos “gradualistas materialistas”, en razón de que:

Mientras no se supere el antagonismo de clase, la alienación [extrañamiento] de los trabajadores de su producto de trabajo, de ellos mismos, del proceso social de producción y de la naturaleza [misma, animal interna, animal externa y natural circundante] también persistirá…Dentro de la explotación capitalista de los animales, nosotros perdemos la conciencia de que tenemos una esencial comunalidad con los animales: que nosotros, también, poseemos un cuerpo tormentable, y que finalmente ser un humano significa también ser un animal. La supresión de la naturaleza interna de los humanos es a la vez una condición y una consecuencia del modo capitalista de organizar el trabajo social al mismo tiempo.” (Tesis XVII, T17).

 

 

Moral revolucionaria, clases sociales y cuestión animal 

 

 

Los valores MLA de la “resistencia”, la “empatía”, el “valor de la indignación” y “el impulso de solidaridad” (Tesis I, T1, Tesis XVI, T16, Tesis XVIII, T18) del movimiento obrero y socialista, parecieran tornarse aclasistas, pues es “la misma indignación que experimentamos frente a la brutalidad del capitalismo que nos lleva a un análisis marxista de la sociedad y a la resistencia es la misma que experimentan los liberacionistas animales frente a el sufrimiento de los animales”, aunque ciertamente “el enemigo de los animales –el Capital– es también el enemigo de los humanos” (T18), menos genérico y más preciso…de la clase obrera.

Discrepamos que un movimiento proletario y un movimiento no proletario tengan una moralidad común por el simple hecho asertivo de tener un enemigo común, ya que la situacionalidad clasista, permea y es constitutivo en los miembros y clases sociales de los movimientos sociales. La relatividad de la moral y sus valores, los sentimientos y emociones, tienen un condicionamiento de clase, a menos que planteemos un idealismo humanista.

El movimiento animalista es un movimiento policlasista con una moral progresista  –y a menudo, reaccionaria idealista– de corte pequeñoburgues y burgues que defiende a los animales en el sistema existente y no lucha por otro (aunque a su interior hayan sectores “radicales”). El movimiento obrero es un movimiento social proletario, con diversos trabajadores oprimidos y capas, con una moralidad progresista proletaria básica en defensa de sus intereses de clase en la sociedad existente, aunque esté a merced del influjo ideológico de la clase dominante debido al rol de la burocracia sindical y política. La brega es por su independencia de clase, incluido el terreno moral, ideológico, social y político, su puente hacia la revolución y lucha por otra sociedad anticapitalista, tarea del movimiento político socialista. No en vano la clase obrera ha participado y en algunas dirigido varias revoluciones desde el siglo XIX al XXI.

Los aspectos negativos de misantropía, posthumanismo y antihumanismo, alienación, pesimismo, nihilismo, y los positivos, de indignación, empatía y sensibilidad, solidaridad, cuidado de la vida y compasión, naturalismo, no son ni tienen por qué ser los mismos en los animalistas y ecologistas que en los obreros y los socialistas.

Frente el canibalismo político de la crisis de los refugiados e inmigrantes, el trabajo esclavo, la tortura y presidio de los presos políticos, las guerras imperialistas, el espíritu anticorporativo y las medidas contra los trabajadores, el medio ambiente o los animales, la persecución y asesinato de líderes sociales y animales, el flagelo de la pobreza y desempleo, el hambre de humanos y animales, la trata de personas en mercados sexuales ilegales, es claro que no hay una misma moralidad, intereses y prioridades.

En este sentido, también discrepamos de los teóricos de la burguesía (ej. Allen Wood) y ciertos marxistas economicistas y estructuralistas, que señalan que los marxistas carecemos de “toda moralidad”, en este sentido, nos situamos del lado de Engels y Marx, Rosa Luxemburgo, Trotsky –el clásico Su moral y la nuestra, 1939, Lenin y el MLA (Tesis XVI, T16), sus elaboraciones sobre la moral revolucionaria y la ética. Sin embargo, cuando estos dicen (Tesis XV, T15) que del análisis de la economía política del capital no se desprende con necesidad histórica o lógica, la liberación proletaria, mucho menos la liberación de los oprimidos, entre ellos los animales, y que se trata de una tarea de la política y de la economía, una cuestión de agencia histórica y moralidad revolucionaria, no un determinismo histórico (teleológico), lo consideramos una media verdad.

La metodología del marxismo no es el moralismo humanista –como lo fue el socialismo utópico– ni una variante animalista y ecologista, pero sí hay una moralidad proletaria inmanente construida históricamente en el análisis científico del capital y la lucha sociopolítica real por la liberación de los trabajadores y los oprimidos, cuyo proceso es contingente, no una necesidad histórica pero sí una necesidad científica y social interna en la que, según la correlación, lo contingente se torna necesario. Dicha moralidad revolucionaria del trabajo explotado global choca con la moralidad reaccionaria del gran capital y la moral reformista del pequeño capital y el trabajo burocrático, en todos los ámbitos de la vida social y las ideas, se hace real.

Nos parece errada la distinción “metódica” marxiana (defendida por Athanasios Karathanassis [16],  02/09/2017, periódico Vorwärts Suiza, comentando las tesis MLA) y la cuestión de la “necesidad”, entre el materialismo histórico en tanto crítica de la economía política por un lado y el marxismo por el otro, como praxis…entre la ciencia y filosofía, política y la ética. El socialismo marxista es un movimiento teórico-práctico abierto por la comprensión crítica del modo de producción actual y la realidad material universal, con ayuda de las ciencias y las enseñanzas de la lucha de clases, los medios posibles en que la clase obrera global pueda hacerse del poder y formar una nueva sociedad global necesaria que pueda avanzar en la autocomprensión-transformación de la sociedad y la naturaleza, de la materia universal. Ergo, es militante. No es un mero paradigma o moralidad.

Por lo demás, por supuesto, la lucha contra el capitalismo y por el socialismo, por una nueva sociedad democrática, sin estado, sin propiedad privada y sin clases sociales, suponen una moralidad revolucionaria y un progreso moral humano, una ética en cuanto tal, al abordar la cuestión animal y todos los temas de la realidad social y natural, pues como diría Marx en 1865, con perdón de los posthumanistas, nada humano nos es ajeno (Nihil humani a me alienum puto) [17].

 

 

Agroindustria animal y fuerzas destructivas: expropiación de los capitalistas y planificación obrera

 

 

 

Implícitamente, por mor de la síntesis, el MLA parece casarse con ideas y praxis (lifestyle/background/activism/worldview) del abolicionismo animalista y del veganismo radical en lo referente al rechazo absoluto (casi incondicionado) del uso de los animales, por razones y costos socioeconómicos, ecológicos o ambientales, de salud, pero ante todo morales, compartidas por una tendencia ultra del movimiento animalista a favor de la liberación animal pero ahora con una retórica socialista.

Es decir, pareciera que el MLA no estuviese por la socialización de la agroindustria o producción animal sino más bien su desmantelamiento necesario y reconversión urgente bajo una economía planificada diversificada en otras fuentes que no impliquen la explotación animal, cuyas condiciones productivas ya son incluso posibles y necesarias, acorde con sus postulados ecosocialistas. Esto puede deducirse de los siguientes enunciados categóricos:

“[C]ualquiera que piense en ignorar la producción de carne o incluso en convertirla en una empresa socialista se sienta en esa imagen ingenua [naïve] y romántica de la producción industrial de alimentos que los grupos de presión [lobbies] del capital promueven. La conversión de la industria alimentaria y de la carne en una industria ecológicamente sostenible, vegana y planificada socialmente, en cambio, sería una demanda socialista oportuna” (Tesis XIV, T14).

“Además, los marxistas necesitan reconocer que debido a sus efectos sociales y ecológicos perjudiciales, la extensión actual de la producción animal es objetivamente irracional y obstruye el progreso social” (Tesis XIII, T13).

El estado actual del desarrollo de las fuerzas productivas no solo permite pensar en resolver el sufrimiento animal producido socialmente y plantearnos la cuestión de incluirlos en la la lucha por la liberación. Una mirada al balance de CO2 [huella de carbono; cambio climático crónico] de la industria de la carne o el desgaste sin sentido de los recursos naturales también muestra que hay una necesidad urgente de formular una posición marxista sobre la interacción social con los animales. La contradicción entre el capitalismo y la naturaleza ha alcanzado hoy un nivel que amenaza la existencia continuada de la especie humana, a la cual la producción ganadera industrial juega una contribución significativa. Objetivamente, la explotación de los animales de hoy no solo es innecesaria, sino irracional y contraprogresiva” (Tesis XIV, T13).

En primer lugar, la etapa actual del desarrollo de las fuerzas productivas no solo hace posible tal liberación, sino que también es necesaria” (Introducción). A su vez, “Los ejecutivos de la industria cárnica, el corazón del complejo de explotación animal, ganan miles de millones con la matanza de animales” (Tesis I, T1)

Es bien sabido que la utilización y el consumo de animales juega un papel importante en la historia de la civilización humana. Esto, sin embargo, no garantiza su continuación hasta el día de hoy: las fuerzas productivas de hoy no solo permiten la simpatía por el sufrimiento de los animales, sino que también hacen posible y necesario reestructurar las relaciones de producción en consecuencia” (Tesis XIV, T14).

“En la industria animal, esa alienación debe ser extrema para que los trabajadores asalariados puedan dañar criaturas capaces de sufrir en el proceso de producción [o ejecución involuntaria], procesarlas industrialmente, es decir, matarlas. Dentro de la explotación capitalista de los animales, perdemos la conciencia de que tenemos una esencialidad común con los animales: que nosotros también poseemos un cuerpo atormentado, y que en última instancia ser un ser humano también significa ser un animal” (Tesis XVII, T17).

Siendo francos y dada la complejidad del asunto que necesita estudiarse e investigarse más a fondo en sintonía con los cambios de la lucha de clases e infraestructura material de la realidad contemporánea, tenemos dudas razonables pues las tesis MLA suscitan una honda reflexión marxista por los múltiples factores involucrados (sistémico materiales: ecológico y económico <> sanitario <> científico <> laboral <> social y político <> moral y cultural), por lo cual carecemos de una posición acabada al respecto. Los compañeros del MLA tienen el mérito de plantear el problema y fijar una posición programática. Por ahora, a riesgo de equivocarnos, nos aventuramos a comentar algunas apreciaciones provisorias, en cuanto hipótesis materialistas falibles.

Primero, las tareas inmediatas del proletario en una revolución socialista, luego de la insurrección victoriosa y el poder militar y gubernamental para sí, será la nacionalización de la industria, incluida la cárnica, ganadera e hidrocarburos o disponibles. En Argentina, durante la crisis económica del 2000 y ante los despidos, que generó una situación revolucionaria, los trabajadores recuperaron las fábricas, como el caso de Frigocarne Sin Patrón, poniéndola a funcionar como cooperativa de gestión obrera.

La socialización de los medios de producción, esto es, la propiedad colectiva en manos del estado obrero, es cierto, no implica de entrada la abolición de la producción animal, pero será un primer paso transitorio para la lucha contra su opresión y su liberación (reconversión, etc). Mejores estándares de bienestar y minimización del sufrimiento social, como mitigación radical del cambio climático antropogénico. Sin embargo, la realidad alemana y metropolitana imperialista no se puede extrapolar a todos los países, especialmente, el mundo semicolonial, aunque sí marca una anticipación productiva, según la ley del desarrollo desigual y combinado de Trotsky.

Así como los anarquistas acusan de modo ridiculo a los marxistas de “estatistas” reformistas, no es extraño que los animalistas radicales y ecologistas radicales suelan acusar por su parte a los marxistas de “bienestaristas” reformistas e industrialistas ecocidas. Así, se los considera como una suerte de defensores del orden establecido de la sociedad humana y los animales, cuando de lejos los marxistas somos materialistas abolicionistas y ecológicos (no radicalistas idealistas), es decir, somos revolucionarios anticapitalistas.

Los materialistas históricos dialécticos, reconocemos el carácter transitorio histórico de la liberación integral de los proletarios y los oprimidos. De la necesidad del Estado de dictadura del proletariado y la necesidad de reformas bienestaristas-abolicionistas (duales) en una economía planificada socialista y en las propias economías-regímenes capitalistas. Esto bajo una perspectiva revolucionaria de poder obrero para que el sistema mundial de estados se extinga y se desarrollen las contradicciones sociales y las fuerzas productivas. Lo mismo para que la opresión-explotación animal y de grupos oprimidos humanos y depredación de la naturaleza, las contradicciones sociedad-sociedad y sociedad-naturaleza, cesen o se minimicen en sentido cuantitativo y cualitativo.

Segundo, no consideramos que la industria cárnica y agroindustria animal obedezca única y exclusivamente a la sed de lucro de los capitalistas en demérito del sufrimiento animal, la naturaleza y los trabajadores, que inducen a los consumidores, cual conspiración diabólica del vampiro del capital, a una falsa necesidad artificial o alienación.

Antes bien, los productos de origen animal y la producción animal en sus distintos usos, guardan una relación compleja con la necesidad social-fisiológica de la alimentación de una dieta estándar omnívora arraigada para la salud humana en varias sociedades por miles de años y la oferta disponible social de las mercancias. La necesidad cultural e ideologías especistas/prácticas reproducidas por las masas en su consumo cultural ampliado, inculcado y forzado. Pero sobre todo, la necesidad laboral de las fuentes de empleo y subsistencia, formal e informal, legal e ilegal, en la ciudad y el campo, en especial en los continentes y países subdesarrollados.

Aunque los animales no escapen al proceso de acumulación de capital, no se trata de un mero artificio cultural consumista y antiecológico, marketing publicitario ni siquiera only business, de parte de los capitalistas sino también de las necesidades arriba mencionadas que habría que tener en cuenta y sopezar. La cuestión entonces es mucho más compleja a la que plantean los animalistas sobre “gustos triviales”, “sed de lucro”, etc, antes bien es interconectado también con las condiciones materiales de existencia de las masas.

Por lo demás, es falaz e ideológico aducir que la industria cárnica y ganadería es la causante central de los problemas medioambientales en relación con los hidrocarburos y sufrimiento animal. Y que la agricultura tradicional (y cultivos de soja, deforestación, destrucción hábitat, etc) no tendría efectos nocivos también para la naturaleza y los animales dentro de una economía de mercado (debate sobre el reporte científico IATP 2018 sobre 5 corporaciones cárnicas y lácteos comparadas con 3 corporaciones de hidrocarburos: Exxon, Shell y British Petroleum).

De igual modo, una industria vegana –minoritaria en la actualidad, sin contar la producción normal de granos y vegetales previa– o sin animales en una hipotética masificación productiva no solucionaría el problema del hambre humano en el mundo, al destinarse los granos y el agua para el consumo humano. Lo decimos porque se obvia el asunto no sólo de una cuota mucho mayor de sobreproducción sino de la inequitativa distribución capitalista existente.

Tercero, es probable, por la crisis socioecológica (cambio climático y sus derivaciones en los ecosistemas y la sociedad humana), es decir, la devastación imperialista de nuestro planeta, el poder destructivo o desarrollo de las fuerzas destructivas del capital, la clase obrera deba hacer un plan de choque de emergencia y una reestructuración energética, productiva y relocalización, democráticamente planificada. Una economía de emergencia y transición que atienda las necesidades materiales, en primer lugar, de la clase obrera, la población humana, pero también de los animales y la sostenibilidad ambiental. De hecho, en este viejo sistema regresivo ya se empiezan a vislumbrar incubaciones progresivas del nuevo modo de producción.

El aparato estatal transitorio, mediante la democracia obrera y la economía planificada, garantizara la solución social al hambre y la carestía, el cese del derroche y la sobreproducción, la pobreza y el desempleo. De igual modo, la promoción de dietas alimenticias sanas y más variadas frente a enfermedades, no impositivas. Lo anterior con base en un debate científico (no saldado, contrario a lo que se cree, adicional a ello, sobre la Canasta Básica Alimentaria, CAB) entre nutriólogos y especialistas científicos de todo tipo (no curanderos de “medicina alternativa”) que apoyan o rechazan la dieta omnívora para la salud humana. Estos debates precisarán de estudios objetivos contrastados y alternativas diversas, garantías para la expresión de grupos animalistas, científicos y libertades democráticas, etc.

Con el mejoramiento de un sistema público, gratuito y de calidad de la educación en todos los niveles, de la ciencia y la tecnología, lo mismo de la sanidad y la seguridad social. De igual manera, con el mejoramiento de las condiciones laborales dignas en una economía social planificada, se elevará el nivel cultural y calidad de vida de las masas consumidoras. Por consiguiente, tendrán mayor concientización y sensibilidad por los animales y la naturaleza, que de modo indudable conllevará a una nueva relación social y medidas desalienantes.

Con la clase obrera en el poder, dueña del poder político, económico y cultural, empezará a liberarse gradualmente ella misma, el trabajo del capital, mediante un régimen de democracia obrera y economía planificada. Asímismo, empezará a resolver las opresiones sociales más apremiantes, primeramente humanas, en lo atinente a la pobreza y la salud, la seguridad-soberanía alimentaria y la vida democrática. Pero también la vida integral de los animales y las condiciones ambientales, buscando mejorar su bienestar, minimizar su sufrimiento y, donde sea posible, abolir su opresión social y explotación industrial, desigual y combinadamente, en el largo plazo. Esto según el consenso democrático social, el terreno de lo posible –realista– de las necesidades y la pluralidad de gustos culturales y costumbres.

Esto no implica de ningún modo ideas utópicas de un “telos” mecaninista de una “sociedad vegana global” o siquiera una abolición “exprés” de la industria cárnica, ¡no! Tales ideas y ensoñaciones de veganismo radical y abolicionismo animalista, muestran los privilegios de clase de la clase media y alta. La clase obrera, sobre todo sus franjas más explotadas, tienen menor nivel de capacidad adquisitiva, de elección de dieta y consumo suntuario. Al igual que un déficit de tiempo, cultura, habilidades y acceso a una sanidad de calidad. Cuestiones que no toma en cuenta el moralismo animalista.

A lo anterior le sumamos la variable del privilegio colonial de consumidores veganos/vegetarianos en países desarrollados, con un bagaje ideológico idealista y anticientífico de los animalistas. El individualismo moral y óntico-metodológico, es decir, la impaciencia ahistórica maximalista que condiciona toda suerte de creencias en proyectos utópicos capitalistas –liberación humana y animal en el capitalismo– o proyectos socialistas utópicos de una economía planificada sin uso de animales y ecológica.

Cuarto, para soporte de lo anterior y la discusión abierta contemporánea, en lo que atañe a la revolución permanente, nos permitimos citar in extenso algunos fragmentos valiosos de la reciente reflexión del trotskista español, David Rey (2018)[18], aunque no compartamos algunas posiciones prejuiciosas tradicionales y errores:

No es la función de los marxistas imponer a nadie [mucho menos a la clase obrera] su hábito alimentario [que de suyo, es hetereogéneo] ni impartir ordenanzas alimentarias [o hacer propaganda] de carácter moral [tal como lo hacía Eugenio Dühring o lo hace hoy el ecosocialista Jorge Reichmann [19], aunque sí es válida la lucha social y política, por una salud digna, incluida una alimentación digna, una política nutricional y sostenible ecológica]. No hay tal cosa como una alimentación “marxista”…El error que cometen muchos veganos es poner un signo igual a cosas y animales que no pueden medirse como equivalentes, y el considerar su moralidad particular como una moralidad universal obligatoria para todos. Un animal omnívoro o carnívoro necesita alimentarse regularmente de otros animales, le va en ello su supervivencia (…)”.

Seguramente, muchas personas veganas replicarán: “Pero aun así, los animales destinados al consumo humano seguirían siendo nuestros esclavos, ‘explotados’ y sometidos a nuestros intereses, y condenados a morir para satisfacer nuestro apetito”. Esta conclusión está mal enfocada. El ser humano es, en general, omnívoro. Esto no es una libre opción en las condiciones sociales dadas para la inmensa mayoría. Es una necesidad, para la inmensa mayoría. El omnivorismo está profundamente  enraizado en la naturaleza de la raza humana, y para cientos de millones que no tienen capacidad de elegir una alimentación alternativa saludable, el límite entre la vida y la muerte está en ingerir un trozo de carne una o dos veces a la semana, incluso una o dos veces al mes [y consumo de productos animales, como parte de la Canasta Básica Familiar]. Por otro lado, en lo que al ser humano se refiere, sería insostenible pedirle que cierre las granjas e instalaciones agropecuarias y vuelva a la caza en campo abierto [o utopías premodernas y micro agroecológicas pequeñoburguesas, “alimentos orgánicos”, etc]; es decir, que retroceda 10.000 ó 12.000 años en la historia para regresar a los métodos del paleolítico para proveerse de carne y cuero (…)”.

Lejos de ser un “pecado original”, el consumo de carne, y la posterior domesticación de animales, fueron parte esencial del proceso de formación del ser humano y de su relación con la naturaleza, sin lo cual no existiríamos como especie (…) No tiene sentido, por tanto, caracterizar moralmente un proceso natural; es decir, un proceso que emana de las condiciones intrínsecas de desarrollo de la naturaleza; y por tanto del proceso que tomó la formación del ser humano”.

[La carne y los productos animales] s[erían] una fuente rápida de acceso a nutrientes y calorías indispensables para vivir, como explicamos en el apartado anterior. Desde ese punto de vista [fisiológico-alimentario, en discusión científica con posturas anti omnívoras y omnívoras], el consumo humano de carne no puede ser objeto de reproche moral. Una cosa es rechazar la crueldad hacia los animales, y provocarles sufrimiento y dolor, por diversión o para satisfacción de personas despóticas o sádicas. Eso no tiene discusión. Pero otra cosa distinta es provocar la muerte de otro animal con el mínimo sufrimiento posible, para permitir la existencia de otras especies animales, incluido los seres humanos (…)”.

En lo que sí debemos estar de acuerdo veganos [animalistas] y marxistas es en el rechazo a las condiciones bárbaras, y muchas veces insalubres, en que son criados, alimentados y sacrificados los animales en gran parte de la industria cárnica; así como debemos oponernos a la producción y al consumo irracional de carne, espoleado por el ansia de ganancias sin límites de los grandes fabricantes. Es completamente justa [pero insuficiente y asistemática] la crítica que se hace a la industria cárnica sobre los efectos dañinos en el medio ambiente que provocan el consumo excesivo de agua, la contaminación de suelo y agua por los purines, la emisión de CO2 y metano a la atmósfera, etc.

A otro nivel, observamos la misma irracionalidad en las demás ramas de la producción capitalista [que no parecen interesarles a los animalistas monotemáticos]: despilfarro, sobreproducción, contaminación, etc. En un sistema socialista planificado democráticamente en interés de todos, como primera medida [no la abolición express] apostaríamos por un sistema alimentario sano y saludable que, liberado del sucio interés del lucro capitalista, llevaría aparejado una alimentación sana y equilibrada sobre bases nutricionales científicamente contrastadas, liberada del consumo excesivo de carne [y lácteos-huevos], con granjas abiertas [?]; con crianza, alimentación y desarrollo saludable de los animales, y sistemas de sacrificio indoloros [en cuanto reformas bienestaristas cualitativas en una economía planificada de transición socialista, (sufrimiento aliviado, dicen en la Tesis XVI, T16)] (…)”.

La realidad es concreta, aun si aceptáramos como sistema de alimentación preferente el veganismo, eso requeriría un profundo debate [social] donde los aspectos morales pasarían a ser un asunto secundario. Lo principal sería un debate [político económico] y un análisis científico y riguroso donde la población, junto con los profesionales de la materia, los médicos y nutricionistas, libres de todo interés lucrativo y material, pasaría a ocupar el primer plano para evaluar todos los aspectos positivos y negativos del veganismo en la alimentación humana, comenzando por sus efectos en la alimentación infantil. Se requeriría un debate y análisis científico profundo que atañería a biólogos, agrónomos, ecólogos, ambientalistas, y geógrafos sobre el impacto medioambiental de una producción alimentaria vegetariana a gran escala. Se requeriría una transformación completa de los hábitos alimenticios y una reconversión productiva muy complicada de efectuar, comenzando por el destino de los cientos de millones de animales actualmente estabulados en cada país (…)”.

Ciertamente, el ser humano ya no es un esclavo impotente de la naturaleza. Durante decenas de miles de años se ha transformado físicamente, y también intelectualmente [transgrediendo la metafísica de la “naturaleza humana” invariable y el mito eterno de la dieta carnívora-animal unívoca, que ni siquiera lo planteó de ese modo Engels]. Es un ser consciente que a lo largo de miles de años ha sido capaz de comprenderse a sí mismo y a la naturaleza que lo rodea, y de transformar ésta para sus propios fines. (…) No puede descartarse [como posibilidad histórica material a largo plazo], por tanto que, en una sociedad comunista, libre de las ataduras materiales actuales y de la lucha por lo necesario, que caracterizan al capitalismo, el ser humano [o ciertos segmentos poblacionales significativos] pueda[n] adoptar [transitoriamente] una alimentación que no requiera la matanza de animales [actualmente hay entre 500 y 1.450 millones de seres humanos que se basan en dietas vegetarianas, 75 millones por “libre elección”, véase paper 2010 de Richard Tol et. al]. Hay un debate en curso entre los científicos sobre la posibilidad de crear órganos humanos y animales en laboratorio para trasplantes, y hasta de “carne sintética” [in vitro, hoy costosa de producir], a partir de las llamadas células-madre, que podrían sustituir el consumo de carne procedente de animal vivo (…)”. 

“El potencial del desarrollo humano es infinito [en realidad, ¡es finito!]. Pero que aquello sea una realidad o no, no vendrá determinado por nuestros gustos, opiniones, o prejuicios morales o idealistas actuales, sino como consecuencia de una experiencia colectiva que el género humano deberá atravesar a lo largo de un período [histórico de transición civilizatoria], en una sociedad comunista futura [contingente, no necesaria], auténticamente humana, a la que corresponderá una [nueva] moralidad y una actitud ante la vida, humana y animal [y natural], cuya altura hoy nos resulta imposible de atisbar, [lo demás son pronósticos materialistas magros y falibles o, en el peor de los casos, futurología idealista] (…)”.

Más allá del poderoso interés de la industria cárnica en permanecer [y expandirse, según los reportes de la FAO], los productos veganos con mayor contenido proteínico son caros y no están accesibles para todos. De hecho, se han transformado en parte de una lucrativa rama de la industria alimentaria para una capa de la población de alto poder adquisitivo [sin contar con la explotación laboral a los trabajadores que fabrican estos productos veganos/vegetarianos, que no parece importarles a los animalistas] (…)”. 

“Actualmente, el mercado de semillas está monopolizado por 6 multinacionales gigantescas (Syngenta, Bayer, Basf, Dow, Monsanto y DuPont) que manejan el 60% de dicho mercado y el 76% de la producción de agroquímicos. El crecimiento de la producción y del mercado vegano, en detrimento del cárnico y piscícola, no llevaría al hundimiento de los monopolios capitalistas, sino que vería nacer grandes empresas que rápidamente se harían con el mercado, así como la migración [o integración, como hoy ocurre] de inversiones de la industria cárnica a la industria vegana, sin amenazar un ápice el dominio aplastante de las grandes multinacionales de la alimentación [ni solucionar el problema del hambre en el capitalismo, que es una cuestión de distribución, no sólo de sobreproducción caótica actual. Luego la lucha de los animalistas contra la industria cárnica o un sector capitalista, no es una lucha anticapitalista entre el capital y el trabajo sino una lucha democrática dentro de la lucha de clases] (…)”.

Hace 150 o 200 años no era posible el surgimiento del pensamiento vegano y antiespecista [aunque en ciertas sociedades anteriores, hubo pensamiento vegetariano o cuidado a los animales, por cuestiones materiales geográficas y culturales], cuando el medio único de transporte –o, al menos el predominante– era el animal de tiro (caballos, mulos, asnos, bueyes). No podía haber agricultura sin el arado manual, que precisaba de la ayuda indispensable de estos mismos animales. Sólo gente que podía aparecer como “lunática” ante las demás se hubiera atrevido a plantear su rechazo al uso de estos animales para el transporte o la producción agrícola y artesanal, sin los cuáles las sociedades de aquella época habrían colapsado.

Para el surgimiento y desarrollo del pensamiento vegano se precisaba, por lo tanto, una sociedad capitalista avanzada, como la que se desarrolló después de la 2ª Guerra Mundial, que hiciera superfluo o marginal el uso de animales vivos para estos menesteres [esto es, sustitución de la fuerza física animal por la fuerza de las máquinas así como productos animales por productos tecnológicos vegetales o sintéticos para diversos usos, etc, etc.], con un desarrollo industrial [progresivo, liberador hasta cierto punto, contrario a lo que plantean los animalistas/ecologistas románticos y “antifosilistas”, añoradores de un pasado feudal o paleolítico edénico] que estuviera en condiciones de producir y comercializar a gran escala los productos y alimentos veganos. Sólo el reflejo de esta nueva realidad [tecnológica y socioeconómica] en el pensamiento de hombres y mujeres podía desarrollar un nuevo tipo de moralidad como la que proponen [hoy] los veganos [y animalistas en general, ¡algo paradójico!] (…)”.

 

 

 

Liberación proletaria, liberación de los oprimidos y estrategia antiimperialista de la revolución permanente

 

 

 

En las últimas líneas proféticas de la Tesis XVIII (T18) se intenta concluir con una reformulación socialista del eslogan clásico de la filosofía liberal burguesa-utilitarista reformista del australiano, Peter Singer, y el movimiento animalista estándar que reza “La liberación animal es, también, la liberación de los humanos[20]. Bifurcada ahora de raíz en “La lucha de clases para la liberación de los animales es la lucha por la liberación del proletariado”.  Consideramos tal cambio, insuficiente o mejor dicho, confuso y errado.

De igual modo, también se reformula el altruismo efectivo y utilitarismo reformista interspecie singeriano en clave “darwinista de izquierda”: “[L]a liberación animal necesitará un altruismo mayor por parte de los seres humanos que cualquier otro movimiento de liberación. Los animales son incapaces de exigir su propia liberación, o de protestar mediante votaciones, manifestaciones o boicots contra su condición. Los seres humanos tienen el poder de continuar oprimiendo siempre a otras especies, o hasta que hagamos que este planeta se vuelva inhabitable para los seres vivos. ¿Continuará nuestra tiranía, confirmándose así que somos los tiranos egoístas…O nos alzaremos ante el desafío y probaremos nuestra capacidad de comportarnos con auténtico altruismo, poniendo fin a la cruel explotación de las especies en nuestro poder[?][21].

Ahora aparece así: Los trabajadores asalariados pueden defenderse de manera organizada, planificar huelgas y manifestaciones o pensar en una sociedad liberada. Sobre todo, a diferencia de los animales, pueden analizar las condiciones sociales que los hacen explotados y dominados, y derivar pasos concretos para organizar su propia liberación. Por lo tanto, la clase trabajadora puede ser el sujeto de su propia liberación. Por el contrario, los animales solo pueden ser objetos de liberación. (…) De hecho, no se puede concluir de la crítica de la economía política que los animales se liberarían automáticamente dentro de una sociedad socialista o comunista. Sin embargo, la lucha contra el gobierno del capital y su expropiación son condiciones previas necesarias para permitir que las personas decidan colectivamente: ¡Liberaremos a los animales!(Tesis XV y Tesis XII, T15 y 12).

Haciendo una real inversión materialista y acentuando un poco más el carácter clasista y transitorio de los compañeros del MLA, se diría mejor que “la liberación de la clase obrera global por medio de la revolución socialista mundial es la condición histórico-material transicional para la derrota del imperialismo y la consecución de la liberación universal de todos los oprimidos (seres sintientes, humanos y no humanos, intra e interespecies) y la liberación humana genérica –el lumpenproletariado, la pequeña burguesía y la propia burguesía, colectiva e individual, toda la especie–, esto es, la liberación animal”. Esta sería, en términos teóricos y filosóficos, la estrategia de la revolución permanente, es decir, la estrategia global del comunismo revolucionario.

En términos marxistas concretos, político leninistas y de programa, invertiríamos la frase: “La lucha de clases por la liberación del proletariado junto a su partido de vanguardia para la derrota del imperialismo es la condición para la liberación de todos los oprimidos”. Suprimiendo de modo consciente político el “es” (=) y el “énfasis” animalista o humanista, genérico y singularista de “un” oprimido (las mujeres, los negros, pueblos, etc). A nivel programático, adoptamos la liberación del proletariado y los oprimidos (inclusive más allá de nuestra especie), pero no la formulación reformista-revisionista y radicaloide de liberación animal y liberación humana.

La Tesis XIV (T14), a primera vista pareciera incurrir en el error de policlasismo genérico y liberación total, al decir que “Es por eso que pensamos que los marxistas y los libertadores de animales deberían unir sus fuerzas en la lucha por un proyecto revolucionario y verdaderamente civilizador: la liberación de los humanos, los animales y la naturaleza”. Por su parte, la Tesis XV (T15) termina así: “Una lucha intransigente por la abolición de esta relación [capitalista de explotación y dominación] debe incluir la lucha por la liberación de los animales y la naturaleza” .

Discrepamos del enfoque anarquista, indigenista y de ecologistas radicales de la Total Liberation (liberación total: humana, animal, natural) que no parece ser el que reivindican de modo directo los compañeros marxistas alemanes y suizos, antes bien, el MLA se deslinda magistral y correctamente en la Tesis V. No obstante, es necesario traer a la discusión este tema por las posibles conexiones indirectas y por las nociones de ‘solidaridad ante la vida’, la ‘compasión’ por el ‘sufrimiento social’ o tormento de la violencia de clase, la ‘triple explotación’ y triple liberación, la ‘razón instrumental’, ‘necesidades falsas’ y sociedad humana racional sin el maltrato animal irracional e infernal real, solucion del conflicto ‘humano-naturaleza’ y ‘humano-humano’. Todas estas son nociones analíticas de Max Horkheimer, Theodor Adorno y Herbert Marcuse, la teoría crítica frankfurteana, lo mismo Marx, implícitas en las 18 Tesis y la posición hermenéutica y situada del MLA[22].

Primero, si bien el capital imperialista explota materialmente a la naturaleza, en concreto, el planeta Tierra, la biosfera o el reino vegetal no es un sujeto sintiente y explotado (la “Madre Tierra” u otras denominaciones: Ab-ayala, Pachamama, Gea-Gaia, etc) que haya que ser liberado. No es un “sujeto” oprimido, humano o no humano. Aunque loable, esta antropomorfización metafórica y mistificación de la naturaleza terráquea es falsa y dista de la posición marxista sobre la humanización de la naturaleza y la naturalización del humano. Pero el saber cuidador de los pueblos indígenas originarios latinoamericanos y de otras latitudes es mucho más valioso que el saber destructor-praxis imperialista de hoy.

A lo sumo la Tierra es un organismo complejo natural-vivo, un objeto de vida, un planeta que es una morada humana (oikos) y de otras especies naturales, vegetales y animales, que debe ser “salvado” y “protegido” sus ritmos metabólicos sociedad-naturaleza de la voracidad expoliadora imperialista en función de nuestra vida material y la de otros seres sintientes no de sí misma per se. No en vano nos referimos a recursos naturales u objetos, porque son un medio de producción para nuestras vidas (especies). El ser humano necesita liberarse de las fuerzas ciegas y poder de la naturaleza de la que depende para vivir, para hacerla una fuerza consciente en pos de su bienestar material y de otras especies, pero bajo una sostenibilidad ecológica o relacionamiento menos contradictorio con la naturaleza, en una sociedad socialista.

Ello no quiere decir que la noción de desarrollo y relaciones de las fuerzas productivas, uso racionalizado de la naturaleza por sociedades productoras y economía planificada tecnológica, el asunto de comprender y dominar las fuerzas de la naturaleza, sea caer a fuerza de necesidad en instrumentalismo, inmoralismo antiecológico o productivismo. Ideas y prácticas igual de nocivas o peores al Capital –debate sobre el stalinismo en el siglo XX y en 15 estados, lo que MLA llama de modo errado “socialismo realmente existente” (Introducción Tesis)–, como le achacan los ecosocialistas y ecologistas a los marxistas. Como si se desconociese la sostenibilidad ambiental y la conservación (no culto idealista y pequeñoburgués) de la naturaleza (bosques, flora, selvas, ríos, mares y océanos, etc), por ejemplo. En el peor de los casos, se termina haciendo una veneración idealista-cuasi mística de lo Natural, naturaleza virgen e intocable (ecocéntrico, biocéntrico, neo románticos), propia del socialismo-liberalismo utópico, ajena al materialismo histórico.

Tampoco los animales –ni los más inteligentes tales como grandes primates: chimpancés, bonobos, orangutanes, y los grandes mamíferos, ballenas, elefantes, delfines, cerdos y perros, etc.– son sujetos de la historia social y de su propia liberación. Antes bien son actores de su historia natural y objetos de la liberación (Tesis XV, T15) por la clase revolucionaria o bien, objetos de opresión-explotación por la clase reaccionaria capitalista y sus sirvientes asalariados. Los trabajadores no tienen capacidad de elegir sino son ejecutores en el proceso de producción capitalista y sujetados a sus condiciones materiales de existencia, pero pueden auto liberarse de la explotación-opresión del capital, y con ello, liberar a los animales y “liberar” a la naturaleza de la expoliación. La liberación de estos otros por parte del sujeto social de la revolución, el sujeto universal explotado-oprimido y base material de todo el sistema productivo y político planetario, el proletariado.

Que sean objetos de liberación no les quita la calidad a los animales no humanos de ser especies animales complejas en cuanto: seres sintientes (unos más que otros; debate científico sintiencia) con necesidades materiales, capacidade etológicas y zoologicas  (distintas) y clasificaciones (uso industrial y no industrial; domésticos, salvajes, vertebrados, invertebrados; tamaño y nivel de afectación; relevancia ecológica y prioridad, etc).

Consideramos algunas alusiones “liberadoras” sobre libertad natural, liberación de la naturaleza, pese a sus preocupaciones legítimas, son formas precapitalistas, romántico religiosas, populistas o moralistas, autoalienadas y extrañas a un planteamiento científico de la liberación integral del comunismo –como teoría integradora científica y praxis sociohistórica de la liberación proletaria y de todos los oprimidos, con bases materiales sostenibles, en el motor de la lucha de clases–. Es decir, de la apuesta por un contingente modo de producción post-capitalista que lidie mejor con las necesidades materiales diferenciadas de las especies y las contradiciones entre sociedad-naturaleza. Esto es, una economía planificada común mundial que haga un mejor intercambio metabólico (ecológico) y triádico totalizador sino armonioso al menos de un carácter menos contradictorio y menos antagónico entre el relacionamiento de la naturaleza – los seres humanos – seres animales y seres no humanos.

El Marxismo Clásico (a veces, un tanto sobrevalorado y sobreinterpretado por la valiosa y rigurosa hermenéutica alemana de MLA, su correcta defensa de los postulados fundamentales del materialismo histórico y método vivo) y el que funge de Marxismo Contemporáneo, ciertamente se refiere de modo errado a una “diada” naturaleza – hombre, de modo todavía abstracto. Lo anterior es cierto, aunque hiciese distinciones ontológicas y comparativas tempranas correctas y relacionales entre animales-humanos y lo natural, así como develara el orígen homínido del ser humano y su devenir sociolaboral, no hubo reivindicaciones programáticas triádicas, por los límites de su tiempo histórico. Inclusive hoy, corrientes del ecosocialismo y el marxismo, siguen cayendo también en este error anticientífico y reaccionario de abstracción totalizante. Así, se pone a los animales indiferenciados como “parte” de la totalidad de la naturaleza en una mirada macro, mero factor de “producción”, del “ecosistema” o el “reino vegetal”, una abstración animal y comparativa, en función ontológica de lo humano sin más, por tanto, capitulando a la ideología anticientífica especista.

Los animales como parte de la naturaleza, no son miembros humanos de la sociedad humana, pero algunos de ellos sí interactúan con ella, debido a los procesos de domesticación, cohabitan un territorio urbano-rural y son explotados-oprimidos en nuestras economías y sociedades. Los animales hacen parte de la fauna y reino animal, con necesidades materiales diferenciadas dentro del mundo orgánico y el ecosistema, relevantes en el plano de las políticas públicas y la lucha contra los capitalistas.  A la fecha, somos 1 especie humana animal con 7.600 millones de habitantes y 4 clases sociales generales (proletariado y burguesía, estratos superiores e inferiores intermedios), después de mitad siglo seremos más de 11 millones. Sin embargo, en términos comparativos, existen 8.7 o más millones de especies animales y vegetales con billones de poblaciones no humanas con los que cohabitamos contradictoriamente en la Tierra.

Ya no basta con sólo hablar de pérdida de la biodiversidad y exterminio de especies, la preocupación política consecuente por la vida animal y la crítica integral del capital implica una atención integral a la producción, distribución y comercialización, consumo, uso y actividades, todas las prácticas humanas frente a los animales y la naturaleza inorgánica. De ahí que la teoría marxista y el programa revolucionario y plan de gobierno socialista pase de ser diádico a triádico, totalidad histórica concreta, desde el punto de vista de la clase obrera, su lucha por el poder y misión liberadora. De lo contrario, se caerá en una versión de reformismo y archi revolucionarismo pequeñoburgués y burgués, de mote ecologista holista o animalista singularista.

Para un marxista revolucionario y trabajador con conciencia de clase es inaceptable la justificación reaccionaria o naturalización especista de la reificación capitalista de los animales como la de los obreros y la naturaleza. Para el revolucionario y trabajador de nuestro tiempo, no basta con ser un “hombre que amaba a los perros” (novela cubana 2009 de Leonardo Padura), o amor a los felinos, al estilo del viejo León Trotsky y de Vladimir Lenin, los más importantes referentes del marxismo revolucionario del siglo XX e hilos de continuidad para este siglo XXI.

Segundo, desde el punto de vista objetivo de la lucha de clases, existe una jerarquización objetiva y subjetiva de las opresiones, desigual y combinada, en la era del imperialismo para la consecución de la revolución y la lucha contra los empresarios. Por ejemplo, existen las manifestaciones del colonialismo (lib. nacional, de los pueblos oprimidos, semicoloniales y neocoloniales, la clase obrera periférica, inmigrantes pobres, campesinos e indígenas, minorías étnicas), el racismo (lib. negros), machismo (lib. mujeres), homofobia (lib. lgbti), capacitismo (lib. personas discapacitadas), opresión generacional o ageismo (lib. niñez -juventud – adultos mayores, etaria), entre otros y, por último, el especismo (lib. animales), etc, etc.

Habría que analizar si la explotación de la naturaleza viva terráquea por el capital imperialista cabría en el término de “productivismo”, “depredación” o “destrucción ambiental”, “ecocidio”. Sin por ello constituir una opresión a un ser social sintiente ni un llamado a una “liberación natural” antropomorfizada, pero sí a una conservación ecológica y dominio de las fuerzas naturales en función de la salvación y bienestar de nuestra especie, nuestra clase y las condiciones de vida de otras especies. No de un ente abstracto idealizado y holístico antropomorfizado como la Vida, lo Natural o la Tierra.

En lo referente a la relación entre la explotación y la opresión-dominación, estamos en contra de hablar de dos o equis estructuras “opresivas” duales o “sistemas” separados, simétricos y asimétricos en su orden de importancia, ejemplo, el patriarcado et.al & capitalismo. Esta comprensión es un modo idealista de concebir sustancias ontológicas dualistas que tienden a minimizar (negar) al sujeto universal obrero y absolutizar otro (el absurdo idealista posmoderno de sujetos animales no humanos con agencia sociopolítica o el policlasismo del sujeto plural-popular, luchas interespecies y post-humanistas), al igual que negar el funcionamiento material de la sociedad existente, es decir, una incomprensión del modo de producción capitalista y la sociedad burguesa como un todo complejo. En contraste con la mayoría del animalismo y el antiespecismo, el “clasismo” no es una “opresión” entre otras y el enfoque interseccional y radical de unidad de las opresiones, pese a justeza democrática y reformista radical, es errado (rel. Tesis XV, T15). Antes bien, lo que existe es un único sistema social-modo de producción totalizador basado en la explotación estructural y estructurante del trabajo asalariado, la naturaleza y los animales, en cuyas entrañas y estructura político-económica de la sociedad burguesa están todas las opresiones y luchas en acción recíproca causal.

Por ello, concordamos con el MLA, en que: “Se sigue, sin embargo, que las percepciones ideológicas [especistas] de los animales no son meras invenciones de la imaginación, sino que también son realmente verdaderas en la medida en que tienen una base material real. El pensamiento especista sobre los animales no es, por lo tanto, la base de la explotación animal, sino más bien su reflejo ideológico” (Tesis IX, T9).

La causa actual (situada) de la opresión-explotación de los animales no es tautológicamente el “especismo” en sí –como señala el antiespecismo metafísico [23], término acuñado por el filósofo marxista italiano, Marco Maurizi (Tesis IX, T9, Tesis V, T5, Tesis IV, T4)–, el cual es un reflejo ideológico, sino del modo de producción capitalista en su fase imperialista. Pero, agregamos, la ideología, producción y praxis del capital es de suyo especista en cuanto aparato de estado totalizador en toda la vida social.

Para algunos (debate abierto), el origen material del “especismo” podría situarse históricamente con la aparición de la propiedad privada y la revolución neolítica y la formación de los estados antiguos esclavistas dividos en clases sociales combinada. Lo anterior combinado con las necesidades materiales sociales precedentes a-morales como la predación, la caza, pesca, domesticación de animales y agricultura-pastoreo, debido al bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Esto dio origen al pensamiento ideológico clasista humano de dominio humano, animal y natural, por tanto a la génesis del especismo. Sólo hasta la segunda posguerra moderna se empezó a teorizar dicha opresión e ideología con la exacerbación del capital imperialista y su impacto en la vida de los trabajadores, los animales y la naturaleza. Momento en el cual se dan las condiciones materiales básicas para materializar la liberación animal al disponerse de nuevas tecnologías, al igual que se exacerba la reificación y degradación de la naturaleza y posible carestía de fuentes materiales, imposibilitando tal liberación (al menos, en el sentido tradicional, debate interdisciplinar sobre topologías materiales posibles y transiciones, colapsos y la barbarie).

El trotskismo o marxismo revolucionario sostiene que las luchas centrales para derrocar al imperialismo, además de la lucha de la clase obrera contra la explotación económica y opresión política, como fundamento de todo, son las luchas por la liberación nacional o anticoloniales, donde pueden haber conflictos ambientales. La cuestión agraria, el affaire de los territorios y las luchas por las libertades democráticas antirégimen en favor de la democracia y otras opresiones humanas, cumplen también un rol histórico crucial en las revoluciones y resistencias realmente existentes. Una serie de tareas y etapas que se combinan en la revolución permanente[24].

La lucha de clases significa la lucha estructural mundial y nacional entre el capital y trabajo. Es decir, en la disputa de la desigualdad social y la pobreza en todos los ámbitos  de la vida social (trabajo, salud, educación, etc), sumada a la lucha entre países dominantes (centros) con burguesías imperialistas y países oprimidos (periferias) con clases obreras periféricas. Por esta razón el imperialismo determina en última instancia todas las luchas sociales y opresiones en mutua interacción causal. En razón de esta lógica material y política, los marxistas priorizamos el movimiento obrero por la centralidad de la contradicción capital – trabajo, de la cual, las luchas democráticas, populares y de las opresiones, son determinadas en última instancia.

Hay dos tipos de interseccionalidades/interrelaciones de las opresiones/explotaciones y unidad de las luchas y movimientos sociales. Por un lado, la clasista proletaria o marxista materialista, por el otro, la reformista idealista o aclasista no obrera. No hay punto medio entre ellas. La lucha de clases divide al interior de los oprimidos humanos. En los momentos decisivos unos irán a la revolución, otros a la contrarrevolución, más allá de coincidencias en ciertos momentos cotidianos de resistencia y unidad de acción.

No hay hermandad entre todos los oprimidos e identidades culturales de todas las clases, entre las clases de todos los movimientos sociales. Mucho menos la hermandad del género humano como especie entre explotados y explotadores, ni amor u hostilidad genérica de los seres humanos con los animales y la naturaleza. Menos aún existe camaradería entre todas las corrientes que se reclaman del marxismo. En especial de los que somos anti-estalinistas furibundos herederos de la tradición revolucionaria de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo versus los herederos de las burocracias sindicales, políticas, estatales y sociales. Por el contrario, somos enemigos. La lucha de clases histórica divide y une (religa).

Para el caso de Alemania, estaría la cuestión de la xenofobia y sobreexplotación de los refugiados e inmigrantes. El apoyo al estado nazi-sionista de Israel contra el pueblo Palestino y el chantaje de “antisemitismo”. Los planes de austeridad que el capital impone a la clase obrera nativa. El gobierno de la Troika y el rol reaccionario de la burguesía imperialista, por mantener la Unión Europea y someter otras naciones, europeas y no europeas, imperialistas periféricas o semicoloniales, con la connivencia de la izquierda reformista. En la Argentina, por ejemplo, el tema de los feminicidios y el aborto legal, ha sido puesto en la agenda de la lucha de clases, junto con el ajuste antiobrero de Macri y préstamo al FMI. Es una combinación de opresiones y explotación obrera.

Estas cuestiones son más acuciantes. Antes que la opresión-explotación animal, estarían la contaminación de la agroindustria y de la poderosa industria automotriz (escándalo de las emisiones, 2015) y la reaccionaria industria armamentística alemana que toma su lugar. Pero según la coyuntura, la primera, es decir, la explotación animal, puede tener una mayor visibilidad o centralidad en la lucha de clases objetiva. No depende de nosotros, de nuestros deseos subjetivos sino de la lucha real entre las clases sociales y visibilidad pública, según la máxima leninista de “análisis concreto de la situación concreta” (Tesis XVI, T16) e intervención social y política en ella.

Hay que superar entonces el bagaje del estalinismo y su idea etapista de un futuro indeterminado del socialismo para realizar las tareas de la emancipación en menoscabo de la lucha presente contra las opresiones. O bien su realización capitalista en una democracia burguesa avanzada apoyando un gobierno reformista como primera “etapa” para los socialismos “nacionales” mediante la política de Frente Popular.

Según la revolución permanente, los trabajadores y revolucionarios,  podemos luchar dentro del capitalismo por luchas democráticas, reformas o contra las opresiones, humanas y no humanas. Las jerarquizamos y las enlazamos desde el movimiento obrero y mediante un partido revolucionario con colaterales en el movimiento de masas con una estrategia de conquista de poder y disputa. Esto según nos dicte la lucha de clases, es decir, la lucha social contra el régimen-gobierno de los patronos de cada país, por un gobierno revolucionario de los trabajadores y el pueblo.

Del hecho de que haya liberación efectiva de las mujeres, los negros, los lgbtis, los animales, los proletarios, etc, dentro del capitalismo y sólo pueda darse con plenitud en el socialismo. No obstante, no implica, por lo demás, que no luchemos en el aquí y ahora y mañana por reformas acuciantes de nuestra clase y sectores oprimidos aliados. Eso sí, priorizando y enlazándolas en la estrategia de la revolución permanente y un programa de transición agitativo. Esto es, la conquista del poder político por la clase obrera, sus aliados populares y su vanguardia política, la revolución social mundial, como tal.

Durante el periodo de transición contingente del capitalismo al socialismo-comunismo, invariablemente continuará la lucha de clases y, en razón de ello, la lucha permanente contra toda forma de explotación-opresión en el actual sistema. Esto sí es una real politik revolucionaria, es decir, leninista, la resolución práctica de la dicotomía reforma-revolución.

Tercero, la dictadura del proletariado –concepto central de la estrategia del marxismo revolucionario pero ausente en las Tesis MLA, al igual que la noción de partido revolucionario, quizás por la pervivencia de su pasado autonomista y herencia frankfurteana, así como su acercamiento al partido reformista radical de tendencias Die Linke– implica un periodo o sociedades de transición del capitalismo al socialismo, es decir, una federación mundial de Estados proletarios.

Al contrario de lo que piensan los libertarios, ecologistas radicales y ultraizquierdistas, no se puede liberar a los trabajadores y los oprimidos interespecies, destruyendo o aboliendo el estado y la industria capitalista (neoluditas, corrientes antiindustriales) al “día siguiente” de la revolución y “sin tomar el poder”. Tal es una concepción utópica y hasta premoderna del cambio social.

El gradualismo dialéctico revolucionario y la transitoriedad anticapitalista, que no es determinista sino contingente –siempre determinado por la lucha procesual de clases y el desarrollo procesual de las fuerzas productivas– implican el cese transitorio de la explotación-opresión del hombre por el hombre, del hombre a los animales y a la naturaleza. Un proceso histórico, desigual y combinado, no inmediatista ni ultimatista (maximalismos), saltándose las etapas y leyes del desarrollo social.

Si logramos derrotar al Imperialismo, fase superior y última del capitalismo en crisis, sus fuerzas destructivas, y no vamos a la barbarie y el colapso regresivo, es decir, a la degradación de nuestra clase, el género humano y las otras especies, con la extinción prematura de nosotros y de la vida compleja (rel. Tesis XIV, T14, párrafo 2 y 4). Entonces, según la ley del desarrollo desigual y combinado, superando el antagonismo de clase y atenuando la contradicción material con el medio natural, habrá mejores condiciones para que el ser humano como ser colectivo e individual cese de ser alienado de un modo relativo histórico y posible con sus congéneres y consigo mismo. Pero también con otras especies animales y la naturaleza circundante terráquea que posibilita nuestra (interespecies) existencia material vital (rel. Tesis XVII, T17).

Cien años después, en el marco de la crisis cíclica del capital imperialista, necesitamos más que nunca una nueva onda expansiva global de una revolución socialista de Octubre y permanente global. Para cambiar todo lo que pueda ser cambiado y para la liberación posible integral, tanto proletaria como de los oprimidos.

 

 

Notas

 

[1] Mercedes Petit, ¿Programa revolucionario o ecosocialismo?, Revista Correspondencia Internacional #40, 2017, UIT-CI/Izquierda Socialista, Argentina; Adam Baker, Socialism or Ecosocialism?, Socialist Alliance, Australia, 2011.

[2] Daniel Sugasti, Fuerte huelga de obreros metalúrgicos en Alemania por la semana laboral de 28 horas y Exitosa huelga metalúrgica en Alemania, Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional, 2018. Disponible en: https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/fuerte-huelga-obreros-metalurgicos-alemania-la-semana-laboral-28-horas/

Exitosa huelga metalúrgica en Alemania

[3] La Vanguardia, ¿Por qué Alemania encabeza la revolución de la comida vegana?, 2017. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20170508/422388073424/por-que-alemania-encabeza-la-revolucion-de-la-comida-vegana.html

[4] Renzo Llorente, Reflections on the Prospects for a Non-Speciesist Marxism. En J. Sanbonmatsu, CRITICAL THEORY AND ANIMAL LIBERATION (págs. 121 – 135), 2011.

[5] Paul D’Amato, Socialism and “Animal Rights”, Socialist Worker, corriente International Socialist Organization (USA), 2008. Disponible en: https://socialistworker.org/2009/10/26/socialism-and-animal-rights

[6] Sade, El animalismo, ideología burguesa del hoy y de ayer, 2015. Disponible en: http://cuestionatelotodo.blogspot.com/2015/10/el-animalismo-ideologia-burguesa-de-hoy.html

[7] Chris Talbot, Correspondence about Animal Rights, World Socialist Website, International Committee of the Fourth International (ICFI), 2004. Disponible en: https://www.wsws.org/en/articles/2004/09/corr-s14.html

[8] Steve Rose, Do animals have rights?, Revista International Socialism, Socialist Workers Party – UK, 1992. Disponible en: https://www.marxists.org/history/etol/newspape/isj2/1992/isj2-054/rose-s.html

[9] Mary Godwin, Animals Rights and human wrongs, Weekly Worker, Communist Party of Great Britain, 2001. Disponible en: https://weeklyworker.co.uk/worker/371/animal-rights-and-human-wrongs/

[10] Sobre las alusiones negativas de Marx y Engels a los defensores de los animales y causas e ideología, véase los textos: El Manifiesto Comunista (1848, III, 2, el socialismo burgués o conservador), El Capital de 1867 (Vol I, Sec. III, Cap. VIII, 1), Contribución a la historia del cristianismo primitivo, 1894, I), Dialéctica de la naturaleza (1873-1883, manuscrito El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre), La revolución de la ciencia por el señor Eugenio Dühring (Anti-Dühring), XI. Moral y derecho. Libertad y necesidad, 1878.

[11] Anarchism and Animal Liberation: Essays on Complementary Elements of Total Liberation (Ed. Anthony J. Noceli, 2015, 240 págs), An Introduction to animals and political theory (Alasdair Cochrane, 2010, 176 págs), Philosophy and the politics of Animal Liberation (Paola Cavalieri, 2016, 282 págs).

[12] Sergio Ch, La abolición del toreo: ¡Avanza una larga lucha democrática!, 2015. Disponible en la web de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/colombia/la-abolicion-del-toreo-avanza-una-larga-lucha-democratica/

[13] Néstor Pitrola, Intervención en el Congreso sobre las carreras de galgos: Luchamos contra toda forma de explotación y contra el maltrato animal, Partido Obrero de la Argentina, 2016. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AMJnf2zCH8s&feature=youtu.be

[14] Karl Reitter, “Ein sehr interessantes und fein zu diskutierendes Thesenpapier” (Un trabajo de tesis muy interesante y finamente discutido), FanPage Marxismus and Tierbefreiung, 16/12/2017. Disponible en: https://www.facebook.com/notes/marxismus-und-tierbefreiung/2f43b42f/674740076062672/

[15] Pascal Charbonnat, El futuro del materialismo. En: HISTORIA DE LAS FILOSOFÍAS MATERIALISTAS, Biblioteca Buridán, 612 págs, 2007.

[16] Athanasios Karathanassis, Ein überfälliges Bündnis (Una alianza atrasada), 02/09/2017. Disponible en el periódico Vorwärts Suiza: https://www.vorwaerts.ch/theorie-debatte/ein-ueberfaelliges-buendnis/?fbclid=IwAR31HOwIktsCjL7_P3gjAViVHRWOhC40VoY7sOyquA-xLj9oeZFyK410jxE

[17]. Karl Marx’´Confession (1865). Disponible en Marxist Internet Archivehttps://www.marxists.org/archive/marx/works/1865/04/01.htm

[18] David Rey, Marxismo y veganismo: una aportación al debate, Lucha de Clases – Estado Español, corriente International Marxist Tendency, 2018. Disponible en: http://www.luchadeclases.org/teoria/38-en-defensa-del-marxismo/2798-marxismo-y-veganismo-una-aportacion-al-debate.html

[19] Friedrich Engels, La revolución de la ciencia por el señor Eugenio Dühring (Anti-Dühring), XI. Moral y derecho. Libertad y necesidad, 1878. Disponible en Fundación Federico Engels: https://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/engels_antiduhring_interior.pdf

Jorge Reichmann. ¿Pueden un socialista o un comunista del siglo XXI no ser vegetarianos?, Revista Viento Sur # 125, 2012. Disponible en: https://www.vientosur.info/IMG/pdf/VS125_J_Riechmann_Puede_comunista_no_ser-vegetariano.pdf

[20] Peter Singer, Prólogo a la edición de 1975, Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals, 1975.

[21] Peter Singer, El especismo, hoy, Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals, 1975.

[22]. Véase las obras: El hombre unidimensional (Marcuse, Cap. 9, 1964), Dialéctica de la ilustración (Horkheimer y Adorno, 1944/1947), Problems of Moral Philosophy (Adorno, 1967), Minima Moralia: Reflexiones sobre la vida dañada (Adorno, 1951), Manuscritos filosófico-económicos (Marx, tercer manuscrito, 1844).

En la entrevista Im Kapitalismus werden die Produktivkräfte zu Destruktivkräften (Junio 2017) hecha desde Viena a miembros del MLA, estos reconocen el influjo frankfurtiano implicito en las 18 Tesis y su conexidad con el marxismo de Marx y Engels:

“No se habla de Adorno y Horkheimer en sus tesis. ¿Es esto un alejamiento consciente de una tradición? No, en absoluto. No es una desviación de la teoría crítica tradicional si no nombramos por su nombre a Theodor W. Adorno, Max Horkheimer o Herbert Marcuse. Sus reflexiones están incluidas en el trabajo de tesis encontrado. Por ejemplo, el concepto histórico-materialista del sufrimiento que usamos se remonta a los Frankfurters en su forma elaborada. Sobre el postulado de Marcuse de que la abolición de la explotación y supresión en humano y animales y su protección contra la crueldad y la agresión son “condiciones previas de una sociedad humana” se pueden encontrar en la lectura de nuestras tesis. Después de todo, el proceso ideológico-crítico por el cual analizamos las diversas posiciones en el movimiento por los derechos de los animales y la liberación de los animales es una especialidad de la teoría crítica tradicional. En este punto, hay una continuidad casi ininterrumpida desde Marx y Engels hasta Adorno”. Disponible en: https://www.facebook.com/notes/marxismus-und-tierbefreiung/im-kapitalismus-werden-die-produktivkr%C3%A4fte-zu-destruktivkr%C3%A4ften/638524729684207/

En otras entrevistas, tales como The Marx Turn in Animal Liberation? (23/24/2019, Animal Liberation Currents Website) y Animal Liberation and Marxism (23/01/2014, Maciej Zurowski, Weekly Worker), el MLA también reconoce su herencia alemana de la Escuela de Frankfurt.

En textos cercanos a la órbita del MLA, se desarrollan las relaciones de estos autores y los animales: Thinking With. Animals in Schopenhauer, Horkheimer, and Adorno (Christina Gerhardt, En: Critical Theory and Animal Liberation, 2011, pags. 137-146), La Escuela de Frankfurt: Solidaridad con los cuerpos atormentados (Susann Witt-Stahl, s.f., http://www.tierrechts-aktion-nord.de/texte/FrankfurterSchule.html), La relación humano-animal en la teoría crítica de Horkheimer y Adorno (Anónimo, s.f., http://www.tierrechts-aktion-nord.de/texte/menschtier.htm), The Dialectical Animal. Nature and Philosophy of History inf Adorno, Horkheimer and Marcuse (Marco Maurizi, s.f., https://www.tierrechtsgruppe-zh.ch/wp-content/files/DialecticalAnimal.pdf).

[23] Marzo Maurizi, Nine Theses On Speciesism (2011) y Sobre la génesis del especismo: hacia un enfoque político de la relación animal-humano (2016). Disponible en Apes From Utopía – Blog.

[24] Alicia Sagra y José Welmowicki, LA TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN PERMANENTE Y LA LUCHA DE LOS OPRIMIDOS, Revista Marxismo Vivo – Nueva Época #5, Liga Internacional de los Trabajadores, págs. 133 – 146, 2015. Disponible en: http://marxismovivo.org/wp-content/uploads/2018/11/1-196-MV6-VALE.pdf

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Una respuesta a Comentarios críticos a las “18 Tesis sobre Marxismo y Liberación Animal”

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