¿La pandemia era inevitable? Lecciones anticapitalistas sobre las zoonosis  

 

Extraído de: https://litci.org/es/coronavirus/

 

FOTO ARTI

Fuente imagen: The Atlantic, 2020.

 

 

Escrito por: Natalia Marinaleda, 18/5/2020.

El virus zoonótico del murciélago e intermediario, el contagio vampírico del capital y siete medidas sociales que hay que imponerles a los gobiernos para contener la actual pandemia y prevenir futuras.

 

Inevitabilidad natural

 

Existen fenómenos naturales del planeta y el universo que son literalmente inevitables. Por ejemplo, los terremotos (como el de Haiti en 2010), las erupciones volcánicas[1] (tragedia de Armero de 1985) y los asteroides potencialmente peligrosos, no tienen relación significativa causal con el cambio climático de la industria capitalista sino con la geología (son propios de la Tierra) y la física. De ahí que les llamemos desastres naturales, que dejan una secuela de miles de víctimas obreras y populares, no solo por la negligencia y falta de preparación de los gobiernos burgueses sino por el evento catastrófico mismo y su objetividad natural. Los humanos no podemos evitar estos desastres y fenómenos naturales, tan solo podemos minimizar sus efectos[2].

¿La pandemia del COVID-19 hace parte de esta inevitabilidad natural? ¿Deberíamos ocuparnos de contener los efectos de los virus, no sus causas, ya que, como algunos denominan, figurativa o realmente, son subtipos de desastres biológicos que hacen parte de los desastres de la naturaleza y, por tanto, inevitables? Veámoslo más de cerca.

 

Enfermedades zoonóticas

 

Los socialistas consideramos categóricamente que las pandemias son evitables[3]. Si bien en el mundo natural y social proliferan millones de bacterias y virus, y el SARS-CoV-2 (virus que ocasiona la enfermedad del COVID-19[4]) es natural, pues el consenso parcial científico haya su proveniencia genética en un animal salvaje (murciélago) con otro animal[5] (pangolín u otro). De modo que pudo gestarse por la ingesta de ellos o mezcla en un mercado popular en Huanan, Wuhan, el contacto humano con ellos u otra causa “fortuita” y “aleatoria”, de todos modos, la actual pandemia no era inevitable. Las razones para sostener esto van mucho más allá de la irresponsabilidad de gobiernos y empresarios al no cerrar a tiempo fronteras aéreas, terrestres y fluviales, déficit de sistemas de sanidad pública universal, de libre acceso y gratuitas, o por no parar la economía no esencial con cuarentenas duraderas y sin garantizar un sustento básico a las mayorías. Hay otro factor para tener en cuenta.

Las zoonosis son enfermedades infecciosas (producidas por virus, parásitos, etc.) transmitidas de animales a humanos y viceversa. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUD), la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE) y el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), más del 60 % de las enfermedades humanas son zoonosis, el 75 % de enfermedades emergentes actuales provienen de animales. En sus fuentes oficiales, ellos constatan que la influencia zoonótica puede potencializarse debido a factores sistémicos tales como: la insalubridad y falta de atención médica y veterinaria; la crisis climática y la deforestación; la ganadería y la agricultura a gran escala intensiva y desregulada; la caza comercial furtiva de animales; la pérdida acelerada de hábitats terrestres-acuáticos y su biodiversidad; la infraestructura urbana y las actividades industriales; las prácticas de neocolonialismo; competencia desleal y la globalización, entre otras.

Esto quiere decir que los propios organismos del imperialismo “democrático”, sus expertos y la comunidad científica mundial y organizaciones independientes de investigación, reconocen el impacto negativo antrópico (humano) de la producción capitalista en la destrucción del medio ambiente y los animales, como un factor relevante y crucial para la recurrencia de emergencias sanitarias de zoonosis como el COVID-19. No obstante, en esta coyuntura, gobiernos burgueses como el estadounidense de Donald Trump y el chino de Xi Jinping, haciendo caso omiso de la ciencia y la medicina, quieren hacerlo pasar como un ‘accidente natural’ más o bien como un ‘accidente social’ debido a un supuesto escape del virus de un laboratorio de investigación. Hasta el momento, basados en la evidencia disponible, ambas hipótesis son improbables, más bien, ocultan la responsabilidad de la burguesía y su sistema social. Las teorías conspirativas que pretenden mostrar lo que está oculto, más bien sirven para ayudar a ocultar aún más lo que está a la vista pero no se quiere o no conviene ver.

Las enfermedades zoonóticas modernas, es decir, propias de la actual sociedad burguesa, las cuales afectan a los trabajadores y pueblos, pueden tener distintos orígenes. Por ejemplo, la gripe aviar o porcina de 1918 y 2009 surgieron en la agroindustria alimentaria intensiva de carnes, leche y huevos, por ende, en ambientes insalubres de la explotación inmisericorde e inhumana de animales domésticos, confinados, asesinados y medicados con antibióticos que hacen resistir las bacterias y patógenos. En este orden de ideas, no siempre ocurren zoonosis por comer animales (consumo directo) sino también por el ambiente insalubre que transmite y contagia a los trabajadores y de estos al resto de la gente (producción y distribución).

Algunos coronavirus, como el MERS de 2013 y el SARS de 2002, vienen de los murciélagos e intermediarios (camellos y comer civetas, etc.) y pueden surgir por la ingesta directa del animal (el caso de algunos países asiáticos) u otras formas más “accidentales” como comer una fruta infectada con residuos o por tener un contacto con un animal silvestre en un viaje, o por vivir y trabajar cerca de zonas silvestres. Otras zoonosis como el VIH-SIDA, instaladas en el mundo humano en los 80’s y causantes de millones de muertos, sobre todo en países semicoloniales, son trasmitidas por relaciones sexuales o flujos sanguíneos, a la fecha, con algunos tratamientos pero no vacunas efectivas. Esta enfermedad proviene del contacto con algunos primates en África y pudo haberse generado debido a la caza para el consumo local y experimentación, después de la tierra arrasada del saqueo colonial del Congo, el contacto ocasional o intromisión en sus hábitats, etc.

 

Evitabilidad social e inevitabilidad social

 

Para el materialismo histórico dialéctico, lo correcto es sostener que algunos brotes de zoonosis (comienzo de un contagio en pocas personas) y virus naturales en las poblaciones humanas localizadas son menos inevitables que otros. También algunas epidemias (brotes más extendidos a más personas) a niveles locales y nacionales, pueden ser menos inevitables. Pese a esto, para el caso de las pandemias (epidemias extendidas a un grupo de países o continentes) y las zoonosis de origen socionatural (es decir, aquellas que tienen relación directa con la economía capitalista), de ninguna manera pueden considerarse como inevitables.

Se pueden evitar que los brotes se vuelvan epidemias y estas pandemias e incluso muchas zoonosis producidas y potencializadas, no naturalmente, sino socialmente, por la producción capitalista y las tendencias ecocidas, especistas y antihumanas de las economías y las políticas públicas de los estados, las cuales que pueden ser evitables y contenidas con redes efectivas sanitarias, científicas y sociales. Para que haya una auténtica evitabilidad social neta y mejor gestión social de los efectos contenidos, la condición necesaria es la existencia de una nueva sociedad que proteja el medio ambiente y establezca relaciones triádicas menos contradictorias del ser humano consigo mismo y con el resto de los animales (domésticos y salvajes) y el conjunto del planeta, en últimas, una sociedad socialista.

Ahora bien, lo que sí debemos reconocer con absoluta claridad es que, desde el punto del funcionamiento del sistema capitalista y sus leyes internas de acumulación del plusvalor laboral y mercantilización de la naturaleza, las cuales implican arrasar con los ecosistemas y explotar a los animales (un verdadero vampiro chupa-sangre) en función de las ganancias de los ricos y el consumo desigual de mercancías por las clases, tal vez sí pudo ser inevitable –no en sentido natural pero sí social– que sugiera la epidemia del COVID-19 en China u otro país, hecha pandemia por los circuitos mismos del capital. El sistema político-económico convirtió algo evitable natural en algo inevitable social, tal como lo venían advirtiendo varios científicos, si se continuaba expandiendo la sociedad capitalista a áreas silvestres, la ampliación de la frontera urbana, el sector agroindustrial, etcétera. Estas pandemias iban a suceder como consecuencia inevitable de esta relación depredadora del hombre (o más bien, de la proyección del sujeto burgués) con la naturaleza, que trasciende de una inevitable relación interfaz de animales-humanos.

Bajo el sistema actual, inevitablemente podrían aparecer con mucha más recurrencia y peligrosidad otras emergencias sanitarias de zoonosis y desastres de origen socionatural o antropogénico industrial, los cuales pueden ser evitables y ser contenidos en sus grados cuantitativos y cualitativos en caso de suceder. El grado de virulencia, contagio social, las tasas de letalidad y mortalidad de virus zoonóticos, aparte de las características patógenas y los anticuerpos y el estado de la medicina y la ciencia, dependen en lo fundamental de la correlación de la lucha de clases y el flujo mercantil a nivel mundial. En pocas palabras, de la lucha política y social de acción y omisión por minimizar víctimas o maximizar costes negativos. En la actual crisis, podemos contener el número de muertos, contagios y desprotegidos.

Basado en lo anterior, podemos comprender mejor las alertas que plantean algunos expertos (virólogos y epidemiólogos, etc.). Lejos de ser fatalistas o agoreros, estos científicos constatan que, si no se cambian la vida social y la estructura económica, si vamos de “vuelta a la normalidad” y se mantiene la actual “anormalidad capitalista” en el campo y la ciudad, se podrían estar gestando ahora mismo epidemias nacionales, mutaciones virales y pandemias internacionales futuras. Esto debido a la desregulación medioambiental y económica constitutiva de este sistema decadente e irracional que debemos cambiar de raíz, si queremos sobrevivir ya no solo como clase social trabajadora sino también como porvenir de la especie humana.

 

Plan de Emergencia

 

En medio de estos primeros meses de crisis mundial caótica, varias lecciones orientadas a la acción pueden ser extraídas de la pandemia en curso correlativa con la recesión mundial y con millones de contagios reportados, enfermos y cientos de miles de muertos reportados que no cesan. En orden de contener la COVID-19 y evitar nuevas catástrofes zoonóticas, algunas medidas anticapitalistas que el movimiento obrero y popular, junto a sus partidos de izquierda y las comunidades científicas podrían reivindicar e imponerle a la patronal y gobierno, siguiendo el eje de la defensa proletaria de la salud integral de sí y de otros, al igual que la defensa proletaria del medio ambiente de sí y de todos, son las siguientes:

1) Apoyar la exigencia de sectores sociales (ecologistas y animalistas) y expertos de cerrar de inmediato y prohibir de modo definitivo los mercados húmedos de comercio y granjas industriales y criaderos de animales salvajes (por ejemplo: osos, murciélagos, pangolines, etc.) tanto en la China como en el resto de países del mundo. No bastan las medidas sanitarias provisionales y paliativas tales como: el manejo de cajas y jaulas, sangre y fluidos, estándares de calidad comercial, empaques y tipos de especies restringidas. No basta la prohibición parcial de venta-consumo selectivo de animales salvajes en Wuhan supuestamente por cinco años. La demagogia del “santuario de la vida silvestre”.

Tampoco basta el cierre y clausura provisional, al modo de la dictadura capitalista china (censora y represiva), para reanudarlos de nuevo, como lo hizo en años anteriores con el SARS de 2002-2002, originado en Yuan, Guangdong, y ahora con el SARS-CoV-2, con la abierta complicidad de la OMS.

Además de ello, hay que garantizar que los trabajadores del sector no sean despedidos sino indemnizados y reubicados sin disminuir su salario. Que el Estado les dé trabajo con contratos laborales y seguridad social. Respecto a los pequeños empresarios y vendedores, ofrecerles la opción de cooperativas reconvertidas relacionadas con el sector público para la venta de otros alimentos, incentivos y compensaciones que desestimulen el comercio de la vida silvestre (como propuso el gobierno de Wuhan), indemnización mínima o volverse trabajadores asalariados.

Esta crisis brutal muestra que la ruina de parte del pequeño capital y la clase media comercial, su coexistencia masiva y absorción por el medio y gran capital no es causada por el Estado mismo sino por las propias leyes monopólicas inherentes del capital tales como la concentración y centralización en un puñado de multimillonarios nacionales y extranjeros.

2) Prohibir y derogar las licencias que permiten y flexibilizan la caza legal o ilegal de animales salvajes. Darles trabajo a los sectores populares (cazadores, vendedores, intermediarios, campesinos) que comercian con especies exóticas. No a la criminalización de los pobres ni cárcel a los sectores populares que se vean forzados a vivir de esto. Persecución a las redes de tráfico, los mandos altos del negocio y las mafias de las burguesías lúmpenes y de cuello blanco.

3) Basta del saqueo imperialista de nuestros recursos naturales. Derogar y reformar todas las leyes capitalistas nacionales que flexibilizan y permiten la producción y comercialización en zonas ambientales de alto riesgo zoonótico. Hacer cumplir las leyes y tratados proteccionistas existentes, a su vez, denunciar su inaplicabilidad e insuficiencia debido a la avaricia de los ricos.

Establecimiento y ampliación de zonas ecológicas en los países tales como: áreas biodiversas, reservas naturales y forestales, zonas marítimas, a cargo del Estado y bajo control de los trabajadores, los pueblos y comunidades nativas con estrecha colaboración con el personal científico. Declarar estos territorios patrimonio de la humanidad y de la naturaleza del planeta, como es el caso de la selva de la Amazonía. El objetivo es proteger y monitorear la fauna, la flora y los ecosistemas, en especial, en los limítrofes con áreas urbanas e industriales con riesgos de zoonosis peligrosas. Por un plan de viviendas seguras. Cero intromisiones del capital privado y sus organismos de fachada. Fuertes sanciones monetarias, expropiación, cárcel perpetua y pena de muerte a los capitalistas quienes violen las normas y exploten estas zonas.

4) Creación de un fondo mundial y nacional para la atención de emergencias sanitarias controlado por los trabajadores. Financiación de la educación pública y la salud pública, la ciencia y la tecnología.  Los recursos para ello podrían venir de la suspensión del pago de la deuda externa e impuestos a las ganancias de las grandes transnacionales y empresas nacionales. Nacionalizar la banca. La desfinanciación y fracaso coordinador de la OMS se debe a la avaricia capitalista y la estrechez nacional competitiva de los estados burgueses. Necesitamos una nueva institución mundial de la salud en manos de los trabajadores, la actual no sirve pues asesora a los ricos, tiene prácticas corruptas y es limitada en su gestión.

5) Control obrero de la producción ganadera y la agricultura. Ambientes más salubres para los animales y sostenibilidad en las empresas del sector. Sindicalización masiva del sector y comités de control de fábricas, cultivos y zonas productivas. Nacionalización de las grandes empresas nacionales y extranjeras de los alimentos. Reconversión estratégica a un nuevo modelo alimentario y viraje a dietas más sanas, más sostenibles y menos cárnicas, esto es, veg(etari)anas, con acceso obrero y popular y control democrático de los precios. Pan para todos. Por un debate científico y social democrático sobre las mejores y posibles vías alternativas que afecten lo menos posible a la salud humana, el medio ambiente, el bienestar y derechos de los animales.

6) Control obrero de la producción minera, extractiva, agricultura y maderera. No a la intromisión y violación de las leyes ambientales existentes y reformas a la extensión irracional de la frontera productiva que vayan en desmedro de la salud humana, el bienestar animal y la sostenibilidad ambiental.

7) Control obrero de la industria del transporte público, la industria de los hidrocarburos y la industria energética. Nacionalización de las industrias estratégicas. Por una disminución radical de las emisiones de CO2 y cumplimiento de tratados ambientales. Hacia una reconversión estratégica urgente menos contaminante que implique una transición energética de energías no renovables y diversificada de las existentes, control de tasas de población y planes de choque integrales ante el colapso climático y ambiental que nos lleva este sistema fosilista y depredador.

 

Revolución o extinción

 

El capitalismo del siglo XXI y todos sus regímenes políticos y modelos económicos neoliberales y estatistas (“democráticos”), incluidos el demagógico New Green Deal, la apuesta de Petro – Colombia Humana y la nueva Internacional Progresista por la cuadratura del círculo, no pueden llevar a cabo esta transición. Las siete medidas anticapitalistas frente a las zoonosis y sus correlaciones[6] solo pueden ser logradas mediante la lucha social de los trabajadores y sus aliados populares, con reformas parciales y mínimas impuestas a los de arriba, al igual que a través de la lucha social de los de abajo por un nuevo sistema mundial de Estados, conquistado mediante un gobierno de los trabajadores, con reformas profundas y radicales.

En vista de esto, te invitamos a unirte a los partidos de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI) y el Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia (PST-C) para luchar junto a los pueblos por una nueva civilización socialista, a la altura de los retos y riesgos existenciales y no existenciales pero sí catástrofes globales que enfrenta la humanidad y nuestro país.

 

Notas

 

[1] Hay estudios correlativos sobre el nivel de lluvias y cambio climático natural y antropogénico hayan influido en la recurrencia y poder de la actividad volcánica en Hawaii e Islandia. Pero de ninguna manera puede decirse que causen las erupciones. Lo mismo podría decirse de ciertos fenómenos marítimos y metereológicos (ciclones y tsunamis, etc.).

[2] Sin embargo, el principio de previsión y planificación, basado en el conocimiento científico de las leyes naturales y fenómenos naturales aleatorios que afectan a las sociedades, algunas veces se puede incluso evitar que se vuelvan “desastres” con daño a miles de víctimas. Por ejemplo, cuando se evacua un territorio, construcciones antisísmicas, vacunas a posteriori, sistemas de monitorio, etc. Es decir, puede haber contenciones importantes de cara al futuro.

[3] Para mayor información, consulte Filosofía de la ciencia y política socialista para enfrentar la pandemia: https://blogsocialist21.wordpress.com/2020/05/08/filosofia-de-la-ciencia-y-politica-socialista-para-enfrentar-la-pandemia/

[4] COVID-19 es el acrónimo de la enfermedad COronaVirusDisease-2019.

[5] Entrevista al virólogo y médico veterinario colombiano becario de Fullbright Colombia en Estados Unidos, Javier Jaimes, ¿Qué animales estuvieron en la cadena de transmisión del nuevo coronavirus a los humanos? https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/estan-permitiendo-que-el-virus-se-disemine-experto-javier-jaimes-IA2763208

[6] Véase debates de global catastrophic biological risk (GCBR) y la VI extinción masiva de especies.

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Filosofía de la ciencia y política socialista para enfrentar la pandemia

Escrito por: Strélnikov, 8/5/2020.

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Contenidos

1. Crisis del sistema y origen de la COVID-19

Hipótesis biológica y médica

Hipótesis religiosa y cultural

Hipótesis ecológica y económica

Hipótesis política e ideológica

Hipótesis mixtas

2.Los socialistas científicos y la COVID-19

3. Propuestas socialistas: ir a las causas, no solo los efectos

4. Conclusión: dinámica epidemiológica, ajuste neoliberal y lucha de clases

Notas

 

 1. Crisis del sistema y origen de la COVID-19

 

Una enorme confusión acerca de la “crisis sin rostro” de la pandemia viral mundial y la recesión económica global con signos de depresión profunda se inocula sobre nuestros cuerpos y cerebros. En medio del miedo y el confort, el desasosiego y el pánico, la angustia, la opresión, el sufrimiento y el trabajo precario, las muertes y contagios, el hambre y el desempleo, el odio popular de clase y la venganza, la incertidumbre y las actitudes estoicas, las sonrisas, alegrías pequeñas de la vida y el humor, en las diversas expresiones de la conciencia de la sociedad mundial y actores se buscan respuestas ante la crisis estructural contemporánea de la civilización capitalista en el siglo XXI y su última época de existencia que estamos viviendo, el imperialismo.

Esta vez nos enfrentamos a una colosal crisis catastrófica del capitalismo de corte sanitario multimodal y económico financiero cuyas repercusiones se sentirán en, por lo menos, toda una década 2021-2031. Esta crisis marcará la pauta de la barbarie imperialista, que desde la invasión colonialista de Irak-Afganistán, el atentado a las torres gemelas y la gran recesión del 2008, muestran la faz destructiva de la lucha de clases en el siglo veintiuno. Atrás quedaron las promesas de paz, bienestar y democracia del capitalismo triunfante de los 90’s. El rey sin corona está desnudo y muestra su rostro de muerte. En esta oportunidad, lo interesante de esta crisis socioecológica del capitalismo es el detonante y gatillador de la misma: una pandemia global. En el presente texto analizamos desde las discusiones de la filosofía de la ciencia sus orígenes, su dinámica, sus consecuencias y una política socialista revolucionaria para enfrentarla con efectividad, prevenir futuras, resistir al capital y vencer.

La actual pandemia y la desigualdad social captan la atención de las comunidades científicas y los científicos, las organizaciones multilaterales como la OMS y el FMI, sus directivos y empleados. Los medios de comunicación y periodistas. Las ciudadanías digitales y los usuarios de las redes sociales. Los gobiernos de la ONU, los políticos del sistema y gobiernos. Los partidos políticos de distintas vertientes, contrarrevolucionarios y revolucionarios. Las organizaciones sindicales, los movimientos sociales, los activistas sociales y dirigentes políticos. Las asociaciones patronales y los empresarios. Las iglesias de todos los credos, los curas de todas las presentaciones y las personas religiosas. Los intelectuales y las profesiones manuales de distintas áreas de las ciencias, las artes, técnicas y disciplinas. Los trabajadores y el resto de las clases sociales. Todos…, en mayor y menor medida, a su modo, se habrán preguntado por los orígenes misteriosos del COVID-19 (coronavirus disease 19), sus efectos múltiples y correlaciones con la situación económica y política mundial, haciendo un uso inconsciente de las siguientes redes de creencias y causalidades, que a continuación pasamos a agrupar y enunciar en 5 hipótesis analíticas.

Hipótesis biológica y médica: la primera hipótesis es una de las más predominantes en todas las clases sociales del mundo. Se trata de un fenómeno común en la tierra desde el precámbrico, los virus naturales, que han existido miles de millones de años, la familia viral del coronavirus en un intervalo de tiempo x (unos dicen 5 mil años, otros 10 mil) en las relaciones entre animales – humanos. El hombre ha coexistido con ellos y es inevitable o altamente probable, genética, biológica, médica y ambientalmente, que de tanto y tanto se presenten epidemias de virus de la naturaleza por sus relaciones históricas contradictorias con las sociedades humanas, con los que deba lidiar la salud pública. El virus SARS-CoV-2, de origen natural zoonótico (un murciélago y un intermediario), es uno de ellos, como señala la Revista Nature Medicine en el famoso artículo The proximal origin of SARS-CoV-2 (17 de marzo de 2020) realizado por cinco investigadores científicos de Estados Unidos, Australia, Inglaterra, se trata de un producto de la “selección natural” en animales y en humanos y la evolución biogenética[1].

Esta hipótesis se trata de una naturalización de los virus y las enfermedades virales derivadas de ellas, condicionamiento natural, un fenómeno de la naturaleza y accidente, casi mala suerte (cisne negro), además de una visión reducida del estudio biomolecular del virus y su reservorio en un animal, por tanto, una mirada pobre sobre la noción del origen y de la noción misma de explicación científica. El discurso de la mayoría de los gobiernos burgueses, atenientes a los efectos, también un sector de la comunidad científica haya las causas en un accidente natural, un producto de la evolución natural y no sin atender la preocupación del daño al medio ambiente o al menos, de la comprensión integral y correlación causal concreta entre este virus y ella, suele limitarse a constatar el ser ahí del virus séptimo de la familia de coronavirus.

En términos llanos, hay una confusión conceptual de la causalidad:  primero, entre el origen natural del virus SARS-COV-2, su génesis patógena, la estructura molecular y genética, la taxonomía y morfología, el mecanismo interno de infección celular y el ciclo de replicación[2], etc., en un nivel micro y reconocida por buena parte del consenso científico. Segundo, el origen socionatural de la epidemia vuelta pandemia, la enfermedad COVID-19, en términos macro y relacionales de varios planos de la realidad material, incluidos, por supuesto, el microbiológico y los cuadros clínicos y médicos.

Hipótesis religiosa y cultural: la segunda hipótesis tiene una notoriedad entre las masas populares, el pensamiento mágico, el fanatismo religioso y la confesionalidad de miles de millones de personas (educadas o no) en todos los continentes del mundo. En cuanto al sentido de la existencia humana y la historia, el virus, la enfermedad infecciosa y la pandemia expresa el proceso del fin del mundo y el cumplimiento de la profecía del apocalipsis (evangelio de San Juan, otros) en nuestro tercer milenio, por tanto, de la venida del mesías y el juicio final (escatologías). La peste de la pandemia es una muestra de la dialéctica de Dios o los dioses, profecías, del espíritu inmanente en la historia social, por ende, del castigo divino de los pecados de la humanidad y la redención de los justos.  O al menos, una nueva era pos-pandemia y reencuentro, según el Papa Francisco, el relato judeocristiano y otras religiones monoteístas abrahámicas y variantes politeístas que difieren en las nociones de culpa, dolor, fe, destino, trascendencia y karma, sentido de vivir y morir, epifanías, futuro, ritos, tiempo y sentido, la madre tierra nos habla, comunicación de la naturaleza, etc. Adicionalmente, en el caso de un relato no religioso o secular, las artes y la cultura, consumidas por millones, en especial, por sectores juveniles, expresan la pandemia dentro de un marco imaginario o ficcional de mundos distópicos y utópicos en sintonía o no con los procesos reales de la sociedad contemporánea en un escenario de crisis civilizatoria del sistema capitalista. Más adelante miraremos el sentido de esta segunda hipótesis, que no es tal, pues distingue de los orígenes, no se ocupa de ellos, sino el sentido humano inmanente y trascendente del evento.

Hipótesis ecológica y económica: la tercera hipótesis tiene un dominio, especializado o no, en ciertos sectores de masas y comunidades (científicas o no) y algunos voceros políticos reformistas del sistema y una importante franja de los partidos y movimientos antisistema, entre ellos, algunos marxistas. Probablemente, con una resonancia en el sentido popular de masas, cada vez mayor. Además, esta hipótesis-teoría, que pretende ser científica, concuerda con los reportes de las instituciones oficiales de salud y ciencias, entre ellos, el reporte microbiológico y epidémico del SARS-CoV-2, trata de subsumirla, pero no se reduce al aspecto clínico y biológico, por eso integra otras disciplinas científicas. En nuestra opinión, la filosofía marxista de la ciencia y todo el movimiento socialista, de izquierda y obrero del mundo, el resto de movimientos sociales y las comunidades científicas del mundo, academias y universidades, el periodismo y las artes (e.g. Steve Cutts), podrían reconocerla y adoptarla.

Esta hipótesis nos plantea que se trata de un virus natural potencializado por la sobreexplotación capitalista del medio ambiente y el cambio climático antropogénico del modo de producción capitalista, su impacto negativo en los ecosistemas naturales y comercialización insalubre e indebida de animales salvajes y domésticos, en ciertas zonas del mercado mundial y las ecologías humanas. Por ende, es una cuestión correlativa y aleatoria con el proceso de desaceleración mundial y recesión económica actual, no superada del todo desde el 2007-2009, y con las enfermedades zoonóticas (60% de las enfermedades e infecciones humanas de origen animal, según la Organización Mundial para la Salud Animal, OIE, que coopera con la OMS y la FAO[3]) y el impacto industrial antrópico y circuitos del capital tales como la pandemia de gripe porcina H1N1 de 2009, el coronavirus de 2003 SARS-Cov y el MERS de 2014-2016.

 

GRAFICO GENERAL ZOONOSIS OIE.JPG

Infograma 1 sobre zoonosis OIE, s.f.

 

GRAFICO OIA ZOONOSIS WILLIFE.JPG

Infograma 2 sobre zoonosis OIE, s.f.

 

En particular, el origen posible del virus vuelto pandemia puede hallarse en la explotación, venta y mezcla de animales como murciélagos, el intermediario de pangolines de Guangdong, en China y otro lugar próximo o lejano. En especial, las 6 variaciones anteriores de Coronavirus (229E, OC43, SARS-CoV, NL63, HKU1, MERS-CoV). En general y más relacional, las zoonosis con mamíferos y aves, aves y pollos, vacas y cerdos, hutones y civetas, felinos y visones, dromedarios, búfalos, osos, caninos (callejeros o criados), serpientes, ratas de bambú, tejones, mapaches, otros, en el mercado de Huanan de Wuhan (o, más amplio, la Provincia de Hubei, alta zona industrial agraria y de infraestructura) y asiáticos, otros países. Es decir, los mercados mundiales y localizables, en relación causal y compleja otros virus anteriores (gripe aviar, gripe porcina, ébola, etc.).

Hipótesis política e ideológica: la cuarta hipótesis es enarbolada por un sector de la izquierda mundial, progresista o radical, del mundo de la política y de las masas escépticas, lo mismo sectores de derecha, la contemplan. Esto es lo que se conoce, de modo peyorativo, como las ‘teorías de conspiración’ o ‘negacionistas’, muchas de ellas, bagaje de las pseudociencias.

Lo que nos dice esta hipótesis es que se trata de una acción consciente y deliberada de un agente humano poderoso, al crearse el virus artificialmente en un laboratorio al servicio del complejo industrial militar y el nuevo orden mundial, con una nueva patente de “avivarma” (sic). La pandemia es producto de una guerra química, bacteriológica, biogenética, arma biológica, biopolítica, dentro de la lógica consciente de las guerras contemporáneas y el bioterrorismo, de baja intensidad, fabricada por la industria de la ingeniería genética de los Estados Unidos u otra superpotencia imperialista o país emergente, asiático o no, en desmedro o a favor de China y otros países, como continuación de la guerra comercial por otros medios. Véase las acusaciones opuestas del Ministro de Asuntos Exteriores de China, Zhao Lijian[4], y del Secretario de estado de EE.UU., Mike Pompeo[5], sobre la creación en laboratorio del virus modificado y el arrojo de un país a otro, controvertidas por la OMS y la gran mayoría de la comunidad científica binacional y mundial.

Además de atacar la economía de otro país, la hipótesis arma una explicación científica social de causas y efectos según la cual esta arma iría en pos de la reducción poblacional global bajo criterios neomalthusianos, en especial, la tercera edad (la supuesta declaración en 2012 de Christine Lagarde, ex directora del FMI, y José Viñals), dado los altos costos para los sistemas públicos de sanidad y su privatización neoliberal, relanzar la industria farmacéutica, o en su defecto, pavimentar las cosas para que la crisis económica la paguen, como siempre, los pobres.

El coronavirus, dicen nuestros científicos sociales y activistas, es un epifenómeno artificial y pasajero, contingente y sin causalidad propia, para justificar la caída tendencial de la ganancia del capital y el ciclo descendente de la economía global. La crisis económica es la que genera el coronavirus y no al revés. De igual modo, además de una arma biológica, se trata de una excusa para experimentos de ingeniería social de confinamiento, sociedades de control y disciplina, el perfeccionamiento del aparato represivo del estado burgués y la militarización del conjunto de la vida social (estado de sitio o emergencia permanente y totalitario), doctrina del shock (aprovechar desastres sociales y naturales), en vía a un relanzamiento de un nuevo ciclo de acumulación y recuperación de los negocios capitalistas y control político. Por lo demás, los defensores de esta hipótesis geopolítica e ideológica dicen que la acusación a China como patógena, el “virus chino” (Wuhan flu), es una razón ideológica racista y clasista (los salvajes amarillos que comen animales exóticos), xenófoba y chauvinista a toda linea. Por lo demás, algunos (no todos) de los defensores de esta hipótesis y especímenes defienden el régimen político chino, su eficacia draconiana para contener la epidemia o al menos lo ven progresivo en la geopolítica mundial frente a la apuesta del nuevo siglo americano de la superpotencia yanqui. Otros no.

Como otra variante hipotética de la cuarta y mucho más interesante, el vocabulario hipotético de la OMS[6], además del término “bioterrorismo”[7], se dice que podría haber una “liberación accidental”, por tanto, inconsciente, en alguno de los cientos de laboratorios reales de bioseguridad nivel 2 del mundo o el Instituto de Virología de Wuhan o de otro país[8]. Lugares que, entre otras, de hecho experimentan e investigan el SARS y/o otros virus, de modo tal que haya ocurrido una liberación inadvertida del virus y su mutación poblacional de transmisión humano-humano o humano-animal-humano y los gobiernos poderosos no quieran hacerse responsables por este error no intencional (o eventualmente, intencional) y violación de la legislación y protocolos de bioseguridad.

Hipótesis mixtas: la quinta hipótesis es sostenida, en mayor o menor medida, por la mayoría de la población mundial, la cual oscila entre una y otra combinación de explicaciones y creencias: por ejemplo la biológica y la ecológica-económica, la político-ideológica y la ecológica, la biológica y la religiosa-cultural, la religiosa y la ideológica política, otra, etc. Se trata de las combinaciones explicativas, eclécticas o dialécticas, de dos o más de las hipótesis anteriores, bien sea en sus enunciados generales y tesis global, o bien sea en sus enunciados parciales o afirmaciones singulares y alusión a una serie de hechos sociales y naturales, sin comprometerse con una mezcla entre dos o más hipótesis generales, sino en la subordinación de un componente fáctico y discursivo a otra hipótesis general. Sin embargo, la verdad no siempre está en el sincretismo ni en posiciones intermedias y de media tinta, tampoco en un simple reduccionismo biológico o sociológico.

 

2. Los socialistas científicos y la COVID-19

 

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Ilustración 1 factores causales de zoonosis, UNEP, 2016-2020.

 

De nuestra parte, como marxistas revolucionarios o siguiendo la expresión del maestro Engels, socialistas científicos, basados en la filosofía marxista de la ciencia y valiéndonos –de modo limitado y profano– de la divulgación científica[9], la revisión y contraste de fuentes oficiales-no oficiales y académicas[10] que se atienen al análisis epidemiológico y genético del virus SARS-Cov-2 y COV-19. Es decir, en la revisión y consenso-disenso de un conjunto de especialistas y expertos (epidemiólogos e infectólogos, inmunólogos, médicos salubristas y etiologos, microbiólogos, genetistas y bioquímicos, virólogos, nutricionistas, médicos veterinarios y zootecnistas, etc.) e investigadores interdisciplinares (biólogos, médicos, ecólogos, sociólogos, historiadores y geógrafos, filósofos materialistas y periodistas, matemáticos y economistas).

De igual modo, partiendo del lugar del supuesto nacimiento del virus mutado en Wuhan (o Provincia Hubei, otro lugar o país, etc.) en noviembre de 2019 y la historia médica de las epidemias-pandemias recientes y virus, plagas, pestes, enfermedades, nos inclinamos por la objetividad y verdad de la hipótesis ecológica-económica mixta, que subsume y contiene a la biológico-médica, por ende, con mayor poder explicativo, como la explicación causal más plausible no por ello, la más digerible  sobre el origen de la hoy pandemia mundial ocasionada por el virus SARS-Cov-2, sus efectos y sus correlaciones con la crisis económica del capital y otros efectos múltiples disruptivos. De hecho, varios estudiosos venían alertando y advirtiendo desde el 2000 sobre estos tipos de patógenos zoonóticos y el grado de virulencia[11]

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Ilustración 2 las zoonosis, UNEP, 2016-2020.

 

Para nosotros, los marxistas, la lucha por el socialismo científico y su expresión teórica filosófica, el materialismo histórico dialéctico, es también una lucha intransigente contra las pseudociencias y las religiones, la charlatanería y las supersticiones, la ignorancia, el analfabetismo y la desfinanciación de la educación, la ciencia y la tecnología. El materialismo dialéctico de las ciencias de la sociedad y la naturaleza están en tensión permanente con el predominio del idealismo filosófico, incluso el que se viste positivista-empirista, al igual que rechaza la ideología del pluralismo liberal de respeto a las teorías racionales y no racionales, pero que en realidad es unidimensional y cerrado. Igualmente, nuestro materialismo revolucionario fricciona con el irracionalismo posmoderno, el fideísmo-teologismo (sí, somos ateos, no teólogos de la liberación, social-cristianos populistas, ni recientes modas espiritualistas, pajas mentales y corporales) y el subjetivismo ultraizquierdista (“filosofías de la praxis”). En todo lo anterior, incluimos, por supuesto, al arco de supuestas teorías idealistas, ultraizquierdistas y también negacionistas de derecha de la conspiración, enarboladas por sectas irresponsables y actores institucionales como gobiernos. Pasemos, entonces, a clarificar nuestra posición falible sobre el origen científico de la pandemia del Covid-19 y someterla a escrutinio público.

Primero, al inclinarnos por la hipótesis ecológico-económica mixta, estamos de acuerdo con la linea base microbiológica del virus natural del SARS-CoV-2, pero no con una visión demasiado reducida sobre los orígenes y la causalidad procesual.

Segundo, no decimos que el imperialismo y las burguesías poderosas no sean capaces de usar armas no convencionales y letales (lo han hecho: agente naranja, bomba atómica, lanzador Livens o gases químicos venenosos, drones y robos a control remoto, virus lanzados, etc.).

Tercero, tampoco negamos la posibilidad, reconocida por la propia OMS y sus informes, de que hay investigaciones en curso con virus y el peligro regulatorio de liberaciones accidentales e intencionales, por el influjo del capital en la ciencia y la tecnología.

Cuarto, tampoco relativizamos que no opere en la sociedad una ideología gerontofóbica y “eugenésica” de opresión y discriminación a las personas mayores, a la clase obrera jubilada, en retiro y con enfermedades, una aporofobia pura (odio, desprecio o discriminación y violencia psicológica a los pobres), en asuntos de sanidad, supervivencia de los más aptos y beneficio ecológico de una reducción poblacional[12].

Quinto, como nos muestra la ciencia histórica y la experiencia práctica, las clases dominantes emplean de manera cotidiana y excepcional todo tipo de accionares ocultos, clandestinos e ilegales para conspirar contra sus enemigos y defender sus riquezas y poder (espionaje, etc.). Las clases dominadas también usan tácticas de conspiración (en el correcto uso del término) en la defensa de sus condiciones de vida. La desconfianza sana de los pueblos y el escepticismo intelectual a los gobiernos del capital y el empresariado es importante, necesario e inevitable, sin embargo, el origen causal de la pandemia no es este (hasta el momento, no hay evidencia empírica disponible de ello). De igual modo, no desconocemos ni somos ingenuos de no ver una política autoritaria, represiva y bonapartismo de los regímenes burgueses (democráticos, dictatoriales, etc.), para aprovechar la pandemia. Que haya ciertos efectos económicos y políticos, sociales, sanitarios, militares y represivos, culturales y morales, no debe confundirse con las causas de este sino más bien como catalizadores y parte del proceso de catástrofe sanitaria-social.

De igual manera, contrario a las posiciones «constructivistas» del conocimiento y de una ontología subjetivista, hermanas del idealismo, famosas en las escuelas posmodernas y algunas facultades de ciencias sociales, reconocemos la existencia objetiva de virus, bacterias, parásitos y plagas (estas, tal vez no), hongos y fungis, células, microorganismos y microbios, eventos zoonóticos a-humanos, procesos naturales y físicos, cósmicos, sustancias químicas, moleculares, atómicas, terremotos, sismos y volcanes, factores abióticos y biotopos, protistas y plantas, fauna y flora, planetas, galaxias, especies, materias, el Universo, etc., independientes de la existencia de la vida humana, su producción y su mente cognitiva. Por consiguiente, la inmanencia y presencia de organismos vegetales y animales, seres vivos y abióticos, aukaria, archea y bacterias en el planeta Tierra, independientes del individuo cognoscente humano y su especie. En epistemología, la filosofía de la ciencia y la práctica científica real, esta es la tesis del realismo ontológico y sus subsiguientes implicaciones en la cognición de lo real.

En ese orden de ideas, históricamente, la humanidad ha lidiado con enfermedades del ambiente, sin embargo, el origen particular del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad pandémica COVID-19, en sentido estricto, no es natural a secas sino socionatural. Las estadísticas epidemiológicas, sanitarias y médicas sobre el incremento de epidemias y enfermedades, zoonóticas y no zoonóticas, debido al relacionamiento de nuestras economías modernas capitalistas y las políticas ecocidas y especistas de nuestros estados burgueses con las especies vegetales, especies animales y la naturaleza, lo (de)muestran.

Por esta razón, la hipótesis ecológica-económica mixta, desde nuestro punto de vista particular dialéctico, trasciende de la posición reduccionista sobre una desregulación particular de los mercados populares de la pequeña burguesía rural o urbana (sectores populares, comunidades de subsistencia, micro comerciantes, pequeños cazadores furtivos, etc., contratación de trabajadores precarizados, informales y a destajo), también de la mediana burguesía (negocios y empresas más consolidadas) o la gran burguesía, asiática o anglo, que trafican de manera legal o ilegal, salubre o insalubre, con animales salvajes o exóticos, para el consumo humano y otros valores de uso (entretenimiento y tráfico, medicina tradicional) y los valores de cambio.

Nuestro enfoque es integrado, de la complejidad, de la dialéctica, por eso afirmamos, categóricamente, que otros virus naturales se han exacerbado e impactado de manera negativa en la vida humana y no humana, fruto de las mega agroindustrias alimentarias y la industria gastronómica-turística de explotación y “mercados húmedos” des y recentralizados de animales domésticos y salvajes. De igual modo, las industrias extractivas y urbanísticas de construcción de vivienda y hábitat humana en el campo, en su afectación de los ecosistemas naturales, su transición y movimiento a través de la industria globalizada del transporte (aéreo, marítimo y terrestre) y la industria capitalista como un todo interrelacionado con el calentamiento global antropogénico[13]. Se trata, por primera vez, de la subsunción cuasi total de la naturaleza terráquea –sumado al ensueño sideral exploratorio de la ganancia: en la Luna, la minería de asteroides, los planetas solares y exoplanetas– por el capital global y su técnica.

Por eso rechazamos la confusa visión antimarxista que busca aparecerse como materialista y distante de una ingenuidad utópica, la cual sostiene que los virus y patógenos no son una construcción social sino que hacen parte de la vida terráquea en nuestro relacionamiento e inevitable interacción interfaz con los demás animales y los ecosistemas. Por ende, al igual que los desastres naturales, las epidemias y pandemias naturales, dicen ellos, se dan objetiva y correlativamente en todas las sociedades y modos de producción, incluido el socialista prospectivo inexistente hoy, la transición socialista fallida y traición stalinista del siglo pasado, el comunismo retrospectivo primitivo y el futuro, lo mismo en el capitalismo existente, algo cierto. Y que por ello, deberíamos mejor ocuparnos de los efectos y la capacidad sanitaria, para contenerlos, más no evitarlos puesto que son “inevitables”[14], un razonamiento de suyo falso, falaz. En contraste con esta posición ignorante (del verbo ignorar), el burgués informado, Bill Gates, habla de formas de prevenir nuevas pandemias, no solo de estar preparados para ellas[15], lo mismo el epidemiólogo Larry Brilliant, sosteniendo que estas son opcionales, mientras que los virus no, de modo que se puede gestionar su recurrencia[16].

La auténtica renaturalización del fenómeno dialéctico de los virus (entre el estado de lo vivo y lo muerto) y las pandemias, es su desnaturalización socionatural y causalidad relacional sociedad-naturaleza, es decir, una visión materialista histórica basada en el desarrollo desigual y combinado de la lógica real de la producción y reproducción material de la vida humana y también no humana. En los términos de la ciencia y la filosofía oficiales, con su compendio de avances y retrocesos, intuiciones del movimiento de lo real, que el materialismo dialéctico aprende, succiona, integra, refuta y niega, hablaríamos de:

Paradigmas de la complejidad; inter y transdisciplinariedad; factorial y visión integrada; dinámica de sistemas vivos y no vivos; coevolución; pensamiento sistemático o sistémico, analística y unión de lo formal-material y lo diverso; la multicausalidad o lo multifactorial; la perspectiva ecológica, ecodependencia e interdependencia; las variables interdependientes y sistemas acoplados; la holística, dialéctica, analéctica e intercambio metabólico; lo rizomático y maquínico de deseo, cuerpos y los hechos, actantes; la multiplicidad, diferencia, mónada y singularidad; continuidad, discontinuidad, saltos, lineas o puntos de fuga; la correlación, sincronización y heurística; las lógicas no clásicas y pensamientos no lineales, puntos de inflexión, matemáticas fractales y complejas; la simbiosis y mimesis; los modelos probabilísticos, aleatorios y caóticos; la contingencia causal, la disrupción, el caos; el emergentismo, holismo, naturalismo no reductivo, etc.

Nuestra explicación materialista –limitada y profana–, basada en la información y divulgación de las ciencias, tanto naturales como sociales, sus integraciones y limítrofes, a la vez que sitúa específicamente el tipo de comercio y práctica económica singular que posiblemente generó la mutación y transmisión masiva del coronavirus COVID-19 (y su virus, SARS Cov-2) a los humanos, al mismo tiempo sitúa el mismo, globalmente, en la crisis histórica del modo de producción capitalista y su civilización política, su instrumentalización de la naturaleza, por tanto, el funcionamiento de los estados nacionales burgueses y las ideologías.

En ese sentido, puede tener una racionalidad, el planteamiento religioso-cultural sobre el fin y la caducidad, no del mundo humano como tal y una vida ultraterrena, pero sí el proceso histórico del fin y colapso de una civilización moderno industrial capitalista y su desenlace incierto (barbarie o socialismo). El sentimiento religioso de la muerte puede ser secularizado en el peligro de la extinción humana o advertencia de desmejora material, producido por la causalidad compleja y multilateral de la crisis capitalista en su relacionamiento metabólico de sociedad-naturaleza, en el presente, la pandemia y la recesión. Podemos decir que las hipótesis mixtas, si algún contenido de verdad tienen, no es en cuanto a los orígenes epidemiológicos, sino en cuanto a la mixtura de la actual crisis capitalista detonada por la pandemia y la desaceleración económica con una serie de fenómenos (guerra comercial, sobreproducción, etc), hoy vuelta recesión y, mañana, puede tornarse o no en depresión profunda con procesos políticos imprevisibles: protestas, represiones, guerras e intervenciones, masacres, contrarrevoluciones, revoluciones, recambio de gobiernos, planes de ajuste ultrarreacionarios.

Por lo demás, los activistas y teóricos que sostienen que, en términos políticos y económicos, es irrelevante saber o no el origen causal de la pandemia, ateniéndose a resolver sus efectos sanitarios y sociales, o bien ateniéndose solo en analizar y afrontar la crisis económica para que la paguen los ricos[18], en el entendido de ser esta la real lucha de clases y lo más importante, subvalorando la causalidad de aquella y acelerando su carácter episódico y secundario, ignoran el cambio de respuesta política y rumbo de lucha según una u otra hipótesis causal.

Además de ello, estas personas y cuadros dan la espalda a las ciencias, por tanto, a la posibilidad estratégica de dimensionar esta crisis de la civilización capitalista y la necesidad de la revolución socialista mundial y la lucha política en este escenario de guerra. Ni más ni menos, en esto consiste el abandono total de la lucha por la verdad (sin tomar en cuenta un mártir como el doctor chino Li Wenliang, residente en Wuhan y víctima de la censura dictatorial, lo mismo los científicos Bing Liu, Anthony Fauci, Rick Bright y Deborah Birx, frente al criminal Trump), algo paradójico, pues aquellos luchadores honestos que en otros contextos han sido los más férreos defensores de los derechos de las víctimas a saber lo sucedido, a la justicia y la reparación integral, hoy miran para otro lado. En otros tiempos hablarían de ir a las causas estructurales, no paliar efectos. Independiente de la premura de las masas por la desigualdad social y la atención sanitaria, esto muestra el grado de envilecimiento al que hemos llegado.  Estos tipos de dirigentes de izquierda y de los trabajadores, lo mismo ciertos economistas marxistas y científicos sociales, que se jactan de entender las cosas y luchar por y junto al pueblo, son expresión de la crisis capitalista y su decadencia cultural, más exactamente, de la crisis de dirección revolucionaria y la necesidad de una revolución antiburocrática, diría el viejo Trotsky. Ellos son parte del problema, no de la solución.

En últimas, lo que nos muestra el virus vuelto pandemia global debido a la recurrencia de las enfermedades zoonóticas y la crisis ambiental generada por la producción capitalista y su explotación sin límites es la poderosa influencia causal de los procesos naturales (niveles micro, meso y macro) y su recurrencia más notoria en la historia contemporánea, su economía y su lucha socio-política de clases. En especial, en la salud pública integral y las estructuras deterioradas de atención y prevención, por la privatización capitalista. Sea esta una oportunidad para sepultar de una vez por todas el economicismo (sofisticado o vulgar; burgués u obrero) basado en una mirada reduccionista intra-social, por tanto revisionista, de la teoría científica del valor-trabajo al igual que las teorías neoclásicas de índices macro de rendimiento de capital, en términos de mercado, del mismo modo, el oportunismo de la teoría geopolítica de los campos burgueses progresivos (apoyo “crítico” al eje China-Rusia y aliados menores).

Las desviaciones ideológicas del economicismo, el biologicismo médico, el idealismo conspiranóico y la estulticia, son herederas reales de las deformaciones metódicas, falsificaciones stalinistas y liberales al marxismo revolucionario, su filosofía de la ciencia, y del golpe posmoderno del cientifismo, dos herramientas útiles abandonadas, de modo relativo, por la mayoría de la izquierda mundial y el movimiento obrero y popular. Sin embargo, las colosales crisis de los últimos 30 años y la actual pandemia y recesión, afortunadamente, vienen produciendo un revival relativo de las ideas socialistas y materialistas entre algunos segmentos y sectores sociales de las nuevas generaciones, aunque en muchos casos, a través del prisma de opciones reformistas tradicionales y nuevas (winds of change)[19].

Como sea, la hipótesis ecológica-económica mixta, que integra en su explicación el componente biológico y médico, al igual que comprende el sentido común de las masas y deseos de cambio social y mejor calidad de vida y el resto de hipótesis, muestra la fuerza y vitalidad de la filosofía y la praxis científica del materialismo y todas sus ciencias, en la crítica social y lucha social contra el capitalismo y la comprensión del funcionamiento objetivo de la naturaleza terráquea.

 

3. Propuestas socialistas: ir a las causas, no solo los efectos

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Mapa enfermedades y zoonosis OMS, informe 2019.

 

Esta es, pues, nuestra primera propuesta analítica: interpretar científicamente los orígenes, ir a las causas estructurales de los fenómenos combinados y las tendencias del proceso en curso, para transformar revolucionariamente la realidad y luchar contra la pandemia y la recesión-depresión del capital y nuevos problemas acuciantes que se presentan. Denunciar el capitalismo y sus políticas, implica rechazar las hipótesis ideológicas e insuficientes que nublan la conciencia de las masas obreras y populares.

En términos más concretos, implica levantar una propuesta sociopolítica radical y posible pero no ultimatista, una medida tan temida a la izquierda timorata, ignorante y productivista, como al inmediatismo sindicalista en sus planes de emergencia sanitarios y sociales, ambos capituladores a la burguesía y sus gobiernos de derecha, centro e izquierda. Para evitar nuevas pandemias y minimizar la actual, dadas las zoonosis, según el principio de precaución, previsión y contención –la OMS, en su informe UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias, lo mismo la Organización Mundial de la Salud Animal, OIE, ya venían alertando y mostrando afecciones, epidemias y pandemias recientes en los últimos 20 años del siglo XXI–, hay que prohibir y desmantelar gradual e inmediatamente todos los mercados “húmedos” y no húmedos con animales salvajes en China, en países imperialistas y países semicoloniales. El estado debe brindar alternativas de empleo a estos sectores y estar en contra de la desocupación obrera y ruina del pequeño capital pequeñoburgués, a la vez que no se tolere más la especulación y negocios comerciales del capital medio y grande, legal e ilegal.

Además de ello, hay que prohibir la comercialización, privada o estatal, de animales salvajes[20] (e.g. granjas con osos y su bilis en China, etc.) con fines de consumo, taxidermia o explotación de crías y experimentación indebida, por ende, reforzar y reformar radicalmente el Convenio Internacional para el Tráfico de Especies Exóticas, con mucho mayores restricciones, procedimientos y prohibiciones. También hay que promover grandes áreas de reservas forestales y de protección de la fauna silvestre por los estados, poniendo cuota de contención radical a la voracidad urbanística de megalópolis, el crecimiento sobrepoblacional y la industria. Pero más allá de ello, hay nacionalizar bajo control obrero las grandes industrias de producción y distribución de alimentos, en lo inmediato, intervenir el mercado y el sector salud, poner duras medidas y multas a las empresas multinacionales y nacionales de los capitalistas por la insalubridad y el déficit de bienestar de la agroindustria intensiva y extractiva, respecto a los animales domésticos-salvajes y la precariedad laboral humana. Estos espacios y mercados son verdaderos caldos de cultivo de epidemias, sobreexplotación y enfermedades.

A la luz de la experiencia de esta pandemia del COVID-19, algunas medidas mínimas y transitorias frente a las enfermedades zoonóticas, domésticas y silvestres, que hay que imponer al capital, ya que este se opondrá a muerte para no disminuir su tasa de ganancia, son las siguientes:

 Regular las drogas veterinarias, no al uso de antibióticos lesivos[21], hormonas lesivas en animales que generen inmunidad viral y afectaciones, haciendo más resistentes los virus y bacterias. Lo mismo pesticidas y agroquímicos que sean dañinos a los humanos y los animales (pájaros, abejas polinizadoras, no solo el muñeco de paja y control de plaga de los avispones Vespa mandarinia, etc.). Regular desde el estado y disminuir la oferta de producción carne y productos lácteos, cuota mínima, no más sobreproducción.

–  Ampliar los espacios de las fábricas y granjas para un mayor bienestar de los animales sin hacinamiento, comida sana, manejo de residuos orgánicos y cadáveres. Estrictas medidas de limpieza, controles sanitarios e inspectores técnicos y científicos, informes periódicos, impuestos y multas. Reforma radical de la trazabilidad alimentaria.

Protección medioambiental y nuevas leyes anti-epidémicas impuestas a los gobiernos y congresos, con los partidos de izquierda y los movimientos sociales, fuertes regulaciones y causales de suspensión de tratados de libre comercio y funcionamiento del sector alimentario, extractivo y construcción, etc.

Fortalecer los sindicatos del sector, promover planes educativos y pliegos ampliados. Escuchar y tener en cuenta la opinión especialista y los reportes de epidemiólogos, ecólogos y científicos. Que las organizaciones en defensa de los animales, el medio ambiente y de los trabajadores, y comunidades afectadas por la industria y comités de consumidores y habitantes, con comités tripartitos y otras, ejerzan controles a la industria y denuncien a los gobiernos.

­Regular los protocolos de venta y distribución; aumentar el PBI en ciencia y tecnología y salud, para estudios de causas, prevención, etc; suspender el pago de la deuda externa en los países semicoloniales y dependientes; crear un Fondo Mundial de Emergencia de Pandemias, Salud Pública y Desastres Naturales, Sistemas de Alerta y Monitoreo de Virus, controlado por los trabajadores del sector, los científicos y la sociedad civil laboriosa, no los tecnócratas imperialistas y sus gobiernos serviles; acabar definitivamente la obsoleta OMS, la UE y la ONU imperialista y construir una nueva institucionalidad global de solidaridad efectiva de los pueblos, los trabajadores y científicos, no sometida a las empresas y con nuevos gobiernos socialistas, etc.

Finalmente y de modo transitorio, en el corto, mediano y largo plazo, haciendo énfasis permanente en la urgencia del tránsito productivo, atacando la falsa responsabilidad social empresarial y la despreocupación gubernamental, hay que dar un viraje del “modelo alimentario” imperante, modelo urbanístico y productivo en la vida social. No solo hay que expropiar a los capitalistas estas industrias, ni exigir en lo inmediato medidas sanitarias y sociales de control, hay que reconvertirlas en una nueva industria alimentaria más benigna a la salud humana, el medio ambiente y la integridad de los animales. Probablemente, habrá que masificar dietas más veg(etari)anas[22] que las omnívoras estándar, con acceso obrero y popular, sin que nadie se quede sin comer y buscando enfermar menos y disminuir de manera integral las transmisiones zoonóticas y daños a la salud pública nutricional y enfermedades[23]. La sobreproducción capitalista de mercancías, incluso en tiempos de cuarentena y recesión con signos de depresión, muestra la posibilidad de ello. Ello implica alterar, de modo desigual y combinado, los patrones culturales de consumo y campañas educativas y de choque, impuesto por la necesidad material que obligan a una alteración de la moralidad frente al daño al medio ambiente y los animales.

El propósito del socialismo es, como mínimo, mejorar o preservar no solo la esperanza de vida de la población y su salud integral sino prolongar el tiempo de la vida compleja, es decir, aplazar la hora ineluctable de la extinción de la vida humana y otras especies animales y vegetales. Si sigue el capitalismo, la especie humana, que apenas ha dado sus primeros pasos civilizatorios, luego de más de 200 mil años de existencia y 500 años de la actual forma de civilización moderna, se degradará y perecerá de modo prematuro (suicidio colectivo, barbarie). El socialismo es una gestión metabólica menos contradictoria de nuestra finitud natural y en la evitación del holocausto prematuro de nuestra especie y el resto de especies valiosas (debates científicos sobre la sexta gran extinción masiva de especies y el cambio climático antropogénico, riesgos existenciales, guerras, etc.).

El socialismo, en sentido objetivo, debe tender a una reconversión productiva y de consumo alimentario, más eficiente y saludable, con el menor gasto de energía y recursos. Ello impondrá un tipo de liberación diferenciada de los animales, humanos y no humanos (algo que la filosofía latinoamericana de la liberación del maestro Enrique Dussel y su principio axiológico-material de la vida[24], aún no integra), del yugo capitalista y su lógica o principio amoral-moral de la ganancia e interés privado por encima del bien común. Dicha reconversión productiva, contrario al paraíso idílico de sectores de la pequeña burguesía y la burguesía, no consistirá ni en una agroecología de pequeñas propiedades campesinas interconectadas y descentralizadas ni huertas urbanas, tampoco de una gran industria alimentaria sin animales que siga devorando los ecosistemas y explotando el trabajo humano. Antes bien, será una industria planificada y sostenible de los alimentos con el trabajo emancipado, en manos centrales de un conjunto de Estados de los trabajadores, permitiendo cooperativas campesinas, indígenas, populares, de modo transitorio, y con serias restricciones severas al daño medio ambiental y el daño animal, además del humano, con uso de tecnologías y energías no renovables, reconversiones según la gravedad de la crisis, medidas sanitarias fuertes, y planes quinquenales de choque ante catástrofes y crisis, etc.

Los revolucionarios marxistas, aceptémoslo con humildad epistemológica, no hemos analizado científicamente las condiciones materiales de existencia de la clase obrera en relación con su salud en sentido integral, por ello, antes que pretender “enseñar” con arrogancia la economía del valor de la obra magna de El Capital y “echar línea” sobre fórmulas y conceptos que ni siquiera se entienden en su profundidad, debemos aprender con humildad epistémica de la biología y la zoología, la medicina y la nutriología, la epidemiología, climatología, la ecología y ciencias de la tierra, entre otras. Todos estas disciplinas son útiles para el enriquecimiento de nuestra teoría materialista histórica dialéctica y método científico, nuestros análisis y nuestros programas de lucha y acción política militante en el movimiento obrero y de masas. Esta es la forma contemporánea de abordar con seriedad una ciencia compleja como la economía marxista, la ciencia política y su filosofía en tanto teoría del metabolismo social con la naturaleza basada en una comprensión integral de la producción de vida material de las sociedades humanas y que dista de la fetichización reduccionista del pensamiento económico burgués.

Esta crisis de pandemia, por ende, ha puesto de manifiesto la miseria analítica, crisis ideológica y déficit de praxis transformadora de la academia, en especial, de la filosofía y la economía, tanto dominantes como heterodoxas, al igual que la mayoría de corrientes sociales y políticas (estalinistas y antiestalinistas) que se reclaman del marxismo y de la clase trabajadora. En filosofía, estas limitaciones hacen parte de la llamada “crisis de la modernidad” y la crítica multilateral –en este caso, epistemológica– a la misma. Ante este desastre, necesitamos un rearme teórico y programático, marxista revolucionario, en filosofía de la ciencia, ciencia política y ciencias sociales-naturales. En primer lugar, incorporar o, más bien, hacer autoconsciente y explícito, desde un punto de vista de clase y científico, el principio de sostenibilidad ecológica, en nuestros programas de acción y teoría materialista.

La actual agroindustria capitalista, la comercial de vida silvestre y la extractiva multimodal es criminal y ecocida, en términos profundos marxistas, son una fuerza destructiva del capital. El sistema está podrido y huele a azufre y hedor y sangre. De hecho, como tendencia histórica del sistema, el capitalismo en su fase final de barbarie, el imperialismo, surgido a principios del siglo XX (la gran pandemia aviar producida por el agro capitalista es de 1918 y mató entre 17 y 50 millones de personas), está desarrollando asimétricamente de modo ultra regresivo y reaccionario las fuerzas destructivas contra el bienestar integral del ser humano laboral, contra la sostenibilidad del medio ambiente terráqueo y contra el uso benigno de la técnica, por encima del desarrollo progresivo de las fuerzas productivas y adelantos en ciencia y tecnología mercantilizados (mercados de vacunas, medicamentos, tratamientos antivíricos y otros, cirugías costosas[25], etc.), a favor del gran capital nacional y transnacional y en desmedro de las mayorías populares[26].

Esta pandemia global del COVID-19 y anteriores recientes como la gripe porcina, la aviar y el ébola MERS, el coronavirus del 2002, a inicios del siglo XXI y en un par de años de distancia, pero sobre todo, el aumento del calentamiento global antropogénico y la “bomba de tiempo” en este siglo debido a las grandes industrias de energías fósiles y transporte, lo atestiguan. Permitir su existencia inalterada, incluso en una socialización productiva es fetichizar la tecnología por encima de nuestra clase y atentar contra el derecho a la vida y a la salud integral[27] de la clase obrera (por ello hablamos de crisis sanitaria multimodal) y su veeduría como consumidor de mercancías que produce y subconsume debido a las leyes de austeridad inmanentes del capital[28].

En tiempos de crisis, bajada del salario mínimo, miseria creciente y desocupación alta, la lucha por una canasta familiar básica y digna es crucial. Por esta misma razón, no solo basta con reformas de rentas básicas, mantener el empleo, no bajar salario, ni tampoco basta con luchar por el poder político y nacionalizar el sector. Hay que reconvertirla y reformarla de raíz por otra, toda la industria, un punto analítico, programático y de lucha incomprendido por el economicismo, biologismo, el oportunismo y el dogmatismo, pero que debemos enarbolar los socialistas científicos, explicar pacientemente a las masas en lucha y confrontar a la vanguardia reformista, centrista y revolucionaria, de cara a la lucha contra los gobiernos y patrones. Respecto a las pandemia, este es un punto ciego analítico de las deformaciones gremialistas. Si no proponemos un viraje, de lo contrario, no habremos aprendido nada y no podremos denunciar la hipocresía de los ricos de naturalizar las catástrofes y ser inimputables. La recurrencia de las crisis cíclicas capitalistas y su época final transitoria es directamente proporcional a la recurrencia de enfermedades, epidemias y pandemias (gripe asiática 1957 y gripe Hong Kong 1968, las últimas 6 de este siglo), es decir, de emergencias sociales y sanitarias y naturales multimodales.

En este sentido, hacemos nuestras las posiciones de Rob Wallace, biólogo y filogeógrafo estadounidense,  y autor de los libros Big Farms Make Big Flu: Dispatches on Infectious Disease, Agribusiness, and the Nature of Science, 2016,  Neoliberal Ebola: Modeling Disease Emergence from Finance to Forest and Farm, 2016. Al igual que los socialistas chinos del colectivo 闯 Chuǎng en su folleto Contagio social: guerra de clases microbiológica en China, febrero 2020, que luchan contra el régimen capitalista dictatorial del PCCh. A su vez, The Monster at Our Door: The Global Threat of Avian Flu, 2005, del historiador estadounidense Mike Davis. Seguidos por la periodista uruguaya Silvia Ribeiro, directora para Latinoamérica de Action Group on Erosion, Technology and Concentration (ETC), y la periodista estadounidense Sonia Sha (autora del libro, Pandemic: Tracking Contagions, from Cholera to Ebola and Beyond, 2016). Por último, teniendo en cuenta la declaración de los socialistas revolucionarios de la corriente internacional de la LIT-CI y los análisis materialistas histórico dialécticos, estas cuatro fuentes distintas convergen en los siguientes argumentos verídicos, sin por ello caer en el sesgo de confirmación:

“Cualquiera que pretenda comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos debe investigar el modelo industrial de la agricultura y, más específicamente, la producción ganadera…Cuando surgen los nuevos brotes, los gobiernos, los medios de comunicación e incluso la mayoría de los centros médicos están tan concentrados en cada emergencia por separado que descartan las causas estructurales que están convirtiendo múltiples patógenos marginales en una celebridad mundial repentina, uno tras otro…En otras palabras, la agroindustria está tan enfocada en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a mil millones de personas se considera un riesgo asumible…La agroindustria como modo de reproducción social debe terminar para siempre, aunque solo fuera por una cuestión de salud pública. La producción de alimentos altamente capitalizada depende de prácticas que ponen en peligro a toda la humanidad, en este caso, ayudando a desatar una nueva pandemia mortal. Deberíamos exigir que los sistemas alimentarios se socialicen de tal manera que, ante todo, se evite la aparición de agentes patógenos peligrosos…En resumen, tenemos un planeta que ganar”[29].

“Pero casi toda esta discusión se queda en el nivel de la representación –o, en el mejor de los casos, de la política de contención y de las consecuencias económicas de la epidemia–, sin profundizar en cuestionar de cómo se producen esas enfermedades, en primer lugar, y mucho menos en su distribución…Por supuesto que el capitalismo es culpable, pero ¿cómo se interrelaciona exactamente la esfera socioeconómica con la biológica, y qué tipo de lecciones más profundas se podrían sacar de toda esta experiencia? En primer lugar, se trata de una apertura instructiva en la que podríamos examinar cuestiones sustanciales sobre la forma en que la producción capitalista se relaciona con el mundo no-humano a un nivel más fundamental: en resumen, el mundo natural –incluidos sus sustratos microbiológicos– no puede entender sin comprender la forma en que la sociedad organiza la producción (porque, de hecho, ambos no están separados). Al mismo tiempo, esto es un recordatorio de que el único comunismo que vale la pena nombra es el que incluye el potencial de un naturalismo plenamente politizado (…) No hay nada exclusamente chino en el brote de coronavirus. Las explicaciones de por qué tantas epidemias parecen surgir en China no son culturales: se trata de una cuestión de geografía económica…Estados Unidos tiene su propio sector agroindustrial masivo, que contribuye enormemente a la producción de nuevos virus peligrosos, por no mencionar las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos…En el caso del brote más reciente, la historia es menos sencilla que la de los casos de gripe porcina o aviar, que están tan claramente asociado con el núcleo del sistema agroindustrial…Pero sin la conexión directa con la ganadería industrial, ¿puede decirse que los mismos procesos económicos tienen alguna complicidad en este brote en particular?…el entorno industrial ha modificado las condiciones básicas de la evolución viral, de modo que se producen nuevas mutaciones a un ritmo mayor y con mayor virilidad…los virus producidos en entornos “naturales” se sacan de la población silvestre y se introducen en las poblaciones domésticas a través del mercando mundial (…)  Una política comunista coherente debe comprender ambos hechos juntos. A nivel teórico, esto significa comprender que la crítica al capitalismo se empobrece cuando se separa de las ciencias duras. Pero en el plano práctico, también implica que el único proyecto posible hoy en día es el que es capaz de orientarse en un terreno definido por un desastre ecológico y microbiológico generalizado, y de operar en un este estado perpetuo de crisis…Estas son lecciones importantes para una época en que la destrucción causada por la acumulación interminable se ha extendido tanto hacia arriba en el sistema climático mundial como hacia abajo en los sustratos microbiológicos de la vida en la Tierra. Tales crisis se harán más comunes. El contagio es social”[30].

“La cuestión es quién será el primero en incriminar al animal salvaje que está en el origen de este coronavirus, oficialmente llamado Covid-19, cuya trampa se ha cerrado sobre varios cientos de millones de personas, puestas en cuarentena o excluidas detrás de cordones sanitarios en China y en otros países. Si bien es fundamental elucidar este misterio, estas especulaciones impiden ver que nuestra creciente vulnerabilidad frente a las pandemias tiene una causa más profunda: la destrucción acelerada de los hábitats. Desde 1940, centenares de microbios patógenos aparecieron o reaparecieron en regiones donde, a veces, jamás habían sido observados antes. Es el caso del HIV, del Ébola en África Occidental, o incluso del Zika en el continente americano. La mayoría de ellos (el 60%) son de origen animal. Algunos provienen de animales domésticos o de cría, pero la mayoría (más de dos tercios) provienen de animales salvajes…Pero mucho más numerosos son los animales que evolucionan en el seno de nuestro sistema de cría industrial. Centenares de miles de animales amontonados unos sobre otros en espera de ser conducidos al matadero: condiciones ideales para que los microbios se transformen en agentes patógenos mortales…Como lo declaró el epidemiólogo Larry Brilliant, “las emergencias de virus son inevitables, las pandemias opcionales”. Sin embargo, solo seremos perdonados por estas últimas si ponemos tanta determinación en cambiar de política como la que pusimos en destruir la naturaleza y la vida animal”[31].

“Los principales responsables de esta destrucción de ecosistemas son el sistema alimentario agroindustrial en su conjunto, el crecimiento urbano descontrolado y el avance de megaproyectos para servicio de los anteriores, como minería, carreteras y corredores comerciales, como por ejemplo el Corredor Transístmico. El sistema alimentario agroindustrial juega el papel principal: según la FAO, la causa mayoritaria de deforestación en el mundo es la expansión de la frontera agropecuaria industrial. En América Latina causa 70 por ciento de la deforestación, y en Brasil hasta 80 por ciento. De toda la tierra agrícola del planeta, 78 por ciento (!) se usa para la industria pecuaria a gran escala: sea para pasturas o siembra de forrajes. Más de 60 por ciento de cereales que se siembran globalmente son para alimentar animales en confinamiento…Pese a los desastres que está causando la pandemia de Covid-19, esas empresas siguen sus actividades, gestando la próxima pandemia, que podría incluso ocurrir mientras la actual sigue activa. Es hora de terminar con este sistema agroalimentario absurdo y dañino, que solamente beneficia a las corporaciones. Es el principal factor de cambio climático y pese a utilizar de 70 a 80 por ciento de la tierra, agua y combustibles de uso agrícola, sólo alimentan a 30 por ciento de la población mundial”[32].

“Todos esos virus estaban desde hace siglos en sus reservorios animales, en murciélagos, en camellos en Asia y África. En algún momento, sufrieron mutaciones que posibilitaron que infectasen también a humanos.  Se transformaron en epidemias por el avance de la explotación predatoria de áreas antes estabilizadas en sus ecosistemas naturales. Eso no es solamente un “problema de la naturaleza”, sino una consecuencia de la agresión continuada a la naturaleza por parte del capitalismo, como el calentamiento global, los incendios forestales, etc. Eso significa que después de esta pandemia, podremos tener, en breve, otras. Así como estuvo el SARS, H1N1, MERS, etc”[33].

Las medidas propuestas más arriba, traducidas en propuestas sociopolíticas más concretas, según el método científico político del programa de transición [34]de Trotsky y Nahuel Moreno, entre otros, todo un arte, junto a otras demandas, dependen de la correlación de lucha social de resistencia y su presión de masas, a la vez, de un nuevo gobierno democrático al servicio de las mayorías, esto es, un gobierno revolucionario de los trabajadores y el pueblo que conquiste el poder por la vía insurreccional y en medio de catástrofes de todo tipo. Enfrentar estas causas, y no solo efectos es nuestra divisa. A eso debemos apostarle los socialistas revolucionarios y los trabajadores con conciencia de clase fusionados en un partido y movimiento de masas, ligados y fundidos entre sí. Enfocarse solo en una de ellas, nos hará desviar de los triunfos tácticos y estratégicos de la lucha de clases del siglo XXI. Allí donde los conflictos en curso y el debate público pongan en el tapete la cuestión de las pandemias y maneras de evitarlas y contenerlas, como parte de la actualización teórica y programática de acción, los ejes generales de lucha contra el capitalismo imperante, pueden ser los siguientes:

  • Contener la actual pandemia y prevenir futuras catástrofes sanitarias y sociales. Que los brotes epidémicos y focos locos no se conviertan en epidemias locales y nacionales, y estas no se vuelvan pandemias y se minimicen al máximo los efectos de las tres y su recurrencia socionatural.

 

  • STOP a la irracional y destructiva industria agroalimentaria carnista y fosilista del imperialismo. Por un frente mundial y campañas contra esta y los gobiernos cómplices de ella.

 

  • Controlar y planificar la industria agroalimentaria y silvestre, maderera, extractiva, farmacéutica, planeación urbana y de transporte.

 

  • Desmantelar la destructiva, reconvertir y nacionalizar, por una nueva industria sostenible en manos de una federación mundial de repúblicas socialistas y las organizaciones gremiales de los trabajadores y los sectores populares.

 

  • Por una nueva industria socializada y sostenible. Por el tránsito energético y la combinación de fuerzas disponibles, de modo precavido en una matriz sustentable y diversificada. Nuevo modelo alimentario y reconversión social de dietas más veg(etari)anas. Necesitamos un viraje radical de todo, por una economía planificada ecológica.

 

  • Fortalecer la salud pública universal, gratuita y para todos.

 

  • Prevención, atención, recuperación y minimización de riesgos. Fondo de recursos y preparación ante la recurrencia de emergencias sanitarias y sociales.

 

  • Ampliar la seguridad social y sanitaria en las fábricas y la vida social.

 

  • Fortalecer la financiación pública de la ciencia, la tecnología, educación y la investigación. Por una revolución ideológica del materialismo y el marxismo y las ciencias sociales y naturales.

 

  • Por la recuperación de los derechos laborales y sociales perdidos de la clase trabajadora mundial y el recorte brutal de los actuales. Resistencia, lucha y rebelión, para vencer y sortear derrotas.

 

4. Conclusión: dinámica epidemiológica, ajuste neoliberal y lucha de clases

 

RAYOS CORONAVIRUS.JPG

Reporte de mapa  interactivo del coronavirus, CSSE, 2020. Fuente: https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6

Analizadas las posibles causas de la pandemia viral que es correlativa con la recesión económica mundial con signos de depresión profunda y la situación política mundial, finalicemos nuestro texto mostrando las consecuencias de ella y su dinámica catastrófica en curso. Dos preguntas básicas saltan a la vista: ¿Cuál es la estimación científica probabilística, según la tasa de letalidad y duración, del número total de víctimas que puedan ser contagiadas y morir en el todo mundo por la pandemia del COVID-19? ¿Cuáles son los probables efectos de la pandemia en términos sociales de tasas, tendencias y números de desocupados, hambrientos, empobrecidos y arruinados, devaluación de las ganancias y los salarios, concentraciones de capital y ritmos macro, en suma, los desprotegidos y el total de muertos por causas sanitarias y sociales, no epidémicas? Son interrogantes, muy difíciles de responder. Para una aproximación lo más objetiva posible, veamos lo que dicen las propias fuentes oficiales de los expertos y voceros del establecimiento mundial.

En UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias (sept, 2019), la OMS/WHO y el Global Preparedness Monitoring Board (GPMB), haciendo un paralelo de la próxima pandemia, hoy COVID-19, con la última gran pandemia, la gripe española de 1918, siguiendo al erudito visionario Bill Gates, sus voceros Gro Harlem Brundtland y Elhadj As Sy, conjeturaron lo siguiente:

“La enfermedad se encuentra a sus anchas en el desorden y aprovecha la situación: los brotes han ido en aumento en las últimas décadas y el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte. Si es cierto el dicho que «el pasado es el prólogo del futuro», nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia de esta escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado”[35].

En 2015, el multimillonario burgués Bill Gates, segundo hombre más rico del mundo, mercader de la salud y la informática, pseudo-filántropo para disminuir impuestos y un gran cuadro intelectual del imperialismo “democrático” con “rostro humano”, bien asesorado, escribía un artículo visionario de opinión para el The New York Times titulado How to Fight the Next Epidemic. Allí propuso, entre otras, las “misiones humanitarias de paz” de la OTAN y hacía un este pronóstico sombrío:

“La epidemia de ébola en África occidental ha matado a más de 10,000 personas. Simplemente no estamos preparados para enfrentar una epidemia mundial…De todas las cosas que podrían matar a más de 10 millones de personas en todo el mundo en los próximos años, lo más probable es que sea una epidemia….Otras enfermedades, como la gripe, por ejemplo, se transmiten por el aire y las personas pueden ser infecciosas antes de sentirse enfermas. Lo hemos visto antes, con resultados terribles: en 1918, la gripe española mató a más de 30 millones de personas….El problema no es tanto que el sistema no funcionó lo suficientemente bien. El problema es que apenas no tenemos un sistema en absoluto….El mundo no financia ninguna organización (ni siquiera la W.H.O.) para coordinar todas las actividades necesarias para detener una epidemia. En resumen, en una batalla contra una epidemia severa, llevaríamos un cuchillo a una pelea con una bazuca…Según el Banco Mundial, una epidemia mundial de gripe reduciría la riqueza global en $ 3 billones, sin mencionar la miseria inconmensurable causada por millones de muertes. Prevenir tal catástrofe bien vale la pena el tiempo y la atención del mundo”[36].

La extrapolación analógica de la OMS y Bill Gates, no con los más recientes epidemias y pandemias (gripe porcina, ébola que es un tipo de coronavirus, el coronavirus del 2002, etc.) sino con el virus 1918-2020, en algunos puntos es inexacta. El número total de muertos hace un siglo de la influenza A-subtipo H1N1, se debió a factores como: la sistemática censura de los gobiernos y la no promoción global de políticas de aislamiento social sino dejar-hacer y medidas parciales; la prioridad del final de la Primera Guerra Mundial europea y los corredores virales de los soldados; la falta de una institución multilateral de salud (a lo sumo, la Cruz Roja), desconocimiento médico, falta de desarrollo de la ciencia y punto ciego en los revolucionarios[37]; la falta de coordinación de estados y sistemas sanitarios ya deteriorados por la crisis bélica y la miseria social; además de una rápida y fulminante tasa de mortalidad de 10-20% en menos de dos años y letalidad de 2.8%, 50 millones, afectando de diversos modos a un tercio de la población mundial.

Sin embargo, puede ser útil pensar, primero, en términos planetarios, segundo, de cantidades mensurables de miles a millones, tercero, la negligencia criminal gubernamental y el déficit sanitario. Cuarto y último, se puede concluir que podría ser una comparación válida en el terreno de las pandemias y los resultados catastróficos para el presente, aunque su origen zoonótico (uno agrario, con animal doméstico aviar u otra, no un simple campamento militar aséptico, debate científico sobre el origen geográfico[38], otro comercial con animal silvestre) y lugar (Estados Unidos, China), hasta donde sabemos, haya sido distinto.

En marzo de 2020, conociendo los datos de China, el WHO tasó sin mucho sustento, ligereza y transparencia informativa, la tasa promedio mundial inicial de letalidad en 3.4% según la población infectada. Pero este cálculo ligero es equívoco a falta de variables adicionales. De modo que es algo distinto de la tasa de transmisibilidad y tasa de mortalidad, con la población total, las variaciones climáticas estacionales, la proyección desigual de país por países, y las medidas político-sanitarias y flujo comercial más el rango temporal, además de la tasa de recuperación de más del 50% y el menor impacto en la población joven y público que no tiene enfermedades pulmonares, cardiovasculares, rasgos etarios y demás.

El organismo internacional de la salud no especificó, al menos, a nivel público, el pronóstico básico o mínimo de muertos a nivel global y rangos de estimación, para evitar el pánico, pero su portavoz tecnócrata, el biólogo etíope Tedros Ghebreyesus, sí alertó y declaró el estado de pandemia global, es decir, el problema número uno de emergencia mundial, seguido como sombra mortuoria por la recesión global, declarada en abril por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que promete sumar decenas de miles y, tal vez, millones de muertos por hambre y enfermedades físicas, mentales y psicológicas, desempleo y desprotección social y sanitaria, pobreza, suicidios, feminicidios, robos, masacres, asesinatos extrajudiciales, represión, guerras y migración forzada. El portavoz para América Latina del FMI, Alejandro Werner, pronosticó para el continente entre 14 y 22 millones de personas más entrarían al rango de la pobreza extrema[39], ni hablar de la pobreza relativa y la pauperización de la clase obrera y la pequeña burguesía.

Se ha ubicado entonces el rango temporal de la pandemia en mínimo dos años, quedando en vilo las formas de inmunización del virus, erradicación de la pandemia, secuelas, réplicas y debate sobre mutaciones y reinicios, subregistros y déficit de pruebas. El COVID-19 empezó en China y un brote epidémico en Wuhan, Hubei, se expandió en todo Asia (casos fuertes en Rusia, Irán, Arabia Saudí), continuó su danza mortuoria por Europa (en especial, Inglaterra e Italia, España, Francia y Alemania, Suecia, otros). Miles de millones de poblaciones, estuvieron, parcialmente confinadas o encuarentenadas, ergo, con una producción capitalista disminuida (sector turismo, aéreo, educativo, industrial y comercial), algo inédito.

Al momento de escribir estas líneas el virus está arribando a América del Norte con Estados Unidos de América, la superpotencia criminal, como el primer país con mayor número de muertos, en su mayoría negros y latinos, también trabajadores blancos. De igual modo, está penetrando con fuerza en África[40] y América Latina que han tenido antes epidemias de dengue y chikunguña[41] (Brasil, Perú y Ecuador, Chile, México, Colombia, etc.) y zonas asiáticas, proyectando el pico en los próximos meses. Por ende, sus manifestaciones y efectos apenas están empezando a sentirse con fuerza y hay políticas criminales de flexibilización de cuarentenas y apertura. Además de mentiras deliberadas y engaños sobre aplanamientos de curvas y reportes.

El actual coronavirus ha superado de lejos el número de víctimas individuales de los últimos años de epidemias-pandemias del MERS ébola, el H1N1 (en México y el resto del mundo) y el SARS-COV-1, y ya sobrepasó juntas en términos agrupados las 4 en sus rangos intermedios (en total: +300.000). Esto se debe a la expansión pandémica en más de 186 países reportados (véase mapa actualizado diario, CSSE, Center for Systems Science and Engineering, Johns Hopkins University[42]), que son apenas casos registrados, pero los estimativos de contagios reales pueden ser más, debido al déficit desigual y combinado de tests masivos, en menor medida, el número de muertos reales, que son más fáciles de reportar.

Sin embargo, a la fecha, la pandemia del COVID-19 no sobrepasa el número de muertos anuales por enfermedades relacionadas con el cáncer, 8.2. millones de víctimas mortales en 2012, según el OMS/WHO. Aun así, así ambas sean frutas, es incorrecto comparar “peras con manzanas”, es decir, muertes por epidemias de virus zoonóticos a muertes por enfermedades de la crisis social u otros virus, como el VIH y el cólera, subvalorando la primera. De otro lado, desde el 11 de enero de 2020, cuando se dio a conocer su código genético, diversas cooperaciones y competencias entre laboratorios de investigación y compañías del sector público y privado, empezaron en una carrera contrarreloj por hallar una vacuna efectiva para el SARS-CoV-19, con 5 candidatos a ensayos clínicos, 110 restantes aún no, a través de la inyección de inversión de más de 8.000 millones de dólares.

Este proceso acelerado de búsqueda de vacunas y tratamientos suscitan una serie de obstáculos y dilemas metodológicos (plataformas tecnológicas evaluativas y veeduría del producto final), bioéticos y antiespecistas (usos de macacos, hámsteres, hurones, ratones transgénicos, murciélagos, primates no humanos y voluntarios humanos, forzados o no, como en el caso de los presos como cobayas), económicos y políticos (veeduría y distribución), acerca de la patente y el costo de distribución y acceso, sin perspectivas de que esté disponible en al menos 12-18 meses o principios del 2021[43].

Este solo hecho, en medio de la vivencia cruda de la catástrofe de la pandemia, refuta la tecnolatría y la ideología de la innovación perpetua (I+D), según la cual la ciencia y la tecnología serán la cuota de solución a todos los problemas humanos y del capitalismo, habidos y por haber. Pero a la vez expresa, de modo contradictorio, la necesidad de la socialización del trabajo científico y la técnica como fuerza productiva, sin esperar que ésta haga milagros y reconociendo las contingencias de desastres sociales y naturales. En palabras agudas del paleontólogo español, Juan Luis Arsuaga: “a la ciencia ahora de pronto se le atribuyen las cualidades de la religión, incluyendo la inmortalidad. Es decir, vamos a tener energía limpia, de todo, gratis, y además vamos a ser inmortales. ¿Y quién lo va a hacer? “La ciencia”. Eso es pensamiento mágico. La verdadera ciencia te pone frente a tus limitaciones y hay que renunciar…Tú dices que es la hora de la ciencia y yo digo que lo es de la política. La política tiene que ordenar y organizar los múltiples intereses en conflicto”[44].

Prosiguiendo con las estimaciones, el Imperial College London (Report 12: The Global Impact of COVID-19 and strategies for mitigation and suppression, 26/3/2020) pronostica que, en caso de que los estados promuevan políticas criminales de dejar-hacer, dejar-pasar, es decir, neoliberales, la pandemia podría cobrar 40 millones de vidas.  Por su parte, the Economist Inteligence Unit (EIU), sostiene que un rango de 1-3% de tasa de mortandad y el peor de los escenarios y letalidad, de contagio masivo en todo el globo, podrían morir entre 39 y 117 millones de personas[45]. Sin embargo, se ha criticado mucho los modelos estadísticos y bioinformáticos de epidemiólogos de centros de investigación del mundo, oficiales o privados, como el Instituto Nacional de Salud en Colombia o Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos, por “exagerar” (doomers) o “modular” o “suavizar” los escenarios (suave, medio, fuerte, A, B, C o D) y el número de víctimas, el primero: más de 4.000 muertos, 13.8% de casos severos y 4 millones de contagiados[46], el segundo: entre 200 mil y 1.7. millones de muertos. De todos modos, el Modelo Dinámico de Enfermedades Infecciosas (SEIR Model) o el SIR Model, etc, tienen la virtud de expresar la contingencia causal de las pandemias y la propia realidad constitutiva socionatural, debido a múltiples factores y variables dependientes. Durante esta pandemia y sobre todo después de esta crisis, podrán mejorarse los modelos (matemáticos, estadísticos, bioinformáticos, big science data, etc.), métodos y datos de la práctica científica y reflexiones de la filosofía materialista de la ciencia y la ciencia/filosofía de lo político[47].

Basado en estos datos y mapeo de estimaciones, hay dos posiciones que los trabajadores y los socialistas debemos evitar, por lo tanto, situarnos en contra, oponernos, pues nos llevan a la resignación pasiva, la desmoralización y el derrotismo, la justificación reaccionaria y los yerros en el pensar y en la acción. La primera, es la posición que caracteriza que hay un “genocidio en curso” y que inevitablemente morirán millones por la política criminal de las burguesías (versiones fatalistas)[48]. La segunda es la posición que sostiene que va a ver una “solución rápida y no catastrófica” de la pandemia, en términos de recuperación y apertura de la economía, subvalorando el impacto. La tercera posición y peor de todas, abstenerse de hacer un pronóstico y mantenerse escéptica, luchar con los ojos vendados, con un optimismo “gramsciano” vulgar de la voluntad de lucha.

En contraste con estas, es decir, la sobrevaloralización pesimista y la infravalorización optimista, y la no-valoración facilista y voluntarista, un diagnóstico científico materialista y política leninista ante la catástrofe en curso, sostiene que el desenlace no está prefijado de antemano, y que por el contrario, según la correlación de la lucha de clases, el desarrollo objetivo de la crisis epidemiológica y social, el peso de las determinaciones más las respuestas sanitarias y sociales de los gobiernos y actores de todo tipo, en última instancia, las gestiones políticas de la misma, podemos evitar que los decenas de miles –actuales– se conviertan en unos pocos o decenas o cientos o miles de millones de muertos –posibles futuros–. Unos escenarios más probables y acotados que otros.

Esta es nuestra responsabilidad histórica, moral, política y científica, como revolucionarios socialistas y trabajadores con conciencia de clase con el resto de nuestro movimiento social y político universal. Solo en una mirada retrospectiva, podremos ver la realidad acontecida y transformada. Si, en efecto, se trató de un pánico mediático, político y sanitario, deliberado o no, de la burguesía, con ocasión de la pandemia, para aplicar el plan de ajuste. O si, en sí mismo, además, el proceso de pandemia global y la recesión con signos de depresión, fue de suyo una catástrofe humanitaria de proporciones históricas, una de las grandes muestras históricas de la anarquía de esta civilización capitalista que merece ser sepultada por el brazo firme de sus sepultureros, la clase trabajadora mundial y sus aliados populares, forjando una vida social nueva, un sistema civilizatorio mejor, o en su defecto, menos peor al existente: el socialismo y el comunismo. Entre más nos tardemos, más catastrófico y costosas serán las cosas debido al despliegue de la barbarie en curso.

Para finalizar este texto sobre filosofía de la ciencia y política revolucionaria, hacemos un llamado a retomar el arte de la política partidista y epistémica, sí, volver a Lenin (en 2024, varios sectores de trabajadores, socialistas, la izquierda, mujeres y jóvenes harán una campaña conmemorativa, a 100 años de su muerte y la viveza de sus ideas), el alumno mejor aventajado de nuestro maestro Marx. Por delante tenemos la lucha por las necesidades más sentidas de la población trabajadora mundial en los países imperialistas y los países semicoloniales y continentes, contra los gobiernos, sus regímenes y el sistema.

De nuevo, las pequeñas peleas que pueden volverse grandes batallas políticas por las necesidades materiales de vida de los trabajadores, sectores populares y pueblos, por ende, por la conquista audaz por el poder de facto de clase. Los gobiernos, el empresariado y los organismos imperialistas (FMI, Banco Mundial, OIT) implementarán durísimos planes contrarrevolucionarios y reaccionarios de ajuste contra los trabajadores, buscando hacernos retroceder a niveles propios del siglo XIX y catástrofes del siglo XX, otros estadios de la historia humana pasada, e incluso, superarlas, pues el siglo XXI es terminal. Ante ello, el plan de lucha obrera y popular, dentro del marco del estado de emergencia mundial, puede apostarle a las siguientes reivindicaciones y posiciones:

  • No a la apertura ni flexibilización criminal de las cuarentenas. No al chantaje patronal y sus gobiernos serviles criminales. Por una cuarentena mundial sin hambre y con una economía de servicios vitales esenciales hasta que se supere el pico, se aplane la curva epidémica con una atención sanitaria efectiva y protección social de las mayorías obreras y populares.

 

  • El capitalismo mata y la naturaleza no es la responsable por la pandemia. La pandemia del COVID-19 se suma al libro negro de crímenes históricos de los ricos y desastres no deliberados de su modo de producción. Denuncia permanente de los gobiernos criminales, su negligencia y responsabilidad histórica por las muertes evitables (en el ámbito sanitario y social), al igual que la desprotección y los contagios innecesarios. Judicialización, ultimátum, tribunales populares y acusaciones en las instituciones burguesas y sociales que juzguen las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos de primera, segunda, tercera y cuarta generación, con ocasión de la pandemia y la recesión profunda. Impulsar todo tipo de presiones sociales y sectoriales.

 

  • Derecho a la información veraz en los medios de comunicación masivos y e instituciones estatales. Acceso gratuito o bajo costo al conocimiento, acceso abierto a datos e informes al pueblo y educación pública universal. Por verdad, justicia, reparación y corresponsabilidades penales y administrativas de los Estados donde nació, se propagó y se exacerbó la pandemia sanitaria y económica. Por comisiones de investigación independientes de científicos, movimientos sociales y organizaciones de la salud, sobre el origen de la pandemia, las negligencias, censuras, omisiones y delitos, en la atención a la emergencia sanitaria y social. Impulsemos declaraciones de científicos y personal médico con sus denuncias y advertencias. Castigo a los gobiernos burgueses criminales y rehabilitación a las víctimas y personal que luchó por advertir, prevenir, contener, esta catástrofe. Juicio popular a criminales, corruptos y genocidas. Las fosas comunes tienen un responsable, los gobiernos hambreadores y las empresas criminales.

 

  • Inyección de emergencia de recursos para financiar la atención de la pandemia y el hambre. Por una gran campaña continental de condonación, suspensión y no pago de la deuda externa, debido a la emergencia sanitaria y social en el mundo semicolonial, con apoyo de los trabajadores y sindicatos de los países imperialistas. Por una campaña de exigencia de impuesto extraordinario a las grandes empresas nacionales y extranjeras, para sortear el sector salud y la inversión social. No más salvar a los multimillonarios y la banca, a costa del empleo y calidad de vida de los trabajadores y la ruina de los pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y pequeñas empresas.

 

  • Plata para insumos de bioseguridad, test masivos, unidades de cuidado y terapia intensiva (UCI), respiradores mecánicos y material de asistencia respiratoria, hospitales de campaña, privados y púbicos, salarios y contratos dignos del personal de salud y aumento de la masa de este. Por mayores medicamentos, fondos para investigación en vacunas y tratamientos de acceso gratuito y bajo costo, costeados por el Estado y con un impuesto a la ganancia del sector privado y apoyo de este al desarrollo. Plata para una renta universal a los estratos 1, 2 y 3 y pago de los servicios públicos y vivienda, no para subsidiar a los ricos. Pan, techo, trabajo y salud para todo el pueblo trabajador, incluido los inmigrantes, desempleados, arruinados y mendigos, no para los que ya tienen. Plata para insumos de seguridad en el trabajo, los trabajadores no somos carne de cañón. No más corrupción, cárcel, sanción pecuniaria y expropiación a los corruptos burgueses que se roban la plata del pueblo y saquean las arcas públicas.

 

  • Intervención integral del Estado en el sector salud y sector de los servicios esenciales y productivo. Reorientar y centralizar parte de la masa de la tasa de ganancia de los capitalistas, los fondos fiscales del Estado y el salario social de los trabajadores en función de atender la pandemia y la crisis económica y salvar vidas, no en función de salvar el gran capital.

 

  • Por una recuperación económica al servicio de los pobres no de los ricos. Que la crisis la costeen y paguen los que más tienen, los capitalistas. No a la rebaja salarial. No a los despidos indiscriminados y los contratos basuras. Disminuir la jornada laboral a 4 horas sin pérdida salarial, para que más personas trabajen. Lema italiano: “trabajar menos, laburar todes, producir lo necesario, redistribuir todo”. Seguridad social, riesgos laborales y seguro de desempleo. No a las contrarreformas (pensionales, laborales, sanitarias, fiscales, políticas, etc.) al servicio del FMI, la OMC, el Banco Mundial, los países imperialistas del G7 y el gran capital nacional. Por una economía de emergencia de servicios esenciales y nacionalización de empresas estratégicas bajo sindicalización masiva y control por la base. Créditos sin intereses a las MyPymes y cooperativas bajo control inmediato de los trabajadores de las que quiebren o despidan.

 

  • Vivan las protestas de hambre y saqueos, mítines, milicias, comités, coordinadoras, soviets de doble poder, motines, insurrecciones, guerrillas de masas, cacerolazos y huelgas de médicos y trabajadores de la salud, habitantes populares, sectores del proletariado y obreros, vendedores ambulantes y desempleados, campesinos, trans y prostitutas, presos políticos y sociales, negros, que luchan por sus vidas. Defensa irrestricta de las libertades democráticas y unidad de los trabajadores y el pueblo.

 

  • No a las guerras por el control de los recursos naturales, la fuerza laboral y el reparto del mundo entre un puñado de países. No a las intervenciones militares imperialistas de USA y UE, OTAN y ONU y gobiernos burgueses contra la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Por la segunda y definitiva independencia de nuestros pueblos.

 

  • Por la resistencia de masas ante el ajuste y la guerra brutal de la crisis económico-sanitaria del empresariado mundial. Por la unión de clase de los trabajadores del Norte y el Sur, de América Latina y el Norte, de África y el Caribe, de Europa y Oceanía. Reponernos de inúmeras derrotas, resistir, organizarnos, propinar golpes al enemigo y, a la postre, vencerlos a través de la revolución social mundial del siglo XXI, la rebelión de los de abajo. Llamado a todas las corrientes de izquierda, por la construcción urgente de una Internacional de partidos revolucionarios con programas obreros revolucionarios y centralismo democrático, los cuales, dirigiendo y siendo caudillos de la movilización de masas, les impongan a los de arriba un gobierno de los trabajadores y el pueblo, arrebatándoles el poder e implantando la Dictadura Revolucionaria del Proletariado con ayuda de sus aliados populares.

 

  • Lucha por el poder político y gobiernos de los trabajadores. Por el socialismo global y la victoria final, esto es, la necesidad de un tránsito a una nueva civilización post-capitalista a través de una federación de repúblicas socialistas soviéticas en todo el mundo, ante la decadencia infernal y apocalíptica del sistema actual en vía al colapso que nos lleva a miles y millones de muertes, necesidades básicas e integrales no cubiertas a las mayorías y la extinción prematura de nuestra especie humana y otras especies valiosas con las que cohabitamos de forma contradictoria y diferenciada nuestro planeta Tierra.

 

Notas

 

[1] “Nuestro análisis muestra claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito (…) Sin embargo, los datos genéticos muestran irrefutablemente que el SARS CoV-2 no se deriva de ningún virus usado anteriormente. En cambio, proponemos dos escenarios que pueden explicar de manera plausible el origen de SARC-CoV-2: (i) selección natural en un huésped animal antes de la transferencia zoonótica; y (ii) selección natural en humanos después de la transferencia zoonótica (…) En medio de la emergencia global de salud pública de COVID-19, es razonable preguntarse por qué los orígenes de la pandemia son importantes. La comprensión detallada de cómo un virus animal saltó los límites de las especies para infectar a los humanos de manera tan productiva ayudará en la prevención de futuros eventos zoonóticos … Independientemente del mecanismo exacto por el cual el SARS-CoV-2 se originó a través de la selección natural, la vigilancia continua de la neumonía en humanos y otros animales es claramente de suma importancia” (The proximal origin of SARS-CoV-2Review Nature 26, 2020, págs. 450 y 452). Disponible en: https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9#citeashttps://doi.org/10.1038/s41591-020-0820-9

[2] Véase “Apartado I: Origen, ubicación taxonómica, biología molecular y estructural del SARS-CoV-2” En: COVID-19 Aspectos biológicos, clínicos y sociológicos: una revisión (Corroza, M; Naranjo, L; Romero, A; Schmauk, T y Vega, E). Disponible en Revista Nullius in verba (abril 2020): https://nulliusinverbasite.com/covid-19/?fbclid=IwAR3pa7a3VZY8yj78JHL91rVmS_mjUdo-ZzatsWiOheWO_wBZX6MEKHSuSqM

Sin embargo, el artículo interdisciplinar, constata que:

“La genética de poblaciones y la ecología de poblaciones también son alternativas que aportan varios aprendizajes sobre el origen, estructura genética, evolución, dinámica y comportamiento de la biodiversidad frente a la propagación de los virus que se desarrollan en un escenario de una pandemia extendida a nivel global. (…) El surgimiento de esta nuevo coronavirus podría considerarse como un resultado acumulativo de los cambios persistentes descritos como un “efecto dominó” sobre una serie de comportamientos asociados a las actividades de intervención antrópicas de la biodiversidad y el ambiente (Machin, 2018). Estas son transformaciones causadas por el uso  indebido, comercialización, conservación, manejo ambiental y sanitario de la vida silvestre;  repercutiendo así sobre el socio-ecosistema (…) en los aspectos de uso y disponibilidad de hábitat se encuentran reportes sobre las relaciones tróficas de los pangolines a partir de la  myrmecofagia o consumo de una dieta basada en hormigas (Ma, J.E, 2017), estos organismos viven en matorrales espesos, bosques abiertos o de sabana y pueden verse afectados por la pérdida de hábitat, debido a la expansión de la frontera agrícola y otras actividades de origen antrópico. Manis pentadactyla es esencialmente terrestre y tiene hábitos escaladores con gremio trófico frugívoro observándose la especie en bosques primarios y secundarios, de igual forma con registros en praderas y cultivos (Chao Jung-Tai, 1989; Gurung, 1996).

La utilización de los pangolines de acuerdo a la World Conservation Monitoring Centre and IUCN/ISS WCMC trade specialist group (IUCN, 2020), registra que a lo largo del continente asiático la carne que es apetecida debido a la fuente de proteínas que aporta. Las pieles de pangolín se emplean para fabricar artículos de cuero como zapatos, botas y accesorios. Las escamas se utilizan enteras o en polvo para la preparación de medicamentos tradicionales”.

[3] “El concepto “One Health” se introdujo a principios de la década de 2000. En pocas palabras, resumió una idea que se conocía desde hace más de un siglo; que la salud humana y la salud animal son interdependientes y están vinculadas a la salud de los ecosistemas en los que existen… Las enfermedades de origen animal que pueden transmitirse a los humanos, como la gripe aviar , la rabia , la fiebre del Valle del Rift y la brucelosis , plantean riesgos mundiales para la salud pública. Otras enfermedades que se transmiten principalmente de persona a persona también circulan en animales o tienen un reservorio animal, y pueden causar emergencias de salud graves, como la reciente epidemia del virus del Ébola. Estos riesgos aumentan con la globalización, el cambio climático y los cambios en el comportamiento humano, dando a los patógenos numerosas oportunidades para colonizar nuevos territorios y evolucionar hacia nuevas formas”. Véase One health (s.f.) e Infogramas sobre zoonosis en animales domésticos y salvajes, reporte de la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE). Disponible en: https://www.oie.int/en/for-the-media/onehealth/?fbclid=IwAR2QypISFacR3uoKSNOQbjkwHqLsNt9yJb_BdozgY5NrPUcnpbKN2K9cBO0,

https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Media_Center/img/Infographies/A4-EN-WEB.pdf  y https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Media_Center/img/PortailOH/EN_Onehealth-terr.pdf

[4] China acusa al ejército de EE.UU. de instalar el coronavirus (14/3/2020, AFP, EFE). Disponible en https://www.elpais.com.uy/mundo/china-acusa-ejercito-ee-uu-instalar-coronavirus.html?fbclid=IwAR2SPbRWp666fBsFteEX6nn5Un58qJpA0tChW6fBzcc7EbozJ1xpeHyDxQo

[5] Hay ‘pruebas enormes’ de origen de coronavirus en laboratorio: EE. UU (4/5/2020, Efe). Disponible en El Tiempohttps://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/coronavirus-hay-pruebas-enormes-de-origen-de-su-en-laboratorio-ee-uu-491194

[6] La OMS consignó en el UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias (sept, 2019): “Aumentan las probabilidades de que se declare una pandemia a escala mundial. Si bien los avances científicos y tecnológicos ofrecen nuevos instrumentos para promover la salud pública (lo que incluye efectuar una evaluación segura de las contramedidas médicas), también permiten la creación o recreación en laboratorio de microorganismos que pueden causar enfermedades. Una liberación intencionada complicaría la respuesta al brote epidémico resultante, ya que, además de decidir la forma de luchar contra el patógeno, habría que introducir medidas de seguridad que limitarían el intercambio de información y fomentarían las divisiones sociales. En conjunto, los eventos naturales, accidentales o intencionados causados por patógenos respiratorios plantean «riesgos biológicos catastróficos a escala mundial»”…La propagación rápida de una pandemia debida a un patógeno respiratorio letal (de origen natural o liberado accidental o intencionalmente) conlleva requisitos adicionales de preparación” (páginas 15 y 30). Disponible en página oficial WHO https://apps.who.int/gpmb/assets/annual_report/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf

[7] Véase Bioterrorismo: un problema de salud pública (médicos Carlos Chiriboga, Carlos Paredes, revista salud pública de México, vol. 43, nov-diciembre de 2001). Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/spm/v43n6/7536.pdf

[8] En Proximal origin of SARS-CoV-2, en la discusión sobre las “teorías del origen del SARS-CoV-2”, los cinco autores cotejan esta posibilidad de una liberación accidental o no, pero la refutan de modo provisorio, según los datos disponibles, sobre la improbable fabricación en una laboratorio, en relación con el carácter original genético de esta y la interacción con el receptor ACE2 y el esqueleto del SARS-CoV-2, no tomadas de virus existentes:

“La investigación básica que implica el paso de coronavirus tipo SARS-CoV de murciélago en cultivos celulares y / o modelos animales ha estado en curso durante muchos años en laboratorios de nivel 2 de seguridad en todo el mundo, y hay casos documentados de escapes de laboratorio de SARS-CoV [citan un artículo de estudio clínico y de laboratorio de 2004 sobre un SARS-CoV en Singapur: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa032565]. Por lo tanto, debemos examinar la posibilidad de una liberación inadvertida de SARS-Cov-2 en el laboratorio … Las características genómicas descritas aquí pueden explicar en parte la infecciosidad y la transmisibilidad del SARS-CoV 2 en humanos. Aunque la evidencia muestra que el SARS-CoV no es un virus manipulado a propósito, actualmente es imposible probar o refutar las otras teorías de su origen descritas aquí ” (pág. 452).

[9] Véase Divulgación Científica: Obstáculos y relevancia social (del doctorando en biología, el colombiano Juan Felipe Zapata, promotor de BioHacking – Ciencia libre para todos, octubre, 2018). Disponible en https://www.researchgate.net/publication/328567040_Divulgacion_Cientifica_Obstaculos_y_relevancia_social

[10] Aparte de, o más bien, como parte de la contaminación informativa y mediática, los estudios científicos también están sometidos a procesos de mercantilización. Esto es, artículos con ensayos clínicos y experimentales deficientes, evidencias dudosas, procesos de revisión de pares no rigurosos, influencias, etc. Cabe decir que esto ya existía antes de la pandemia, pero se disparó, ante la crisis social. Véase Muchas investigaciones científicas se publican de forma inapropiada y poco transparente (SINC – Servicio de Información y Noticias Científicas, 7/5/2020). Disponible en https://www.agenciasinc.es/Noticias/Muchas-investigaciones-cientificas-se-publican-de-forma-inapropiada-y-poco-transparente y Sepultados bajo la mayor avalancha de estudios científicos (Javier Salas, 4/5/2020, El País). Disponible en https://elpais.com/ciencia/2020-05-04/sepultados-bajo-la-mayor-avalancha-de-estudios-cientificos.html, Scientists are drowing in COVID-19 papers. Can new tools keep them afloat (Jeffrey Brainard, 13/5/2020, https://www.sciencemag.org/news/2020/05/scientists-are-drowning-covid-19-papers-can-new-tools-keep-them-afloat).

[11] Véase, entre otros, los artículos especializados y fuentes: Severe Acure Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection (autores varios, Clinical Microbiology Reviews, oct. 2007, p. 660-694, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2176051/), Catastrophic Shocks Through Complex Socio-Economic Systems: A Pandemic Perspective (David Korowicz, 2013, Feasta, http://images.feasta.org/2013/07/Catastrophic-shock-pandemic2.pdf), A pneumonia outbreak associated with a new coronavirus of probable bat origin (autores varios, Revista Nature, 579, enero 2020, págs. 270-276, https://www.nature.com/articles/s41586-020-2012-7), Estimation of potential global pandemic influenza mortality on the basis of vital registry data from the 1918-20: a quantitative analysis (autores varios, revista Lancet, 2006). Global shifts in mammalian population trends reveal key predictors of virus spillover risk (autores varios, The Royal Society Publishing, November 2019, https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rspb.2019.2736?af=R), Global rise in human infectious disease outbreaks (autores varios, The Royal Society Publishing, 6/12/2014, https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rsif.2014.0950), How to Prevent the Next Pandemic (virólogo Nathan Wolfe, abril 2009, Scientific American, https://www.scientificamerican.com/article/preventing-next-pandemic/).  Why we have virus outbreaks & how we can prevent them (Nathan Wolfe, TED Talks, 27/3/2009, https://www.youtube.com/watch?v=mMEPV-NTeZs),The Coming Plague: Newly Emerging Diseases in a World Out of Balance (Laurie Garrett, 1994).


[12] El colapsismo, expresión del ecologismo radical, en su versión ecofascista, por su parte ve progresiva la muerte de millones de seres humanos a causa del pandemia y otras modalidades, como un favor del planeta y la naturaleza, frente al virus de especie que es la plaga humana. Esta la mentalidad burguesa radical y nihilista por excelencia, como salida a la crisis ecológica, se complementa con los planes de ajuste neoliberales (pensiones, etc.) y la visión neomalthusiana de sectores de la burguesía. Una forma de control de la sobrepoblación y crecimiento demográfico, que son reales, sin ir a la raíz de la sobreproducción capitalista.

Para esta visión, las versiones socialistas tendrían los mismos problemas que la civilización capitalista, por lo que necesitaríamos nuevas sociedades decrecientes y menos complejas, con o sin propiedad privada, y por ello sería lícito una reducción demográfica cualitativa, por cualquier medio, democrático o no. Aunque no todas las teorías colapsistas son ecofascistas, esto es, justificadoras de masacres masivas y métodos de guerra civil contra las masas y de control totalitario por gobiernos dictatoriales en función de una supuesta protección del medio ambiente, un rasgo común de ellas, incluidas sus supuestas versiones de izquierda, es renunciar a la revolución socialista y la lucha de la clase trabajadora, la lucha por el poder político y un derrotismo pesimista de “fracasar mejor” en cuanto inevitabilidad de la involución crónica del desarrollo de las fuerzas productivas y desplome socio-ecológico de la civilización, esto es, un determinismo natural-ambiental de impacto negativo, poco político y anti-leninista.

Véase Cecilia Zamudio, ecofascismo en tiempos de coronavirushttps://kaosenlared.net/ecofascismo-en-tiempos-de-coronavirus/  y Catalina Ruiz-Navarro, el peligro del ecofascismo (El Espectador, 9/4/2020): https://www.elespectador.com/opinion/el-peligro-del-ecofascismo-columna-913789

[13] Algunos textos “polifónicos” (pequeñoburgueses, burgueses y obreros) que de alguna manera relacionan y hacen pinceladas entre capitalismo (“sistema industrial”), naturaleza y coronavirus, mucho más interesantes que el economicismo antimarxista encargado de estudiar la recesión con independencia de la pandemia, son:  Política anticapitalista en la época del COVID-19 (David Harvey, 20/3/2020, Izquierda Diario, http://davidharvey.org/2020/03/anti-capitalist-politics-in-the-time-of-covid-19/https://www.laizquierdadiario.com/Politica-anticapitalista-en-la-epoca-de-COVID-19), COVID-19 and Circuits of Capital (Rob Wallace, Rodrick Wallace, Alex Liebman, Luis Chaves, Monthly Review # 71, n. 1, 5/01/2020, https://monthlyreview.org/2020/05/01/covid-19-and-circuits-of-capital/), Six facts about the connection between nature and the coronavirus (UNEP, 8/4/2020, https://www.unenvironment.org/news-and-stories/story/six-nature-facts-related-coronaviruses), Halt destruction of nature or suffer even worse pandemics, say world’s top scientists (Damian Carrington, 27/4/2020, Environment editor, The Guardian, https://www.theguardian.com/world/2020/apr/27/halt-destruction-nature-worse-pandemics-top-scientists), Biodiversity policy beyond economic growth (autores varios, Conservation Letter- A journal for the Society of Conservation of Biology, 13/32020, https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/conl.12713).

[14] Por ejemplo, los siguientes enunciados errados idealistas y confusos anticientíficos de compañeros y organismos dirigentes de sectores del trotskysmo sobre la inevitabilidad natural y la contención social, que tienen la virtud de contrastar la hipótesis político-ideológica de la conspiración, pero con el defecto crucial de no pasar por mientes las causas y fenómenos de zoonosis en relación con la producción capitalista:

“Esta no fue la primera epidemia que apareció en el planeta y, ciertamente, no será la última. A lo largo de la historia humana, han surgido innumerables enfermedades nuevas, que causan daños generalizados, a veces con la muerte de un sector significativo de las diversas poblaciones. Esto no sucede por venganza divina, sino por un proceso completamente naturalLos virus, las bacterias y otros microorganismos que causan enfermedades sufren mutaciones que alteran sus características. Estas mutaciones a veces impiden que nuestro sistema inmunitario las reconozca y se propaguen de persona a persona con velocidad extrema, dependiendo de la forma de infección. En este punto, el lector puede preguntar, si no es posible prevenir la aparición de nuevos virus y bacterias, ¿qué carga de agua tiene esto que ver con la sociedad capitalista? El objetivo no es tanto prevenir la aparición de nuevas enfermedades, sino las formas y medios de combatirlas. Y aquí es donde esta forma de sociedad muestra su dinámica enloquecida” (¿Es el coronavirus el verdadero enemigo que nos amenaza?, Revista Contra-Corrente, del erudito Gustado Machado del PSTU Brasil, del canal de YouTube Orientación Marxista, el Blog Teoría & Revolución y el Instituto Latinoamericano de Estudios Socioeconómicos, ILAESE, http://ilaese.org.br/pandemia-do-coronavirus-uma-catastrofe-anunciada/?fbclid=IwAR1arqoemkrIb_jyMmPQzsaVCtwQWRrw5kTxcBP88OnFfXMWQJlm2oWbfVs).

La dificultad para pensar dialécticamente se manifiesta asimismo cuando se habla de crisis capitalista. Es indudable que se trata de esto mismo, pero con una salvedad fundamental, que es que fue desatada por un fenómeno de la naturaleza. El derrumbe de la especulación financiera, que tenía los días contados, no solamente se precipitó por el coronavirus, también alteró o modificó su naturaleza social en un aspecto fundamental – la aparición de una amenaza a la salud y a la vida, que no está engendrada directamente por las leyes del movimiento del capital, con independencia de la responsabilidad que pueda tener en la irrupción de estas epidemias, ni que decir en la prevención y preparación. Quien en nombre del socialismo ignore la crisis sanitaria en cuanto tal, no ejercerá ninguna influencia socialista en el desarrollo de la crisis, tomada en su conjunto” (Un gran equívoco política: acerca de la izquierda y la pandemia, Partido Obrero Tendencia del histórico dirigente iluminado Jorge Altamira y el economista marxista Marcelo Ramal, 03/04/2020, https://politicaobrera.com/debate/820-un-gran-equivoco-politico).

Este virus, al igual que otros es un fenómeno natural, pero el capitalismo sí es responsable de que haya llegado a ser pandemia al expandirlo irresponsablemente por el mundo por no haber tomado medidas como cancelación de vuelos y cruceros hace por lo menos un mes sino hasta ahora, solo por proteger el bolsillo de las aerolíneas y la industria del turismo. (…) El capitalismo es errático, la economía se mueve no en función de los intereses humanos sino del lucro, irracionalmente. Por eso aunque el virus quizá fuera inevitable, el impacto sería mucho menor si en cada país donde ha circulado existiera un gobierno de los trabajadores con economía planificada y fuertes servicios de salud pública” (Declaración PST Colombia, Coronavirus en Colombia: qué hacer desde la clase trabajadora, 13/3/2020, https://www.magazine.pstcolombia.org/2020/03/coronavirus-en-colombia-que-hacer-desde-la-clase-trabajadora/).

[15] Bill Gates ha dicho en los últimos cinco años lo siguiente:

“Me puse en camino para hablar sobre la prevención de epidemias. Esto es lo que escuché … Quería resaltar un hecho aleccionador: el mundo no está preparado para manejar una gran epidemia … También hay un amplio acuerdo sobre qué hacer: necesitamos crear un sistema global de alerta y respuesta para epidemias ” (Hard Questions About the Next Epidemic, 15/3/2015, Gates Notes).

“La Segunda Guerra Mundial fue el momento decisivo de la generación de mis padres. De manera similar, la pandemia de coronavirus, la primera en un siglo, definirá esta era … eventualmente podremos declarar el fin de esta pandemia y enfocar nuestra atención en cómo prevenir y contener la próxima” (The first modern pandemic (short read), 24/3/2020, Gates Notes).

“Nadie podía predecir cuál era la posibilidad de que surgiera un nuevo virus. Sin embargo, sabíamos que sucedería en algún momento ya sea con gripe o algún otro virus respiratorio … y fue una gran oportunidad para tener una discusión basada en hechos sobre esta pandemia y qué podemos hacer para prevenir la próxima” (31 questions and answers about COVID-19, 19/3/2020).

“En cualquier crisis, los líderes tienen dos responsabilidades igualmente importantes: resolver el problema inmediato y evitar que vuelva a suceder. La pandemia de COVID-19 es un excelente ejemplo. El mundo necesita salvar vidas ahora al tiempo que mejora la forma en que respondemos a los brotes en general. El primer punto es más urgente, pero el segundo tiene consecuencias cruciales a largo plazo. El desafío a largo plazo, mejorar nuestra capacidad para responder a los brotes, no es nuevo. Los expertos mundiales en salud han estado diciendo durante años que otra pandemia que rivaliza con la velocidad y la gravedad de la epidemia de influenza de 1918 no era una cuestión de si sino cuándo (How to respond to COVID-19, 28/2/2020, Gates Notes).

“De hecho, de todas las cosas que podrían matar a más de 10 millones de personas en todo el mundo, la más probable es una epidemia derivada de causas naturales o de bioterrorismo … Una epidemia es una de las pocas catástrofes que podrían retrasar drásticamente al mundo Las próximas décadas. Al construir un sistema global de advertencia y respuesta, podemos prepararnos para ello y prevenir millones de muertes” (The Next Epidemic — Lessons from Ebola, 9/9/2015, The New England Journal of Medicine).

Pero, sin duda, su mayor audiencia (con millones de vistas) ha sido el video de 8 minutos The nexts outbreak? We’re not ready (5/4/2015), donde extrae lecciones de la epidemia del ébola en África en el popular programa de TED Talks cuyo lema es “ideas worth spreading”: https://www.youtube.com/watch?v=6Af6b_wyiwI&t=324s.

[16] Véase los videos del epidemiólogo estadounidense Larry Brilliant en TED Talks, Help stop the next pandemic (16/1/2007), Good news about pandemics (25/8/2017): https://www.youtube.com/watch?v=MNhiHf84P9c y https://www.youtube.com/watch?v=jfd-RL0BZsU

[17] Sobre los planos relacionales socionaturales, véase el análisis del gran filósofo colombiano y latino de la complejidad y de la ciencia, Carlos Eduardo Maldonado, ¿Qué significa la crisis del Coronavirus? (10/4/2020). Disponible en Desde Abajo – Prensa Independiente: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39333-que-significa-la-crisis-del-coronavirus.html

Allí menciona la diversidad biológica y, por tanto, vírica: “En el año 2018 se lanzó el Proyecto Viroma Global, destinado a entender los virus y a emprender acciones no-reactivas ante los mismos. Se trata de un programa de investigación formulado a diez años, por tanto, que deberá cerrarse en el 2028, destinado a identificar el 99 por ciento de los virus que suceden por zoonosis. Son sólo 260 virus conocidos los que son de origen humano. Prácticamente todas las enfermedades zoonóticas se originan en mamíferos o en aves. Se estima que hay más de 1.6 millón de virus mamíferos o de aves acuáticas, reunidas en 25 familias de infecciones humanas conocidas. Sólo se ha identificado el 1 por ciento de estos virus como amenazas y se han desarrollado vacunas y medidas preventivas y de intervención para menos de ese 1 por ciento. Entre 2018 y 2020 las familias de virus identificadas alcanza a las 144”.

[18] Véase, por ejemplo, el economicismo “sofisticado” del marxismo tradicional, deformaciones profesionales que influyen en el método, que no obstante, tiene la virtud de hacerle seguimiento a una cara crucial de la presente crisis del capitalismo que es una sola llamarada y que la filosofía marxista de la ciencia, también debe evaluar: Hacia una depresión global (Rolando Astarita, 10/2020/03, https://rolandoastarita.blog/2020/03/10/hacia-una-depresion-global/?fbclid=IwAR0__DqBVs8TKN0LdF6qYTcKjFRdc_bjCTuB0UG4XthyXA0YpJ9Aoc3CbNM), La depresión pospandémica (Michel Roberts, 13/4/2020, https://thenextrecession.wordpress.com/2020/04/13/the-post-pandemic-slump/), La economía mundial cae en picada: se avecinan grandes enfrentamientos (Daniel Sugasti, 16/04/2020, https://litci.org/es/menu/economia/la-economia-mundial-cae-en-picada-se-avecinan-grandes-enfrentamientos/).

[19] “Socialismo” ya no es una palabrota en Estados Unidos, (Gary Gounge, 11/09/2019, The Guardian, republicado en El Diario de España). Disponible en https://www.eldiario.es/theguardian/palabra-socialismo-abandona-tabues-Unidos_0_940356103.html  y El ascenso del socialismo millenial (Diego Sacchi, 15/2/2019, La Izquierda Diario Argentina). Disponible en http://www.laizquierdadiario.com/El-ascenso-del-socialismo-millennial

A nivel de la filosofía, el neo realismo, la complejidad, criticismo social, también son expresiones de crisis de la filosofía tradicional burguesa victoriosa, tanto posmoderna (“giros lingüísticos”) como neoliberal analítica y continental comunicativa. En el ámbito de la ciencia, los naturalismos, fisicalismos y materialismos de las ciencias contemporáneas.

[20] Véase, por ejemplo, El coronavirus: una razón más para frenar el tráfico de vida salvaje (Roser Gari, 17/03/2020, El Diario, https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/coronavirus-razon-parar-trafico-salvaje_6_1006909327.html), El próximo virus (escrito por el biólogo Jared Diamond y Nathan Wolfe, 22/3/2020, El País, https://elpais.com/elpais/2020/03/20/opinion/1584697329_308520.html).

[21] Véase su libro Big Chicken: The Incredible Story of How Antibiotics Created Modern Agriculture and Changed the Way the World Eats, 2017, Maryn McKenna. También Imagining the Post-Antibiotics Future (20/11/2013, Medium). Disponible en https://medium.com/@fernnews/imagining-the-post-antibiotics-future-892b57499e77.

Epistemológicamente, no hay que confundir el debate científico y bioético sobre los costos-beneficios de los antibióticos en los animales (incluso en humanos) y su correlación con la resistencia viral-bacterial, con las posturas antivacunas en humanos y pseudociencias de medicinas tradicionales, homeopáticas y saberes tradicionales. Por último, la sociología de la ciencia y la crítica social a la industria farmacéutica, los sistemas de salud neoliberales y la mercantilización de la medicina occidental y sus servicios, con el status científico de la misma.

[22] Dice el doctor en biomedicina, Adriá Voltés, y su interesante propuesta de transición proteica: “El actual sistema agroalimentario ha fallado en múltiples frentes: justicia alimentaria, consideración de los derechos de los animales, gasto público, crisis de biodiversidad, seguridad alimentaria, impactos ambientales en materia de agua, suelo y cambio climático, entre otros. La idea de transición proteica es una idea homóloga a las propuestas de transición ecológica o transición energética que ya tenemos más integradas. En este caso, nos referimos a la necesidad de sustituir los alimentos de origen animal por los de origen vegetal”. Disponible en El Salto Diario (4/5/2020): https://www.elsaltodiario.com/infoanimal/adria-voltes-transicion-proteica-sintiencia-animal. También consúltese el libro (ebook) de la zoóloga Cynthia Schuck y el biólogo Waldimir Alonso titulado PANDEMICS: global health and consumer choices (2020): https://ivu.org/ivu-bylaws/finances/98-pandemics-global-health-and-consumer-choices/file.html

[23] El grupo comunista alemán-suizo MLA en su 18 tesis sobre Marxismo y Liberación Animal propone una industria socializada y sostenible de producción de alimentos, señalando lo siguiente: “[C]ualquiera que piense en ignorar la producción de carne o incluso en convertirla en una empresa socialista se sienta en esa imagen ingenua [naïve] y romántica de la producción industrial de alimentos que los grupos de presión [lobbies] del capital promueven. La conversión de la industria alimentaria y de la carne en una industria ecológicamente sostenible, vegana y planificada socialmente, en cambio, sería una demanda socialista oportuna” (Tesis XIV, T14). Disponible en Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animaleshttp://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/242/183. Para una discusión sobre la complejidad del tránsito anticapitalista y la producción alimentaria véase Comentarios críticos a las 18 tesis sobre marxismo y liberación animalhttps://blogsocialist21.wordpress.com/2018/08/17/comentarios-criticos-a-las-18-tesis-sobre-marxismo-y-liberacion-animal/

[24] Enrique Dussel, Cuando la naturaleza jaquea la orgullosa modernidad (4/4/2020, La Jornada, México). En: Capitalismo y pandemia, ed. Filosofía Libre, págs. 87-91. Disponible en https://kehuelga.net/IMG/pdf/Capitalismo-y-Pandemia.pdf. En una entrevista pandémica el 9 de abril de 2020, el maestro Dussel, sin atisbo alguno de desnaturalizar el especismo de Occidente ni tampoco los límites de la ética antiespecista liberal de Peter Singer, Tom Regan y Francione, esto debido a la tradición semita-judeocristiana (desde su primer libro: el Humanismo semita, 1969, hasta hoy) que influye su psique y filosofía. Por lo tanto, una visión humanista y antropocéntrica todavía de raíz profunda moderna (no de un giro transmoderno, filosofía mundial, o razón crítica de una transtopía, le llamo yo), sin comprender la profundidad del planteamiento marxista sobre las necesidades materiales diferenciadas de la vida (del «pan de cada día» y «dar de comer al hambriento»), dice: “La ética significa lo siguiente: debo afirmar la vida, en general, específicamente, la vida humana, en comunidad…por lo tanto no es solo la afirmación de mi comunidad, de mi nación, sino de toda la humanidad, pero además de los vivientes, si yo mato, destruyo los bosques, vegetales, me voy a asfixiar; si mato a los animales, no voy a tener de dónde comer las proteínas, es toda la vida la que hay que salvar…”. Disponible en Aristegui Noticias (México) https://www.youtube.com/watch?v=ILuu3lYWFAg&t=138s

[25] En 1980, por primera vez en la historia, la viruela fue controlada y “erradicada” con una campaña de vacunación mundial. Esto producto de las concesiones por el avance de la revolución mundial y la propuesta de la URSS, los estados de bienestar y los nuevos mercados en la salud. Igualmente, en promedio mundial y metiendo en un saco a ricos a pobres, aumentó la tasa de promedio de vida. Pero esto no es prueba del avance progresivo del sistema capitalista, pues aumentaron los números de enfermedades terminales por doquier y la desprotección social, tan solo muestra que las fuerzas productivas ya no pueden seguir teniendo la atadura mercantil privada sino que deben estar al servicio del bien común.

[26] El aceleracionismo del filósofo de izquierda de la ciencia y científico, Ricardo J. Gómez, también de Alex Williams y Nick Srnicek, el comunismo de lujo de Aaron Bastini, el ecomodernismo socialista de la Revista Jacobin y la escuela de intervención positiva en la naturaleza de Oscar Horta, Catia Faria y Eze Paez y segunda Ilustración interespecies sintientes, lo mismo el transhumanismo y proyecto abolicionista futurista de David Pearce, el futurismo tecnológico, no han hecho una crítica de las fuerzas productivas del capital, solo su socialización exacerbada y desarrollo cuasi ad finitum, tal vez, como último espejismo de la tecnología capitalista de la modernidad y un determinismo tecno-progresista unilateral. Estas utopías son la contracara o polo opuesto a otro extremo igual de unilateral, esto es, las distopías del primitivismo, el colapsismo, el decrecentismo radical, el neoludismo y neoromanticismo, antiindustrialismo y las religiones apocalípticas.  Estas son cuestiones de debate en filosofía de la ciencia, filosofía de la tecnología y, ante todo, filosofía política y ciencia política.

[27] Ciencia y marxismo: un abordaje dialéctico de la salud pública (escrito por los científicos estadounidenses, Richard Lewontin y Richard Levins, extraído del capítulo dos de su libro La biología en cuestión. Ensayos dialécticos sobre ecología, agricultura y salud, Revista Ideas de Izquierda, 15/03/2020). Disponible en http://www.laizquierdadiario.com/Ciencia-y-marxismo-un-abordaje-dialectico-de-la-salud-publica

[28] Esta pandemia, contrario al economicismo obrerista y su sectarismo, ha mostrado el carácter esencial del trabajo humano, en especial de los trabajadores esenciales, en lo que atañe a la producción de mercancías, de alimentos pero también de servicios esenciales improductivos, entre ellos, la salud integral. Lo anterior muestra que la revolución socialista implicará la unidad de los sectores más oprimidos y explotados del proletariado industrial y no industrial, de los países oprimidos e imperialistas. Esto es, el sujeto social de la revolución, que derrote a la aristocracia obrera y la burocracia, aliada de la burguesía, y llamando para así como aliado popular a una franja dividida de la pequeña burguesía urbana y rural y la clase media (campesinado y grupos étnicos, micro comerciantes o microempresarios en ruina o en riesgo, asalariados pequeñoburgueses precarizados, vendedores ambulantes y no ambulantes, pequeños rentistas), y los sectores populares y oprimidos (negros, indígenas, lgbti’s, mujeres, etnias, nacionalidades oprimidas, juventud), en general, a su causa hegemónica.

[29] Entrevista a Rob Wallace: La agroindustria, dispuesta a poner en riesgo de muerte a millones de personas (trad. Yaak Pabst), Revista Viento Sur # 169 (abril 2020), págs. 41-47. Disponible en https://cdn.vientosur.info/VScompletos/vs_0169.pdf

[30] Contagio social: guerra de clases microbiológica en China, Chuǎng (trad. Artillería Inmanente, Rosario Argentina), Lazo Ediciones, 26 febrero 2020. Disponible en https://lazoediciones.blogspot.com/2020/03/chuang-contagio-social-guerra-de-clases.html?m=1https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1334 y http://chuangcn.org/2020/02/social-contagion/

[31] Contra las pandemias, ¡la ecología! ¿De dónde viene el coronavirus? (Sonia Shah, Le Monde Diplomatique, Ed. Chilena, marzo 2020, trad. Víctor Goldstein, original: The Nation). Disponible en https://www.lemondediplomatique.cl/2020/03/de-donde-viene-el-coronavirus.html y https://www.thenation.com/article/environment/coronavirus-habitat-loss/. Véase también el vídeo de Ted Talks How to make pandemics optional, not inevitable (Sonia Shah, Marzo 2020): https://www.youtube.com/watch?v=CoQuaDKV3xk

[32] Gestando la próxima pandemia, Silvia Ribeiro (2020/04/25, periódico La Jornada, México D.F.). Disponible en https://www.jornada.com.mx/2020/04/25/opinion/023a1eco?fbclid=IwAR3aGg55N_GXyJJzDc1QpHtoJeI4ykHIpoqz_hm8bh1H0XbBTqYBi2eyZWw

[33] Coronavirus: ¡El capitalismo mata! (Declaración LIT-CI, 18/03/2020). Disponible en https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/coronavirus-el-capitalismo-mata/

[34] Algunos intentos de respuesta política y medidas de un programa obrero revolucionario y de lucha son los 10 puntos del programa de emergencia de los trabajadores para enfrentar la crisis de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional y los 12 puntos de la Declaración del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad de la Argentina: https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/coronavirus-el-capitalismo-mata/http://www.laizquierdadiario.com/Declaracion-del-FIT-U-por-el-Dia-Internacional-de-los-Trabajadores. En este texto, complementamos estos programas socialistas revolucionarios.

[35] Prólogo, Página 6. Disponible en página oficial WHO https://apps.who.int/gpmb/assets/annual_report/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf

[36] Artículo de Gates publicado el 18 de marzo de 2015. Disponible en NYT: https://www.nytimes.com/2015/03/18/opinion/bill-gates-the-ebola-crisis-was-terrible-but-next-time-could-be-much-worse.html

[37] La mayoría de los socialistas, revolucionarios y reformistas, de la Segunda Internacional y la Tercera Internacional, y posiblemente también de la Cuarta Internacional, no vislumbraron las causas, efectos y respuesta programática ante la pandemia global del H1N1 de 1918, debido a diferentes razones: centralidad guerra mundial y el hambre, no planteamiento del problema ecológico, etc. Es una hipótesis nuestra. Hay que revisar con calma el archivo histórico de nuestro movimiento socialista mundial. Tan solo los bolcheviques en el poder, con Lenin y Trotsky a la cabeza, lucharon contra la epidemia del tifus en el joven estado obrero de la Unión Soviética, en plena guerra civil de 1918-1922. Ello hace imprescindible la actualización teórica y programática, esto es, la revolución ideológica del marxismo revolucionario, a la luz de la lucha de clases contemporánea y la producción científica, tecnológica y cultural. Véase Cuando los bolcheviques derrotaron el tifus (médico Juan Paz, 14/4/2020, La Izquierda Diario):  http://www.laizquierdadiario.com/Cuando-los-bolcheviques-derrotaron-al-tifus.

Como dicen los compañeros socialistas chinos anti PCCh de 闯 Chuǎng en su valioso texto Contagio social: “Si las epidemias de ganado inglesas del siglo XVIII fueron el primer caso de una plaga de ganado claramente capitalista, y el brote de peste bovina de la década de 1890 en África el mayor de los holocaustos epidemiológicos del imperialismo, la gripe española puede entenderse como la primera de las plagas del capitalismo sobre el proletariado” (p. 32). Disponible en https://lazoediciones.blogspot.com/2020/03/chuang-contagio-social-guerra-de-clases.html?m=1https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1334 y http://chuangcn.org/2020/02/social-contagion/

[38] Sobre el debate de las hipótesis del origen de la pandemia del H1N1 de 1918, véase A hypothesis: the conjunction of soldiers, gas, pigs, ducks, geese and horses in northern France during the Great War provided the conditions for the emergence of the “Spanish” influenza pandemic of 1918-1919 (autores varios, revista vaccine, 4/1/2005, http://www.faculty.umb.edu/peter_taylor/epi/oxford05.pdf) y The origins of the great pandemic (autores varios, revista Evolution, Medicine & Public Health, 21/1/2019, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6381288/) .

[39] La pandemia amenaza con dejar entre 14 y 22 millones de personas más en pobreza extrema en Latinoamérica (Ignacio Fariza, El País, 3/4/2020). Disponible en

https://elpais.com/economia/2020-04-03/la-pandemia-amenaza-con-dejar-entre-14-y-22-millones-de-personas-mas-en-pobreza-extrema-en-america-latina.html

[40] “El sistema colapsará muy rápido”: los enormes retos de África para contener la pandemia de covid-19 (Fernanda Paul, 3/4/2020, BBC Mundo). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52124085

[41] Coronavirus en América Latina: 7 gráficos para entender el avance de la pandemia de covid-19 en la región (Redacción, BBC Mundo, 27/4/2020). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52405371

[42] Center for Systems Science and Engineering, Johns Hopkins University https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6

[43] Hay 78 candidatas para la vacuna contra el COVID-19 (14/4/2020, , Redacción Salud). Disponible en El Espectadorhttps://www.elespectador.com/noticias/salud/cinco-candidatos-la-vacuna-covid-19-ya-estan-en-etapa-de-ensayos-clinicos-articulo-914514  y Piden un marco ético para probar la vacuna contra el coronavirus infectando a humanos  (SINC – Servicio de Información y Noticias Científicas,  7/5/2020). Disponible en https://www.agenciasinc.es/Noticias/Piden-un-marco-etico-para-probar-la-vacuna-contra-el-coronavirus-infectando-a-humanosLa primera vacuna no será probada en animales (Anima Naturalis, 23/3/2020). Disponible en: https://www.animanaturalis.org/n/la-primera-vacuna-contra-el-covid-19-no-sera-probada-en-animales y Among the many things we’ll reconsider after COVID-19: Do we really need lab animals? (Jessica Scoit Red, 4/5/2020, To the Globe and Mail). Disponible en https://www.theglobeandmail.com/amp/opinion/article-among-the-many-things-well-reconsider-after-covid-19-do-we-really/?fbclid=IwAR2HRL6rW6sgzXfoEoFRO7PSfsoR5W5QvBBkjWRJCkTVdIjWvyJS_QszTBs

[44] Coronavirus | “Ya va siendo hora de que la humanidad sea adulta y empiece a decidir qué cosas no puede hacer” (Leire Ventas entrevista a Juan Arsuaga, BBC News Mundo, 6/5/2020). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-52458849

[45] How many people will die from coronavirus? (17/4/2020, TRT World), disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bHPQd75bMDo&t=188s

[46] Dicha modulación y pronóstico del INS de Colombia se hizo en marzo, hoy no seríamos tan magros, aunque solo pueden ser comprobados en sus resultados. Por ahora, el INS mantiene en secreto de estado el ajuste modélico de cuántas víctimas contagiadas y mortales puede acarrear esta crisis. Disponible en: https://www.eltiempo.com/unidad-investigativa/colombia-estima-4-millones-de-contagiados-y-casi-el-80-por-ciento-con-sintomas-leves-478282

[47] “Nuevas herramientas de todo tipo, y particularmente, nuevas estructuras mentales se imponen, tornándose necesarias ante esta crisis. En el plano técnico, las mejores herramientas proceden de la importancia de bioinformática, el trabajo con modelos matemáticos no-lineales, y la significancia del modelamiento y la simulación. Todo ello, aunado al trabajo con grandes bases de datos (big-data science). Nuevas crisis llaman a nuevos enfoques y nuevas ciencias”, dice Maldonado en Qué significa la crisis del coronavirus. Véase también Los engaños de la estadística. A propósito de la crisis del Covid-19 (Carlos Eduardo Maldonado, Le Monde Diplomatique, ed. 199, mayo 2020). Disponible en:  https://www.researchgate.net/publication/341134710_Los_enganos_de_la_estadistica_A_proposito_de_la_crisis_del_Covid-19  y Cómo puede contribuir la filosofía de la ciencia en la crisis del COVID-19 (Scientia in Verba Magazine 3: Realismo científico y epistemología de las ciencias, 20/04/2020). Disponible en https://scientiainverbaojs.nulliusinverbasite.com/index.php/rev/article/view/24/125

[48] Dice Martín Hernández, compañero dirigente de la LIT-CI, escribe en su buen artículo de análisis Covid-19, capitalismo, guerras, revolución…(28/04/2020):

“Un genocidio está en marcha. Existe prácticamente unanimidad, entre los científicos de todo el mundo, que la política conocida como de “no hacer nada” para así dejar que la población se contamine con el virus y, de esa forma, la mayoría ganar inmunidad, provocaría la muerte de muchos millones de personas, fundamentalmente por el colapso que se provocaría en los sistemas de salud de los diferentes países  a partir del cual los enfermos más graves, del Covid-19, morirían por no poder ser atendidos, y lo mismo ocurriría con pacientes con otras enfermedades graves…Lo que va a pasar es que amplios sectores de esas poblaciones serán exterminados. Un verdadero genocidio…Ese es el mundo real, el mundo capitalista, por eso el Covid 19 va provocar un genocidio en la mayoría pobre del planeta… De tal manera que, frente a la impotencia de la burguesía, millones de personas morirán, en todo el mundo, victimas del Covid -19, a la vez que millones de sobrevivientes se sumaran a los millones que actualmente están desempleados en todo el mundo. Por lo pronto, ya en la mayor potencia capitalista, los EE.UU, en las cuatro últimas semanas despidieron a 22 millones de trabajadores…El Covid-19 está ganado una batalla detrás de otra, y si eso continúa así, llevará a una casi inevitable derrota de los explotados y oprimidos del mundo. No podemos negar esta posibilidad, o… más bien, esta realidad… Pero, si estas hipótesis, bastantes improbables, no se dan, el capitalismo, una nueva vez, va a cometer un crimen de grandes proporciones contra la humanidad.. La pregunta ahora es: ¿Llegará el momento en que las masas del mundo comiencen a pasarle la cuenta a los gobiernos capitalistas por su responsabilidad en el genocidio?… Grandes acontecimientos generan grandes cambios y los grandes acontecimientos que estamos presenciando, la pandemia del Covid-19, que va a provocar un genocidio y la recesión económica, que se puede transformar en una depresión, inevitablemente habrán de generar nuevos e importantes cambios”. Disponible en https://litci.org/es/menu/teoria/historia/covid-19-capitalismo-guerras-revolucion/

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Carta abierta a Peter Singer y Gary Francione: coronavirus y anticapitalismo

 

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Letter in English version (click here).

 

Estimados Peter y Gary,

Profesores de Bioética y Derecho en las Universidades de Princeton y Rutgers.

 

¡Un saludo revolucionario desde el Sur!

 

La humanidad contemporánea y el mundo entero transitan por los caminos de una profunda crisis sanitaria multimodal y económica, entremezcladas entre sí en una sola llamarada. Las razones del pánico e incertidumbre por el futuro pueden ser comprensibles e incluso justificadas. Algunos analistas vaticinan que, debido a sus efectos prospectivos, esta crisis puede llegar a ser la peor catástrofe desde la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión del 29.

No se sabe. Ya veremos en retrospectiva qué (nos) pasa, si acaso fuera una exageración prematura o un juicio ponderado y acertado debido a los alcances objetivos. Está en vilo si se supera o no el pico de la crisis del 2008 y de 2001-2004 con la guerra imperialista de Irak-Afganistán, el atentado terrorista yihadista a las Torres Gemelas y el crack financiero, fenómenos espectaculares que inauguraron el nuevo milenio y nuevo siglo. Algunos indicadores procesuales actuales de la pandemia y la recesión nos muestran que puede llegar a ser igual o diferente, menor o peor, al menos, a lo ocurrido hace una década.

La familia viral del coronavirus (SARS 1, MERS, etc.) y su manifestación reciente con el COVID-19 (SARS-Cov-2), declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo, así como la entrada en recesión de la economía mundial, según confirmó el 27 de marzo el Fondo Monetario Internacional (FMI), remueven de modo intempestivo los cimientos de la civilización capitalista. En especial, sus deteriorados modelos de sanidad pública, mayoritariamente privatizados y desfinanciados, otrora ufanados por sus desarrollos técnicos y científicos, el impacto en la banca y las bolsas, de igual modo, sus regímenes laborales y de empleo, destruidos y flexibilizados. A esto súmese, aparte de la aeronáutica y el turismo, las industrias alimentarias y extractivas, cuya opresión y explotación ya no solo consta de los proletarios humanos y pobres, sino también de los animales domésticos y ahora de los salvajes.

El capital parece estar arrasando con todo, comercializando con lo vivo y lo abiótico, algo que el joven Marx, refiriendose a un poema de Shakespeare, denominó el “dinero, ramera universal”. El capital es por fin global e influye en el plano microbiológico y sanitario, en el impacto de emisiones en el plano macro climático también, ya no solo en las finanzas y valores. Aun así, los confinamientos parciales y disminución de la producción muestran cosas interesantes, como el paseo de animales salvajes necesitados en las urbes y una aparente recuperación del aire (cuyo impacto es mínimo, según la Organización Metereológica Mundial). Por ello, es sensato sostener que esta crisis “pasajera” no surgió merced del azar, pues no se trata de un simple accidente silvestre y anomalía de un “cisne negro”, como comunican algunos connotados opinadores del sistema.

Aunque, según la OMS, el virus tenga una tasa promedio general de letalidad, que puede variar, de más del 3.4%, mucho menor a otros anteriores (como el ébola, +50%, y el dengue que supuestamente es menor, 2.5%, pero cuyas víctimas infectadas se cuentan por millones en países pobres). La transmisibilidad de este coronavirus es poderosa y su nivel de mortalidad en focos nacionales principales es mayor (Italia: +10% letalidad, en vilo USA), pudiendo llegar a infectar a millones registrados y, posiblemente, dejar un saldo catastrófico de cientos de miles de muertos registrados, ojalá sean mucho menos víctimas a posibles decenas de millones como en otras pandemias de la modernidad y la historia (véase, mapa actualizado del Center for Systems Science and Engineering (CSSE), Johns Hopkins University). Lo anterior podría ser cierto, según algunos modelos matemáticos probabilísticos (estándar, normal y graves), aunque estos sean falibles y la mayoría de contagiados presenten síntomas leves y haya tasas de recuperación por encima de la mitad, la gestión de la catástrofe dependerá de la lucha de clases y las políticas gubernamentales.

Señores Singer y Francione, sus valiosas filosofías morales, pese las limitaciones y endogamias, sostengo, ya venían señalando e intuyendo las profundas contradicciones del sistema capitalista respecto a la naturaleza, en el ámbito más específico, del daño a los animales. Algunos decenios atrás, ustedes comenzaron a desarrollar un trabajo concienciador en torno a los males del “especismo”, esto es, la noción de propiedad humana y explotación de los animales (domésticos y salvajes) y la desconsideración humana discriminatoria y tiránica de los intereses sintientes esenciales de ellos. Por lo pronto, desde ese entonces hasta hoy, la mayoría de los socialistas del mundo, no se han percatado de ustedes y están un paso atrás, sin siquiera sopesar sus aportes.

El último coronavirus data de 1950 y 2003, tal vez llegó para quedarse y para generar otra serie de patógenos zoonóticos (transmitidos de animales a humanos o viceversa) y a su vez enfermedades humanas autónomas (cánceres, cardiovasculares, pulmonares, digestivas, etc.) de alta virulencia y mortalidad, esto si seguimos con el Business as usual, su impacto en el estilo de vida social y la producción irracional capitalista. La promesa de la vacuna aun no es hoy una realidad, solo hay unos dudosos paliativos farmacológicos y tradicionales, que mejoran los síntomas, pero no curan, tales como la bilis de oso y su ácido ursodesoxicólico, recomendada por el gobierno chino en la comercialización de la fauna silvestre e incluso granjas artificiales.

Señores Singer y Francione, sus teorías éticas a favor de los animales, forjadas en la segunda posguerra y la globalización, se empezaron a gestar poco tiempo después del coronavirus humano OC43 (1967), yendo a la par de la instrumentación capitalista de la naturaleza, algo no fortuito, sino tal vez una forma filosófica de responder a la “injusticia interespecies” del mundo contemporáneo.

La presente misiva es para invitarlos a ustedes dos, Singer y Francione, a alzar su voz pública frente a la catástrofe e injusticias no naturales sino profundamente sociales que estamos viviendo en los países centrales y ahora en los periféricos neocolonizados quien les escribe, es oriundo de estas bellas tierras. El terrible sufrimiento humano y animal involucrado en ello, podría motivar a que ustedes se pronuncien a vivas voces y compartir con el público lo que se ha venido pensando en “silencio” y trabajando por décadas.

Profesores Singer y Francione, si no me equivoco, ustedes desarrollan su trabajo académico y en la actualidad residen en el Estado de New Jersey, el primero, de modo intermitente visita Melbourne. Ambos están situados en los Estados Unidos de América, la superpotencia criminal, un país que va ensanchando el número de contagios y víctimas mortales debido a la necro política burguesa e irresponsable del magnate imperialista, Donal Trump y otros mandatarios federales, los cuales están jugándose su reelección e intereses empresariales frente a los demócratas, incluido Bernie Sanders, que no se atreve a romper con el aparato de los ricos. Lo crucial no son las figuras, sino el magma.

Queridos Singer y Francione, a la altura del siglo, muy pocos pueden desconocer que ustedes han sido, para mal o bien, dos de los principales portavoces ideológicos del movimiento diverso en defensa de los animales. Ustedes dos ya pueden ser catalogados como pensadores éticos clásicos y fundacionales en la defensa de la “liberación” de los animales, en el marco de la crisis cíclica capitalista mundial. Miles de activistas, organizaciones y ciudadanos se valen directa o indirectamente de un discurso fundacional antiespecista inaugurado por ustedes en el año 1973-75 y 1993-96. Es tiempo de hablar ya, desde una óptica distinta a la tradicional. Como personalidades democráticas públicas y académicas que son, pueden tener ese deber mínimo y responsabilidad moral frente a los grandes problemas de nuestro tiempo y que nos atañen como sociedad, como comunidad, como mayorías vivas.

Algunos pensadores de nuestro tiempo han apuntado, con aciertos y desaciertos, a cuestiones tales como como:

El pánico mediático, el deseo y las teorías falsas de la conspiración, lo sintomático de la pseudociencia posmoderna, inclusive la minimización vulgar del virus y su impacto sanitario en la salud, bajo argumentos paranoicos relativos a la “invención de la pandemia” como forma para asegurar las sociedades de control y el estado de excepción como regla permanente de gobierno (Agamben).  El ensayo permanente de un Estado de emergencia, policivo y antidemocrático, en Oriente y Occidente, incluyendo esta vez el dispositivo de la sanidad y la ciencia (Esposito).

El pesimismo clasemediero de la derrota y la fortaleza del capital que saldrá avante, el fracaso latente de Europa (y ahora de Estados Unidos), la atomización de las relaciones sociales y la digitalización implementada en estados asiáticos como forma de represión (Byung-Chul Han). Otras, por el contrario, ven una oportunidad de retejer lazos comunitarios y reflexividad, en cuarentenas, trabajos del cuidado redistribuido (en casa, servicios públicos y hospitales, nuevo estado social), socialización, de pensadoras feministas (Yayo Herrero y Maristella Svampa), sin ignorar la violencia doméstica y el daño medioambiental. Por último, estaría el sueño surreal y virus ideológico de Wuhan, la fragilidad mortal del capitalismo y el relanzamiento de un proyecto comunista post-stalinista “reinventado” (Žižek) que lejos está de ser socialista revolucionario (o transtopia).

Aparte de ellos y a excepción de un puñado de ecologistas, tecnócratas verdes (la portavoz de UN Environment, Inger Andersen) y científicos como Andrew Cunningham (Zoological Society of London) y Peter Daszak, solo unos pocos han puesto el dedo en la llaga civilizatoria y la enfermedad, indagado en profundidad sobre el origen causal y significado etiológico-ético-político e histórico de la pandemia y sus efectos multicausales y correlativos con la recesión económica y la producción capitalista, en lo que respecta a las relaciones instrumentales de humanos y no humanos.

Es hora de quitar el prejuicio de que aquellos que defienden a los animales y la naturaleza son unos misántropos que no se interesan por el hambre, el desempleo, la enfermedad, la pobreza, las guerras, la desigualdad y violencia a los humanos. Antes bien, estos padecimientos e injusticias están profundamente entrelazados con el daño al mundo natural y por tanto, a nuestra especie.  Estoy seguro de que ustedes dos, Singer y Francione, que por larga data han abogado por una postura no antropocéntrica y no especista en la cultura y la sociedad, eso sí, desde orillas diferentes y hasta contradictorias, pero en esencia comunes, pueden dar una cuota de respuesta pública útil, uniéndose al clamor mundial democrático, con sus ideas y reflexiones, propuestas y soluciones. Un vídeo desde sus hogares, haciendo uso activo de las redes sociales, podría servir para un público amplio y la opinión pública, ante la emergencia sanitaria y social que vivimos en más de 180 países, muchos de ellos en cuarentena y confinamientos parciales. De lo contrario, se podría desaprovechar una oportunidad.

El día de hoy me dirijo a Uds., como un miembro anónimo y activista más del movimiento obrero y sindical, socialista y político e intelectual de izquierdas del mundo. Desde esa orilla, les comparto una convicción común: la única salida antisistémica y realista a la crisis procesual actual es una alternativa anticapitalista en defensa de los intereses básicos del bien común de la clase trabajadora, los sectores populares y los pueblos oprimidos, la juventud y las mujeres. Por lo tanto, de la salud pública, la ciencia y los derechos sociales, contra la destrucción ambiental y social del capitalismo y la clase burguesa mundial (tanto imperialista como semicolonial). Este sistema es irreformable en sus aspectos constitutivos, aunque su cosmética paliativa pueda retrasar, temporariamente, nuevas catástrofes.

Naturalmente, como vienen haciendo ustedes hace 40 años, los dos objetarán que sí se puede reformar de raíz los males civilizatorios, valiéndose para ello de una serie de razonamientos fácticos y lógicos, morales, jurídicos y políticos, más o menos sofisticados. Ustedes dirán, como reformadores que son, que podemos superar la explotación y opresión animal, igual la humana, en una nueva sociedad democrática, sostenible e igualitaria, mucho más regulatoria del capital, el mercado y los gobiernos, ante el fracaso latente del stalinismo y el neoliberalismo.

Me temo que no sea así. La realidad objetiva es otra. El sistema y el tipo de modelo reformista que ustedes defienden a través de su trabajo ideológico académico se encuentra si no en una crisis profunda y descomposición social, al menos sí que es frágil y difícil de remontar. Buscar remontarnos a la Edad de Oro del estado de bienestar capitalista (ahora en forma de un Green New Deal), es quedar presos de un facilismo utópico de volver a un pasado irrepetible, volver atrás la rueda de la historia. Por supuesto que podríamos ir a modelos reformistas del capital, pero únicamente aparecerían como respuesta a la revolución mundial socialista, no por un “abracadabra” del avance de la civilización capitalista, la cual está en una ruina estratégica.

La salida no es, como dices tú, Singer, junto a la filósofa liberal italiana, Paola Cavalieri, prohibir la caza, cesar la comercialización y consumo de animales silvestres, en lo inmediato, los mercados húmedos. Así como el desmantelar de modo gradual y regular la agroindustria intensiva de animales domésticos dado su estado de confinamiento poco salubre y de dolor intensificado, nicho perfecto para transmisiones zoonoticas y afectación a la salud pública por el consumo. El problema no es (solo) una rama reificadora y modalidad explotadora específica, mucho menos atenernos a ofrecerles empleo alternativo, crear nuevos mercados verdes y hacer donaciones altruistas efectivas a los pobres con los recursos de los más pudientes y medidas de redistribución por el mayor bien que puedas hacer.

Tampoco lo es una vía intersubjetiva y legal que propones tú, Francione, en la promoción del imperativo personal de “volverse vegano”, como solución madre a un complejo de problemas tales como el cambio climático. En un mundo cada vez más desigual, atenerse a prohibir toda propiedad animal, manteniendo intactas las relaciones sociales capitalistas, es pasar por los obstáculos. El problema no es, entonces, (solo) un tipo de consumo y legalidad. El karma del virus no es que la gente no se haya unido a un grupo vegano, tampoco que haya comido y vendido animales exóticos. La cuestión pareciera ser mucho más compleja que el ad nauseam de los portavoces.

El problema objetivo es todo el sistema y el tipo de civilización moderna, un modo de producción, sistema de estados, modo de vida y de pensar ideológico y cultural: el capitalismo. La totalidad compeja. No podemos superar lo que ustedes llaman “especismo” sin luchar por el socialismo mundial, esto es, una economía planificada y democracia proletaria, un modo histórico y topología diferente de relacionamiento menos antagónico entre humanos entre sí y de estos con el medio ambiente y los animales.

Aun cuando China, con ocasión del virus, prohíba ciertas prácticas y negocios, incluso retire la inyección de la bilis de osos y sus granjas inhumanas, lo mismo otros países fortalezcan su sistema de sanidad e inviertan en ciencia y tecnología, como “lecciones históricas” y presiones sociales desde la clase trabajadora y los sectores populares. Aunque no está descartado que esto ocurra, las fuerzas destructivas capitalistas demoledoras al cuerpo de los obreros, los animales y naturaleza, continuarán operando de modo inmisericorde con la connivencia y límites insuficientes de la ley liberal burguesa, por tanto, sin atisbo alguno de atenerse a una moralidad sintiente, significativa y auténtica, como la que proponen ustedes, Singer y Francione.

Para finalizar esta carta, permítanme contarles una experiencia personal. El 7 de octubre del 2019 terminaba de sustentar mi trabajo de grado de filosofía en una universidad sudamericana, luego de estar meses sumergido en un diálogo socialista silencioso con el pensamiento de ustedes. El resultado de esto fue “El concepto de ‘Liberación animal’ en Peter Singer y Gary Francione desde un análisis marxista” (121 págs., Repositorio Institucional Edoc U. Rosario).

Pasado un mes, en noviembre y diciembre, empezaba a gestarse la epidemia en mercado húmedo de Wuhan, luego vuelta pandemia global en el tercer mes de 2020, al empezar a penetrar en el resto de Asia y Europa, América y África (en vilo su impacto). Ante dicho desastre, quise ver lo que pensaban ustedes. Pues bien, el 2 de marzo, Singer y Cavalieri publicaban su artículo “The Two Dark Sides of the COVID 19” (Project Syndicate, 2/3/2020; también está en español). Francione, sacaba a su vez posters veganos de animales domésticos y silvestres, algo cuestionado por el filósofo anticapitalista Steven Best. Francione, estas en deuda de hacer un análisis y declaración ante la gravedad de la crisis civilizatoria, tal y como lo hiciste el año pasado con la Huelga Climática Global.

¡Vaya coincidencia…! Saben…aunque tratemos de dar la espalda, tanto pensadores en defensa de la naturaleza y los animales como de ciertas clases sociales humanas en nombre de toda la subjetividad humana, somos parte de la lucha de clases y la filosofía no es ajena a los avatares de la historia y la perennidad del presente, que toca a nuestra puerta hogareña.

En estos tiempos de coronavirus y crisis, aprovecho entonces la misiva para compartirles mi trabajo. Me congratularía que pudieran leer esta carta y el trabajo adjunto, pese a las facilidades y dificultades de la globalización. Sin embargo, es pertinente traer a colación el manuscrito, a propósito del posible origen animal del SARS-Cov-2 y otros anteriores (gripe porcina, gripe aviar, ébola, otros coronavirus, el SIDA, etc.), sobre estimulados, en parte, por la explotación capitalista de la naturaleza y su impacto negativo en la vida humana y no humana. En los agradecimientos de la tesis (págs. 4-5) doy sentidas gracias a sus ideas.

Como verán, el tema es un análisis comparativo crítico y retrato de ustedes mismos, Singer, filósofo australiano, Francione, filósofo estadounidense, ambos contradictores –con la paradoja antidialógica y antidemocrática de que el primero no responde las críticas del segundo, algo común en tiempos de no-pandemia y el pasado siglo, ya veremos qué pasa en la tan anhelada pos-pandemia–. Estas son las pequeñas mezquindades de la vida y absurdos civilizatorios. Nunca es tarde para mejorar la comunicación democrática entre los ciudadanos de creencias símiles y disímiles, incluido los desconocidos. Es una lástima el poco ejemplo que da la filosofía oficial y la academia, que luego se lamenta del estado del mundo, cuando también es producto de esta decadencia…

Los recientes sucesos socioambientales, económicos y políticos en China, USA y la Eurozona, Australia e Italia, Brasil y Chile, Colombia y España, Siria e Irán, Sudáfrica, Sudán y Egipto, India y Rusia, Venezuela y Palestina, Turquía, son una brújula y termómetro de la lucha de clases del siglo XXI y el posible colapso estratégico del capitalismo. Las campanas de la resistencia, la revolución y la contrarrevolución parecieran resonar cada vez con más fuerza: motines, protestas, huelgas (de brazos caídos, por la cuarentena, contra el desempleo, por la paga y no desmejora de los derechos adquiridos), confinamientos y represiones psicológicas, descontentos, mensajes de redes sociales y llamadas, charlas presenciales y polémicas ideológicas, estallidos y desplazamientos forzados, rebeliones, guerras y masacres, represión e intervenciones colonialistas y ocupaciones, desatención sanitaria y social, saqueos de comida y suicidios. Aun así, todavía carecemos de organización política y social por doquier, una Internacional de los trabajadores, centralización de la lucha de clases y una filosofía revolucionaria, en el sentido radical del término.

Históricamente, no sé si estén de acuerdo, un mundo está muriendo y colapsando, y con ello, su ideología dominante. Me temo que esto es algo más allá de los agoreros sin fundamento científico y empírico. El capital y su zeigeist son insostenibles en el horizonte estratégico, un mundo post-capitalista, un mundo socialista, está pariéndose de las entrañas del viejo, sin garantías que el parto doloroso sea exitoso y de que no sucumbamos a la barbarie antropológica y ecológica en curso.

Así puedan llegar a salir vivos y relanzados de esta crisis, volver todo a la normalidad y dejar este dolor de cabeza, los grandes ricos ya nunca más se repondrán desde la gesta revolucionaria de 1917 (un año antes de la gripe española y en plena guerra mundial) y ulteriores revoluciones socialistas. No deberemos “esperar” mil años ni siquiera menos de la mitad de tiempo para que podamos verlo, vivirlo, sufrirlo y lucharlo, y a la postre, celebrarlo. Larga vida para ustedes y protección a nuestros seres queridos, a nosotros mismos y al resto de especies animales y especies vegetales con quienes cohabitamos conflictivamente y de modo diferenciado el planeta Tierra.

Con admiración iconoclasta,

Sergio Ch.

Colombia, abril 2 del 2020, año de la pandemia del COVID-19.

 

P.D. Para romper las barreras, les envío una versión en su idioma nativo. De modo que los destinatarios, activistas y personas en habla hispanohablante y angloparlante, puedan acercarse si no a los textos referidos, al menos a esta carta de emergencia. Disculpen los fallos de la traducción exprés y el tiempo.

Tal vez, si no pueden leer en cuarentena la tesis, los invito a ojear un artículo más corto (38 págs.) coescrito entre el profesor colombiano, Eduardo Rincón Higuera y quien les escribe, publicado en febrero de 2020 en la Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales, y basado en el capítulo dos de la misma. Allí desarrollamos la hipótesis de dos potencialidades antiespecistas del pensamiento singeriano y francioneano de cara a la crisis socioecológica del capitalismo que se cierne sobre nuestros cuerpos y cerebros. Una serie de cuestiones para la coyuntura que estamos viviendo. Ustedes juzgarán si concuerdan o no con la interpretación razonable, allí expresada.

En el reciente número-dossier 12 (año VI, vol. II) de la Revista RLECA sobre “animalismos en los horizontes de las luchas anticapitalistas” hay otros textos que también pudieran ser del interés filosófico y ético, jurídico y personal de ustedes. Les recomiendo chequear las 18 Tesis sobre Marxismo y Liberación Animal de una agrupación de compañeros alemanes-suizos.

 

Anexo links

Descarga gratuita en español

TESIS COMPLETA FILOSOFÍA 2019 ANÁLISIS MARXISTA SINGER-FRANCIONE.pdf


https://repository.urosario.edu.co/handle/10336/20432

https://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/20432/Chaparro-Sergio-2019.pdf.pdf?sequence=1&isAllowed=y

ARTÍCULO REVISTA RLECA SERGIO-EDUARDO 2020

http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/245/186

http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/issue/view/13

 

 

 

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Open Letter to Peter Singer and Gary Francione: Coronavirus and Anti-Capitalism

 

ANTICAPITALIST POSTER 2.JPG

Carta versión en Español (clic aquí).

 

Dear Peter and Gary,

Professors of Bioethics and Law at Princeton and Rutgers Universities.

 

A revolutionary greeting from the South!

 

Contemporary humanity and the entire world travel the paths of a deep multimodal health crisis and economic crisis, intermingled with each other in a single flare. The reasons for panic and uncertainty about the future can be understandable and even justified. Some analysts predict that, due to its prospective effects, this crisis may turn out to be the worst catastrophe since Second World War of 1939 and the Great Depression of 1929.

No one knows yet. We will see in retrospect what (happens) to us, if it were a premature exaggeration or a weighted and correct judgment due to the objective scope. Whether or not the peak of the crisis of 2008 and 2001-2004 is exceeded is in suspense with the imperialist War in Iraq-Afghanistan, the jihadist terrorist attack on the Twin Towers and the Financial Crack, spectacular phenomena that inaugurated the new millennium and new century. Some current procedural indicators of the pandemic and recession show us that it can be the same or different, less or worse, at least, from what happened a decade ago.

The coronavirus viral family (SARS 1, MERS, etc.) and its recent manifestation with COVID-19 (SARS-Cov-2), declared as pandemic by the World Health Organization (WHO) on March 11th, as well as the entry into recession of the world economy, as confirmed by the International Monetary Fund (IMF) on March 27th, untimely remove the foundations of capitalist civilization. In particular, its deteriorated public health models, mostly privatized and underfunded, once boasted by its technical and scientific developments, the impact on banking and stock markets, and its labor and employment regimes, destroyed and made more flexible. Add to this, apart from aeronautics and tourism, the food and extractive industries, whose oppression and exploitation no longer only consists of the human and poor proletarians, but also of domestic animals and now of the savages.

Capital seems to be destroying everything, trading with the living and the abiotic, something that the young Marx, referring to a Shakespeare poem, called “money, universal harlot”. Capital is at the end global and influences on the microbiological and health level, on the impact of emissions on the macro-climatic level as well, not only on finances and values. Even so, partial confinements and decreased production show interesting things, such as the walk of wild animals in needs in the cities and an apparent recovery of air (whose impact is minimal, according to the World Meteorological Organization). For this reason, it is sensible to maintain that this “temporary” crisis did not arise due to chance, since it is not a simple wild accident and an anomaly of a “black swan”, as some well-known opinion-makers of the system communicate.

Although, according to the WHO, the virus has an overall average case fatality rate, which can vary from more than 3.4%, much lower than previous ones (such as Ebola, +50%, and dengue, which is supposedly lower, 2.5%, but whose infected victims number in the millions in poor countries). The transmissibility of this coronavirus is powerful and its level of mortality in main national foci is higher (Italy: +10% case fatality, we are seeing USA), being able to infect millions registered and possibly leave a catastrophic balance of hundreds of thousands of the deaths registered, I hope being much less victims to possible tens of millions as in other pandemics of modernity and history (see updated map from the Center for Systems Science and Engineering (CSSE), Johns Hopkins University). The above could be true, according to some probabilistic mathematical models (standard, normal and severe), although these are fallible and the majority of those infected have mild symptoms and recovery rates are above half, disaster management will depend on class struggle and government policies.

Sirs. Singer and Francione, your valuable moral philosophies, despite the limitations and inbreeding, I maintain, have already been pointing out and intuiting the profound contradictions of the capitalist system regarding nature, in the most specific field, of damage to animals. Some decades ago, you began to develop awareness-raising work on the evils of “speciesism”, that is, the notion of human property and the exploitation of animals (domestic and wild) and the discriminatory and tyrannical human disregard of the essential sentient interests of them. From then until today, most of the world’s socialists have not noticed you and are one step behind, without even weighing your contributions.

The last coronavirus dates from 1950 and 2003, perhaps it is here to stay and to generate another series of zoonotic pathogens (transmitted from animals to humans or vice versa) and in turn autonomous human diseases (cancers, cardiovascular, lung, digestive, etc.) of high virulence and mortality, this if we continue with Business as usual, its impact on social lifestyle and capitalist irrational production. The promise of the vaccine is not yet a reality today, there are only some dubious traditional and pharmacological palliatives that improve symptoms, but do not cure, such as bear bile and its ursodeoxycholic acid, recommended by the Chinese government in the marketing of wildlife and even artificial farms.

Mr. Singer and Mr. Francione, their ethical theories in defense of animals, forged in the second postwar period and globalization, began to take shape shortly after the human coronavirus OC43 (1967), going hand in hand with the capitalist instrumentation of nature, something not fortuitous, but perhaps a philosophical way of responding to the “interspecies injustice” of the contemporary world.

This letter is to invite you, Singer and Francione, to raise your public voice in the face of the catastrophe and not natural but deeply social injustices that we are experiencing in the central countries and now in the neocolonized peripherals who is writing to you, is from of these beautiful lands. The terrible human and animal suffering involved in this could motivate you to speak out loud and share with the public what has been thought in “silence” and working for decades.

Professors Singer and Francione, if I am not mistaken, you carry out your academic work and currently reside in the State of New Jersey. You are located in the United States of America, the criminal superpower, a country that is expanding the number of infections and fatalities due to the irresponsible bourgeois and irresponsible political necro of the imperialist magnate, Donald Trump and other federal leaders, who are risking their reelection and business interests vis-à-vis Democrats, including Bernie Sanders, who dare not break with the apparatus of the wealthy. The crucial thing is not the figures, but the magma.

Dear Singer and Francione, at the height of the century, very few can be unaware that you have been, for better or worse, two of the main ideological spokesmen of the diverse movement in defense of animals. You two can already be classified as classic ethical thinkers and foundational in the defense of the “liberation” of animals, in the framework of the capitalist world cyclical crisis. Thousands of activists, organizations and citizens use directly or indirectly an antispeciesist foundational speech launched by you in 1973-75 and 1993-96. It is time to speak now, from a different perspective than the traditional one. As democratic public and academic personalities that you are, you can have that minimum duty and moral responsibility in the face of the great problems of our time and that concern us as a society, as a community, as living majorities.

Some thinkers of our time have pointed, with successes and errors, to issues such as:

The media panic, desire and false conspiracy theories, the symptomatic of postmodern pseudoscience, including the vulgar minimization of the virus and its health impact, under paranoid arguments regarding the “invention of the pandemic” as a way to ensure control societies and the state of emergency as a permanent rule of government (Agamben). The permanent test of a state of emergency, police and undemocratic, in East and West, this time including the device of health and science (Esposito).

The middle-class pessimism of the defeat and the strength of the capital that will come forth, the latent failure of Europe (and now from the United States of América), the atomization of social relations and the digitization implemented in Asian states as a form of repression (Byung-Chul Han).

Others, on the contrary, see an opportunity to reweave community ties and reflexivity, in quarantines, redistributed care work (at home, public services and hospitals, new social state), socialization, of feminist thinkers (Yayo Herrero and Maristella Svampa), without ignoring domestic violence and environmental damage. Finally, there would be Wuhan’s surreal dream and ideological virus, the deadly fragility of capitalism and the relaunch of a “reinvented” post-stalinist communist project (Žižek) that is far from being a revolutionary socialist (or transtopia).

Apart from them, and with the exception of a handful of ecologists, green technocrats (as UN Environment spokesperson Inger Andersen) and scientists like Andrew Cunningham (Zoological Society of London) and Peter Daszak, only a few have put their finger on the civilizing sore and the disease, investigated in depth about the causal origin and the etiological-ethical-political and historical significance of the pandemic and its multi-causal and correlative effects with the economic recession and capitalist production, regarding the instrumental relationships between humans and non-humans.

It is time to remove the prejudice that those who defend animals and nature are misanthropes who are not interested in hunger, unemployment, disease, poverty, wars, inequality and violence against humans. Rather, these sufferings and injustices are deeply intertwined with damage to the natural world and therefore to our species. I am sure that both of you, Singer and Francione, who for a long time have advocated a non-anthropocentric and non-speciesist position in culture and society, yes, from different and even contradictory, but essentially common, sides can give a useful public response fee, joining the democratic world clamor, with your ideas and reflections, proposals and solutions. A video from your homes, making active use of social networks, it could serve a wide and public opinion, in the face of the health and social emergency that we live in more than 180 countries, many of them in quarantine and partial confinements. Otherwise, an opportunity could be missed.

Today I am writing to you as an anonymous member and activist of the labor and trade union, socialist and political and intellectual left-wing movement of the world. From that shore, I share with you a common conviction: the only antisystemic and realistic solution to the current procedural crisis is an anticapitalist alternative in defense of the basic interests of the common good of the working class, the popular sectors and the oppressed peoples, youth and women. Therefore, of public health, science and social rights, against the environmental and social destruction of capitalism and the world bourgeois class (both imperialist and semi-colonial). This system is irreformable in its constitutive aspects, although its palliative cosmetics may temporarily delay new catastrophes.

Naturally, as you have been doing for 40 years, both of you will object that civilizational ills can indeed be reformed at the root, using for it a series of factual and logical, moral, legal and political reasoning, more or less sophisticated. You will say, as reformers that you are, that we can overcome animal exploitation and oppression, just like the human one, in a new democratic, sustainable and egalitarian society, much more regulatory of capital, the market and governments, in the face of the latent failure of the stalinism and neoliberalism.

I’m afraid it’s not like that. Objective reality is another. The system and the type of reformist model that you defend through your academic ideological work finds itself if not in a deep crisis and social decomposition, at least it is fragile and difficult to overcome. To seek to go back to the Golden Age of the capitalist welfare state (now in the form of a Green New Deal), is to be imprisoned by a utopian facilism of returning to an unrepeatable past, turning back the wheel of history. Of course, we could go to reformist models of capital, but they would only appear as a response to the socialist world revolution, not because of an “abracadabra” of the advance of capitalist civilization, which is in a strategic ruin.

The way out is not, as you say, Singer, together with the Italian liberal philosopher, Paola Cavalieri, to prohibit hunting, stop marketing and consume wild animals, in the immediate future, the wet markets. As well as the gradual and regular dismantling of the intensive agribusiness of domestic animals given their state of unhealthy confinement and intensified pain, perfect niche for zoonotic transmissions and public health impact from consumption. The problem is not (just) a reifying branch and specific exploitative modality, much less stick to offering alternative employment and making effective altruistic donations to the poor with the resources of the wealthiest and measures of redistribution for the most good you can do.

Neither is it an intersubjective and legal path that you propose, Francione, in the promotion of the personal imperative to “go vegan”, as a mother solution to a complex of problems such as climate change. In an increasingly unequal world, abiding by the prohibition of all animal property, keeping capitalist social relations intact, is going through obstacles. The problem is not, then, (only) a type of consumption and legality. The karma of the virus is not that people have not joined a vegan group, nor that they have eaten and sold exotic animals. The issue seems to be much more complex than the spokespersons’ ad nauseam.

The objective problem is the entire system and type of modern civilization, a mode of production, a system of states, a way of life and ideological and cultural thinking: capitalism. The complex totality. We cannot overcome what you call “speciesism” without fighting for world socialism, that is, a planned economy and proletarian democracy, a different historical mode and topology of less antagonistic relationship between humans and each other with the environment and the animals.

Even when China, on the occasion of the virus, prohibits certain practices and businesses, even withdraws the injection of bile from bears and their inhumane farms, the same other countries strengthen their health system and invest in science and technology, as “historical lessons” and social pressures from the working class and popular sectors. Although this is not ruled out, the destructive capitalist forces that destroy the body of the workers, animals and nature will continue to operate mercilessly with the collusion and insufficient limits of bourgeois liberal law, therefore, without any hint of abiding by a sentient, meaningful and authentic morality, like the proposed by you, Singer and Francione.

To end this letter, let me tell you about a personal experience. On October 7th, 2019, I finished supporting my philosophy work at a South American university, after being immersed in silent socialist dialogue for months with your thoughts. The result of this was ” The concept of ‘Animal Liberation’ in Peter Singer and Gary Francione seen from a Marxist analysis” (121 pages, Edoc U. Rosario Institutional Repository).

After a month, in November and December, the Wuhan wet market epidemic began to develop, then turned into a global pandemic in the third month of 2020, as it began to penetrate the rest of Asia and Europe, America and Africa (in suspense its impact). Faced with this disaster, I wanted to see what you thought. Well, on March 2nd, Singer and Cavalieri published their article “The Two Dark Sides of the COVID 19” (Project Syndicate, 2/3/2020; also in Spanish). Francione, in turn, produced vegan posters of domestic and wild animals, something questioned by the anticapitalist philosopher Steven Best. Francione, you are in debt to make an analysis and declaration before the gravity of the civilizing crisis, just as you did last year with the Global Climate Strike.

What a coincidence…! You know…even though we try to turn our backs, the thinkers in defense of nature and animals and of certain human social classes in the name of all human subjectivity, we are part of the class struggle and philosophy is no stranger to the vicissitudes of the history and perenniality of the present, which knocks on our home door.

In these times of coronavirus and crisis, I take advantage of the letter to share with you my work. I would be delighted if you could read this letter and the attached work, despite the facilities and difficulties of globalization. However, it is pertinent to bring up the manuscript, regarding the possible animal origin of SARS-Cov-2 and other previous ones (swine flu, avian flu, Ebola, other coronaviruses, AIDS, etc.), on stimulated, in part , for the capitalist exploitation of nature and its negative impact on human and non-human life. In the acknowledgments of the thesis (pp. 4-5) I give heartfelt thanks to your ideas.

As you will see, the topic is a critical comparative analysis and portrait of yourselves, Singer, Australian philosopher, Francione, American philosopher, both contradicting    –with the antidialogical and undemocratic paradox that the former does not respond the critique of the latter, something common in times of non-pandemic and the past century, we will see what happens in the long-awaited post-pandemic–. These are the small pettiness of life and civilizing absurdities. It is never too late to improve democratic communication between citizens of similar and dissimilar beliefs, including strangers. It is a pity the little example given by the official philosophy and the academy, which later laments the state of the world, when it is also a product of this decadence…

The recent socio-environmental, economic and politic events in China, the USA and the Eurozone, Australia and Italy, Brazil and Chile, Colombia and Spain, Syria and Iran, South Africa and Egypt, India and Russia, Venezuela and Palestine, Turkey, are a compass and thermometer of the 21st century class struggle and the possible strategic collapse of capitalism. The bells of the resistance, the revolution and the counter-revolution seem to ring out with increasing force: riots, protests, strikes (idle arms, quarantine, unemployment, pay and does not detract from acquired rights), confinements and psychological repressions, discontents, social network messages and calls, face-to-face talks and ideological controversies, outbreaks and forced displacement, rebellions, wars and massacres, repression and colonialist interventions and occupations, health and social neglect, food looting and suicides. Even so, we still lack political and social organization everywhere and a International of workers, centralization of class struggle, and a revolutionary philosophy, in the radical sense of the term.

Historically, I don’t know if you agree, a world is dying and collapsing, and with it, its dominant ideology. I am afraid this is something beyond doomsayers with no scientific and empirical foundation. Capital and its zeigeist are unsustainable on the strategic horizon, a post-capitalist world, a socialist world, is emerging from the bowels of the old, without guarantees that painful childbirth is successful and that we do not succumb to anthropological and ecological barbarism in course.

In this way they can come out alive and relaunched from this crisis, return everything to normal and leave this headache, the great rich will never recover again since the revolutionary feat of 1917 (one year before the Spanish flu and in the middle of the world war) and subsequent socialist revolutions. We should not “wait” 1.000 years or even less than half of time for us to see it, live it, suffer it and fight it, and ultimately celebrate it. Long live for you and protect our loved ones, ourselves and the rest of animal species and vegetal species with whom we co-inhabit planet Earth in a differentiated and conflictive way.

With iconoclastic admiration,

Sergio Ch.

Colombia, April 2, 2020, year of the COVID-19 pandemic.

 

PD. To break the barriers, I am sending you a version in your native language. So that the recipients, activists and people in Spanish-speaking and English-speaking, can approach but the texts referred to, at least to this emergency letter. Sorry for the failures of the express translation and time.

Perhaps, if you cannot read the thesis in quarantine, I invite you to browse a shorter article (38 pp.) co-written between the Colombian professor, Eduardo Rincón Higuera and who write you, published in February 2020 in the Latin American Journal of Animal Critics Studies, and based on chapter two of it. There we developed the hypothesis of two antispeciesist potentialities of Singerian and Francionean thought facing of the socio-ecological crisis of capitalism that hangs over our bodies and brains. A series of issues for the situation we are experiencing. You will judge whether or not agree with the reasonable interpretation expressed there.

In the recent issue-Dossier 12 (year VI, Vol. II) of the RLECA Magazine on “Animalisms On the Horizons of Anti-Capitalist Struggles” there are other texts that could also be of philosophical and ethical, legal and personal interest to you. I recommend checking the 18 Theses on Marxism and Animal Liberation from a group of German-Swiss colleagues.

 

Annex links

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THESIS SINGER-FRANCIONE MARXIST ANALISIS OF ANIMAL LIBERATION

MARXIST READING OF SINGER AND FRANCIONE – ARTICLE RLECA

 

 

 

 

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Revisión crítica de “Animalismos en los horizontes de las luchas anticapitalistas” (Dossier Revista LECA)

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Escrito por: Ana García, 1/3/2020.

El nuevo número prometedor de la Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales (año VI, volumen II, julio-diciembre 2019, 422 páginas), salió al público tardíamente este febrero 2020-I y la temática central del Dossier (que consta de 6 artículos., páginas 155 hasta la 365) versa sobre la defensa de los animales (‘animalismos’) en los horizontes (‘plurales’) de las ‘luchas anticapitalistas’. Invitamos a los activistas y personas interesadas en el tema a que lo lean, eso sí, críticamente. La presente revisión marxista, enfocada en tres artículos centrales del susodicho Dossier, apunta a esta tarea colectiva.

En la presente edición semestral hay tres artículos que, a juicio del editorial del Dossier, escrito a tres manos por Andrés J. Caicedo Salcedo, Marcío Buchholz y Suane Felippe Soares (Argentina, Brasil, Colombia) pretenden “pensar la cuestión animal con perspectivas cercanas al marxismo crítico…este Dossier se ha encaminado a explorar la multiplicidad de horizontes que emergen cuando se subraya a los animalismos como fuerzas anticapitalistas…Es esta relación agrietada a la que este Dossier y los artículos presentados repiensan, retejen y relocalizan…En esta medida, es importante señalar que con estos trabajos este Dossier no busca proponer una hoja de ruta normativa para articular marxismos y animalismos, sino más bien visibilizar un mapa de múltiples y posibles vías de acceso, muchas veces problemáticas y contradictorias entre sí, para pensar y retejer dicho vínculo”.

La imagen puede contener: texto y comida

Portada de la número de la revista. Diseño: Denis Duarte.

 

Dos artículos marxistas y uno post-marxista

 

Para empezar, el tercer artículo titulado Relectura marxista de Singer y Francione: dos potencialidades antiespecistas frente a la crisis socioecológica del capitalismo (Colombia) (p. 236-273), es un texto coescrito entre el marxista revolucionario Sergio Chaparro y el ecosocialista de influencia reichmanniana, Eduardo Rincón. El texto está basado en el segundo capítulo de la tesis de grado de filosofía e investigación sobre El concepto de ‘Liberación animal’ en Peter Singer y Gary Francione visto desde un análisis marxista, en la que confluyeron amistosamente el tesista y el director de tesis.

Contrario a lo que dicen los editorialistas, es impreciso sostener que el artículo buscó “hacer explícitos los vínculos éticos que el marxismo tiene con apuestas filosóficas y morales propias del animalismo propuesto por autores clásicos como Singer y Francione”. Lejos de mostrar una “matriz común” liberadora entre la ética liberal burguesa animalista y la ética socialista proletaria, una comparación entre ambos, más bien lo que se buscó fue hacer una relectura materialista de Singer-Francione, mostrando sus potencias antiespecistas objetivas, para una crítica de la reificación capitalista de los animales y la naturalización esencialista del dominio burgués de los animales en las economías contemporáneas, como manifestaciones de la crisis sistémica del capital y su colapso histórico. Algo que la mayoría de los marxistas del siglo XX y este siglo XXI no ha hecho y ha ignorado pero que, contradictoriamente, estos dos filósofos burgueses de posguerra, de inicios de la globalización y fundacionales en el movimiento, sí hicieron a su modo, con todas las limitaciones moralistas y teóricas a cuestas. Por lo tanto, sin comprometerse los articulistas de ningún modo con el utopismo liberal subjetivo de Singer y Francione (una idílica sociedad democrática sin explotación-tiranía hacia los animales, en un supuesto capitalismo reformado). En este sentido, no hay ningún vínculo ético estratégico explicitado.

Asimismo, el tercer artículo y su análisis marxista indaga sobre las condiciones de posibilidad material e imposibilidad de la liberación de los animales de ser valores de uso y de cambio en nuestras economías, según el desarrollo de las fuerzas productivas-destructivas. Yendo más allá de la respuesta automática naturalizada, tan común en la mayoría absoluta de izquierdistas y obreros, de que se trata de una idea utópica e irrealizable, en ocasiones, desconociendo, naturalizando y ridiculizando el significado del especismo (acuñado en 1970, ya aparece en el diccionario de la RAE y en las principales encliclopedias del mundo).

Pasando al primer artículo del Dossier, están las XVIII tesis sobre materialismo histórico y los animales (Alemania, Suiza) (p. 155-177), escritas por la agrupación Das Bündnis Marxismus und Tierbefreiung (Alianza del Marxismo y la Liberación Animal). Las tesis son traducidas por primera vez al español y el portugués, gracias a las compañeras y compañero: Cecilia Godino, Ziana Vázquez, Andrés Salcedo, Monalisa Gomyde, Maila Costa y Sabrina Fernandes.

Respecto a este texto, hace un año y medio se publicó en el Blog Educativo Socialista XXI unos Comentarios críticos a las “18 tesis sobre Marxismo y Liberación Animal (2018) de ellos. Este escrito constituye la primera polémica pública directa en habla española desde una óptica trotskysta (o marxista) revolucionaria con esta variante ecosocialista singular de las 18 tesis, que puede ser útil retomarla y recomendarla, al ser más accesible la traducción del manuscrito original, gracias a la revista digital especializada y gratuita LECA. Esto con el fin de incentivar y politizar la discusión global actual sobre la ‘cuestión animal-natural’ y la crisis capitalista, entre socialistas de diversas tendencias del movimiento obrero y de masas. En particular, los que se reclaman marxistas, lo mismo, los activistas heterogéneos y luchadores honestos en defensa de los animales y la naturaleza.

Aun así, las dieciocho tesis alemanas pueden ser correctas e instructivas ante posibles errores conceptuales, metodológicos y debilidades argumentativas en el artículo de Chaparro y Rincón. Nos referimos a cuestiones y presupuestos que no quedan claros, tales como:

La licitud o no del uso de la noción de “reificación” en los animales y la naturalea en relación con el fetichismo de la mercancía de Marx. Si los animales son y se consideran como “mercancías“ (no productivas) en sentido objetivo y subjetivo, desde la teoría marxista del valor y sobre todo en la teoría marxista de la ideologia.

El carácter de la interpretación marxista de las “potencias“ antiespecistas de Singer-Francione; la definición y funcionamiento de la crisis capitalista en su dinámica “socioecológica” o “sistémica”, una mirada holista y su relación con la teoría marxista de la crisis; la noción de “asimetría” en el desarrollo de las fuerzas destructivas-destructivas en la época imperialista y la noción de “colapso”.

La categoría ontológica e implicaciones morales de las “condiciones materiales de vida” de Marx y Engels desde una dialéctica materialista y el principio de “no dañar lo que puede ser dañado” de Jorge Riechmann, aplicados a seres no humanos que no realizan trabajo productivo, tales como animales y el conjunto de seres-especies vegetales y ecosistemas de la biosfera.

Más allá de ello, ambos artículos marxistas les une la causa común de independencia de clase y lucha revolucionaria por el poder obrero y la liberación de clase y dual, frente al arco dominante de posiciones democrático liberales animalistas burguesas a la derecha hasta visiones postmodernas radicales pequeñoburguesas e incluso burguesas, a la izquierda, presentes indirectamente en los números de la revista LECA y todos los journals sobre animales del mundo.

A guisa de ejemplo, el segundo artículo del Dossier, “Estado especista: proletarización animal o sustracción de la vida” (Ecuador) (p. 199-235), escrito por Juan Ponce León, lejos está en ser un conjunto de “reflexiones marxistas” sobre la cuestión animal, más bien es una desfiguración revisionista del mismo (de hecho, el autor hace parte del colectivo neoanarquista quiteño ADLA y usa nociones postmarxistas). Los términos idealistas del artículo, sus “categorías en construcción”[1] son muy problemáticas, equivocadas y confusas en cuanto a la naturaleza clasista del estado capitalista, su transformación revolucionaria y rol de las reformas de bienestar y radicales (“abolicionistas”). También el yerro analógico entre el trabajo humano y la labor animal, la antropomorfización y naturalización en la que cae. Es decir, las diferencias cualitativas en las explotaciones al proletariado y a los animales, que para él son cuantitativas, el pluralismo populista del sujeto revolucionario y el movimientismo de alianzas de luchas, entre otros.

Frente a la noción del trabajo interespecies y la teoría marxista, estas cuestiones posmodernas, de las que el artículo de Ponce León es expresión, ya han sido rebatidas, en parte, por Cristian Stache y su magnífico artículo Conceptualising animal exploitation in capitalism: Getting terminology straight (Revista Capital & Class, 2019). Lo mismo las 18 Tesis escritas en 2017, las críticas a estas de 2018, que empiezan a despejar, en parte, la confusión ideológica de las últimas tres décadas sobre el uso indiscriminado de conceptos marxistas aplicados a la realidad material de la explotación capitalista y opresión de los animales.

Para los marxistas revolucionarios, los animales no son parte de la clase obrera, no pueden auto liberarse ni tienen agencia sociopolítica. Los animales tampoco producen valor-fuerza de trabajo ni plusvalía, no producen mercancías, pero sí laboran-trabajan naturalmente con diversidad zoológica funcional y coevolutiva, en pos de sus necesidades materiales y las necesidades humanas sociales, generan productos propios y algunos se valen de herramientas básicas, fruto de sus capacidades naturales.

Los animales en el actual modo de producción son grupos animales no-humanos específicos y sujetos activos de labor y pasivos, especies explotadas-oprimidas que pueden manifestar conductas de resistencia, acción biológica según su especie (muchos de ellos, con capacidades etológicas que los humanos de lejos carecen), así como estados mentales y sintiencia (la mayoria), necesidades materiales específicas, inteligencia natural, emociones y psicología específica. Aun así, los animales, siendo sujetos, son objetos tanto de la liberación humana del socialismo por el proletariado como de la explotación de las clases dominantes históricas, la más reciente, la burguesía.

En sentido material e ideológico, los animales, al igual que la naturaleza, son considerados propiedad y tratados como medios de producción apropiados por el capital, son explotados gratuitamente y, causa de ello, son mercancías producidas por el trabajo humano proletario para los valores de uso humanos y los valores de cambio del capital. La ideología burguesa no humanista que justifica este proceso social de los animales como “cosas”, en función de la acumulación de ganancia, es el especismo y sus derivaciones antropocéntricas y opresivas.

 

Sobre la ubicación editorial y otros artículos

 

Otra muestra ejemplarizante del animalismo dominante es la orientación ideológica del Editorial del Dossier (p. 10-12), que no es neutral, pues tiene una posición teórico-política implícita, como es natural en toda política editorial y dirección de un comité democrático. De hecho, los coordinadores se ubican militantemente en una clara visión crítica del marxismo y por fuera del mismo, por tanto, son mucho más cercanos y afines, entre otros, al postestructuralismo animal libertario y su posthumanismo (no en vano, el nuevo número 2020-II de la revista lleva por nombre Cartografías (im)posibles en torno a lo posthumano. Crítica de lo humano y el problema de la animalidad[2]). En el Editorial, los tres coordinadores hacen las siguientes afirmaciones críticas sobre los artículos marxistas y su tradición socialista, en comparación con el resto de los artículos no-marxistas del número y el Dossier:

“Acentuar, subrayar y apelar, aunque sea implícitamente, a un humanismo marxista…hacen temblar algunos de los presupuestos de estos últimos: la noción de trabajo que desarrollan, su defensa implícita del humanismo y el abordaje no situado frente a las relaciones entre dieta, clase, raza y sexo-género”.

“Frente a las propuestas cercanas al marxismo, se hace evidente cómo estas siembran un terreno teórico y político que usualmente se ha caracterizado por una aridez manifiesta -al menos desde el contexto geopolítico latinoamericano-: pensar los vínculos estratégicos entre los animalismos y los marxismos. Las articulaciones teóricas y políticas entre las luchas anticapitalistas y las luchas ancladas a la liberación animal han sido pensadas y puestas en marcha desde corrientes anarquistas, antirracistas, feministas, ecologistas y liberales, pero desde el marxismo la historia no se ha movido en la misma vía. No solo por la intención de diferentes marxismos por centralizar el horizonte anticapitalista al análisis y desmonte de la contradicción capital-trabajo, y en esa medida a la lucha de clases que desde allí se desencadenaría, sino también por el humanismo implícito y explícito de algunas tradiciones teóricas marxistas, la relación entre los animalismos y el marxismo se ha visto truncada”.

Los animalistas dominantes no comprenden la lucha de clases histórica y la centralidad-resolución de la contradicción capital-trabajo, por tanto, el conflicto con la naturaleza y la sociedad, como condiciones de posibilidad material, histórica y cultural, para la liberación humana e incluso para una hipotética liberación no humana. La desdeñan en su visión sobre la interrelación de opresiones y sistemas duales y heterogéneos, toda una incomprensión de la sociedad burguesa total y su modo de producción y civilización.

Asimismo, los animalistas dominantes, confunden el humanismo burgués y el antropocentrismo liberal como generalidad de la ideología, proveniente de la modernidad en su tiranía y desvalorización de lo animal, lo natural y lo humano, con el humanismo condicionado clasistamente y situado históricamente. Por eso obvian el “humanismo” de y desde los trabajadores como representantes de los intereses comunes universales (como es sabido, para los animalistas clase media e iconoclastas post-humanistas, estos no los representan) y las apuestas materialistas dialécticas, por tanto, descentradas y relacionales[3], que toman en consideración ético-política liberadora y epistémica, a los humanos reales explotados, los animales y la naturaleza. De igual modo, estos animalistas dominantes obvian el anti-humanismo teórico del materialismo histórico de Marx y Engels, entre otros, el cual no se basa en el género humano como abstracción dominadora de “especie” ni comprensora de lo real en términos de antagonismos subjetivistas (mas no objetivos) de lucha de especies, ni como un fin aspiracional socialista utópico o reformista, sino más bien se basa en la lucha realmente existente de las clases sociales históricas, sus individuos agentes o sectores concretos dentro de ella.

La alienación de los animalismos, más allá de las virtudes en reconocer la animalidad de los humanos y la no-especifidad animal no humana, consiste en plantear de manera desbocada y arbitraria una agencia sociopolítica a los animales y al mundo natural, como símbolos sobrevalorados de resistencia social (ej. El perro Negromata pacos en Chile[4]) y a la vez como impotencia social de la clase media de una transformación real revolucionaria. Se trata, pues, de una celebración idealista post-humana de la antropomorfización de lo real, es decir, de la naturaleza y la sociedad.

Asimismo, los animalistas dominantes secundarizan la materialidad estructural de la desigualdad social “humana” o más bien la explotación material social o proletaria. Antes bien, abstraen y absolutizan el discurso y opresión real de sexo-género y la raza, para el caso de la hegemonía feminista liberal y radical, v.g., el texto de Carrie Hamilton de crítica a Carol J. Adams (Inglaterra), p. 246-305[5], y el postcolonialismo[6] de André de Farias (Brasil), p. 306-325. La primera con algunas posturas desafortunadas que parecieran justificar y regular (no abolir) la reaccionaria industria de la prostitución femenina del capital y el trabajo sexual de mujeres prostitutas (vg. la artista transgénero canadiense, Mirha-Solei Ross) como sujetos con derechos laborales y sexuales. El segundo, con una ontologización del racismo no solo como algo constitutivo del capitalismo, sino como una explicación colonial sobrevalorada del conjunto social, más no algo relacional, superponiendo lo objetivo a lo subjetivo de la raza y su impacto de especie en el mundo animal.

Los animalistas dominantes buscan desmantelar de un modo idealista la división objetiva de lo social y natural en lo real, su lucha por la superación de los dualismos metafísicos causado por la explotación material y las clases dominantes históricas, no vislumbra la dialéctica de la identidad y la diferencia de la condición natural-humana-animal. Creyendo, con ello, que la crítica discursiva ultra radical al especismo emergerá la liberación, como magistralmente critican las 18 Tesis materialistas históricas. Por el contrario, tales visiones animalistas y post-humanas, pese a sus buenas intenciones y deseos democráticos, lo que hacen es desvirtuar la lucha en defensa de los animales y el medio ambiente, alejándolas de la lucha de los trabajadores y su conciencia, planteando absurdos epistemológicos y posiciones reaccionarias deshumanizadoras, situándose al margen de la lucha de clases y toda categorización prosecual de clase e histórica.

Los animalistas dominantes se desligan y tergiversan los mejores avances materialistas de las ciencias naturales y sociales, o al menos, los usan cuando les conviene. Así, también, suelen estetizar las humanidades y afines (a menudo con buenos dotes de creatividad, imaginación y criticidad frente a lo real, propias de la libertad del arte), allende de la realidad objetiva, para la construcción lingüística de “mundos post-humanos” y “trans-especies”. Algo típico de variantes intelectuales, herederas del postmodernismo crítico y heterogéneo, que incluso se ha presentado como parte y vanguardia de las “fuerzas anticapitalistas”.

Lo que si tienen razón los editorialistas del Dossier y, en parte, los articulistas, es reconocer a su modo un fenómeno histórico objetivo, así difieran en la comprensión de las causas o razones:

La tesis sobre una desligación sectaria y conservadora del “marxismo” hegemónico (en Latinoamérica: el castrismo-guevarismo y el stalinismo populista de los Partidos Comunistas, el tercermundismo antiimperialista y el economicismo-sindicalismo agrario y obrero, guerrillerismo, etc.), en su dirigencia del movimiento obrero-popular y su guía ideológica y programática, respecto a postulados progresivos materialistas del antiespecismo y el ecologismo[7]. En este sentido, la existencia de una desligación histórica relativa y teórica de los trabajadores y los marxistas de las luchas sociales democráticas (¡no anticapitalistas!, como creen los editorialistas, pues la mayoría del animalismo-ecologismo es procapitalista, incluidos los que se dicen y pintan de anticapitalistas, que buscan reformar o superar el capitalismo), en la defensa de los animales y la naturaleza, enfrentados a ciertos sectores del capital nacional y transnacional y sus gobiernos serviles.

Los estudios históricos de los movimientos sociales y la historia de las ideas con métodos cuantitativos y cualitativos, revisión de bibliografía y hechos recopilados y verificados, pueden ayudar a ahondar en hipótesis causales y variables sobre este asunto complejo. Por ahora, parece ser cierto que, en el terreno ideológico, hay una incomprensión por no decir abandono del núcleo revolucionario vivo y metódico del materialismo histórico dialéctico de Marx y Engels y sus mejores continuadores en los tiempos cambiantes contemporáneos, debido, en parte, al peso que tuvo la escolástica estalinista y la burguesía en el movimiento histórico de nuestra clase social viva. Hace falta, entonces, la postulación político-práctica e histórica, por tanto teórica y viva, de un marxismo revolucionario contrahegemónico, en el seno de los trabajadores y las masas, con partidos y movimientos vivos. El trotskysmo, el socialismo revolucionario de nuestros tiempos, se pone al servicio de esa tarea descomunal unitaria.

 

Invitación a una lectura crítica y a luchar

 

Presentadas de modo pormenorizado las diferencias con la presentación editorial del Dossier y el contenido de este, algo sano y necesario de expresar públicamente (parresia), recomendamos revisar estas lecturas heterogéneas publicadas en la Revista LECA y el instituto ILECA (Instituto Latinoamericano de Estudios Críticos Animales), celebrando su existencia y espíritu democrático plural. En efecto, a inicios de la tercera década del siglo XXI pueden ser discusiones útiles para la actualización teórica y programática de los revolucionarios socialistas y los trabajadores. Más allá del círculo de los académicos dominantes de los estudios críticos animales interdisciplinares y los activistas endogámicos animalistas, que a veces parecen lejanos de los intereses y luchas por las condiciones materiales de vida de los mortales proletarios y los sectores populares, base objetiva del anticapitalismo, por tanto, del socialismo mundial.

Bienvenido sea el debate democrático mundial, fraternal y franco, como expresión de la lucha viva o guerra de clases real, obrera y popular, por la revolución-liberación permanente de ‘nosotros’ del yugo de los ricos y el colapso del sistema capitalista…en consecuencia, hasta donde sea posible y necesario, la liberación permanente recíproca, desigual y combinada, de los ‘otros’: los animales y la naturaleza. Una transtopía histórica comunista.

De otro modo, viviremos y moriremos en el triunfo terráqueo infernal de la barbarie antropológica y ecológica del capitalismo imperialista en crisis, con toda su crudeza material y espiritual en curso. Basta ver los incendios forestales, la muerte masiva y desplazamiento forzado de miles de animales y plantas y algunos nativos humanos, en Australia y Brasil, los reportes del cambio climático antropogénico; el contagio y expansión mundial del coronavirus y la superexplotación obrera en la China dictatorial; el asesinato sistemático de líderes sociales asociados con conflictos agrarios y ambientales y violencias armadas en Colombia; la probabilidad de una nueva recesión económica global…para empezar a darnos cuenta y empezar a ser conscientes de la gravedad y sistematicidad de la crisis capitalista mundial y la lucha obrera-popular por la resistencia-revolución mundial.

 

Notas

 

[1] Algunos conceptos equivocados charlatanes y antimarxistas de Ponce León, son la “proletarización animal” entendida como un “proceso a través de cual se vacía de sustancia a alguien, el despojo vital que resulta de la dependencia absoluta y la condición permanente de subalternización. La proletarización animal tiene sus bases en la economía especista…la domesticación animal puede entenderse como la forma más radical de proletarización de un ser vivo” (p. 213 y 218). También el “Estado especista” que es un dispositivo estatal de clase e interrelacción de opresiones cuyo rasgo toma “en consideración a los animales como parte de la clase trabajadora y bajo la categoría de proletarización entendida como la dominación/explotación/instrumentalización animal…” (p. 215). Disponible en http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/244

[2] Los nuevos coordinadores, Anahí González, Iván Gaitán y Andrés Padilla definen el posthumanismo en términos agenciales y en relación con las filosofías postestructuralistas y de la diferencia: “El dossier busca darle especial relevancia a las perspectivas que se posicionan críticamente frente al humanismo tradicional, es decir, aquel que deposita casi exclusivamente la agencia en los seres humanos y hace énfasis en la conciencia, el lenguaje, la cultura o la racionalidad como rasgo definitorio de lo humano en contraste con lo animal. Este modelo imperante de lo humano resulta coincidir, además, con el privilegio histórico de sujetos masculinos, blancos, propietarios, letras y “corporalmente íntegros”. En ese sentido, lo “posthumano” abarca aquellas ópticas que sean capaces de repensar el problema de la agencia más allá humanismo tradicional y la constitución de mundos trans-especies”.  Disponible en https://www.academia.edu/39673308/Dossier_Cartograf%C3%ADas_im_posibles_en_torno_a_lo_posthumano_la_cr%C3%ADtica_de_lo_humano_y_el_problema_de_la_animalidad

[3] Sobre el giro desantropocéntrico (humanista descentrado y ecológico) basado en el enfoque de las necesidades materiales diferenciadas en clave materialista histórica dialéctica, obrera y socialista, escribe Chaparro: “Este giro epistemológico indaga los modos de ser-con-otros-en-el-mundo. Por eso la amplitud de analizar y reconsiderar, no solo una especie, la humana, con 7.6. mil a 10 mil millones de seres humanos a finales de este siglo. También a más de 8.7 millones de especies, animales y vegetales, con billones de poblaciones no humanas que cohabitan la biosfera con nosotros, de modo conflictivo y diferenciado. Para el marxismo, la visión antropocéntrica, se funda en el ego privado del sujeto-capital y las clases dominantes de la historia, a nombre del género humano, que subyugan a la naturaleza y al resto de su especie” (Chaparro, 2019, p. 7, nota 3).  Disponible en: https://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/20432/Chaparro-Sergio-2019.pdf.pdf?sequence=1&isAllowed=y

En este orden de ideas, la continuidad antropocéntrica situada es, para el marxismo, la maximización del ego dominante del capital privado en nombre del género humano sobre el trabajo/proletariado, sobre los animales y la naturaleza misma. Una ideología antropocéntrica dominante, no humanista genérica, sino del capital mismo, sobre el resto de las clases o resto de su especie, que influye en la ciencia y la cultura, la tecnología y la filosofía, es decir, en toda la sociedad y en la explotación de la naturaleza terráquea en función de la acumulación y la tasa de ganancia como fin en sí, teleología inmanente.

A la inversa, también puede haber también giros post antropocéntricos de subjetividad burguesa. Por ello la crítica marxista al concepto “geológico” ideológico de Antropoceno (Paul Crutzen, etc.) y el concepto de “ecología profunda” (Arne Naess) y el enfoque “biocéntrico” (Paul W. Taylor) del ecologismo radical y moderado. El «anti-humanismo metodológico» o epistemológico de la teoría de Marx y Engels y la tradición marxista revolucionaria, no renuncian a lo aspiracional humanista proletario o genérico de una sociedad sin clases y sin explotación antagónica con la naturaleza, pero sí son opuestos a los giros “post-humanistas” posmodernos (Bruno Latour, Viveiros de Castro, etc.) y al “humanismo” burgués moderno y contemporáneo (Charles Taylor, etc.). En nuestro caso especifico, la alienación humana del animalismo hegemónico, tanto liberal (Singer-Francione, etc.) como postmoderno y el ultraizquierdista (Steven Best, etc.) en todas sus variantes.

[4] Los bellos textos en la sección de Arte de Cassiana Lopes Stephan El coraje de la verdad: cuando un perro dice más que mil palabras (Brasil, p. 418-421) y Daniela Cavada Negro Matapacos: de compañero de la protesta estudiantil a símbolo de lucha y resistencia en las manifestaciones en Chile (Chile, p. 422-433), sobre el símbolo animal en la Revolución Chilena 2019-2020, están presas de la contradicción de la resistencia humana y la impotencia agencial.

Por ejemplo, enunciados como: “El negro Matapacos es un símbolo cuya imagen representa la actividad revolucionaria como modo de vida, como una única forma de vida posible hoy en día en América Latina, pero también en el mundo que está siendo rápidamente tragado por el poder de unos pocos sobre muchos” (p. 419), “¿qué es lo que hace que nos identifiquemos con “un animal”?…pareciera ser que la masificación de la imagen del Negro Matapacos hubiera sido por un impulso animal, como si la figura de este perro, o en otras palabras, la representación de lo más bajo en la escala social, respondiera a un sentir, a una identificación en tanto todos percibimos de forma similar ese malestar” (p. 427). Disponible en http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/253

[5] Véase el cuarto texto del Dossier, Sexo, trabajo, carne: la política feminista del veganismo, de Carrie Hamilton: http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/247, cuyo argumento más fuerte e interesante es la diferenciación entre la opresión a las mujeres y la opresión a los animales, por tanto, el yerro analógico que hacen ciertos feminismos veganos al identificar la industria del sexo y la cultura machista con la explotación capitalista a los animales. Por esto Hamilton, nos dice que:

“Si queremos comprender la relación entre el movimiento de distintos cuerpos humanos y animales en el mundo, no debemos comenzar por dar por hecho que compartimos una experiencia de mercantilización, sino con los contextos económicos y legales específicos en los que se dan esos movimientos…Reconocer diferentes capacidades de consentimiento, como diferentes niveles de voluntad, es fundamental para apreciar las diferencias entre la vida y la situación de los animales y de las trabajadoras sexuales…al definir a las mujeres principalmente como víctimas de la violencia masculina y al comparar nuestra posición con la de los animales explotados por los seres humanos, la investigación de Adams no ofrece un marco adecuado para comprender el alcance de la violencia infligida por los seres humanos en otros animales, incluyendo la más extendida: la explotación y matanza anual de miles de millones de animales, destinados a convertirse en carne y otros productos de consumo humano” (p. 285, 295 y 297).

Para dicha cuestión diferenciadora y específica pueden ser útiles las herramientas del materialismo histórico dialéctico, debido a los insondables límites teóricos de todo el feminismo y cosmovisión de contradiccción de géneros/sexos.

[6] Véase el quinto texto del Dossier, Racismo e biopolítica: contribuições para a crítica pós-colonial, de André de Farias: http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/248,en en el cual plantea: “ofrecemos aquí elementos para un enfoque de no identidad del fenómeno cuyo objetivo será entender el racismo como un proceso de generalización de la lógica discriminatoria y excluyente” (p. 306), retomando nociones foucaulteanas sobre el racismo de estado como ontología material-ideológica, de la cual también son víctimas los animales y la crítica “poscolonial” a la modernidad colonial y su pervivencia en el presente (sociedad brasilera, etc.).

[7] El sexto texto del Dossier ¿Solo por la libertad humana? El vegetarianismo en el mundo libertario de Santiago y Valparaíso a comienzos del siglo XX (1898-1927) escrito por el historiador Giovani Vergara es interesante porque muestra cómo una franja de intelectuales anarquistas chilenos y profesiones de médico y periodista, zapatero, pintor, vendedor ambulante, inmigrantes españoles, etc., en su inserción y relacionamiento obrero, tuvieron un moralismo naturalista e ingenuidades pseudocientíficas (homeopatía y anti-vacunas, etc.), que los hizo adoptar y promover dietas vegetarianas con postulados anarquistas frente a los “vicios” de la sociedad burguesa (prostitución, drogadicción y alcoholismo, gula cárnica y consumismo, ocio embrutecedor y lujos suntuarios, ludopatía y deportes violentos, enfermedades insalubres, etc.).

Si algo es cierto, es que dicha preocupación no tuvo la misma relevancia ni para el todo poderoso stalinismo chileno del PCCh, ni la socialdemocracia de Salvador Allende y el PSC, tampoco del subalterno trotskysmo chileno, es decir, las principales corrientes del movimiento obrero y socialista. El anarquismo, como expresión del socialismo utópico radical y pequeñoburgués (sociedad sin estado, libre e igualitaria, sin pasar por la dictadura del proletariado y sin lucha político partidaria), hay que reconocerlo, ha sido más proclive y cercano a las ideas de liberación animal en la segunda posguerra (aunque su expresión obrera anarcosindical, no). Tal es su mérito.  Disponible en http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/249

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Legado de Nahuel Moreno a la altura de la crisis capitalista mundial del siglo XXI

 

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Escrito por: Ricardo Brentano, 2/02/2020.

 

La construcción de un partido revolucionario mundial de los trabajadores es, ya lo hemos dicho, la más grande tarea que se haya planteado nunca al ser humano[1].

El método marxista es el método por excelencia que relativiza absolutamente todo. Es el método de la relatividad, de las relaciones, de los cambios. El marxismo sostiene que no hay ninguna verdad absoluta (…) Es una expresión de esta dialéctica infernal de que la realidad siempre supera absolutamente cualquier esquema[2].

 

I. Vida internacionalista de lucha y logros

 

Discusión de Nahuel Moreno el 25 de mayo de 1974, sobre la Masacre de Pacheco: asesinato de la Triple A a 3 militantes del PST Argentino. Fuente: http://www.nahuelmoreno.org/Discurso-por-la-masacre-de-Pacheco.html

En el 2021 comenzará la tercera década del siglo veintiuno y la lucha de clases global será cada vez más convulsa. El 25 de enero de 2020, como es tradición anual y aniversario rutinario, algunas pocas fuerzas sociales y políticas minoritarias de izquierda con algunos pocos miles en un puñado de países de América Latina (en especial, Argentina), Estados Unidos y Europa[3], homenajearon el legado de Nahuel Moreno (1924-1987), fallecido hace tres décadas con un sepelio en Buenos Aires que congregó alrededor de 10 mil personas, delegaciones de varios países y mensajes de condolencias de todos los rincones del mundo[4].

¿Quién fue Moreno? Pese a ser un desconocido por el gran público en este siglo XXI, lo mismo en el siglo XX, Hugo Miguel Bressano, alias Nahuel Moreno (pseudónimo indígena araucano que traduce “tigre marrón”, puesto por Liborio Justo), fue un dirigente político socialista internacionalista de la Cuarta Internacional e intelectual marxista latinoamericano de origen argentino. Un militante neto de los trabajadores y revolucionario profesional, preso (58 en Argentina y 62 en Perú) y exiliado en varias ocasiones (en el 76 Bogotá y 78 Brasil), gracias a las dictaduras militares binacionales. En efecto, después de tantos años, quién lo dijera, sigue habiendo una disputa política en torno a la tradición de Moreno y su pensamiento, en función de intereses de clase de los vivos, político-organizativos y la lucha de clases histórica concreta.

El dicho popular nos dice que “No hay muerto “malo”. Pero lo cierto es que existen corrientes de izquierda heterogéneas que no comparten las ideas de Moreno, se apartaron de ellas, estuvieron en contra de este desde el comienzo o simplemente son de otras experiencias socialistas distintas. No obstante, reconocen su trayectoria, han hecho semblanzas críticas y desde distintos flancos realizan duras polémicas democráticas (teóricas, politicas e históricas) en torno a este, no exentas en algunos casos de calumnias, tergiversaciones, falsificaciones y oportunismo. Esto como parte de la formación de cuadros, la diferenciación del perfil político-teórico, la lucha ideológica y su propia construcción partidaria[5]. Lo cual muestra de que sus contradictores y enemigos lo leen subrepticiamente, aprenden de él y le cuestionan, intentando estar a su altura o superarlo. Los muertos siguen atormentando la cabeza de los vivos.

Nahuel Moreno fue un dirigente revolucionario de la segunda posguerra del siglo XX. Un impulsor y constructor de numerosos partidos proletarios revolucionarios (pequeños, medianos y grandes), sindicatos y organizaciones gremiales, en su obsesión vital por la inserción en el movimiento obrero y de masas en decena de países latinoamericanos, en mucha menor medida, en el norte de América y Europa. Asimismo, Moreno fue un forjador de una corriente política internacional que propugnó por la reconstrucción internacionalista de una Internacional obrera y socialista con influencia de masas, en unión y fusión con otras corrientes diversas para la revolución permanente mundial, por ende, por la derrota del imperialismo y el stalinismo (este último, su correa de transmisión, en aquel entonces tenía congelados los procesos socialistas en 15 estados y llegó a dominar un tercio del globo demográfico, pero a la postre fue un agente contrarrevolucionario burocrático de la restauración capitalista).

Entre los logros políticos mesurados de Moreno y su corriente, no exentos de limitaciones, fruto de su arsenal experiencial de flexibilidad táctica (sindical, social y gremial, electoral, política y militar) e inserción de masas, audacia y principismo, están:

El Partido Socialista de los Trabajadores de Argentina (PST-A, 1972-1982), el Movimiento al Socialismo de Argentina (MAS, 1982-1992/1999), en su momento, uno de los importantes en ese país y uno de los más grandes de los partidos trotskistas del mundo. La conformación de la Tendencia-Fracción Bolchevique, el SLATO, el CI, TLT, etc., y la Oposición de Minoría prolongada en el Secretariado Unificado reunificado de la Cuarta Internacional oficial contra el revisionismo (SU, 1964-1979) y su participación en el trabajo internacionalista desde el II Congreso de la 4ta en Paris, Francia (1948).

La construcción del Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI, 1982-1995, 1995-hoy) en vida de Moreno con diversos sectores (lambertistas, morenistas, independientes, ex mandelistas, etc.) y su preservación en la nueva LIT sin Moreno, luego de su muerte. Pese a que la LIT quedó prácticamente destruida y perdió más de 5 mil militantes y el 80% de sus cuadros de más experiencia, pudo ser reconstruida, con la incorporación y unificación con nuevos y viejos sectores (CITO, Bill Hunter, los italianos, independientes centroamericanos, etc.) y mantener el legado en condiciones adversas[6]. Aunque siguió la diáspora morenista y el fenómeno mundial de la división y disolución de las izquierdas, otras corrientes, con bases honestas y luchadoras, también lograron sobrevivir y tener presencia social.

La directrices políticas y analíticas de Moreno, seguimiento, intervención y participación en procesos históricos y gremiales locales de la lucha de clases argentina, latinoamericana y mundial como la Revolución Nicaragüense –la Brigada Simón Bolívar–, la Revolución de los Claveles, la Revolución Boliviana de 1952, entre otros, fueron importantes. Aun así, él mismo reconoció autocríticamente, con humildad, no haber dirigido ninguna revolución triunfante, antes bien identificó y luchó toda su vida contra la marea de la marginalidad del socialismo revolucionario, frente al poderío estalinista y reformista. Un camino militante de cinco décadas, desde los 15 años, sin ningún apoyo político “crítico” a cualquier dirección oportunista (eso sí, sabiendo diferenciar estas de las bases luchadoras y el proceso social progresivo) ni gobierno burgués (nacionalista, frente populista, etc.) o burocrático (castrista, soviético, maoísta), preservando el principio irrestricto de independencia de clase y la flexibilidad táctica en la construcción política.

Entre los logros teóricos mesurados de Nahuel Moreno están la publicación de cerca de 10 libros en más de 4 idiomas (español, inglés, portugués, francés) y decenas de textos sobre marxismo, luchas sociales y políticas en publicaciones editoriales diversas, boletines y periódicos, dando numerosas charlas, escuelas de cuadros y formación, conferencias. Sus obras siguen siendo editadas en físico y digital. De hecho en Marxist Internet Archive, el más importante archivo digital del marxismo mundial, están algunas obras de este y hace parte la seleccion de 21 autores marxistas, en español. De igual modo, hay una página web dedicada a su vida y parte de su obra completa[7], al igual que varios videos documentales, actos conmemorativos y biografías[8].

A nuestro juicio, los escritos más valiosos de Moreno, algunos en coautoría, enlazados con contextos políticos particulares, polémicas ideológicas situadas y construcción colectiva de conocimiento y por supuesto militante, son los siguientes:

Las Tesis de Fundación de la Liga Internacional de los Trabajadores (1982), El partido (1943), El partido y la revolución: Teoría, programa y política. Polémica con Ernest Mandel (1973-79), La dictadura revolucionaria del proletariado (1979), Actualización del Programa de Transición (1980) y Conversaciones sobre Trotskysmo (1986), La moral y la actividad revolucionaria (1969), La traición de la OCI (U) (1982), El materialismo dialéctico y el desarrollo histórico del hombre (1959), Lógica marxista y ciencias modernas (1973), Conceptos elementales del materialismo histórico (La visión marxista de la sociedad) (1984), Método para la interpretación de la historia argentina (1975), Revoluciones del siglo XX (1984), Dos métodos frente a la revolución latinoamericana (1964) y Tesis sobre el guerrillerismo (1986), Conceptos políticos elementales (1986), Problemas de organización (1984), Escuela de Cuadros (1984) y Escuela de Cuadros en Venezuela (1982).

La corriente de Moreno fue una de las más dinámicas y más grandes del movimiento trotskista mundial, cuyas figuras políticas más importantes fueron: James Cannon, Ernest Mandel, Pierre Lambert, Ted Grant, Pierre Frank, Gerry Healy, Peter Camejo, Livio Maitan, Joseph Hansen y Farrell Dobbs, Stéphane Just, Peng Shuzhi, Tạ Thu Thau, Chen Duxiu, George Novack, Jean Heijenoort, Abraham Leon, Leon Sedov, Jorge Altamira y Guillermo Lora, Tony Cliff, Michel Pablo y Juan Posadas.

Hoy el legado político y teórico de Nahuel Moreno, con posiciones a favor y en contra, sigue influenciando y repercutiendo en el siglo XXI en algunas franjas muy minoritarias del movimiento obrero, de masas y la izquierda. El futuro socialista podrá vindicarlo y ponderar mejor sus errores, defectos y aportes.

 

II. Vigencia contemporánea y dos aportes

 

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La vigencia de un pensamiento se determina por la capacidad metódica para dar cuenta de los problemas del presente, la comprensión de la historia humana y el conocimiento cultural como cosmovisión. Es decir, si ayuda y es útil a la transformación del mundo y la reivindicación que los mortales hagan del mismo en su vida práctica.  En este órden de ideas, creemos que el marxismo revolucionario en general, en particular, los aportes de Moreno a este han pervivido en una muy pequeña parte de la izquierda y el movimiento obrero-social, pasando la prueba de la historia y lo añejo.

Su biografía y obra resulta útil para encarar los avatares de nuestro tiempo y siglo, eso sí, para pensar con nuestra cabeza propia, así como para comprender los dilemas y escollos en los que se desenvolvió este dirigente revolucionario e intelectual materialista en la lucha de clases de la segunda posguerra del siglo XX. Nahuel Moreno, pese a su escasa notoriedad y marginalidad dentro de la cultura marxista y hegemónica de izquierdas, un ostracismo al que se ha condenado al rico y dinámico pensamiento trotskista, lo cual es una muestra de la correlación histórica de las fuerzas entre las clases en el terreno de las ideas, de todos modos ha sido, puede y debe ser una referencia obligada a todos los luchadores, activistas y las nuevas generaciones obreras y populares que desean transformar el mundo en el siglo XXI.

En este homenaje atípico, lejano de las efemérides estériles y pomposas, las pueriles y patéticas vindicaciones argentino-nacionalistas (actos simbólicos en su tumba[9], discursos prestigistas rememoradores[10], etc.), mencionamos apenas dos puntos estratégicos internacionalistas que, a nuestro juicio, son cruciales y muestran la vigencia del pensamiento marxista de Moreno, su actualización y desarrollo. Aunque, para ser francos, absolutamente todas las corrientes que provienen del mismo tronco y de otras experiencias sociopolíticas de izquierda, no estén a la altura histórica. Es nuestra tragedia común.

El primer aporte de Moreno es la teorización sobre la lucha internacional de los trabajadores y los pueblos oprimidos por la derrota y superación del imperialismo y por la segunda y definitiva independencia, los eslabones fuertes y débiles de los países, según la revolución permanente (léase Nahuel Moreno sobre la Segunda Independencia contra el imperialismo mundial). 

El segundo aporte, indisoluble del primero, es la destrucción ambiental por el imperialismo, la barbarie socioecológica en curso que Moreno alcanzó a identificar someramente y, por consiguiente, el método de actualización del programa de transición para responder a la realidad concreta de los tiempos y las etapas históricas (léase Nahuel Moreno sobre la ecología y la crisis del capitalismo mundial).

Para ser más obreros, internacionalistas y marxistas militantes que nunca, divisa de Moreno, hay que sortear el problema de la marginalidad ante las masas y los procesos políticos históricos, el problema de las presiones nacionales localistas (incluidas las latinoamericanistas) y la estrategia mundial. De igual modo, afrontar el problema de la teoría revolucionaria científica ante el movimiento de los problemas centrales de la lucha de clases de la historia contemporánea, la actual etapa y la cultura (compendio de ciencias, artes, experiencias), entre ellos, la profundización del cambio climático antropogénico y otros fenómenos socioecológicos interconectados de la crisis capitalista.

Vivimos en una etapa histórica post-stalinista, cualitativamente diferente a la que vivió Nahuel Moreno y todos los maestros marxistas del siglo XX y XIX. Algo que todavía no somos conscientes. Y no es por un un capricho formal de cambio de siglo, sino desarrollo desigual y combinado.  Mucha agua ha corrido desde entonces. El símbolo del derribamiento del Muro de Berlín del 89 nos mostró que ya no existe ningún estado obrero burocrático en el mundo en que hacer la revolución política, a pesar que las masas hubieran derribado los gobiernos stalinistas. La restauración capitalista triunfó, debido al agudo proceso de burocratización y penetración imperialista que Moreno, siguiendo a Trotsky, previó, configurándose una derrota histórica de la clase obrera cuyas repercusiones contradictorias (regresivas y progresivas) seguimos viviendo con el neoliberalismo en crisis desde el 2008, agravamiento de la crisis ambiental, la guerra contra el terrorismo y contradicciones del imperialismo angloamericano (fragmentación de la UE, Brexit, Bush y Trump, etc.). De ahí que siga siendo objeto de debate democratico el balance y significado de los procesos del Este 89-92 y su impacto contradictorio en el presente.

Desde entonces, la mayoría de la izquierda y la intelectualidad se pasó al campo del reformismo más vulgar y sofisticado. Se abandonó el marxismo y la noción más importante de sus fundadores, la dictadura del proletariado, la construcción orgánica de partidos nacionales de los trabajadores y la Internacional en la lucha por el socialismo mundial y el poder político. Se instaló nuevos sentidos comunes “antineoliberales” y “democráticos”. Toda una cruzada ideológica burguesa, edad obscurantista y desorientación reinante.

Aunque el stalinismo en todas sus variantes gobernantes y sus partidos comunistas tradicionales (hoy aglomerados en el EIPCO) entraron en una profunda crisis como aparato mundial, de la que ya nunca más se repondrán. Algunos desaparecieron, otros decrecieron y dividieron, se socialdemocratizaron y reciclaron, otros emergieron y se mantienen. En términos relativos planetarios, este sigue siendo más fuerte que el trotskysmo, por ende, nosotros seguimos siendo marginales relativos y dividiéndonos por complejos factores objetivos y subjetivos de la lucha de clases[11].

Mientras tanto, la capitalización del descontento social se hizo a través de nuevos reformismos (chavistas y progresistas Evo-Correa-Kirchner, Syriza, Podemos, Bernie Sanders y Ocasio Cortes, Corbyn, Petro, etc.) y la emergencia de direcciones contrarrevolucionarias ante el vacio de opciones (islamistas radicales, nuevas derechas, etc.). El vendaval oportunista y el revisionismo, fruto de la lucha de clases, generaron y profundizaron este colosal retroceso, a la par que abrieron un nuevo arco de posibilidades históricas para avanzar. Son tiempos de reconstrucción y tránsito a una contraofensiva. Sin embargo, tanto Nahuel Moreno como nosotros, en términos históricos, vivimos una misma época común imperialista, de crisis estructural del capitalismo en su último estertor de existencia y resiliencia, con sus colosales fuerzas destructivas de barbarie.

Los revolucionarios socialistas y trabajadores del siglo XXI, siguiendo el método marxista de Moreno y los maestros de él, en sus vectores principales, tenemos que estudiar en profundidad y científicamente la crisis climática y ambiental del capitalismo. Esto sin caer en el centrismo y reformismo ecosocialista europeo, de la corriente heredera de Mandel y otros (John Foster y Kohei Saito, Paul Burkett, Ian Angus, Michel Löwy, Daniel Tanuro, Jorge Riechmann, Joe Kovel y James O’Connor, etc.) pero tampoco en el derrotismo de las corrientes ecologistas radicales y las variantes del colapsismo[12]. Es hora de estudiar los fenómenos reales y las teorías ideológicas en profundidad, reconociendo sus aportes analíticos y polemizar mientras se interviene, para avanzar. Estamos en deuda con ello y estamos pagando caro, muy caro, nuestros errores, tanto la humanidad explotada como la vanguardia heterogénea de izquierda.

Para ello urge recuperar el método de Moreno sobre la actualización del programa revolucionario de transición socialista mundial frente a la cuestión ecológica y sus derivaciones objetivas de las relaciones triádicas naturaleza-humanos-animales, las opresiones (incluida la femenina), las libertades democráticas y las condiciones materiales de existencia de la clase obrera y las mayorías populares en nuestros tiempos históricos. Asimismo, debemos ser apasionados estudiosos y participantes de las Revoluciones del siglo XXI y todos los procesos de resistencia sociales y fenómenos nuevos de nuestro siglo. No solo quedarnos en las enseñanzas de las revoluciones del siglo XVIII-XIX y XX, la más importante de todas y faro, el Octubre rojo y la Revolución rusa permanente de 1917 y la contrarrevolución en la URSS y su crisis (1929-1991).

Hay que estar polo a tierra con nuestra realidad histórica, comprender para transformar. Estudiar con seriedad científica y militar con entrega política y pasión. Luchar a muerte contra el imperialismo, sus cadenas influyentes en el movimiento de masas con las manifestaciones reales del reformismo, el centrismo y el revisionismo en todas sus variantes pero sin caer en posiciones sectarias y autoproclamatorias, pues nos guste o no, seguimos siendo minoría y, como nos enseñó Moreno, hay que propugnar por tácticas de unidad-enfrentamiento. Trotsky decía con justeza: “Existen mucho más reformistas que revolucionarios en el planeta; mucho más adaptados que irreductibles. Se necesitan épocas excepcionales de la historia para que los revolucionarios salgan de su aislamiento y para que los reformistas hagan el papel de peces fuera del agua[13].

A tres decenios de la muerte de Moreno y apertura de la tercera década del siglo XXI, no nos autoengañemos, seguimos siendo bárbaros de cultura y tenemos déficit de proletarización e influencia de masas. Debemos reconocer nuestro rezago programático e ignorancia teórica con toda su severidad, realizar una autocrítica objetiva frente nosotros mismos y ser implacables, dentro de los marcos de la democracia interna, con nuestras direcciones políticas que nos han conducido en estos últimos treinta años, pero ahora estamos en una sin salida y apertura contradictoria de un tránsito.

El único y colosal mérito de los herederos de Moreno y otras corrientes socialistas ha sido resistir y sobrevivir manteniendo el legado marxista pero, hay que ser francos, las direcciones, pese a su entrega y anhelos, hasta el momento han sido incapaces de ejercer el método actualizador de la teoría-programa-historia de Moreno y el marxismo revolucionario, formar una nueva camada con síntesis generacional y una construcción sociopolítica eficaz. Precisamos entonces de una revolución antiburocrática interna en el movimiento de masas y la izquierda, además de una revolución ideológica como parte de la revolución permanente mundial.

Avanzar en estos dos puntos centrales de la infraestructura material y la superestructura subjetiva, la actualización teórico-programática y militancia consistente frente a la cuestión ambiental y social como parte de la crisis global capitalista y las resistencias-revoluciones de nuestro siglo, es el mejor homenaje que podemos hacerle no a solo a Nahuel Moreno sino al marxismo revolucionario y a la clase obrera mundial. Un pequeño paso para nosotros, puede llegar a ser un gran paso para la humanidad.

La Huelga Climática Global del 2019 [14] y la Huelga Mundial de las Mujeres (2018-2019), las Revoluciones antineoliberales Latinoamericanas (1999-2006) y la Revolución Chilena (2019-2020), las Primaveras Árabes (2011-2015, hoy) y luchas en países oprimidos, marcan la pauta fundamental para desarrollar los aportes de Moreno en la comprensión de la crisis capitalista global y una estrategia transformadora antiimperialista.

 

III. Conclusiones: actualización, partido mundial y revolución anticapitalista global

 

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Nahuel Moreno recibió una notoria influencia de Karl Marx y Friedrich Engels, León Trotsky y Vladimir Lenin, al igual que George Hegel, a los que consideró sus maestros. Pero distó de ser un “sirviente mental” de éstos y mero “publicista” repetidor. Antes bien, buscó adoptar un método dialéctico materialista frente a la cognición de fenómenos y teorías, su falsación, corrección y desarrollo contradictorio y relatividad, igual de vivo a la experiencia obrera en su lucha histórica. Como dijo Moreno en 1982 y 1986, frente al dogmatismo idealista y el sectarismo oportunista, pasado erronemente por ortodoxia marxista, pero incapaz de actualizar la teoría y el programa transicional mundial acorde a los tiempos, es decir, de seguir un método ortodoxo:

Empecemos por entender qué significa ser verdaderamente marxista. No podemos hacer un culto, como se ha hecho de Mao o de Stalin. Ser trotskista hoy día no significa estar de acuerdo con todo lo que escribió o lo que dijo Trotsky, sino saber hacerle críticas o superarlo, igual que a Marx, que a Engels o Lenin, porque el marxismo pretende ser científico y la ciencia enseña que no hay verdades absolutas[15].

Estamos aterrorizados: por un lado nos dicen, con toda razón, que un verdadero militante revolucionario es un rebelde, discute con su dirección, discute con Trotsky, discute con Lenin, discute con todo el mundo; y después nos llaman a una sumisión pasiva, total, a un servilismo absoluto, no a todas las citas del marxismo (porque se verían en un lío al encontrar que hay citas de todo tipo y contradictorias), no al Secretario General, sino a dos o tres citas. Y yo digo que el que vive pendiente de dos o tres citas es un sirviente burocrático mental[16].

En El desarrollo del capitalismo en Rusia (pref. 2da ed., 1899), Lenin se pronunció en un sentido parecido sobre las particularidades de un régimen e historicidad, lo concreto de los fenómenos, su universalidad y movimiento: “Naturalmente, son posibles las más variadas combinaciones de elementos integrantes de uno u otro tipo de evolución capitalista, y sólo unos pedantes incorregibles pretenderán resolver las cuestiones peculiares y complicadas que surgen en tales casos con citas de tal o cual opinión de Marx que se refiera a una época histórica distinta”.

Queda pendiente realizar, entonces, por parte de sus seguidores y detractores, como parte de la lucha concéntrica de Lenin en torno a la lucha de clases, que incluye la lucha ideológica, la realización de un dossier de revista y libro, artículos y ensayos, tal vez videos y charlas, producción bibliográfica diversa sobre la sistematización teórica (de ningún modo esquematización escolástica y reduccionista), debates y polemización sobre el marxismo revolucionario de Moreno, sus raíces ideológicas, contextos y planteamientos. Una edición virtual y física de sus Obras completas, sin excepción de los textos desafortunados, como muestras de la evolución contradictoria de su pensamiento y praxis.

Entre los temas, estaría su aportación a debates en lógica y epistemología; moral revolucionaria y ética; política, partido e Internacional; historia de las revoluciones y caracterización marxista de las direcciones políticas, las clases sociales y sectores; materialismo histórico e historia; guerrillerismo y vanguardismo, formas de lucha, cuestión militar y lucha armada y social; teoría de la revolución permanente y del desarrollo desigual y combinado, la teoría de la crisis del capitalismo; dialéctica materialista y filosofía; historia de la tradición trotskysta y la morenista, biografías historiográficas sobre este; actualización teórica y programática; ecología y barbarie imperialista; clase y opresiones; su visión de la sociedad socialista global y perspectivas de la humanidad, etc.

Igualmente, Moreno en debate y diálogo con otros reconocidos marxistas e izquierdistas y personalidades disímiles del siglo XX: Stalin, Mariátegui, el Che y Castro, Mario Roberto Santucho, Mandel, Jean Paul Sartre, Della Volpe, György Lukács, Marcuse, Roger Garaudy, Pierre Naville y Henri Lefebvre, Louis Althusser, Lucien Goldman, Maurice Godelier, el mismo Mao Stung, Gerry Healy, André Gunder Frank, Liborio Justo Quebracho, Farell Dobbs, Isaac Deustcher, Antonio Gramsci, Milciades Peña y Luis Franco, Jean Piaget, Eduardo Pavlosky y Peter Fryer, etcétera.

Queda todo un camino hermenéutico e historiográfico pero sobre todo militante político internacionalista por hacer y recorrer. Pero no para hacer culto a la personalidad y fetiche a la vida y obra de este ni ningún autor clásico o dirigente mortal, de ayer y hoy, ni para una erudición académica de cafe (el GOM de Moreno en los 40’s rompe con el propagandismo-trotskysmo intelectual, y se muda al barrio Villa Crespo y Avellaneda para hacer trabajo obrero e inserción en la clase) ni espíritu dogmático y autoproclamatorio de tal o cual secta “morenista”, “trotskista” o “marxista”, como recetario y respuesta automática de “Morenazo” a todos los problemas habidos y por haber de lo real. Tampoco para caer en el mal de la denegación revisionista. Se trata de algo que nos enseñó él, superar a Moreno mismo –sus inevitables errores teórico-políticos, limitaciones objetivas-subjetivas y deficiencias históricas[17]– debido a la relatividad de la realidad histórica y las teorías, la lucha de clases en curso y las nuevas etapas históricas, tal como propugna el método materialista histórico dialéctico. En pocas palabras: el proceso de la negación de la negación.

La actualización programática y teórica con un programa de combate frente a la crisis socioecológica del imperialismo y la estrategia antiimperialista de transición, es una necesidad histórica y debería ser la prioridad ideológica-política-gremial de todos los revolucionarios y trabajadores del mundo. Esto independiente de si están a favor, en contra, neutrales o simplemente desconocen a Moreno, como ocurre con la mayoría del movimiento social y político global. Hay que adecuar los instrumentos propagandísticos y agitativos de la prensa, las redes sociales, las revistas y libros, los videos, escuelas y charlas, a la teorización revolucionaria y la estrategia permanentista, con planes sistemáticos de elaboración teórica-política, inserción práctica y construcción de colaterales en los frentes de la luchas obreras y populares más dinámicas para la movilización contra los gobiernos, regímenes y el sistema mundial de barbarie.

Asimismo, siguiendo a Moreno, ante la crisis socioecológica agónica final del capitalismo imperialista, para desarrollar la teoría-praxis de la revolución socialista mundial del proletariado y sus aliados populares y la construcción política común del partido internacional para dicha tarea militante por el poder y una nueva sociedad, que como nos enseñó el tigre Moreno, es la más grande gesta que se haya planteado al ser humano y en la cual podemos vencer.

La crisis histórica de la humanidad se reduce a su dirección revolucionaria, sostuvo Trotsky en 1938, dos años antes de ser asesinado por la contrarrevolución. De no lograr victorias revolucionarias permanentes en el próximo periodo, está en severo peligro el destino humano. De no lograr el proyecto de proyectos, la materialidad del navío de sueños puede ser altamente probable que la especie humana y su civilización se degrade, colapse y se extinga (el holocausto). Como dijo Moreno: “En su agonía, el capitalismo amenaza llevar junto con él la humanidad a la tumba”[18]. La responsabilidad histórica de nuestra generación, en seguir llevando la antorcha roja y la lucha a muerte del “todo-nada” de los trabajadores y oprimidos contra los amos del mundo, lo cual es crucial, pues lo más hermoso nos cuesta la vida y nos hace felices, dando sentido a nuestra existencia mortal finita.

La Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional y el Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia, seguidores críticos del legado marxista de Moreno y de toda la tradición marxista revolucionaria diversa y obrera en estos tres siglos de luchas, antes mencionada y forjandose a nuestros ojos. Nos ponemos al servicio común de esta estrategia de unión y fusión de los revolucionarios y trabajadores provenientes de todos los orígenes bajo un programa revolucionario anticapitalista. Una concepción partidaria bolchevique y moral revolucionaria, discusión paciente, trabajo en común, régimen sano y dinámico de funcionamiento centralista democrático en los procesos complejos de uniones/fusiones/rupturas e intervención práctica en la lucha de clases realmente existente de nuestro siglo y los ascensos.

Frente a la hipotética resolución histórica de la crisis de dirección, un año antes de morir, Moreno pronosticó la unidad obrera revolucionaria: “Yo creo que ese es el futuro del trotskismo. Va a haber muchas unificaciones, cuando hasta ahora su historia se había caracterizado por las divisiones”. A la altura del siglo XXI, lo invitamos a conocernos y aportar, unirse y militar con nosotros por un mundo nuevo socialista como el que soñó y luchó Moreno y sus maestros.

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Congreso de la LIT (s.f.), Moreno orador con el puño en alto. Emblema de Marx & Engels “Proletarios de todos los países, uníos!”, en cuatro idiomas.

Notas

 

[1] Nahuel Moreno (1979/2001). “Cap. VII. El mayor peligro es la tendencia mayoritaria”. En: El partido y la revolución. Teoría, programa y política. Polémica con Ernest Mandel.  Disponible en Marxist Internet Archive (MIA): https://www.marxists.org/espanol/moreno/obras/escandaloso/10_8_nm.htm

[2] Nahuel Moreno (1985). Parte II, Primer Congreso de la LIT-CI, Segundo Congreso Nacional del Movimiento al Socialismo de la Argentina. Disponible en Archivo León Trotskyhttps://archivoleontrotsky.org/view?mfn=19732

[3] Entre los conmemoradores están: la Liga Internacional de los Trabajadores y sus 14 partidos (el principal, el PSTU Brasil), la Unión Internacional de los Trabajadores y sus partidos (el principal, Izquierda Socialista – Argentina), la Liga Internacional Socialista y sus partidos (en especial, el MST Argentina), Perspectiva Marxista Internacional, partidos nacionales como el MES-PSOL, Convergencia Socialista, Resistencia PSOL (ex MAIS), PSOCA Centroamérica, entre otros.

Los textos más recientes son: A 33 años de la muerte de Nahuel Moreno (Leandro Aznar, 26/01/2020, LIT.CI), Nahuel Moreno. A 20 años de su muerte, algunas reflexiones sobre el “Morenismo” (Martín Hernández, 2007, Revista Marxismo Vivo), Nahuel Moreno: un militante por la clase obrera, el socialismo y el internacionalismo (Alejandro Iturbe, 25/10/2012, Correo Internacional), Homenaje a Nahuel Moreno (Alejandro Iturbe, 25/01/2018, LIT-CI), Acto a 25 y 30 años de la muerte de Nahuel Moreno (Canal YouTube, PSTU Argentina, 2013 y 2017), 33 aniversario recordamos a Nahuel Moreno. Charla debate: la vigencia del Partido y la Internacional (Guillermo Pacagnini, 25/01/2020, MST), A 33 años de su fallecimiento: Nahuel Moreno y el partido revolucionario (Francisco Moreira, Diego Martínez, 22/01/2020, IS); Debate con La Izquierda Diario/PTS: Nahuel Moreno fue el dirigente más importante del trotskismo latinoamericano (Gabriel Schwerdt, 5/2/2020, IS), Nahuel Moreno (1924-1987): A treinta años de su muerte (José Castillo, 11/01/2017); 33° aniversario de su fallecimiento. Nahuel Moreno y la organización revolucionaria (Gustavo Jiménez, 23/1/2020, MST), Importância de reivindicar Nahuel Moreno, após três décadas de sua morte (André Freire, 25/01/2017, Esquerda Online), A batalha do “Tigre”, em memória de Nahuel Moreno (Gabriel Santos, 29/01/2019, Esquerda Online), Nahuel Moreno, a 33 años de su desaparición física, un artículo histórico: “Medio siglo de pasión y lucha revolucionaria”. Su obseción en la lucha contra el revisionismo y por la reunificación del movimiento trostquista internacional (Carlos Amarilla, 25/01/2020), Polémica sobre el morenismo (Mercedes Petit, El Socialista #274, 2014).

[4] Véase Nahuel Moreno (1924-1987). En: Revista Correo Internacional (Año III, #25, marzo-abril 1987). Pág. 11.  Disponible en Archivo León Trotsky: https://archivoleontrotsky.org/view?mfn=886

[5] Entre los detractores están: la Fracción Trotskysta y sus 12 partidos (el principal, el PTS Argentino), la corriente Socialismo o Barbarie y el Nuevo MAS Argentina, la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional del Partido Obrero y su escisión Partido Obrero Tendencia, el Secretariado Unificado o Cuarta Internacional europea, otros menores, etc.

Los textos más importantes son: Nahuel Moreno, crítica y reivindicación. A 33 años de su muerte (Roberto Sáenz, 9/3/2007, 27/01/2020, Izquierda Web). ¿Quién fue Nahuel Moreno? (Gabriel Liszt, La Izquierda Diario, 25/01/2014), Polémica con la LIT y el legado teórico de Nahuel Moreno (Manolo Romero, 1993, Revista Estrategia Internacional), La estrategia soviética en la lucha por la república obrera (Emilio Albamonte, Freddy Lizarrague, Manolo Romero, 1995), Crítica a Nahuel Moreno desde el Trotskismo (Rolando Astarita, alias Osvaldo Garmendia, 1991-1995), Una carta de Nahuel Moreno a Perón (Daniel Gaido, 20/01/2017, Revista En Defensa del Marxismo # 49), Moreno y Trotsky: compare y contraste. Notas para una crítica revolucionaria al Morenismo (Marcio Torres, Icaro, Kaleb, 2016), Nahuel Moreno: “La dictadura revolucionaria del proletariado” (Aníbal Romero, Revista Internacionalism #2, 1980), First Comments on Nahuel Moreno’s The Revolutionary Dictatorship of the Proletariat (Ernest Mandel, 15/6/1979), Message to Nahuel Moreno Funeral Ceremony (Ernest Mandel, 1987), Nahuel Moreno, tragedia y partido (Guillermo Pessoa, 1998), 25 de enero, nuevo aniversario de la muerte de Moreno (Claudio Colombo, 20/01/2020), Morenismo, scuola di un trotskismo deviato (Salvo Lo Galbo, 13/7/2018), Contribución a un balance del Morenismo (Sergio Bravo M, 4/6/2007), A 31 años de la muerte de Nahuel Moreno (LCR, Juan Blunkin, 25/01/2018), Nahuel Moreno, a 31 años de su partida (Manuel Martínez, Patria Grande, 24/01/24), Barbaric Trotskyism: a history of Morenoism (Parts I & II, Jack Tully Weed et.al, 1989, 1992), Elementos para un balance de la LIT y el morenismo (Jean-Philippe Divés, 1999), La verdad sobre Moreno (Spartacist, num.4. ed. español, 1982).

[6] Alicia Sagra (2008). Un esbozo de la historia de la LIT-CI. Disponible en https://litci.org/es/menu/lit-ci-y-partidos/un-breve-esbozo-de-la-historia-de-la-lit-ci-2/

Para una historia de la corriente de Nahuel Moreno y el método de desviaciones-correcciones, escrita por él mismo en 1985 (dos años antes de morir), véase, “Trazos gruesos de una trayectoria” y “Prólogo” al libro de crítica marxista de Mandel de 1973:  http://www.nahuelmoreno.org/escritos/trazos-gruesos-de-una-trayectoria-1985.pdf, http://www.geocities.ws/moreno_nahuel/10_0_nm.html#_Toc535727384http://www.nahuelmoreno.org/escritos/el-partido-y-la-revolucion-1973.pdf

[7] http://www.nahuelmoreno.org/

[8] Véase Nahuel Moreno: una vida, infinitas luchas (Dir. Mariano Manso, 2017, IS, documental YouTube 48 mins), El trotskismo bárbaro: una biografía de Nahuel Moreno (Marcel Gonnet Wainmayer, 2015, Festival de Cine de Lima, documental 101 minutos), Nahuel Moreno: El Trotskismo criollo (Hernán Brienza, Ed. Capital Intelectual, 2006, prólogo Vilma Ripoll), Nahuel Moreno: Esbozo biográfico (Carmen Carrasco, Hernán Félix Cuello, Ed. Correo Internacional, 1988, prólogo 2016, Mercedes Petit), Síntesis biográfica de Nahuel Moreno (1924-1987) (Patricio Vallejo, Ed. Correo Internacional 1988, Marxist Internet Archive), Nahuel Moreno, una biografía reciente (Julio Magri, 25/01/2007, Prensa Obrera PO, # 979), Nahuel Moreno (Biografía Wikipedia – Enciclopedia universal digital, con varios usuarios colaboradores y foro de discusión sobre fuentes).

[9] Homenaje a Nahuel Moreno a 31 años de su muerte (25/01/2018, MST Argentina):
https://www.youtube.com/watch?v=T6parjIeoXg

[10] Acto Homenaje a Nahuel Moreno – 30 años (28/01/2017, Izquierda Socialista): https://www.youtube.com/watch?v=ubxDdIBOk34

[11] Véase Valerio Arcari, Uma nota sobre a fragmentação no movimento trotskista internacional (Esquerda Online, 20/11/2019). Este ex dirigente de la LIT y el PSTU, doctor en Historia, hoy miembro de la corriente interna Resistencia del partido reformista PSOL, analiza la reciente división de seis partidos socialistas de vanguardia que llegaron a tener influencia notoria de miles en estos inicios del siglo XXI: el PSTU Brasil, el PO Argentino, la disolución de la ISO en USA, el SWP inglés, el Socialist Party de UK y la corriente CWI, la división del POI francés (?). El autor plantea al menos “cinco hipótesis endógenas” que hacen énfasis sobre el régimen interno de funcionamiento y concepciones ideológicas, aunque sin ser dialéctico en vincular lo objetivo-subjetivo, la historia y la lucha de clases, de todos modos, es menester tenerlas en cuenta para la discusión democrática mundial y el mérito de plantear el problema. Este autor analítico fue a la vez un activo agente politico fraccional en 2016.

[12] Laura Monteblanco (2019). Crítica marxista del colapsismo ecológico de Miguel Fuentes y la nueva ola global. Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/11/10/critica-marxista-del-colapsismo-ecologico-de-miguel-fuentes-y-la-nueva-ola-global/

[13] León Trotsky (1936/2001). “APÉNDICE: 2. Los “amigos de la URSS”. En: La revolución traicionada: ¿Qué es y adonde va la URSS? Disponible en Fundación Federico Engels: https://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/La%20revolucion%20traicionada.pdf

[14] Nubia Guerrero (2019). Huelga Climática Global: este solo es el comienzo. Disponible en LIT-CIhttps://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/colombia/huelga-climatica-global-este-es-solo-el-comienzo/

[15] Nahuel Moreno (1985). Ser trotskista hoy. Disponible en Marxist Internet Archivehttps://www.marxists.org/espanol/moreno/1985sert.htm

[16] Nahuel Moreno, 1982, op.cit. pags. 43-44.

[17] Entre los posibles errores-desviaciones y correciones, balances y debates históricos e ideológicos principales, polémicas actuales y defensas en torno a la vida y obra de Moreno y el Morenismo, de parte de seguidores y enemigos, se encuentran:

(i) El entrismo en el peronismo (sus sindicatos) y otros procesos frente a direcciones no obreras (castrismo, etc.) u obreras reformistas, desviaciones oportunistas y centristas.

(ii) El balance de la crisis del MAS y la LIT a finales de los 80´s y 90´s. Igualmente, el balance y análisis trotskysta ortodoxo de la restauración capitalista y lucha antiburocrática y revolución política abortada en la URSS, Europa del Este y el resto de estados obreros (China, Vietman, Corea del Norte y Cuba) y su repercusión en la actual etapa histórica.

(iii) La experiencia de la táctica y concepción del Frente Único Revolucionario (FUR) con organizaciones “centristas”, acuerdos con otras organizaciones y procesos de reorganización y salidas de la marginalidad.

(iv) La lucha contra dictaduras capitalistas y regímenes autoritarios burgueses, stalinistas y la noción “permanentista” o no de la revolución democrática, revolución de febrero y socialista inconsciente, como expresion actualizada y desarrollo de la teoría de la revolución permanente sobre el análisis científico de las revoluciones históricas existentes.

(v) El objetivismo de la tercera etapa (1943-1989) y en los análisis de la situación mundial y nacional, su pervivencia o no en los análisis y caracterizaciones actuales.

(vi) El trotskysmo bárbaro endogámico y provincial morenista, el empirismo y el déficit de actualización teórica y programática, método de actualización del programa transicional.

(vii) El régimen del centralismo democrático, el trabajo colectivo y el método de funcionamiento partidario de la Internacional y equipos de conducción, frente a tensiones personalistas o de otra índole.

(viii) Errores en la historización del marxismo y conceptos de clase obrera, etapas, teoría marxista del valor e ignorancia de la ciencia económica, la ecología y las ciencias naturales, perspectivas civilizatorias y la “conquista del cosmos”, dialéctica e intuiciones de problemas de barbarie.

(ix) Moreno y la relación materialista histórica entre la clase y las opresiones de raza, género, sexo, juventud, etc. La relación de unidad de acción y enfrentamiento, entre el movimiento obrero y movimientos policlasistas contra las opresiones, etcétera.

[18] Citado en Juana Ceballos (2019). La clase trabajadora y la izquierda ante el colapso social y ecológico del capitalismo. Disponible en LIT-CI: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/colombia/la-clase-trabajadora-la-izquierda-ante-colapso-social-ecologico-del-capitalismo/

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Debate Bicentenario por la Segunda Independencia: Simón Bolívar, Karl Marx y sus herederos

 

SEGUNDA INDEPENDENCIA SOCIALISTA (1).jpg

Escrito por: Sergio Ch, 17/12/2019.

 

Mensaje decembrino

 

No soy historiador, pero aquí sustento que Karl Marx, la mayoría de los marxistas de ayer y hoy, también los bolivarianos, se equivocaron al dar cuenta de la vida y obra de Simón Bolívar –fallecido un 17 de diciembre en Santa Marta, Colombia–. Paso factura a las “posturas marxistas” en contra de Bolívar, a favor e intermedias (esta última, la que defiendo). Los invito a leerlas. Feliz diciembre. Qué viva la América[1], ¡vamos por la segunda y definitiva independencia latinoamericana!

Más allá de estos dos personajes históricos, Marx y Bolívar, la discusión bizantina y muerta, en este bicentenario “nacional” (1819-2019) y continental (1804/1810-2025), luego del Paro Nacional 21N, con los ojos y pies bien puestos en este siglo XXI, sigue más que vigente la gesta revolucionaria de los trabajadores por nuestra Segunda y Definitiva Independencia de Colombia, de América Latina y el mundo semicolonial. La liberación del yugo neocolonial yanqui-europeo y burgués nacional de las oligarquías locales y criollas, con la solidaridad y unión de clase con los trabajadores de los países imperialistas del Norte, por la victoria final global. De lo contrario, no seremos libres sino esclavos y pereceremos, ya no metafóricamente, sino en toda su crudeza física y ecológica. ¡Que viva la revolución socialista global, latinoamericana y caribeña, norteamericana, europea, africana y asiática!

El 10 de agosto de 2019 se realizó un Acto político en la Plaza de Bolívar de Tunja (Boyacá), Colombia, cuando tres centrales sindicales burocráticas (CUT, CTC, CGT) y algunas organizaciones de izquierda reformista, conmemoraron el bicentenario alternativo y se diferenciaron de la demagogia gubernamental uribista, bajo el lema correcto por una segunda independencia: “Con la primera independencia Colombia dio un salto cualitativo hacia adelante en la consolidación de su soberanía. Pero hoy sucede que necesitamos una segunda independencia de la misma España, Estados Unidos y otras potencias que, con sus políticas de libre comercio, los mecanismos internacionales del crédito y la deuda externa nos siguen extrayendo nuestra riqueza para satisfacer las ganancias de las grandes compañías, mientras a nosotros nos van quedando las ruinas. Por eso este Bicentenario hay que conmemorarlo enarbolando la bandera por la segunda independencia”[2].

Esta lucha bicentenaria multicolor (afro, indígena, lgbti, etc.) no tiene otro nombre que el socialismo mundial con democracia obrera y popular, en la medida de lo posible, la liberación integral de nuestras vidas humanas y la de otros seres de la naturaleza o, de lo contrario, la más inimaginable barbarie de la crisis social y ambiental, en curso, que pone en riesgo real nuestra existencia como especie y la de otros seres vivos. Y esto no es castrochavismo ni un populismo latinoamericanista ni utopismo bolivariano, más bien es su antítesis de amplias miras, bajo la égida del internacionalismo proletario y el antiimperialismo obrero revolucionario.

A 40 años de la Revolución Nicaragüense, dedicamos este texto de homenaje a la Brigada Internacional “Simón Bolívar”, de igual modo, 200 años después, al Bicentenario Revolucionario del despertar de Colombia y América Latina. A las futuras brigadas e iniciativas solidarias y gestas de los pueblos oprimidos y los trabajadores, con nombres reivindicativos de los héroes de abajo e íconos populares.

 

Introducción

 

“Un hombre ¡y un hombre como yo! ¿Qué diques podría oponer al ímpetu de estas devastaciones? En medio de este piélago de angustias, no he sido más que un vil juguete del huracán revolucionario que me arrebataba como a una débil paja. Yo no he podido hacer ni bien ni mal: fuerzas irresistibles han dirigido la marcha de nuestros sucesos: atribuírmelos no sería justo, y sería darme una importancia que no merezco”,

Simón Bolívar, Discurso de Angostura, 1819[3].

 

Se cumplen los doscientos años del natalicio de Karl Marx (1818-1883), así como la conmemoración del proceso de independencia de Colombia y América Latina, cuya figura recurrente es Simón Bolívar (1783-1830). Sea este un tiempo propicio para un debate bicentenario sobre el rol del sujeto-individuo en la historia y las versiones a favor, en contra e intermedios dialécticos, que Marx y sus herederos, hemos planteado sobre Simón Bolívar en distintos periodos históricos de la lucha de clases. En efecto, como corresponde a la política y a la ciencia viva, lejos de todo estereotipo monolítico, propio de un espíritu anticomunista, no ha habido atisbo alguno de homogeneidad entre los seguidores del padre de las ciencias sociales modernas y sí doscientos años de ricos e intensos debates de ideas. Lenin decía al populista Nicolás Mijailovski que la carencia de unanimidad no era una debilidad sino una fortaleza y vitalidad del marxismo revolucionario[4].

En Tunja, Boyacá, por ejemplo, se realizó en noviembre de 2019 el I Seminario Internacional “Bolívar Vive”, con sectores que reivindican el reformismo bolivariano. En la cultura popular, allende de la teoría marxista, Caracol Televisión realizó la serie novelada Bolívar (2019, 60 episodios), difundida en Netflix Latinoamérica, con el acompañamiento de los historiadores Camilo Uribe e Isabel Arroyo y el libreto de Juana Uribe. Igualmente, la República Bolivariana de Venezuela del militar nacionalista burgués, Hugo Chávez Frías, ad-portas de morir y en sus momentos de gloria –o augurio de su ruina capitalista y reemplazo por el hoy proto dictador y hambreador, Nicolás Maduro– produjo una película propagandística con yerros históricos, pero de buena calidad, titulada Libertador (2013), con el acompañamiento sonoro de la música sinfónica de Gustavo Dudamel.

Los escritores colombianos, Gabriel García Márquez, socialdemócrata con simpatías socialistas, y José María Vargas Vila, liberal radical antiyanqui, también elogiaron a Bolívar en El general en su laberinto (1989) y Ante los bárbaros: el yanqui, he ahí el enemigo (1917). Sin contar que, en varias  Plazas Centrales de América Latina (incluso en Sevilla, España, en total 30 países), centro político de las manifestaciones, está una estatua y busto de dicha figura. Parafraseando a Marx, su 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852) y el Manifiesto Comunista (1848), Bolívar podría ser, aparte de una supuesta reedición “bonapartista”, sobre todo, un fantasma liberador de cadenas e instaurador de la moderna sociedad burguesa, latinoamericana, que no cesa de atormentar el cerebro de los vivos…

¿Cuál es la utilidad de hablar sobre la vida de uno o dos muertos? ¡Dos grandes revolucionarios! La figura simbólica de Bolívar, más allá del mito y la persona, remite a la comprensión de la primera revolución latinoamericana, su dirección político-militar e ideológica, lecciones y limitaciones. Mientras que Marx, la cabeza de la revolución proletaria, nos remite a un asunto estratégico para una segunda revolución, esta vez de corte socialista y de segunda y definitiva independencia en el Sur, el Caribe, Centroamérica y el norte mexicano, frente a la opresión imperialista e interna burguesa nacional, pero igualmente, de extensión global, como lo fue la primera revolución burguesa intercontinental, de la que participó Bolívar.

Por eso, lo nuestro es un diálogo vivo y entre vivos: lejano de los anaqueles y baúles de la erudición historicista y la especialización de los estudios coloniales y republicanos, aunque esta sea una de las polémicas biográficas de la historiografía marxista, la ciencia de la historia y las ciencias sociales, en general. Nuestro interés es y será nuestro presente vivo, el siglo XXI y sus avatares. Aunque parezca contra intuitivo, traer a colación las distintas miradas materialistas sobre Bolívar, la de Marx y sus discípulos heterogéneos, es proyectar la nueva figura y el nuevo liderazgo político-ideológico revolucionario y partido que necesita la clase trabajadora del continente y el mundo, en la lucha por el socialismo. Lo demás, decimos, ya es historia.

 

En contra 

 

En el artículo “Bolívar y Ponte” (1858), el Marx maduro –estaría próximo a iniciar los borradores preliminares de El Capital y los Grundisse, en el Museo Británico de Londres– escribe en enero, a pedido del director del periódico New York Tribune, Charles Dana (entradas con la letra B, entre la que se cuenta, Bolívar[5]), una reseña biográfica crítica sobre Simón Bolívar publicada en el tomo III del The New American Cyclopaedia (1858-1863, en total fueron 67 artículos de colaboración de Marx & Engels). Se trata de una caracterización negativa, que enfatiza sus errores y devela sus reales intereses de clase y la fisionomía política y militar del mismo.

Las razones que da Marx, basadas en hechos reales y tres fuentes centrales (las del general francés Ducoudray Holstein, el coronel británico Gustavus Hippisley y el general inglés en Perú, William Miller[6]), es que Bolívar era un mal estratega militar y cobarde, que en ocasiones se vendió a los españoles, traicionando la causa, y huyendo de batallas. Además, que era proclive al colonialismo inglés y admirador de Napoleón Bonaparte, venía de una cuna de clase acomodada como lo fue la élite caraqueña de los mantuanos terratenientes-comerciantes. Bolívar tuvo gestos racistas frente a los pardos, pese a la promesa antiesclavista al presidente Alexandre Pétion y la gran revolución haitiana de 1804, la chispa que incendió todo el vecindario continental. Que su proyecto político para el continente no fue democrático o republicano sino consistió en erigirse como nuevo dictador bonapartista, como se vio con la Constitución Boliviana. Y que la Gran Colombia no fue sino un deseo oligárquico, semejante a España y Europa, de un gran imperio, o al menos, de una sujeción y alianza respecto a la Gran Bretaña, la gran Legión Británica, que colaboró con la independencia, con una América sudamericana fuerte.

En concreto, entre los hechos objetivos y las valoraciones subjetivas fundamentales de Marx sobre Bolívar[7], están los siguientes acontecimientos:

Cobardía militar y carencia de liderazgo: Bolívar rehúsa participar supuestamente en la revolución de Caracas del 19 de abril de 1810 y su compromiso temprano con la independencia es dudoso y sí comercial y oportunista, con Inglaterra. Huida del combate, exilio forzado y oportunista (abandonando a su tropa o a sus generales delegados, mintiendo o con justificaciones altisonantes, como la Carta de Jamaica, 1815) en las batallas de Puerto Cabello (1811), con la sublevación de los presos españoles y la posterior ocupación de Monteverde. Huye a Caracas y Barcelona, luego de la batalla con José Tomás Boves (1814). En la Batalla de Santa Marta y Cartagena (1815) con el reconquistador Pablo Morillo, huye de manera previa en un barco inglés, un 10 de mayo, rumbo a Jamaica donde reside por ocho meses, al enterarse del avance realista previo, mientras sus militares combaten en Venezuela y en la Isla Margarita. En la Batalla de Ocumare (1816) con el español Morales, pese a que era un ejército mucho menor el que hostigó al suyo, Bolívar huye a la isla de Bonaire con su escuadra, y es acusado de desertor y cobardía, para un consejo de guerra, por el general Padilla. En la Batalla de Barcelona (1817) de la reconquista española, huye la noche del 5 abril, delegando el mando en Freitas, quien sería degollando, prometiéndole ir en busca de refuerzos, mintiéndole.  Pérdida de batallas en Angostura (1819), obligan a Bolívar a dejar la guerra en manos de Páez y huir. En la Batalla contra Páez (1830), el cual quería la independencia de Venezuela de Colombia, Bolívar flaquea y presenta su renuncia al Congreso.

Ejecuciones racistas e injustas: Bolívar realiza una orden reaccionaria y draconiana de fusilamiento bajo la calumnia de conspiración contra los blancos mantuanos, en favor de los españoles y enemistad político-militar, a los generales patriotas pardos: Manuel Piar (1817), quien le llamó el “Napoleón de las retiradas” y había liberado Guyana. Una ejecución presidida por el inglés Biron. Lo mismo con el general Padilla (1828). Miedo criollo a la pardocracia y la rebelión de los esclavos en Venezuela.

Traición, clasismo criollo y oportunismo: Bolívar hace una entrega contrarrevolucionaria en 1812 al enemigo español Monteverde, al gran político, ideólogo independista y general revolucionario, el venezolano Francisco de Miranda (quien participó en tres revoluciones: la de Estados Unidos, la francesa y la venezolana e impulsó la Logia Lautaro). Miranda muere en prisión española. Bolívar justifica su acción por la acusación falsa del Tratado de la Victoria que entregaba Venezuela a dominio español, ordenada por el propio Congreso, pero vista como traición a la patria, a cambio de un pasaporte de huida de Bolívar a Curazao y conmutar su pena y salvar su vida. Otro suceso que menciona Marx es el Pacto de armisticio con Murillo en la convención de Trujillo de 1820, a espaldas del Congreso de Colombia. También la siembra de terror militar de Bolívar en la conspiración septembrina del 25 de septiembre de 1828, en que no manda a apresar y a ejecutar al criollo Santander, en cambio, sí se ensaña con el inocente Padilla y otros. Además de lo anterior, ayuda militar y sumisión político-diplomática al imperio británico.

Mal estratega político-militar, imprudencia, superposición de victorias y rol secundario: Derrota en las doce batallas de 1818 en el norte del Orinoco, pese a que Bolívar tenga mejores fuerzas militares disponibles. Bolívar prolongó innecesariamente la guerra con Morillo, 5 años, pudiendo haberlo vencido en Calabozo en 1819. En 1820 firma la convención de Trujillo de tregua temporal y desleal con los españoles, a sabiendas que estos todavía no reconocían la independencia de Colombia y el Congreso no lo autorizó en esos términos. En 1814, pese a la capitulación de Santa Fe e Bogotá a los patriotas, Bolívar autoriza a su ejército el saqueo indiscriminado de la ciudad por 48 horas.

Simón Bolívar, según Marx, cumplió un papel nominal en la revolución continental sudamericana, en las batallas militares y campañas de liberación de seis repúblicas (Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia, Panamá). Por eso “El Libertador” entre comillas de Marx (según este, Bolívar se autoproclama él o por el “joven inexperto” Santiago Mariño con la “Orden de Libertador” en 1814, con la retirada temprana del español Fierro, al liberar Caracas, Venezuela).

El rol protagónico y mérito de las victorias militares independentistas, la mejor preparación y audacia fue gracias a Francisco Santander, el mariscal José Antonio Sucre y San Martin, Páez, Ribas, Piar, Urdaneta, el inglés coronel Sands y Louis Biron, el general Arismendi, la Legión Británica, O’Leary y los ejércitos extranjeros (que, según Marx, fueron los que idearon la estrategia de liberar Nueva Granada, el genio europeo[8]). Bolívar se abrogó las victorias con una gloria apoteósica, triunfal y festiva (Caracas, Valencia, otros países, etc.), descuidando y alargando la guerra, innecesaria e irresponsablemente.

Personalismo, sed de poder autoritario, dictatorial o centralista, bonapartismo: Según Marx, Bolívar tenía “tendencias al despotismo”. Algunos ejemplos son la expedición del Código Boliviano (en honor a su nombre) en 1826, presidencia vitalicia y exceso del poder ejecutivo, “remedo” del Código Napoleónico. Se autoproclamó, fungió y ejerció como dictador de Colombia, Perú (y su constitución temporal de 1826), Venezuela, Quito, etc., con entradas solemnes. Según Marx, los bolivistas eran centralistas y autoritarios, no federalistas-localistas, por eso su intención real en el Congreso de Panamá (1826) era una república federal de toda América del Sur unida, para erigirse él como dictador imperial y ligar medio mundo a su nombre. Bolívar vio y celebró la coronación de Napoleón como emperador en Francia (1804). De nuevo el entrecomillado negacionista de “Libertador” y demócrata, y sí un arquetipo político-militar distinto. Marx, en por lo menos diez ocasiones y desde un lapsus que va desde 1812 a 1830, usa el adjetivo de “dictador” y símil con el tercer Bonaparte caribeño, Francisco I y los Souloque, para ejemplificar la conducta político-militar del estadista Bolívar, con su propia guarda pretoriana o corps, propio de una corte imperial (cuasi-monárquico).

Junto al artículo Bolívar y Ponte (1858), está el registro de la opinión de Marx sobre Simón Bolívar en una carta a Engels (1858) donde el autor reivindica el “tono partisano” de biografía y las fuentes usadas, fuera del canon enciclopédico y su estilo neutro: “Además  [Charles] Dana me pone reparos a causa de un artículo más largo sobre “Bolívar”, porque estaría escrito en un partisan style, y exige mis authorities. Estas se las puedo proporci6nar, naturalmente, aunque la exigencia es extraña. En lo que toca al partisan style, ciertamente me he salido algo del tono enciclopédico”.

Además de ello, un libro de polémica contra Herr Vogt (1860), Marx señala de pasada que Bolívar es uno de los grandes mitos y falsos héroes creados por la fantasía popular: “La fuerza creativa de los mitos, característicos de la fantasía popular, ha demostrado su valía en todas las épocas al inventar grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, Simón Bolívar”[9]. Marx hace el símil con Lajos Kossuth (1802-1894), un héroe nacional que es considerado como el que eliminó el feudalismo en Hungría (algo que rebate y niega Marx), cuando en realidad el papel lo cumplió, según él, Szemere, el diputado Bonis y el clérigo Jekelfalury. Finalmente, en una corta carta a Engels (1858) fechada el 14 de febrero, Marx caracteriza a Bolívar como un bonapartista caribeño (Napoléon le Petit), ya no solo semejante a Bonaparte III sino peor aún, a la copia de la copia del dictador haitiano y presidente vulgar entre 1847 y 1859, erigido príncipe monarca, el Soulouque de Francisco I (1782-1873): Hubiera sido demasiado querer presentar a Napoleón I como el sinvergüenza más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque”[10].  

Tal visión marxista sobre Bolívar, de nada más ni menos que el padre del socialismo científico fue acogido primero, dogmática y canónicamente, como verídica, luego racionalizada y legitimada, en términos generales, más allá de ciertas fallas y matices, como correcta. Desde distintas vertientes marxistas y socialistas, opuestas entre sí, tanto latinoamericanas como internacionales, se reivindicó como verdadero el texto de Marx, a lo largo del siglo XX e incluso en este siglo XXI.

El pionero fue el gran intelectual argentino y uno de los primeros marxistas latinoamericanos, Aníbal Ponce, miembro pasajero del Partido Comunista de Argentina. En 1936, durante un viaje a la URSS, en una pesquisa de los archivos inéditos del “Instituto Marx-Engels-Lenin”, gracias al rector y profesor Adoratsky, en 1936 Ponce traduce al español el texto inédito de Marx sobre Bolívar, en su revista Dialéctica. El texto lo reivindicó como científico, refiriéndose expresamente a las elaboraciones nacionalistas burguesas y bolivarianas disímiles del peruano Víctor Haya de la Torre (Por la emancipación de América Latina, 1927) y también del mexicano José Vasconcelos (Bolivarismo y monroísmo, 1935)[11], escribe Ponce:

Bajo la pluma de ciertos teóricos…los “ideales” de Bolívar han ido adquiriendo en los últimos tiempos un sentido emancipador antiimperialista. Algo así como una trompa de Rolando destinada a convocar a las huestes de la América hispánica para repeler la agresión del imperialismo norteamericano: único imperialismo [existente], por otra parte, que dichos teóricos [y políticos burgueses] enfocan. […] [E]l artículo de Marx sobre Bolívar: tan jugoso a pesar de su aspecto seco y áspero…Si se echa mano a un libro que está al alcance de todos y que ha sido compuesto con discreta intención apologética, el “Bolívar” de José María Salaverría [1930], cualquiera encontrará en él, con más retórica y menos sobriedad, una imagen del “Libertador” que a pesar de lo postizo, no consigue disimular ese rostro que Marx presenta en su agua fuerte imborrable […] Terrateniente, hacendado, propietario de minas y esclavos, Bolívar no sólo interpretó los intereses de su clase, sino que los defendió contra la pequeña burguesía liberal y las todavía inconscientes masas populares[12].

A los pioneros, como Aníbal Ponce, le siguieron el historiador soviético stalinista, V. M. Miroshevski, en la obra colectiva sobre la historia de los países coloniales y dependientes, donde reprodujo la opinión de Marx y el polémico artículo. Lo mismo en ediciones posteriores sobre la Revolución Española, de parte de los comunistas ibéricos, en 1937, lo mismo los comunistas norteamericanos. Actualmente, se reivindica el análisis y opiniones coincidentes con el original de Marx, por parte del marxista argentino Christian Rath en su texto Marx sobre Bolívar: Un texto implacable y vigente (2010), publicado en la revista En Defensa del Marxismo del Partido Obrero (PO) de Argentina, escribe el autor, influenciado por Hal Draper[13]:

El texto de Marx tiene unos 37.000 espacios y constituye una descripción aguda, descarnada y veraz, en los límites de un trabajo para un diccionario enciclopédico, sobre la lucha de clases en Venezuela y Colombia en el período de la independencia y el papel político y militar de Bolívar […] Es decir que la apreciación de Marx sobre Bolívar no es el resultado de una información errónea o “unilateral”, sino el producto de una caracterización política meditada en contra de lo que le inducían sus propias fuentes y que Marx, a posteriori, jamás cuestionó. […] Bolívar jamás formó parte del ala democrática y liberal que se desenvolvió en el proceso de la independencia y sus concesiones sociales fueron dictadas, en muchos casos, por la urgencia de la guerra y tuvieron un carácter insustancial o regresivo […] El texto de Marx, transcurridos más de 150 años, ha superado con creces el paso del tiempo. “De todas las referencias enciclopédicas del período mencionado, solamente la de Marx está de acuerdo con la verdad histórica”(14). […] A 153 años, el denostado texto de Carlos Marx sobre Bolívar tiene una absoluta e inusitada vigencia[14].

Al igual que el anterior, el Doctor en Historia, el marxista argentino Daniel Gaido y la historiadora argentina Constanza Bosh Alessio en subcapítulo El artículo de Marx sobre Bolívar para la New American Cyclopaedia (1858) (2016) para la Revista En Defensa del Marxismo, polemizan con la obra Marx y América Latina (1980), de José María Aricó. Los autores citan extensamente como fuente de autoridad la biografía de Bolívar: A Life (2006) del historiador burgués inglés y especialista latinoamericanista, John Lynch, sostienen que:

Marx consideraba a Bolívar como un hipócrita, un cobarde y un farsante, el epítome de la clase social que conduciría a los países latinoamericanos a doscientos años de atraso. El tedioso debate posterior acerca de si Bolívar fue efectivamente un fraude, tal como Marx lo creía ha ocultado la cuestión más importante de si las guerras de independencia de América Latina, de las que Bolívar se convirtió en la figura más prominente, también fueron revoluciones burguesas [o no] que allanaron el camino para el desarrollo capitalista[15].

El mismo punto común lo enarbola Gustavo Lopes Machado, economista, militante del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado de Brasil (PSTU-B) y presentador del canal de Youtube Orientação Marxista, en Simón Bolívar, un mito latinoamericano (2012), nos cuenta que:

Sin embargo, Marx describirá un Bolívar nada heroico. En el transcurso del pequeño bosquejo biográfico que escribió sobre el “Libertador”, será acusado de ser un oportunista, un cobarde, un traidor, un sinvergüenza, un dictador, un ambicioso … ¿Marx se equivocó? A pesar de su rigor e innumerables fuentes que siempre consultó antes de emitir cualquier cargo, ¿sería apresurado en este caso?… En este sentido, independientemente de las inexactitudes históricas que puedan existir en el breve bosquejo biográfico de Marx sobre Bolívar, éste se presenta como coherente, en vista del pensamiento y la elaboración teórica del autor de El Capital. Contrariamente al punto de vista histórico [tradicional], parece indiscutible la mención que Marx haría unos años más tarde en su escrito contra Herr Vogt…Si este es el caso, queda por ver que las naciones siempre han necesitado la creación de mitos y héroes”[16].

Estos cuatro últimos autores, Machado, Gaido, Alessio, Rath, Jair Antunes, otros, situados supuestamente en el campo trotskysta ortodoxo[17], como ya es común, polemizan defensiva y reactivamente con las corrientes del nacionalismo burgués chavista (la gran farsa del “socialismo del siglo XXI”, tipo de Vladimir Acosta y Inés Quintero) y pequeñoburgués, el peronismo y el progresismo latinoamericano. Pero también con cierto liberalismo y conservadurismo de la derecha burguesa tradicional. A la par que se pliegan al texto de Marx y su contenido esencial, creyendo con ello, sectaria y erróneamente, defender el marxismo científico y ganar con ello a los trabajadores y pueblos a la causa socialista.

Todo este arco de marxistas, más allá de los matices y el reconocimiento de errores menores en Marx, defienden las valoraciones subjetivas fundamentales del artículo enciclopédico y sostienen que el autor acertó en la caracterización de clase de Simón Bolívar como miembro de la clase dominante; su rol contradictorio y regresivo en el proceso de independencia y su relación con otras fracciones de clase y las masas populares; la ambigüedad de sus ideas y la incongruencia con sus acciones; la objetividad de los hechos aludidos, etcétera.

 

A favor

 

En contraposición, existe un amplio arco de otros marxistas que de una u otra manera han reivindicado y vindicado a Bolívar, demostrando la visión equivocada de Marx. Estos autores han empleado una serie de argumentos comunes, disimiles y singularidades, ya que, insistimos, no hay homogeneidad.

Primero, sostienen que Marx no hizo una investigación bibliográfica y análisis científico profundo sino apenas un artículo de prensa a las carreras, para ganarse el pan (pane lucrando) con una serie de opiniones prejuiciosas. Marx usó fuentes de historiadores reaccionarios y anti-bolivarianos, que tergiversaron o falsearon hechos, con errores históricos. Marx fue un tanto unilateral y se equivocó en la ponderación de los aspectos negativos y positivos de dicha personalidad histórica, respecto a otras oligarquías locales no integracionistas continentales y la falsa visión imperial. En Marx hubo, tal vez, un cierto aire eurocéntrico (o británico) y decimonónico, hegeliano, consciente o inconsciente, sobre los ‘pueblos sin historia’, que le impidió comprender la vida y obra del criollo caraqueño, su singularidad y el sesgo analógico con otras figuras históricas (Bonaparte o Souloque) y los pueblos en la revolución sudamericana y la propia América Latina. El método materialista dialéctico y las ciencias no tienen biblias, ni siquiera las palabras de Marx vueltas dogma, la realidad resultó ser mucho más marxista y rica que el mismo Marx y Engels, estos ni nadie son infalibles, etcétera, etcétera.

Segundo, de manera diversa sostienen que Bolívar, pese a sus errores político-militares e ideológicos, fue un gran dirigente revolucionario de una revolución anticolonialista y continental, que supero los límites de su clase y abrazó las causas populares de abolición de la esclavitud, igualdad de tributación, reforma agraria y derogación de tributación indígena, educación pública, democracia e independencia del yugo español e incluso el yanqui, supo advertir su expansionismo, etcétera. Que en la actualidad los revolucionarios deben seguir su obra de la Patria Grande, de Nuestra América, con o sin los líderes progresistas de la burguesía democrática (posiciones stalinistas vs trotskistas), con el rol activo y dirigente de las masas populares y la clase obrera en lucha, etcétera.

Veamos este trasegar. Después de Julio Antonio Mella y Carlos Mariátegui, en SOBRE LA ESTELA DEL LIBERTADOR: El criterio marxista acerca de Bolívar (1942/1980), un gran texto escrito por Gilberto Vieira, dirigente del Partido Comunista de Colombia, el autor buscó corregir la visión de Marx y mostrar el carácter contradictorio de Simón Bolívar en dos etapas de vida. Así, lo reivindicó como líder de la revolución anticolonial, clave en la derrota del imperio español, criticando su lado obscuro como dictador y aliado de las fuerzas de la reacción (conservadoras, eclesiales, militares, terratenientes, etc.), sobre todo, en el último periodo de su vida iniciado en 1827 o antes. El texto de Vieira también se inscribe en la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial y la política antifascista del Frente Popular, pregonada por el Komintern stalinista[18].

Más tarde, el PCC, en su XIII Congreso (1980), en plena crisis del aparato stalinista mundial, quiso colombianizarse y latinoamericanizarse, perdiendo el carácter del internacionalismo proletario, por ende, planteando una nueva síntesis revisionista entre el marxismo-leninismo y el pensamiento bolivariano (MLB), es decir, entre el pensamiento proletario y el pensamiento burgués desde una optica “mamerta” [19]. Como sea, pese a esto, Gilberto Viera White, perfiló un método correcto de aproximación a la figura en cuestión, que ni su propio partido ni los partidos comunistas latinoamericanos, americanos y del mundo, estuvieron a la altura de seguir:

Ningún marxista verdadero de los que se yerguen y no se limitan a yacer sobre el marxismo acudirá nunca a una simple opinión de Marx para juzgar una personalidad histórica. Ni citará las palabras del maestro como los rabinos la del talmud. Por el contrario, aplicará el método dialéctico de investigación y de análisis. Situará el personaje en el medio, en la hora y en el marco de las relaciones históricas en que actúo. Y analizará las fuerzas sociales de que fue brazo y verbo. Y estudiara, a su turno, la posible influencia de sus actuaciones individuales sobre la marcha de los acontecimientos […] Sin embargo, esta es la hora en que no hay una verdadera biografía del Libertador porque acerca de él solo se han escrito ditirambos hiperbólicos o panfletos envenenados. Y ellos, cuando sea tiempo, podrán tener como divisa estas palabras de un olvidado escritor colombiano, don Ricardo Becerra: “menos dioses en nuestro Olimpo; más hombres en nuestra historia”[20].

Las FARC-EP, la otrora guerrilla más poderosa y vieja del continente y del mundo, en una apuesta por un nuevo ejército libertador, esta vez antiyanqui, también quisieron hacer una vindicación de Bolívar. Por ello Jesús Santrich, siguiendo al peronista Jorge Abelardo Ramos en su Bolivarismo y Marxismo (1968), pero esta vez con altas dosis de heroísmo e idealismo guerrillero, tiene un texto titulado Bolivarismo y marxismo: un compromiso con lo imposible (2009), en plena era paramilitar y bonapartista de Uribe I y II. El mismo Alfonso Cano llamó en el 97 a la conformación del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, luego el Movimiento Continental Bolivariano, tras la caída del Muro de Berlín y la ofensiva derechista, el vacío de referentes y la oxigenación de las ideas, acordes al sentido común colombiano y latino, en especial, por la emergencia nacionalista burguesa del chavismo al otro lado de la frontera hermana, donde se guardó refugio a la insurgencia.

Por su parte, el propio comandante Iván Márquez (quien dijo haber encontrado la espada ficticia de Bolívar en 2010, como en su momento lo hizo el M19, con el robo en 1974 a la espada real de Bolívar en la casa-museo Quinta de Bolívar) y el comandante Santrich, jefes de la hoy disidencia residual FARC-EP Segunda Marquetalia, escindida del proceso de paz 2016 de Santos, por la traición de establecimiento y un supuesto montaje de narcotráfico y extradición a USA. Ambos recurrieron en 2009 al delirio de los servicios del espiritismo en la serranía del Perijá y el desierto de la Guajira, invocando a Bolívar, para conversar con él buscando salidas al conflicto social y armado y buscar sus verdaderos huesos (recordemos que Chávez exhumó la tumba de Bolívar en 2010 con la hipótesis de homicidio de la oligarquía colombiana)[21]. Una alienación selvática de estos realistas mágicos colombianos y luchadores revolucionarios de la pequeña burguesía radical, con presiones lumpenes y profundamente equivocados.

De hecho, el cantor fariano, Lucas Iguarán, tiene una canción vallenata titulada “Métase al cuento” (2000)[22] de loa a Bolívar y semejanza con Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, fundadores de la guerrilla campesina más antigua del mundo y la más grande conocida en el continente. Lo mismo el cantor fariano, Julián Conrado (hoy alcalde de Turbaco) con Regresó Simón[23] (s.f.), donde hace referencia a la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (1987-1990) conformada por 5 grupos insurgentes colombianos (Farc-ep, Eln, Epl, Prt, Quintin Lame), aliados temporalmente.

En un plano más académico, el historiador soviético Anatoli Shulgovski, Doctor en ciencias históricas y parte del Instituto de América Latina de la URSS, en el compendio de conferencias recopiladas en el libro El proyecto político del Libertador (1983, s.f.), además de controvertir la visión de Marx, sostiene que Bolívar fue parte del ala más revolucionaria. Inclusive, llega al delirio de decir que el pensamiento de Bolívar y sus propuestas populares, por la formación de su maestro Simón Rodríguez, llegaron a tener un impulso inconsciente y objetivo, cercano al socialismo utópico:

Simón Bolívar perteneció a esta tendencia revolucionario-reformadora de la revolución anticolonial […] En el Libertador no había nada en común con los tradicionalistas, cuya actitud antiburguesa se orientaba hacia el pasado, limitándose a nostálgicas aspiraciones de renacimiento de viejas instituciones. Lo antiburgués de Bolívar estuvo dirigido hacia el futuro y ello tocaba con la esfera de la lucha social […] Sería probablemente exagerado considerar a Bolívar partidario del socialismo utópico, como fue, por ejemplo, Simón Rodríguez [¡!]. Sin embargo, en sus reflexiones sobre las vías y los medios de crear la mejor organización estatal en el espíritu de asociación, Bolívar se fue aproximando objetivamente hacia aquellos temas que inquietaron a los socialistas utópicos […] Para expresarlo de otra manera, los elementos del utopismo social en las concepciones de Bolívar explican su desagrado así fuera espontáneo y a veces inconsciente, respecto del proceso del proceso de acumulación originaria del capital, que sentenciaba a la miseria y las privaciones del pueblo trabajador[24].

El argentino Néstor Kohan, continuador del guevarismo y promotor de un marxismo situado en el Tercer Mundo y latinoamericanista (véase, Marx en su (Tercer) Mundo: hacia un socialismo no colonizado, 1998/2003), escribió por su parte Del Bolívar de Karl Marx al marxismo bolivariano del siglo XXI (2011), donde reivindica las ideas integracionistas y democráticas de Bolívar, reactualizadas para la revolución socialista del presente en Nuestra América: “Marx realiza una evaluación sumamente negativa sobre Bolívar. No comprende su papel de primer orden en la emancipación continental del colonialismo español ni su proyecto de construir una gran nación latinoamericana (<<la Patria Grande>>, en el lenguaje de Bolivar)“. Enrique Dussel, gran filósofo de la liberación y el giro descolonizador, no tiene un texto sistemático sobre Bolívar, pero al igual que Kohan, reivindica la segunda independencia.

Como sea, en un breve mapeo, un punto común compartido por muchas generaciones de marxistas es la opinión del Che Guevara, quien en Notas para un estudio de la ideología de la Revolución Cubana (1960), escribió de modo solemne un 8 octubre, a un año del triunfo de la primera revolución socialista en América, estas palabras:

A Marx, como pensador, como investigador de las doctrinas sociales y del sistema capitalista que le tocó vivir, puede, evidentemente, objetársele ciertas incorrecciones. Nosotros, los latinoamericanos, podemos, por ejemplo, no estar de acuerdo con su interpretación de Bolívar o con el análisis que hicieran Engels y él de los mexicanos, dando por sentadas incluso ciertas teorías de las razas o las nacionalidades inadmisibles hoy. Pero los grandes hombres descubridores de verdades luminosas viven a pesar de sus pequeñas faltas, y estas sirven solamente para demostrarnos que son humanos, es decir, seres que pueden incurrir en error, aún con la clara conciencia de la altura alcanzada por estos gigantes del pensamiento[25].

 

Intermedio

Pero en el movimiento obrero y socialista mundial, existimos también un puñado creciente de marxistas revolucionarios que no nos casamos ni con la subvaloración hecha por el maestro Karl Marx y sus epígonos loritos, pseudo ortodoxos y su dogmatismo metafísico, ni con una pléyade que, más que marxiana crítica, resulta ser filo-bolivariana en su sobrevaloración y mitificación de la figura en cuestión. No se necesita ser bolivarista ni latinoamericano para reconocer la grandeza histórica de un Simón Bolívar ni tampoco se necesita ser marxista para minimizar y minusvalorar su figura. Los marxistas revolucionarios del continente americano (norte, centro y sur) y de los cinco continentes del mundo, valoramos dialécticamente a esta gran personalidad histórica revolucionaria del siglo XIX y rescatamos sus enseñanzas para la revolución permanente en el siglo XXI. Lo demás, insistimos, es historia.

A nuestro juicio bicentenario, propio del siglo XXI, sin vaguedad sostenemos que Karl Marx se equivocó en su juicio sectario unilateral e incompleto sobre Bolívar, pero también se equivocan los bolivarianos de izquierda, centro y derecha, en su juicio apologético oportunista y culto de la personalidad a esta figura histórica revolucionaria y su compendio de ideas y acciones de vida. De los anti bolivarianos[26], en especial los antimarxistas provenientes de la burguesía y la clase media, foránea o regional, no vale la pena siquiera juzgar.

Nuestra postura materialista bebe de la discusión científico-política no solamente en el arco diverso de tres tipos de marxistas: los detractores, los apologetas, y los críticos, sino del conjunto de científicos sociales serios que configuran el trabajo histórico y marcan las tendencias materialistas de la historiografía contemporánea. Una posición dialéctica, auténticamente científica y revolucionaria, como diría Lukács, ortodoxa en el método de investigación, de ninguna manera nos hace ser neutrales ni centristas. Situados al centro de dos opiniones antagónicas («a favor», «en contra», «ni-ni»), con epítetos de eclécticos y de indefinición oportunista, que poco aportan al debate. Posición que sí asumen en este bicentenario, innúmeros historiadores liberales e intelectuales, al tenerle pavor a la revolución y los excesos.

Todo lo contrario. Nuestra reivindicación dialéctica de Bolívar, desde el punto de vista de clase de los trabajadores y la tradición antistalinista del trotskysmo, el socialismo revolucionario de nuestros tiempos, es crítica y comprensiva. Porque resalta en su integralidad y complejidad el rol progresivo y contradictorio de Simón Bolívar en el proceso revolucionario latinoamericano y la consolidación republicana. Pero esto no significa que opaquemos sus innúmeros errores y limitaciones en varios momentos o etapas de su vida político-militar e intelectual que, de todos modos, de conjunto, contrario a Marx, no son lo central sino lo secundario, aunque no por ello dejen de ser importantes para nuestros días y no debamos ocultarlas, contrario a los bolivarianos, para una caracterización integral y cabal del sujeto histórico, lecciones para el presente y para el pasado.

En 1987, el WRP de Inglaterra, un partido socialista, reivindicó el nombre de la Brigada Internacional “Simón Bolívar” de decenas de combatientes de Colombia, Nicaragua, Costa Rica, México, Panamá, etc., los cuales en 1979 apoyaron la revolución nicaragüense de los sandinistas contra el tirano de Somoza (hoy representado en el propio Ortega y su dictadura burguesa), con tres muertos caídos. Una iniciativa internacionalista, heredera de la solidaridad antifascista de las brigadas internacionales de la revolución española y la segunda guerra mundial, impulsada por el Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia y la Fracción Bolchevique de Nahuel Moreno, un dirigente marxista internacional de la Cuarta Internacional, de origen argentino:

“Simón Bolívar fue el líder revolucionario en la liberación de la mayoría de los pueblos Suramericanos del imperio Español. Bolívar se unió al movimiento independentista en 1807 inspirado por la Revolución Francesa y en oposición a la reacción Napoleónica. Desde 1810 hasta el derrocamiento de la armada Española en 1824, Bolívar fue el político central y el líder militar en la guerra de independencia, así como también el pensador revolucionario y político más avanzado de Latinoamérica de su época […]  El pensamiento de Bolívar fue el más avanzado e internacionalista de aquellos latinoamericanos que lucharon por la independencia: ideales que, hoy en día, siguen los proletarios revolucionarios internacionalistas más avanzados de Latinoamérica, los Trotskistas”[27].

En esa misma línea de análisis, Alejandro Iturbe, militante de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI), escribe para la revista política Correo Internacional (#21, 2019), lo siguiente:

Reivindicamos a Bolívar, San Martín y O´Higgins (agreguemos a otros como el haitiano Toussaint Louverture) porque fueron los líderes de la primera independencia. Los tres primeros fueron la mejor expresión de una burguesía revolucionaria que estuvo dispuesta a llevar hasta el final su lucha por la independencia. Hoy, los sectores centrales de esas burguesías latinoamericanas está “del otro lado” de esa lucha, asociados a esa subordinación al imperialismo. Son parte del enemigo a combatir.

Tal como decía Trotsky, esa segunda independencia solo puede lograrse si esa lucha la protagoniza el proletariado encabezando al campesinado pobre y a las masas urbanas oprimidas. Por eso, la “Patria Grande” con la que soñaron Bolívar, San Martín, O’Higgins y Louverture solo podrá lograrse a través de una Federación de Repúblicas Socialistas Latinoamericana[28].

Visto esto, a diferencia de las interpretaciones “clasistas” (a favor y en contra) según las cuales, el Decreto de Guerra a Muerte (1813) del criollo Bolívar iba fundamentalmente en vistas a contener la sublevación popular negra y parda (la “guerra de los colores”), la población nativa venezolana, durante la crisis de la Segunda República. Nahuel Moreno, en su obra La dictadura revolucionaria del proletariado (1979), en contraste, sostuvo que se trató de un terror revolucionario contra el colonialismo español y el ejército realista, para combatir la Reconquista (incluida, tal vez, la polemica Navidad Negra de Pasto en 1822 y la guerra contra Agualongo). A diferencia del terror reaccionario posterior y represión, de la república contra las masas y las contradicciones latentes entre la clase dominante criolla y éstas, que por supuesto estuvieron presentes en todo el proceso independentista:

Nuestros patriotas [Simón Bolívar, San Martín, Bernardo OHiggins, Toussaint Louverture, etc] los que liberaron a América del yugo de la corona española o inglesa [es decir, George Washington, Cromwell, etc], nuestros “libertado­res”, los héroes de la “independencia” y de la democracia [burguesa moderna], ¿cómo actuaron?

Bolívar sostuvo que había que fusilar al espa­ñol que no apoyara la revolución [anticolonial]. “Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, y castigado como traidor a la pa­tria y, por consecuencia, será irremisiblemente pa­sado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el go­bierno de Venezuela, y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servi­cios al estado, serán reputados y tratados como ame­ricanos. (…) Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis acti­vamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”. (Bolívar, 1813). Un consecuente discípulo actual de Bolívar [es decir, un soldado-militante revolucionario obrero y socialista por la segunda independencia y el socialismo mundial], sacaría un decreto dicien­do que “todo gran burgués que no entre al ejército proletario y lo apoye con toda su fuerza será fusila­do[29].

Los socialistas revolucionarios y la clase trabajadora con conciencia de clase, hacemos una reivindicación crítica del revolucionario criollo pro-burgués, el venezolano Simón Bolívar, con independencia de clase del nacionalismo burgués y el nacionalismo pequeñoburgués u obrero semicolonial sudaca y particular nacional (anque, sin duda, el “patriotismo de los oprimidos”, según Trotsky, tienen un aspecto progresivo antiimperialista). Nuestra apuesta es la Segunda y Definitiva Independencia del imperialismo capitalista e integración en una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el mundo enterno, no una confederación burguesa bolivariana, pues como diría Trotsky y el propio Che Guevara[30] pese a su equivocado guerrillerismo vanguardista y sustitucionismo de clase:

Sud y Centro América sólo podrán romper con el atraso y la esclavitud uniendo a todos sus estados en una poderosa federación. Pero no será la retrasada burguesía sudamericana, agente totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá este objetivo, sino el joven proletariado sudamericano, destinado a dirigir a las masas oprimidas. La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: por los Estados Unidos Soviéticos de Sud y Centro América[31].

Por otra parte, las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo –si alguna vez la tuvieron– y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución.

En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales –instrumentos de dominación–, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta.

El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá; a través de lucha armada [insurreccional de masas y social], en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una Revolución Socialista. Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica[32].

Karl Marx se equivocó con su iconoclasia sectaria, pero también los bolivarianos con sus hagiografías e idolatría oportunista. Simón Bolívar, pese a sus errores, mitos y sed autoritaria o bonapartista, temprana o tardía –que es necesario precisar y periodizar–, en especial en sus últimos días, de todos modos, fue uno de los máximos y más grandes líderes político-militares e ideólogos de la Primera Independencia e integración continental de repúblicas liberadas. Eso es lo perdurable, más allá de lo execrable.

Simón Bolívar, a diferencia del localismo liberal de las oligarquías y las republiquetas estrechas basadas en la legalidad (¿Santander?), pensó en una confederación continental de repúblicas burguesas, con una democracia aristocrática en igualdad de condiciones y trato con el resto del mundo y el centro de Europa y América del Norte, nada más. Algo que, para su tiempo, constituyó un pensamiento avanzado de ilustración, que amerita un reconocimiento. Un sueño liberal que, a la postre, no se cumplió por la tendencia del capitalismo a la balcanización de los estados nacionales y los mercados. Ni el nacionalismo burgués e integración económica de un Unasur, Celac, Mercosur, Alba, deja de ser dependiente a los dictámenes de las potencias imperialistas del Norte.

Por esta razón, la ideas de la Patria Grande de Bolívar, irrealizable en su época, son también imposibles hoy con el capitalismo realmente existente. El bolivarianismo y su programa no es la ideología estandarte de las luchas de los trabajadores y los sectores populares de hoy (tiene una carencia absoluta ecológica, por ejemplo), aunque sí sea un acerbo y patrimonio cultural del pensamiento latinoamericano y universal. La revolución permanente, sin embargo, rescatará las ideas democráticas de la “Patria Grande” de Bolívar, la “Gran Colombia” de Miranda, la “Unidad Latinoamericana”, “Nuestra América”, el sueño de “una sola nación en el Mundo Nuevo”[33] de Bolívar, “Integración de los Pueblos”, “Independencia americana”, “Segunda Independencia” de Marti, ya no bajo la concepción y férula de una confederación burguesa, el humanismo liberal, el cosmopolitismo republicano y la filantropía diplomática –la farsa de la UE y la ONU, por ejemplo– sino una confederación proletaria de repúblicas socialistas del continente latinoamericano y de todo el mundo semicolonial, que contagien recíprocamente la revolución en los países imperialistas del Norte, por la extinción de los reaccionarios estados nacionales capitalistas y el imperialismo.

Para conquistar la independencia y la emancipación, se precisa de una revolución socialista contra los amos extranjeros y los amos criollos, liderada por la clase trabajadora y una nueva internacional de partidos y movimientos (a un centenario de la III Internacional Comunista), a nivel nacional, regional, intercontinental y mundial. Para ser libres, los pueblos oprimidos y trabajadores tenemos que derrocar y expropiar a las burguesías nacionales de nuestros países semicoloniales, serviles al Imperialismo de Estados Unidos de América y la Unión Europea (UE), Israel, Japón, Corea del Sur en Asia, Canadá y Australia. Entre otras potencias imperialistas emergentes con todos sus organismos y mecanismos de dominación neocolonial y un puñado de transnacionales (ETN), baluartes de las cadenas del sistema capitalista imperialista mundial: la OTAN y las bases militares yanquis, la CIA y el FBI, el FMI y el Banco Mundial, la OMC, la OCDE y el G8, la OEA y órganos y comisiones dependientes de la ONU.

Gabriel Massa, militante del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado – Argentina (PSTU-A), el partido de los obreros, Sebastián Romero y Daniel Ruiz, lo mismo César Loaiza Valdés del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia (PST-C), reivindican la Logia Lautaro como dirección continental de la Primera Independencia, de la que fue miembro Simón Bolívar, en consecuencia, llaman a una dirección para la Segunda:

Hasta el día de hoy las burguesías del continente siguen sometiendo a los países latinoamericanos al dominio imperialista…Queda a la clase obrera, acaudillando a los sectores populares, la tarea de la Segunda Independencia, unida a la de terminar con toda forma de explotación y opresión capitalista…El modelo de dirección continental político-militar conspirativa y centralizada de la Logia Lautaro mantiene una extraordinaria actualidad…Desde nuestra perspectiva eso significa construir hoy una internacional obrera revolucionaria con partidos insertados en todos los países del continente…Esa nueva Logia Lautaro, obrera y revolucionaria, necesitará dotarse de un programa acorde al siglo XXI, en el que se combinan las tareas democráticas con las socialistas[34].

Si bien la mayoría de esas Juntas no estaban inspiradas en propósitos de independencia de la metrópoli, los acontecimientos fueron llevándolas por esa senda, lo que estuvo estimulado decisivamente por la voluntad de patriotas como José de San Martin, máximo libertador de América, Bernando O’Higgin, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Santiago Mariño, Andrés Bello, el cura Miguel Hidalgo y otro mucho otros, quiene fundaron en Cádiz “la ciudad más liberal de Europa”, en 1811 la Logia “Lautaro” (en honor al caudillo indígena chileno, quien dirigió un rebelión contra los españoles, en 1553).

Hasta el día de hoy, las burguesías del Continente siguen sometiendo a los países latinoamericanos al dominio imperialista. Los hechos demuestran que incluso detrás de los discursos independentistas de Chávez, Morales, Correa, y otros miembros del ALBA, se oculta la subordinación de las burguesías “nacionales” a las multinacionales imperialistas y que lo que presentan como “socialismo” no es otra cosa que medidas progresistas, incluso tibias, en el marco de dominación burguesa e imperialista…Queda a la clase obrera, acaudillando a los demás sectores populares, la tarea de producir una revolución permanente que, completando las tareas pendientes de la revolución burguesa, conquiste la segunda independencia, desmantele los latifundios, amplíe las libertades democráticas para el pueblo, y simultáneamente vaya socializando las fuentes de materias primas y los medios de producción, de distribución y de cambio, en colaboración con la clase obrera de otros países que persiga idénticas propósitos revolucionarios[35].

La Segunda y Definitiva Independencia, de los trabajadores y los pueblos oprimidos de América Latina y las semicolonias africanas, asiáticas y noreuropeas, lograda por la revolución socialista internacional, se hará en contra de criollos nacionales y el yugo extranjero, los tiranos de nuestro tiempo, por el socialismo continental y mundial. En el frente antiimperialista, más allá de la unidad de acción antiimperialista puntual (contra golpes de estado, medidas de soberanía y nacionalizaciones, contra la ocupación, etc.), todos los sectores de las burguesías nacionales, inclusive los nacionalistas (Chávez, Evo, Correa, ayer Perón, Lázaro Cárdenas, etc.), son enemigos estratégicos y tácticos, de la revolución socialista latinoamericana y mundial. Esto no exime que, de las filas de la clase dominante y en épocas de crisis, surjan individuos agrupados de la clase media y alta que rompan con su clase, y se liguen a la clase obrera y sus partidos revolucionarios, enarbolando las banderas del socialismo y no ya de un capitalismo caduco en una aguda crisis civilizatoria. Aun asi, los soldados y mandos político-militares de la segunda independencia, deberán salir en su mayoría de las filas de la clase obrera y los sectores populares. La liberación social será obra de los propios trabajadores y oprimidos.

Simón Bolívar como ideólogo revolucionario, escribió textos notables tales como Carta de Jamaica (1815), Discurso de Angostura (1819), Juramento de Roma (1805) –que muestra su compromiso revolucionario temprano, desde los 22 años, diferente a lo que dice Marx–, Cartas políticas. Bolívar, sin duda, fue un hombre comprometido en la lucha contra el colonialismo español, por la liberación pragmática y liberal de los esclavos (influido por la Conspiración de Gual y España), fue antiesclavista –cosa que no hicieron los grandes próceres de la independencia estadounidense ni francesa ni las revoluciones burguesas clásicas con sus colonias–, exaltando la resistencia indígena y por una democracia aristocrática y constitución acorde al estado de los países. Aunque Bolívar también tiene escritos y actuaciones conservadoras, reaccionarias y bonapartistas, sobre todo del último periodo, cuando mermó la gesta independentista y la consolidación y tragedia republicana, las citas, opiniones, enunciados y discursos y acciones hay que contextualizarlos.

Nuestro maestro Marx cometió la mezquindad de hacer referencia a sus escritos, en especial el de Kingstong, Jamaica, como una exaltación propia y justificación de huida de Bolívar por ocho meses, cuando esto no es el contenido esencial. Si bien un personaje histórico no es, en esencia, lo que dice de sí ni siquiera lo que piensa, sino como actúa y vive y cómo ciertas ideas le guían realmente, el acervo discursivo no deja de ser importante para develar los intereses de clase y su altura según el momento histórico. Bolívar era un hombre ilustrado, debido a su maestro Simón Rodríguez, Andrés Bello,  Uztáriz, y otros, bebió de la ideología revolucionaria de la clase avanzada de su tiempo, la burguesía europea y norteamericana, no siendo un mero calco, sino adaptándola, enriqueciéndola y traduciéndola a las particularidades de la revolución continental latinoamericana y su vanguardia revolucionaria criolla.

Que Bolívar haya sido un criollo de la clase dominante, un caraqueño mantuano, no le quita méritos en su rol progresivo, de conjunto, en la independencia latinoamericana, más allá de sus torpezas, límites de clase y errores, algunos graves y la naturalidad clasista en la defensa de sus intereses de clase (no puede exigirsele a un oligarca que deje serlo y traspase sus intereses históricos). De hecho, era la única clase habilitada para adquirir, en términos generales, un rol de liderazgo de las masas populares, pues iba a instaurar repúblicas burguesas muy defectuosas y tardías, no sometidas al yugo español imperante por trescientos años, consolidar los mercados para el desarrollo ulterior del capitalismo industrial dependiente (la primera fue la fase mercantil colonial en convivencia con relaciones precapitalistas), atentando efectivamente con los intereses materiales de los indígenas, campesinos y artesanos, incumpliendo muchos acuerdos y conseciones menores. Por algo dijo Bolívar al Congreso de Colombia (20/1/1830): “¡Conciudadanos! Me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás[36], aunque tres décadas después, tardía, de todos modos, producto de la revolución, fuese abolida oficialmente la esclavitud (1851 en Colombia y Ecuador, 1854 en Venezuela) con indemnización, entre otros medidas sociales y políticas recortadas.

Tiempo después, la burguesía y la oligarquía criolla sería abiertamente contrarrevolucionaria y por ello, hasta nuestros días, esta incapacitada de dirigir una revolución, rol que debe cumplir el proletariado y su vanguardia política arrastrando al conjunto de los sectores populares aliados. Reconocer el rol de un Bolívar, hijo de cuna rica, no exime resaltar y reconocer los procesos revolucionarios más avanzados, como el haitiano, la “historia de los de abajo”, en el rol protagónico y plebeyo de la masa de esclavos negros y sus líderes ilustrados negros y jacobinos negros (véase el libro del trotskysta C.L.R. James, 1938), como Toussaint Louverture y Pétion, que jugaron un rol importante.

Para conseguir la segunda y definitiva independencia del imperialismo mundial, por medio de una revolución obrera y socialista, los marxistas revolucionarios y trabajadores de nuestro tiempo deben estudiar los procesos de resistencia y las primeras independencias anticoloniales de todos los continentes, al igual que las revoluciones (burguesas y obreras) en el mundo central y periférico, la principal, el Octubre rojo del 17. Reivindicando la clase obrera, para sí, a figuras de los explotados y dominantes, que cumplieron un rol revolucionario, sabiendo reconocer sus límites históricos y condicionamientos: Fransisco de Miranda, Tupac Amarú y Simón Bolívar, José Antonio Galán y Policarpa Salavarrieta, Manuela Sáenz y Manuela Beltrán, Mariano Moreno y Lautaro, Antonio Nariño y Benkos Biohó, Túpac Katari y Juana Azurduy, Bartolina Sisa y Manuel Rodríguez, José Artigas, etc., etc.

Para finalizar, podemos sostener, con la lejanía de 200 años pasados y con un poco mas de sensatez científica: Bolívar fue un anticolonialista español y proindependentista latinoamericano, pero no un antiimperialista –no podía serlo–.  No fue, como tal, un antiyanqui, sino tan solo escéptico del sistema federal perfecto y la democracia perfecta norteamericana, su certera expansión comercial y diplomacia ambigua (habría que precisar mejor). Además de ello, la contraprestación de la deuda externa con Inglaterra, que ayudo a la liberación y la admiración de las repúblicas europeas y Francia, no exime que Bolívar quisiera repúblicas y una confederación burguesa fuerte en América Latina, en su intercambio con el resto del mundo y alianza y cierto tutelaje con el Imperio Británico[37].

Simón Bolívar fue un líder indiscutible de la revolución anticolonial y la democracia burguesa, más allá del mito, efectivamente fue un libertador, en minúsculas, en esta gran obra colectiva de masas de la liberación de media América, luego vuelto un dictador impopular. De ahí a un genuino bonapartismo temprano, continuado y comparación con Souloque, en relación con la crítica de Marx, o al menos un autoritarismo y despotismo cívico político-militar, es cuestión de debate y hay mucho trecho por caminar y cortar, para otra ocasión.

El “nuevo” Bolívar y el resto de la vanguardia colectiva libertadora (o Estado Mayor Continental y Nacional, politico-militar) de la segunda y definitiva independencia, obrera y socialista, sus herederos vivos, deberán aprender de la historia para evitar caer en los errores y defectos del primer personaje y el proceso revolucionario primigenio, señalados en parte por Marx y otros de sus herederos vivos, para llevar a buen puerto el sueño libertario, ahora vuelto socialista.

 

Notas

 

[1] Escúchese la canción antiimperialista Latinoamérica (2010) –en plena primera conmemoración bicentenaria– del grupo fusión Calle 13 y el puertorriqueño Mc Rene Pérez (Residente), en colaboración con la negra folclórica colombiana, Totó La Monposina, la peruana Susana Blanca y la brasilera María Rita: https://www.youtube.com/watch?v=DkFJE8ZdeG8

[2] Escuela Nacional Sindical. (2019). ¡Por una segunda independencia!, consigna de la conmemoración del Bicentenario que este sábado realizarán las centrales sindicales. Disponible en AIL-ENS: http://ail.ens.org.co/noticias/por-una-segunda-independencia-consigna-de-la-conmemoracion-del-bicentenario-que-este-sabado-realizaran-las-centrales-sindicales/

CUT Colombia. (2019).  Por la Segunda Independencia: conmemoramos el Bicentenario (Actualidad CUT # 89). Disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?time_continue=743&v=Kyld0taWGEE&feature=emb_title

[3] Bolívar, S. (2009). Discurso de Angostura. En: Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Págs. 120-121. Disponible en IphiPortal brasileño de Filosofía: http://www.iphi.org.br/sites/filosofia_brasil/Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Doctrina_del_libertador.pdf

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190904112042/Doctrina_del_Libertador_Simon_Bolivar.pdf

[4] Lenin, V. (1894/1999). Quienes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas. Disponible en From Marx to Mao: http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Lenin(SP)/FP94s.html

[5] Marx, K. (1858/2010). MARX TO ENGELS In Manchester [London,] 1 February 1858. En: Marx & Engels Collected Works – Letters 1856-59 [Volume 40]. Págs. 258-261. Disponible en: http://www.hekmatist.com/Marx%20Engles/Marx%20&%20Engels%20Collected%20Works%20Volume%2040_%20Ka%20-%20Karl%20Marx.pdf

[6] Para la elaboración de su biografía, Marx consultó principalmente tres fuentes del Museo Británico de Londres: Memoirs of Simon Bolivar and of his principal generals (1831), Narrative of the Expedition to the Rivers Orinoco and Apure in South America (1819), Memoirs of General Miller, in the service of the Republic of Peru (1829).

[7] Marx, K. (1858/1999). Bolívar y Ponte. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/58-boliv.htm

[8] Algunas enunciados de Marx que han sido catalogados de eurocéntricas, o al menos prejuicios filo-europeos y anglo, por diversos factores, entre ellos, por sobrevalorar el apoyo militar extranjero y minimizar la lucha patriótica y resistencia, son las siguientes:

En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura…Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo español, induciendo así a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel país, tras lo cual Bolívar debía volverse súbitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogotá…Como aquí todo estaba preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja”.

“El súbito retiro de su legión extranjera, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, brindó a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos”.

Pero, como la mayoría de sus compatriotas [venezolanos criollos], era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transformó en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse”.

“Luego de dividir su pequeño ejército en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto más avanzaban, tantos más refuerzos recibían; los crueles excesos de los españoles hacían las veces, en todas partes, de reclutadores para el ejército independentista. La capacidad de resistencia de los españoles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ejército se componían de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobardía de generales tales como Tízcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas.  De tal suerte ocurrió que Santiago Mariño, un joven sin formación, logró expulsar de las provincias de Cumaná y Barcelona a los españoles, al mismo tiempo que Bolívar ganaba terreno en las provincias occidentales. La única resistencia seria la opusieron los españoles a la columna de Ribas”.

“Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bolívar debía hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles (…) Si Bolívar hubiese avanzado con resolución, sus solas tropas europeas habrían bastado para aniquilar a los españoles. Pero prefirió prolongar la guerra cinco años más”.

En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germán Roscio, consternado por la estrella declinante de la revolución sudamericana, hizo su entrada en escena, logró el valimiento de Bolívar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola mención demostró ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ejército de aproxi madamente 14.000 hombres, con lo cual Bolívar pudo pasar nuevamente a la ofensiva“.

[9] Marx, K. (1960/1977). El señor Vogt [Herr Vogt]. Trad. Moner, G. México D.F.: Juan Pablos Editor. Pág. 477. Disponible en Biblioteca Maoístahttps://pensaryhacer.files.wordpress.com/2015/01/el-sec3b1or-vogt.pdf

Otra mención comparativa e iconoclasta que Marx hace de Bolívar en El señor Vogt, en relación con el nacionalista Kossuth y el espía Banya, es la siguiente alusión: “Muy poco después de ser firmada la paz en París -1856- me enteré por los diarios ingleses que un tal Mehemet Bey, coronel al servicio de Turquía, anteriormente Cristiano conocido con el nombre de Juan Banya, había ido en compañía de un crecido número de fugitivos polacos de Constantinopla a Circasia, donde actualmente figuraba como jefe del Estado Mayor de Sefer Pashá y en cierto como el “Simón Bolívar” de los circasianos. En la London Free Press, de la que numerosos ejemplares son enviados a Constantinopla, aludí al pasado del “libertador” (Cap. X. Patronos y co-bandidos, nota 2, págs. 307-308).

[10] Marx, K. (1858/2010). MARX TO ENGELS In Manchester [London,] 14 February 1858. En: Marx & Engels Collected Works – Letters 1856-59 [Volume 40]. Págs. 265-267. Disponible en Worker-communist Party Hekmatist Iran: http://www.hekmatist.com/Marx%20Engles/Marx%20&%20Engels%20Collected%20Works%20Volume%2040_%20Ka%20-%20Karl%20Marx.pdf

[11] Indalecio Liévano Aguirre, historiador colombiano, expresidente encargado, político burgués lopista del Partido Liberal, también tiene un libro titulado Congreso de Panamá: Bolivarismo y monroísmo (1968). A diferencia del conservador José Vasconcelos y sus figuras literarias mexicanas de Lucas Alamán vs Benito Juárez, Liévano reinterpreta la política diplomática hegemonista y luego imperialista de los Estados Unidos de América, lo mismo Inglaterra y Europa, respecto a las jóvenes repúblicas latinoamericanas independizadas y la política bolivariana de integración continental y soberanía. Toda esta revisión histórica la sitúa a partir del Congreso de Panamá de 1826, como mito fundacional de ese conflicto y su contraste con la Primera Conferencia Internacional Americana de Santiago de Chile de 1890, luego las Conferencias Panamericanas y la OEA.  Un debate historiográfico es si la “Doctrina Monroe” era progresiva y/o reaccionaria a inicios del siglo XX, pues algunas versiones (marxistas y no marxistas) sostienen que era una alianza americana (norte-sur) contra la Santa Alianza y la reacción europea, en su ánimo de reconquistar y monarquizar al Nuevo Mundo y América. Pero que, a la postre, cuando USA se convierte en un país imperialista, a finales del siglo, se vuelve una ideología expansionista, injerencista, colonialista e imperialista en todos los órdenes.

[12] Ponce, A. (1936). Comentarios Marginales. En: Revista Dialéctica (Año I, Núm. I, marzo 1936, Buenos Aires). Págs. 35-37. Disponible en el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI): http://americalee.cedinci.org/wp-content/uploads/2017/08/Dial%C3%A9ctica_n1.pdf

[13] Draper, H. (1970). Karl Marx and Simon Bolívar: A Note on Authoritarian Leadership in a National-Liberation Movement. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/archive/draper/1968/winter/bolivar.htm

[14] Rath, C. (2010). Marx sobre Bolívar: Un texto implacable y vigente. En: Revista En Defensa del Marxismo (Año XVIII, Núm. 39, agosto-septiembre). Págs. 87, 78, 82, 84, 89. Disponible en PO: https://revistaedm.com/uploads/edm/pdf/8.pdf

[15] Gaido, D; Alessio, C. (2016). José María Aricó y el grupo Pasado y Presente: “Una rara mezcla de guevaristas togliattianos”. En: Revista En Defensa del Marxismo (# 44). Disponible en PO: https://revistaedm.com/uploads/edm/pdf/12.pdf

[16] Machado, G. (2012). Simón Bolívar, o grande mito latino americano. Disponible en Diário Libertade – Portal anticapitalista da Galiza: https://www.diarioliberdade.org/opiniom/opiniom-propia/26591-sim%c3%b3n-bol%c3%advar,-o-grande-mito-latino-americano.html?fbclid=IwAR0cZ8zB_-aQzOkDvDawOQbdG0h8VD4xdbavzqf8aRyn_84jics7q3l9nkY

[17] Los socialistas de la tendencia altamirista del CRCI-PO –en su mayoría absoluta, incluida el nuevo Partido Obrero Tendencia del propio Jorge Altamira–, la tendencia morenista –una minoría actual, por cierto; pues, al parecer, ni Nahuel Moreno ni la mayoría de la LIT, UIT, entre otras, como una de las pocas excepciones del trotskysmo, no apoyaron la opinión de Marx pero tampoco la de los bolivarianos, tales como los posadistas y grantistas chavistas–, la tendencia espartaquista de la IBT e ICL, la tendencia del WSWS-CICI, los gramscianos de la FT-PTS, la tendencia grantista IMT, comparten con matices la “visión general” de Marx sobre Bolívar.

Sin embargo, hace falta una pesquisa más detallada y documentada sobre las distintas visiones y matices (en contra, a favor, intermedios) del movimiento trotskysta del siglo XX y el siglo XXI sobre Simón Bolívar (por ejemplo, las visiones opuestas de los cliffistas, como Andy Brown, The real Simon Bolivar, 2006, versus, la LPR-COFI, 1987, otros como el antidefensista estadounidense, Hal Draper).

Más allá de Bolívar, las diferencias teóricas y programáticas en el marxismo revolucionario están en el significado de la “primera independencia” y el escepticismo sobre los resultados de este proceso, al igual que la relación entre la “cuestión nacional”, las tareas antiimperialistas y la revolución socialista hoy. Sobre lo primero, véase Apuntes sobre el carácter de las independencias americanas (Ronald León Nuñez, 14/12/2019): https://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/2019/12/15/apuntes-sobre-el-caracter-de-las-independencias-americanas/?fbclid=IwAR3-mYbLMy7gDQMwhAvB–oUKsxkJ71czO79NQ0Z8sxoMAmCka4ZG5wT-p4

[18] Algunas ideas salinistas oportunistas y antimarxistas de Gilberto Vieira sobre el frente amplio anticolonial y alianza de clases enemigas, el proto-feudalismo en la América colonial y la alianza antiimperialista con la visión progresista sobre Bolívar de sectores burgueses contra la reacción fascista y derechista, presente en sus “estelas,” son las siguientes:

“El movimiento autonomista no se produjo sino en el momento en que coincidieron, en el mismo interés por la independencia, todas las clases sociales de la época y cuando se presentó una situación internacional favorable…el frente único de todas las clases contra la opresión colonial desapareció al romperse el último eslabón de la cadena española”.

“Los países que pensaba unificar en un Estado -que solo pudo plasmarse, en fin, de cuentas, en la transitoria unión de Colombia, Venezuela y Ecuador-, estaban separados por la geografía y aislados por la falta de intercambio comercial. Faltaban las más elementales vías de comunicación entre zonas inmensas y en la economía imperaban los miserablemente autárquicos sistemas feudales y esclavistas”.

“El momento actual, de lucha a muerte contra la barbarie fascista, y de preparación para los problemas de la postguerra, no es el más adecuado para adentrarnos en polémicas históricas. Por encima de todo, Bolívar es hoy día para nosotros el símbolo de la independencia, el padre de la patria, el adalid de la libertad…Para los pueblos jóvenes de América Latina que tienen que completar todavía la tarea inconclusa de sus próceres, conquistando la completa liberación nacional, y que se enfrentan en este momento a la insidiosa propaganda de la “hispanidad” nazi, la memoria de Bolívar es sagrada  […] Los reaccionarios de Caracas apuntan aparentemente contra los profesores rusos, pero disparan en realidad contra el frente anti-nazi y contra los verdaderos demócratas venezolanos”.

[19] Valdivieso, A. (2013). Elemento de identidad de los comunistas (I y II): vigencia del pensamiento bolivariano. Disponible en Semanario Voz: https://semanariovoz.com/elemento-de-identidad-de-los-comunistas-i-vigencia-del-pensamiento-bolivariano/

https://semanariovoz.com/elemento-de-identidad-de-los-comunistas-ii-vigencia-del-pensamiento-bolivariano/

[20] Vieira, G. (1942/1980). SOBRE LA ESTELA DEL LIBERTADOR: El criterio marxista acerca de Bolívar. Págs. 4, 11-12. Disponible en Scribd: https://www.scribd.com/doc/279894449/Sobre-La-Estela-Del-Libertador-El-Criterio-Marxista-Acerca-de-Bolivar

[21] 2 Orillas. (2019). Márquez vs Timochenko: revelaciones de una pelea a muerte. Disponible en: https://www.las2orillas.co/marquez-vs-timochenko-revelaciones-de-una-pelea-muerte/

[22] Escuche la canción en el siguiente enlace: https://www.resistencia-colombia.org/cultura/musica/1799-lucas-iguaran-su-obra-para-descargar

Sobre la reapropiación fariana de Simón Bolívar, véase: Giohanny Olave, El Bolívar de las Farc. Usos de la memoria bolivariana en el discurso guerrillero. En: Discurso y Política en Colombia: problemáticas actuales, 2016. Disponible en: https://www.academia.edu/29781580/El_Boli_var_de_las_FARC._Usos_de_la_memoria_bolivariana_en_el_discurso_guerrillero._Cap.7._Discurso_y_Poli_tica_en_Colombia.pdf

[23] https://www.youtube.com/watch?v=AvOp4QayrmY

[24] Shulgovski, A. (1983). El proyecto político del Libertador. En: Ensayos políticos acerca de Simón Bolívar. Caracas: Ediciones Anfictiónicas, Centro de Investigaciones Sociales (CEIS-PCC). 2000. Págs. 23, 78, 74.

Otros historiadores “comunistas” europeos y latinoamericanos de tradición stalinista reformista que analizaron la figura contradictoria de Bolívar y temas como su legado anticolonial e integracionista e impacto, su formación ilustrada y tradición filosófica, su mentado bonapartismo y constitucionalismo, su relación con los indígenas, los esclavos y los sectores populares y otras fracciones criollas, su programa de clase y proyecto político, al igual que su actitud ante España, Inglaterra y Estados Unidos, fueron: Max Zeuske, Manfred Kossok, Adalbert Dessau, Michael P. Zeuske, Sonia Weingart, Ursula Thiemer-Sachse y José A. Benítez. Estos tuvieron algunos aciertos marxistas analíticos y desaciertos oportunistas, respecto a su adaptación al nacionalismo burgués, el frente popular o amplio de clases opuestas aliadas en procesos revolucionarios y la retórica antineoliberal, propia de un anacronismo y bastante lejana a la ciencia y objetividad del paradigma materialista histórico.

En el ámbito venezonalo, los intelectuales “marxistas” Vladimir Acosta e Inés Quintero que defienden la boliburguesía y el nacionalismo chavista, lanzaron en 2007 dos ensayos en el libro El Bolívar de Marx (Editorial Alfa). En el programa 197 (2017) de la televisión pública Escuela de Cuadros, promovida por el partido burgués PSUV y el gobierno,  Acosta expresa la posición común de la visión a favor de Bolívar: https://www.youtube.com/watch?v=irpmQ5XtNlg

[25] El fragmento está citado en el texto de Néstor Kohan, página 57, disponible en la revista del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (Panamá): https://www.redalyc.org/pdf/5350/535055526005.pdf

El autor argentino, un gran estudioso de la vida y obra completa de Ernesto Guevara, sugiere subrepticiamente y de pasada (más que una denuncia clara) que un alguien o más bien la burocracia cubana castrista (que él, como buen fidelista-guevarista, apoya críticamente desde una posición centrista y que los trotskystas, como fieles seguidores del Che, tachamos de traidora y responsable directa de la restauración capitalista) censuró en ediciones posteriores (luego replicadas por editoriales latinoamericanas) el fragmento del artículo crítico del Che sobre las raíces ideológicas de la revolución cubana y el affaire de Simón Bolívar: “Sin embargo, en algunas ediciones posteriores este párrafo donde el Che Guevara pone distancia crítica frente al injustificado ataque de Marx sobre Bolívar fue inexplicable y sorprendentemente –¿por un error?– suprimido” (ibidem, nota pie de página 26, pág. 64).

De hecho, no pudimos encontrar en la web la referencia original del gran revolucionario latinoamericano, de manera que el investigador perspicaz, Néstor Kohan, tiene profunda razón, pero hay que avanzar en los materiales bibliográficos que apoyen esta hipótesis o las causas de esta censura y por cuáles actores. En el Archivo Chile – Centro de Estudios “Miguel Enríquez” (CEME) y en las Obras Escogidas de la edición digital chilena de Resma 2004, aparece suprimido-censurado y en el otro aparece en el índice, pero no en el contenido: https://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_del_Che/escritosdelche0024.PDF y https://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_del_Che/escritosdelche0088.pdf

[26] Algunos historiadores e intelectuales que criticaron a Bolívar son: el nariñense José Rafael Sañudo (Estudios sobre la vida de Bolívar, 1925), Pablo Victoria (El terror bolivariano, 2019), Manuel Caballero (Por qué no soy bolivariano, 2006), etc., etc. Recientemente, salió a la luz los libros Bolívar, Libertador de América (Marie Arana, 2019) y la republicación de Bolívar y la revolución (Germán Arciniegas, 1984).

[27] Citado en Marx’s Bolivar Meets Moreno’s Bolivar (en español, traducido por ellos: El Bolívar de Marx con el Bolívar de Moreno), escrito en 1987 en el diario Proletarian Revolution de League for the Revolutionary Party, un partido cliffista estadounidense y la COFI (Communist Organization for the Fourth International): https://www.marxists.org/history/etol/newspape/socialistvoice/bolivarPR29.html

En nuestro libro Balance crítico de 60 años de lucha guerrillera en América Latina y Colombia (2018), escribimos en la nota 19 del subcapítulo Ideología bolivariana fariana (Capítulo 3, IV):

En Colombia hay otras posturas políticas revisionistas, revisionismo de derecha y de izquierda, en cuanto desviaciones teóricas con intereses de clase y consecuencias prácticas, además del guerrillerismo fariano y del PCC, tales como:

“El marxismo hizo una crítica errónea de nuestro Libertador, al llamarle colaborador inglés, dictador bonapartista, cobarde, caudillo de la revolución burguesa anticolonial; por el contrario, Bolívar fue antiimperialista, reformador avanzado, amigos de los esclavos y pobres” etc, etc, pregonan actualmente, de algún u otro modo el ecléctico Néstor Kohan & Cia, Anatoli Shugovski, chavistas, farianos y pceistas colombianos vieiristas, hagiorafos populistas de Bolívar, sin asumir una postura marxista de nuestros Padres de la Independencia Latinoamericana y Norteamericana, como sí lo asumió la corriente del Morenismo, que no es sectaria frente al Libertador Bolívar (no en vano impulsó la Brigada Latinoamericana Simón Bolívar), San Martín, O Higgins, George Washintong, etc” (Págs. 247-248). Disponible en Blog Socialist XXI:  https://blogsocialist21.files.wordpress.com/2018/01/libro-balance-critico-60-ac3b1os-lucha-guerrillera-america-latina-y-colombia.pdf

[28] Iturbe, A. (2018). Debate: ¿Cómo lograr la segunda independencia latinoamericana? Disponible en LIT-CI: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/debate-lograr-la-segunda-independencia-latinoamericana/

[29] Citado en Mahecha, E. (2019). Nahuel Moreno sobre la Segunda Independencia contra el imperialismo mundial. Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/04/15/nahuel-moreno-sobre-la-segunda-independencia-contra-el-imperialismo-mundial/

Otra alusión indirecta de Moreno sobre Bolívar basado en el método de Marx y Engels de elogio crítico de las figuras de la revoluciones burguesas clásicas y la modernidad (Galileo, Abraham Lincoln, etc), está contenido en Las perspectivas y la política revolucionaria después del triunfo de la Revolución Nicaragüense (1979, cap. 6):

“Pero el FLSN es un fenómeno mucho más complejo que el actual gobierno. Se trata de extraordinarios héroes de la lucha de clases y de la revolución latinoamericana. Esto lo vamos a decir a voz en cuello, aunque se asuste toda nuestra Internacional. Lo vamos a reivindicar usando las palabras que usó Trotsky refiriéndose a Víctor Raúl Haya de la Torre: “Un buen demócrata es mejor que un mal socialista.

Por principio, vamos a ser los más grandes defensores de su extraordinario papel y de su valentía. Vamos a aplicar el mismo criterio de Marx cuando dijo, refiriéndose a las grandes figuras de la revolución democraticoburguesa en Europa, sobre todo la francesa: “Eran cualquier cosa, menos burgueses limitados”. Y si viviera ahora diría lo mismo de Borge y Fonseca Amador: “Son cualquier cosa, menos pequeñoburgueses limitados”. Nos pondremos de pie ante ellos; los pondremos como ejemplo ante todos los luchadores democráticos y antiimperialistas de América latina; nos referiremos a ellos sistemáticamente como a los que dieron la vida por esa lucha.

Pero esto no quiere decir que ignoremos su política. El problema es encontrar la combinación de esa reivindicación ya histórica y de su papel en la situación actual y futura. Diremos, por ejemplo, que están bajando de su pedestal. Contra los sectarios diremos que ellos son los más grandes luchadores democráticos de los últimos tiempos en América latina, combinándolo con la denuncia de que ahora están apoyando a un gobierno burgués. Diremos que ellos son los que se jugaban la vida para sacar a Somoza. Pero los reivindicaremos como Fonseca Amador hizo con Sandino, diciéndoles que vamos a seguir más allá, invitándolos permanentemente a seguir adelante.

No puede ser de otra manera; ellos ya son parte de la historia; negarlos es negarla. Las calles de la futura Nicaragua socialista van a llevar, puestos por nosotros, los nombres de Fonseca Amador, Borge y muchos otros. Los vamos a considerar al mismo nivel que a Bolívar”. Disponible en Marxist Internet Archivehttps://www.marxists.org/espanol/moreno/obras/19_nm.htm

[30] Sobre una reivindicación trotskista y crítica del Che Guevara, nuestro Che, véase el texto de Nahuel Moreno: Guevara, héroe y mártir de la revolución permanente (1967): http://www.nahuelmoreno.org/escritos/guevara-heroe-y-martir-1967.pdf. También las investigaciones historiográficas recientes y correcciones hechas por Gary Tennant, Daniel Gaido, Constanza Valera, Rafael Acosta de Arriba, Christian Rath, entre otros.

[31] León Trotsky (1940). Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial. Disponible en Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones León Trotsky – CEIPhttp://www.ceip.org.ar/Manifiesto-de-la-Cuarta-Internacional-sobre-la-guerra-imperialista-y-la-revolucion-proletaria-mundial

El propio Néstor Kohan, acierta al hacer un paralelo entre Trotsky y Guevara, aunque use el adjetivo “bolivariano” y no se refiera al texto internacionalista panamericano del bolchevique “Si Norteamérica se hiciera comunista” (1934): “En términos generales, la idea de León Trotsky para el futuro de Nuestra América no era muy distinta de esta lectura bolivariana del Che Guevara, donde la clave de la liberación reposaría en la unidad continental y en la revolución socialista, aunque Trotsky lo planteara en un estilo literario y con términos no siempre habituales en la cultura política de América Latina. Por los Estados Unidos Soviéticos de Sud y Centro América” (nota 13, pág. 20, En: Simón Bolívar y la manzana prohibida de la Revolución Latinoamericana, 2012, Ed. Trinchera).

A lo anterior, Kohan reivindica, aunque con sesgo latinoamericanista y guevarista, la revolución permanente de Trotsky y el propio Mariategui:

En Nuestra América, liberarnos entonces de la dominación colonial, neocolonial e imperialista presupone al mismo tiempo construir la Patria Grande. No habrá liberación nacional sin emancipación social y jamás lograremos reorganizar la nueva sociedad sobre bases no capitalistas ni mercantiles si al mismo tiempo no logramos construir ese proyecto inacabado de Patria Grande, rompiendo con toda sumisión y dependencia. No hay ni puede haber dos “etapas” separadas (como le gustaba repetir al señor Stalin) ni dos revoluciones diferentes: el proceso de la revolución latinoamericana es y deberá ser al mismo tiempo socialista de liberación nacional, es decir, de liberación continental. La dominación de clase y la cuestión nacional no conforman procesos escindidos en tiempo y espacio sino hilos de un mismo tejido social que se conformó de esa forma -subordinada al sistema capitalista mundial a través de sus socios locales, las burguesías lúmpenes y dependientes desde nuestros inicios históricos.

Por eso Mariátegui -el primer marxista de Nuestra América- pudo escribir un siglo después de Bolívar que: La misma palabra Revolución, en esta América de pequeñas revoluciones, se presta bastante al equívoco. Tenemos que reivindicarla rigurosa e intransigentemente. Tenemos que restituirle su sentido estricto y cabal. La revolución latinoamericana, será nada más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Sera simple y puramente, la revolución socialista. A esta palabra, agregad, según los casos, los todos adjetivos que queraís: “antiimperialista”, “agrarista”, “nacionalista-revolucionaria”. El socialismo los supone, los antecede, los abarca a todos” (Ibíd., 19).

[32] Guevara, E. (1967/2013). “CREAR DOS, TRES … MUCHOS VIETNAM”. Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/guevara/04_67.htm

[33]Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo Gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones adversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo”. Bolívar, S. (1815/2009). Carta de Jamaica. En: Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Págs. 66-86. Disponible en IphiPortal brasileño de Filosofía: http://www.iphi.org.br/sites/filosofia_brasil/Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Doctrina_del_libertador.pdf

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190904112042/Doctrina_del_Libertador_Simon_Bolivar.pdf

[34] Massa, G. (2010). La dirección revolucionaria: Construir la Logia Lautaro del siglo XXI. En: Correo Internacional (#1, Tercera Época). Disponible en LIT-CI: https://litci.org/es/archive/construir-la-logia-lautaro-del-siglo-xxi/

[35] Valdés, C. (2010). Revolución de Independencia: una perspectiva histórica. En: Bicentenario de la Independencia Latinoamericana: Por la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina. Bogotá: Ediciones El Socialista. Págs. 48, 54-55. Disponible en Archivo León Trotsky: https://archivoleontrotsky.org/view?mfn=10005

[36] Bolívar, S. (1830/2009). Mensaje al Congreso de Colombia. En: Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Pág. 422. Disponible en IphiPortal brasileño de Filosofía: http://www.iphi.org.br/sites/filosofia_brasil/Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Doctrina_del_libertador.pdf

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190904112042/Doctrina_del_Libertador_Simon_Bolivar.pdf

[37] Bolívar, S. (1826/2009). Un Pensamiento sobre el Congreso de Panamá. En: Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Págs. 260-261. Disponible en IphiPortal brasileño de Filosofía: http://www.iphi.org.br/sites/filosofia_brasil/Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Doctrina_del_libertador.pdf

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Paro Nacional 21N: Duque y Uribe nos declaran la guerra al pueblo colombiano

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Escrito por: Sandra Medina, 5/12/2019.

¡Atención, conciudadanos! Con la aprobación parcial en primer debate en Senado del proyecto de reforma tributaria y laboral, el martes 3 diciembre, el presidente Duque y su partido de gobierno, el Centro Democrático, liderado por Uribe, le declaran abiertamente la guerra al pueblo colombiano, en lo central, a la clase trabajadora y a la juventud laboriosa. Esta es la política cínica de escucha del alto mandamás. ¿De qué nos hablas, viejo? ¿Nos vamos a dejar? Después del 21N, está por verse la correlación de fuerzas de una lucha de clases como la que ahora vivimos.

A todo mal mandatario y al uribismo le está llegando su noche buena y punto final. Vivimos el derrotero histórico y disyuntiva del redoble marcial de campanas de la hora final de la burguesía global, llamada a ser sepultada por los trabajadores en un viacrucis por una nueva sociedad socialista o, en su defecto, la marcha mortuoria del triunfo de la barbarie con el perecimiento y degradación de la especie humana toda, debido a la crisis social y ambiental.

El 4 de diciembre de 2019 fue la tercera jornada de “paro nacional” (la primera el 21N, la segunda el 27N) impulsada por el Comité Nacional de Paro y un sinnúmero de organizaciones y miles de gentes del común que acudieron al llamado a la lucha. Aunque hubo una importante concurrencia en las calles de las principales ciudades (Bogotá, Medellín, Pasto, Cali, Cartagena, etc.) y receptividad de los transeúntes, trabajadores y los vehículos que pitaron, así como los cacerolazos nocturnos, es cierto que mermó la convocatoria. Se empieza a notar el desgaste, algo normal.

Lo claro y preocupante, pero previsible, es que el gobierno antidemocrático de Duque no está dispuesto a ceder nada ni a negociar de verdad, apenas unas mesas exploratorias y sectoriales. Una muestra de su cinismo es que está dispuesto a proseguir a marchas aceleradas la hoja de ruta del paquetazo y radicar la Ley Andrés Felipe Árias que avala al responsable del robo a campesinos, mientras habla de la concordia y de la Conversación Nacional que no es más sino una trampa y careta. Nancy Patricia Gutiérrez, Ministra del Interior (se rumorea que será reemplazada), en un tono en que se arroga la victoria gubernamental, escribió: “No pudieron, no van a poder”[1]. Y es que el gobierno nacional, el empresariado y el Congreso mayoritario, se la están jugando por infringir una derrota decembrina y desgaste al proceso social colosal e inédito, surgido con el histórico Paro Nacional 21N. Una expresión del tránsito a nueva etapa contradictoria y ciclo de protestas, luego de la desmovilización mayoritaria de la otrora guerrilla de las FARC-EP y otros correlatos sintomáticos.

Más allá del aspecto febril, la euforia de noviembre y la justa indignación juvenil, obrera, popular, además de la festividad decembrina, es momento de analizar con cabeza fría, pero con disposición redoblada de lucha y sed de victoria, los errores que hemos cometido el movimiento. En especial, el Comité Nacional de Paro, las dirigencias sociales y políticas, las multitudes movilizadas y los activistas. Igualmente, no resta sopesar y tener en cuenta los aciertos tácticos de Duque y sus errores, así como el estado común de la gente.

El Paro Nacional y las protestas sociales diversas de estos 15 días, a pesar de su descontento, no han conseguido prácticamente nada sustancial, es decir, revertir aspectos medulares del paquetazo gubernamental, motivación central desde el 21N. Aunque la burocracia y los oportunistas puedan llegar a decir a los cuatro vientos que se avanzó en algo, celebrar migajas y trampas, para no desmoralizar a la gente y autoconvencerse de mentiras, lo objetivo es que el paquetazo sigue como una aplanadora.

Al máximo mínimo del engaño y la demagogia se ha llegado. Uribe y Duque han cedido en un risible “3 días sin IVA”, para impulsar el comercio y la ganancia de las empresas. Se ha objetado (algo anunciado antes del paro) el artículo 44 del Plan Nacional de Desarrollo sobre los recursos educativos destinados a fallos en contra del Estado. Se ha propuesto disminuir en tres años de 12% al 8% y 4% (algo pedido por las centrales desde la era Santos) el aporte al pago a salud de cerca de una franja de un millón de pensionados (de los dos o tres que existen). También, se ha adelantado la reforma laboral, retirando los artículos 5, 6 y 7 del proyecto 212 de 2019 de Uribe y el Centro Democrático, reduciendo gradualmente la jornada laboral a 3 hrs menos (de 48 a 45 horas semanales), de fondo, buscando disminuir los salarios y flexibilizar las relaciones laborales, atentando a la vida de la juventud. Por si fuera poco, protocolos chimbos para el ESMAD, continuidad de uso de la munición letal y la escopeta calibre 12 con la que se asesinó a Dilan, cerrar filas en la defensa jurídica y política, pública y privada, del agente que tiró del gatillo. De lo que se trata es de la aplicación camuflada y descarada del paquete,  el decreto ley 2111 sobre holding financiero es una muestra, toda una declaración bélica de guerra social.

Una magnitud como la que ha tomado esta lucha social era para que ya hubiera avanzado mucho más de estas migajas, contrarreformas vendidas como reformas y promesas gatopardistas que prometen ser incumplidas.  Pero así como no existen ángeles perfectos –ni lo uno ni lo otro–, tampoco existen paros perfectos ni luchas sociales puras, lineales y ascensionales. Hay toda clase de reveses y nada es fácil de conseguir en esta vida, eso lo sabe muy bien la clase trabajadora. Pese a esto, esto no significa que ‘luchar no sirva’ y la visión errónea de que el 21N sea un “acontecimiento en que todavía no pasa nada”[2], que ‘parar sea una pérdida de tiempo’ y que ‘protestar solo genera frustración’, deshidratación, hambre, gripa, voz afónica y quemadas, molestias laborales y sociales, heridas físicas, etc. En cambio, lo que puede mostrar los límites del 21N son la crisis de dirección del movimiento y la desorganización, el déficit de concentración de fuerzas y capacidad de negociación frente al enemigo de clase, el gobierno corporativo de Duque, al servicio incondicional de los ricos nacionales y extranjeros.

Aunque la hipótesis de la derrota táctica y golpe esté planteado sobre la mesa y el enemigo logre ganar, por ahora, esta batalla, la ganancia cultural y social del 21N ya no podrá ser borrada tan fácilmente, pues ya nada será igual en Colombia. Independiente de su desenlace negativo o positivo, el movimiento habrá conseguido avanzar en cuestiones tales como:

Después de cuatro décadas, con el Paro cívico del 77 a cuestas y su renacer distinto el 2019, hay un aumento de la conciencia de sectores de masas, que se unieron espontáneamente y con cierta masividad. El hacer historia en la calle y emplear formas de acción combativas, creativas y continuadas, un hito o pico de lucha, no solo de paro nacional de un día sino protesta digna de más de un mes o menos. El desgaste político de Duque el cual tiene una desaprobación relativa del 70% (aunque la muestra de la encuesta Invamer es de apenas 1200 personas en 5 ciudades y distintos estratos[3]), lo mismo de Uribe y la burguesía, el régimen político en su conjunto y el modelo neoliberal, el temor de los ricos por el desbordamiento. La empatía social, el apoyo popular relativo y muy desigual al Paro (pues la propaganda anti-paro del gobierno, los gremios y los medios, sí que ha hecho mella, sobre todo en comerciantes minoristas, medios y grandes, y trabajadores que se han visto “afectados” en los trayectos), la sintonía con algunas demandas. El camino ampliado para la organización social y política, tanto reformista como revolucionaria.

Todas estas son muestras diáfanas del cambio contradictorio de una Colombia bicentenaria, la situación y la nueva etapa nacional, en que, al decir de un marxista italiano, lo nuevo tarda en aparecer y parir, lo viejo fenece y el claroscuro es la monstruosidad de la inclemencia del aparato de estado de los poderosos y el espíritu de resistencia de los de abajo[4].

Otro de los aspectos a evaluar son el localismo asambleario, barrial-sectorial y regional, el aspecto de festividad (concierto cultural “Un Canto por Colombia en la Calle” el domingo 8 de diciembre, con más de 17 grupos de artistas y 3 tarimas fijas, una móvil) y el petitorio ampliado (de 13 a 103 puntos sociales, de género, ambientales, raizales, étnicas y agrarias, paz, política, barrial, juvenil, etc.) y la noción de pliego a la ofensiva, que, para ser realistas y honestos, como máximo solo con un gobierno democrático de los trabajadores y una revolución permanente…democrática o socialista, como mínimo un proceso de resistencia social y radical revolucionario, como Chile, podrán disputarse y lograrse esas demandas. Ni un gobierno “alternativo”, petrista o fajardista, ambos capitalistas, lo lograrían plenamente, sino tan solo algunas poquísimas, parcialmente y a regañadientes, con movilización social permanente, presión e independencia de clase, como ocurre ahora en el pulso con Duque. La crisis capitalista mundial es inclemente y devora todo a su paso.

Si bien estas cuestiones (peticiones y formas organizativas) auguran la lucha y agenda por un nuevo país, la batalla estratégica por el cambio de régimen, una democracia no burguesa y espacio para una reconstrucción gremial de los de abajo y formas de participación democrática, se viene perdiendo el rumbo de la lucha concreta nacional contra el paquetazo nacional de Duque, todavía desconocido por amplios segmentos de la población y confundidos por los medios. Esto no es un juego, en ello se nos va la desmejora de la calidad de vida, la franca desigualdad social y la pérdida de derechos.

El responsable de esta pérdida de focalización es, en parte, la directriz política de la cúpula heterogénea del reformismo de centroizquierda del Comité Nacional de Paro (CNP), interesada en construirse en la coyuntura con una línea metodológica, bien intencionada o no, pero errada, acerca del triunfo del pliego y “continuidad” del movimiento, post-diciembre, así como la participación pedagógica con la gente y oportunismo electoral, ante la despolitización y el ataque mediático gubernamental.  La culpa no recae necesariamente en el accionar de los activistas honestos barriales, sectoriales, gremiales y políticos, que, junto a las masas, lo han entregado todo y merecen todo el reconocimiento estos héroes anónimos. Héroes como los que dieron origen a “la primera línea” colombiana de defensa de las protestas el 4D en Bogotá, emulación de Chile y Hong Kong, pero, sobre todo, de la guardia indígena colombiana. Iniciativas estudiantiles y juveniles que pueden llegar ser útiles en la lucha multimodal combativa (social, jurídica, política, etc.) y compleja contra el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales y excombatientes en Colombia. Por la defensa de las comunidades y sectores sociales, las libertades democráticas, ante la arremetida de las bandas neoparamilitares y criminales, grupos sicariales y la fuerza pública espuria.

El movimiento tiene que centrarse en arrancarle, sí o sí, reformas palpables al gobierno como forma de ir derrotando el paquetazo e ir consiguiendo resultados concretizados. Todo lo que no avanza, retrocede. En lo inmediato, hay que unificarnos por un incremento del Salario Mínimo Legal Vigente 2020 como rezó el volante nacional oficial y punto ocho inicial del Paro Nacional 21N: “Por un salario mínimo que permita tener una vida digna y cubra la canasta familiar”. Sería un triunfo democrático que se le impusiera un aumento a los empresarios y el gobierno, con el apoyo de la protesta.

También hay que unificarnos por el retiro y no aprobación de la nefasta reforma tributaria y laboral, por la disminución del IVA a productos de la canasta familiar (la reforma plantea devolver parte del IVA a los más pobres, vaya engaño asistencialista de subsidios totales de menos o más de 700 mil millones), frente a los planes de Duque en materia de exención tributaria a las empresas de 9 a 20 billones y gravar el salario de los trabajadores colombianos y su consumo, es decir, de las grandes mayorías.

Hay que golpear duro con un solo puño en estos dos flancos concretos en lo que resta del año e indispensablemente, la lucha por las libertades democráticas, la defensa y la no criminalización de la protesta, signados en el caso concreto y focalizado de exigencia de justicia por el asesinato de Dilan Cruz por el ESMAD, destitución inmediata y cárcel para el agente responsable[5].

Así sea cierto que la lucha de resistencia contra el régimen sea larga y de muy mediano-corto plazo en lo que resta del gobierno neo uribista hasta el 2022, la política pública del Congreso y el Plan Nacional de Desarrollo, no da espera. Si no se avanza, sufriremos una derrota temprana. Retroceso y golpe del que habremos de reponernos, pues en Colombia los trabajadores y sus aliados populares estamos acostumbrados a perder, pero ahora una franja cada vez más numerosa queremos vencer y cambiar este país.

Para finalizar, la democratización y el modo de funcionamiento de la negociación del paro. La Asamblea (Encuentro) Nacional en Bogotá que se llevará a cabo los días 6 y 7 de diciembre en la Universidad Nacional (Auditorio León de Greiff), puede ser una oportunidad para recuperar el rumbo con las cuatro propuestas unificadoras: aumento salarial digno, no aprobar la antipopular reforma tributaria, justicia por Dilan, destitución inmediata del agente del ESMAD, protesta de fin de año.

Hacer esfuerzos por un control democrático del Comité Nacional de Paro, de manera que pueda hacérsele un ultimátum de presión a Duque con una movilización de fin de año, que dé continuidad y cierre, para que las burocracias no se vendan este fin de año ni se plieguen a los dictámenes del gobierno y el empresariado. So pena de someterlas a un juicio popular como traidoras del histórico 21N, develar los partidos políticos a los que responden e impulsar una revocatoria democrática de su lugar en el Comité de Paro, en las Centrales Obreras, sindicatos y las organizaciones sociales.

 

¡Todos a la Asamblea Nacional, vinculante y deliberante, a continuar organizando la rabia e indignación!

 

¡Control democrático y democratización del Comité Nacional de Paro, no nos vendan ni traicionen el histórico Paro Nacional 21N!

 

¡Ningún acuerdo con el gobierno sin consulta popular, encuentro nacional o aval asambleario de las bases sectoriales en lucha!

 

¡No a las negociaciones secretas, que estas sean públicas!

 

¡Que el Comité y las Centrales sindicales hagan un ultimátum popular a Duque y exija un aumento salarial sustancial 2020, no aprobar la tributaria y justicia por Dilan!

 

¡Duque y Uribe nos declaran la guerra al pueblo colombiano! ¡Congreso corrupto! ¡Ellos frustran nuestro anhelo de vivir bien y en paz!

 

¡Este gobierno, y no el paro, está estropeando las fiestas decembrinas de las familias colombianas!

 

¡El diálogo de Duque es un engaño nacional!

 

¡Vamos a preparar un Paro Nacional Indefinido 2020 y finalizar con una protesta y resistencia activa de fin de año!

 

¡Si no derrotamos el paquetazo del gobierno, al dictado del FMI y la OCDE, el pueblo trabajador comerá más mierda!

 

¡Abajo el mal gobierno del Pdte. Iván Duque, que renuncie!

 

¡Cárcel a Uribe!

 

¡Uribismo, nunca más!

 

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Foto: Arturo Larrahondo, 27 noviembre de 2019, Av. Caracas con Calle 72, Bogotá – Colombia.

 

Notas

[1] Véase los trinos realizados por la ministra el 30 de noviembre en su cuenta de Twitter @NancyPatricia_G, luego de salir de una reunión con el Ministerio de Defensa y diseñar una estrategia de desmoralización del paro y fortalecimiento del gobierno en nombre de la “democracia”.

[2] Véase el pesimismo ilustrado del artículo personal del filósofo Víctor Valdivieso, militante del PCC, El acontecimiento en el que todavía no pasa nada (3/12/2019), Fundación Walter Benjamín: http://fundacionwalterbenjamin.org.co/2019/12/03/el-acontecimiento-en-el-que-todavia-no-pasa-nada/?fbclid=IwAR1SQYbA9cAM9JlVIjge1C2dJD2UZKNIv2eWwXhQxxYo5L_DmfHTflquBQo

[3] Desaprobación de la gestión del presidente Duque llegó al 70% (4/11/2019), El Espectador: https://www.elespectador.com/noticias/politica/desaprobacion-de-la-gestion-del-presidente-duque-llego-al-70-articulo-894297?fbclid=IwAR2XJSY2SjHL7nZ4-9RSW5X-qsNPkwcThrgBVKNPR6aGhpWG4OCe3QRLf_w

[4] 21N: Nueva etapa histórica y ciclo de protestas sociales en Colombia (26/11/2019), Daniel Briceño, LIT-CI: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/colombia/21n-nueva-etapa-historica-y-ciclo-de-protestas-en-colombia/

[5] Ante la represión y la criminalización: resistencia y organización obrera y popular (4/12/2019), PST Colombia: https://www.magazine.pstcolombia.org/2019/12/ante-la-represion-y-la-criminalizacion-resistencia-y-organizacion-obrera-y-popular/

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21N: Nueva etapa histórica y ciclo de protestas en Colombia

 

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Escrito por: Daniel Briceño, 26/11/2019.

Crónica de un paro vivo y movilización

El 18 de junio de 2018, después de la segunda vuelta presidencial que dio el triunfo al candidato de Uribe, Iván Duque Márquez, una franja de los 8 millones que votaron por Petro – Colombia Humana (los socialistas hicimos campaña de voto crítico a éste), llamó a la “resistencia” cívica al gobierno, declarándose en oposición y dispuestos a batallar contra éste.

En efecto, transcurridos apenas 15 meses (menos de un año y medio), el gobierno neo uribista ha tenido que pilotar el navío en una convulsionada lucha de clases y panorama internacional. Apenas dos meses de posesionado, el primer reto fue sortear el Paro Nacional Universitario por la Educación, que rememoró el pico movilizador del 2011. Luego de este le sucedieron una serie de conflictos locales, sectoriales y gremiales, más puntuales, pero no menos importantes y desgastantes, de la era Santos, como la huelga magisterial Fecode de 37 días y el Paro del Pacífico Colombiano (Chocó y Buenaventura), de donde salió el cántico negro de ‘el pueblo no se rinde carajo’.

Los medios y analistas no cesaron de hablar de polarización, inestabilidad y falta de gobernabilidad. La renuncia del Ministro de Defensa Botero y el bombardeo indiscriminado a un campamento en Caquetá y muerte de por lo menos 8 niños indefensos reclutados forzosamente (la comunidad dice que fueron 18), al igual que la corrupción del Ministro de Hacienda Carrasquilla, la renuncia del ex fiscal corrupto, Néstor Humberto Martínez, y las reformas anunciadas por algunos de los Ministros de Duque y voceros de los gremios, derramaron el vaso de la indignación ciudadana y la perdida de apoyo de una parte de su electorado pragmático.

Llegó el jueves 21N: una fecha histórica que marca un antes y un después, un cambio disruptivo en este 2019, con un final de año agitado y de lucha. Se trató de un ensayo imperfecto de un paro nacional “Contra el paquetazo de Duque, la OCDE, el FMI y el Banco Mundial: por la vida y la paz”, según rezó el Comando Nacional Unitario y la COS. Es decir, la convocatoria de tres centrales sindicales burocratizadas, débiles y raquíticas (que solo representan el 4% de la fuerza laboral) y decenas de organizaciones sociales y políticas adherentes, los miles de volantes, y algunos carteles y pendones, con una preparación muy deficitaria de un mes, luego del calendario electoral regional (aunque el paro se decidió el 4 de octubre).

 

Un Paro Cívico Nacional que, a pesar de su dirección y convocantes, debilidad en términos huelguísticos, fortaleza relativa en parálisis de vías, congregó a cientos de miles (unos dicen que fueron más de 2 millones, otros 1 millón, otros 500 mil o menos, según el gobierno y sus cálculos de Bogotá) en las principales ciudades del país: Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Bucaramanga, Pasto, Cauca, Ibagué, Manizales, Neiva, Popayán, etc. La Plaza de Bolívar en el centro político del país, se llenó de 6 a más de 10 veces. Hubo más de 300 movilizaciones en 100 ciudades. Después del pico del Paro Étnico, Agrario y Popular del 2013, el 21N logró paralizar, en buena parte y de manera relativa, desigual y parcial, los ritmos de normalidad del país y mostró la inconformidad social acumulada con el gobierno y sus antecesores por un sinnúmero de razones. Un arcoíris de demandas sociales que confluyeron, tal vez, en cuestionar el poder gubernamental de facto.

Los colegios y universidades cancelaron actividades, muchos negocios, empresas y entidades públicas cerraron o finalizaron jornada más temprano. Luego, mermó relativamente el flujo vial, el comercio, y en mucha menor medida la producción, sobre todo, de una parte del sector público, donde algunos sectores pararon y cesaron actividades (magisterio, judicial, algunos estatales, agrarios, estudiantil, otros). Se sintió el Paro, aunque de manera desigual en ciudades. Sin embargo, faltan muchos cientos de kilómetros para alcanzar una huelga general de clase, que paralice el país uno o varios días y las actividades económicas estructurales, privadas y públicas, con los trabajadores (industriales y de los servicios, organizados y no organizados) a la cabeza dirigente de los sectores populares, con asambleas, comités de paro, masividad, combatividad y organicidad de un pliego impuesto a la patronal y el gobierno.

Una huelga general masiva que ni siquiera el “mítico” paro del 14 de septiembre de 1977, aunque más organizado y con más conciencia, tampoco ha logrado, pese a los cuentos chinos y esquemas paralizantes de una parte de la vieja guardia y su sectarismo.  Según Trotsky y Moreno, para los sectarios los grandes sucesos no son una oportunidad para intervenir con audacia sino para comentar la realidad y lamentarse del atraso de las masas-direcciones (sin diferenciarlas) e irritarse porque el movimiento no siga sus fórmulas organizativas paralizantes. Algunos, incluso, con su formalismo e inmovilismo, niegan o son escépticos de que hubo paro el 21N y se sitúan a la derecha de la consigna de ‘el paro sigue’, no sabiendo diferenciar momentos de trampa de la burocracia, de otras coyunturas de lucha abierta como esta. Cuando lo sensato es que la estrategia sea la movilización permanente de masas por el poder, la cual varía en las formas de lucha social y de construcción política dirigente para esa tarea, que deben subordinarse a la situación concreta.

Aunque la dirigencia burocrática sindical, social y política de la centro-izquierda reformista le apostaba, apenas, a una rutinaria jornada de movilización y acción preventiva frente a la reforma laboral, pensional, tributaria, educativa, regulación de la protesta social y asesinato de líderes sociales, el salario mínimo y la desigualdad social estructural, el incumplimiento de los acuerdos de paz y la política de seguridad, la corrupción y la destrucción ambiental, el descontento social literalmente los desbordó. No solo a ellos sino también a la fuerza pública.

Las calles se llenaron masivamente el 21N y se colmaron de cánticos y consignas, para que, al final de la jornada, sorpresivamente, un cacerolazo nocturno espontáneo después de las 7:30 p.m. retumbara en la capital y las principales ciudades, balcones de las casas, barrios, esquinas y calles, que llegaron hasta la casa de Duque en Usaquén (donde hubo concentraciones por lo menos 4 días). Fue significativo que los que no pararon apoyaran el paro y se solidarizaran con los marchantes, en contra de la represión y por la justeza de las demandas. En el 21N y los siguientes días fue la primera vez que miles, los no organizados, se movilizaron y apoyaron con cacerolas, no solo la vanguardia social y política organizada. Algo inédito en la historia reciente en el país que mostró el espíritu de contagio y efecto dominó.  Existen vídeos virales de jóvenes del Ejército Nacional de Colombia, como los soldados Brandon Cely (acometió suicidio, q.e.p.d.) y Juan Mendieta,  en apoyo al Paro Nacional,  con el peligro de un juicio marcial.

Pero las cosas no culminaron en ese día y noche fugaz, llena de sueños, unión y lucha, que empieza a asomar un “nuevo despertar” (aunque Colombia todavía, no haya despertado a la lucha obrera y popular, directa, masiva y continuada), suceso histórico de que las cosas están cambiando y que muchos no olvidaremos mientras vivamos. Memoria y orgullo.

El elemento más dinámico del paro y las protestas, franjas del estudiantado y la juventud, sin perspectivas de futuro y con riesgo material, dieron cátedra a la burocracia, al movimiento social y la clase trabajadora, cuando, influenciados por la ola latinoamericana (Chile, Ecuador, Haití, Bolivia y la bandera whipala, Puerto Rico, etc.) y mundial (Francia, Hong Kong, etc.), sabían que el concepto de paro no podía limitarse a un día glorioso o anodino de paralización y protesta. Había que seguir alterando la normalidad laboral y social. Por esta razón, con audacia, el viernes 22 se continuó con el intento de paralización de portales de Transmilenio (Sur, Américas, Norte, Suba, 20 de Julio, Tunal, etc.), bloqueo de vías y concentraciones clave, a la par de la continuidad de la ola de las cacerolas, en el centro del país y las principales ciudades urbanas.

El obrero y trabajador colombiano deben aprender de la combatividad minguera y espíritu colectivo organizativo del indígena, de la dinamicidad y creatividad del estudiante movilizado, para derrotar a la burocracia sindical y el gobierno, para superar el atraso organizativo e ideológico, social y político en que se encuentra el proletariado nacional. A su vez, los jóvenes deben aprender que, sin la alianza con los trabajadores y el apoyo del grueso del pueblo, no hay victoria estratégica posible, a veces ni siquiera táctica y sí mucho desgaste, pues son ellos los que mueven el mundo…

Debido a este carácter disruptivo del Paro Nacional, con ocasión de este se presentaron algunos pocos saqueos espontáneos de pobres a supermercados y robos delincuenciales, ataques vandálicos a símbolos de poder y enfrentamientos con la fuerza pública (Suba, Patio Bonito, centro de la ciudad, Chapinero UN, Kennedy, etc.), el atentado guerrillero a una estación de policía en Santander de Quilichao (Cauca) y milicianos en las protestas y colaterales, infiltrados de lado y lado, grupos encapuchados (caso trágico: Julián Andrés Orrego) y vanguardistas, etc.

El establecimiento y la burguesía colombiana tuvieron que darse un plan de contraofensiva anti-paro que empezó a fraguarse antes del 21N con un preludio de allanamientos extrajudiciales, el estado de acuartelamiento y el cierre de fronteras con Venezuela, sobre todo, entre otros. Paradójicamente, esta campaña y torpeza uribista, ayudó a impulsar la llamarada popular del paro, inclusive entre algunas personalidades públicas y democráticas (artistas, reina de belleza, etc.) y no pocos escépticos de la clase media y la intelectualidad.

La baraja del régimen y su conjuración del paro incluyó toques de queda y ley seca (Bogotá, Cali, Faca, Soacha, Popayán, otros) que no se veían desde 1977, la militarización de ciudades y restricción de la protesta y desalojo de las plazas centrales, las detenciones y heridos, noticias estigmatizadoras y amenazas, deportaciones a venezolanos y xenofobia. Pero, sobre todo, fake news y una psicología de pánico social y miedo basada en el robo a las viviendas de ciudadanos y conjuntos residenciales, con mercenarios pagados, para desdibujar los motivos del paro. Los de arriba habían logrado su cometido. Los vecinos de los barrios, escépticos al paro y ahora envalentonados, no contra el paquetazo gubernamental y privado, sino con el robo a residencias, viviendas y su pequeña propiedad, vivieron zozobra y se armaron en la noche para enfrentar fantasmas y algunos pocos grupos aislados, que buscaban pescar en río revuelto.

La trama y conjura del monstruo del Paro Nacional y su efecto en el 22, les funcionó a los ricos apenas unas horas. El sábado 23, con el doble de fuerza, los cacerolazos, velatones, marchas de antorchas y concentraciones, bailatones y algunas asambleas marginales, fueron la reacción masiva a la política de la zozobra y el terror (psicológico y real) del estado. Miles de nuevo colmaron las calles y los barrios. Se volvían así, a redibujar, algunas motivaciones del Paro y la violación de derechos humanos, al igual que el llamado a Duque a que pasara de sentarse con los empresarios del Consejo Gremial, a atender los reclamos expresados distorsionadamente en el Comité Nacional de Paro y la Bancada Alternativa de oposición parlamentaria.

El domingo 24, los jóvenes hicieron biciclaton, protestas en la Plaza de Bolívar y velatón en el hospital San Ignacio y cacelorazos en barrios, debido al estado crítico del joven de secundaria de 18 años, Dilan Mauricio Cruz Medina, que se había manifestado el sábado 23 en el centro de la ciudad, cuando un munición letal no convencional del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios) impactó en su cabeza, a la altura de la calle 19 con 4. El lunes 25, nuevamente hubo protestas masivas con ocasión del día de la no violencia contra la mujer en el Parque Nacional y la Plaza de la Hoja, al igual que otros puntos autónomos. En especial, en lo que atañe al bombardeo a niñas indefensas por las FFMM, el acoso laboral y sexual, los feminicidios y las regresiones al derecho al aborto, la violencia sexual y laboral del gobierno duquista y los empresarios.

El martes 26 y miércoles 27, hubo una serie de concentraciones tras el crimen de estado contra la humanidad de Dilan, y un supuesto segundo paro nacional de 24 hrs, de parte Fecode y otras confluencias sindicales, estudiantiles y populares. A la par que el Comité Nacional de Paro se levantó de la Mesa por la intención de dialogar con “gremios” empresariales y no directamente, varios líderes políticos reformistas (Petro, otros) se niegan a prestarse al juego del diálogo duquista y hay indignación por Dilan. Se espera que en noviembre y diciembre, el nuevo año 2020, profundicen el carácter indefinido, escalonado o continuado, de paro (el supuesto 4 diciembre) y movilizaciones diversas, negociación y deliberación democrática. Hasta derrotar el paquetazo y, de ser posible, plantear la renuncia de Duque, o al menos, desgastarlo políticamente. A la fecha, el 21N ha dejado un saldo de por lo muertos 6 muertos, más de 700 heridos (entre civiles y policías), decenas de detenidos, cientos de retenciones y denuncias de abuso de la fuerza.

Mientras tanto la reacción uribista y burguesa plantearán: trabajatones, Transmilenio Me Muevo en Paz, estigma del movimiento y criminalizar la protesta, con las pérdidas millonarias del comercio y costes negativos (50 mil millones de pesos diarios y baja del 40% en ventas, según Fenalco); matoneo y acusación y acallar a la oposición por crímenes de Estado e incendiar el país, pirómanos; diálogo gubernamental desmovilizador; contramarchas a favor del ESMAD y la policía,  marchas paralelas,  grupos privados de resistencia civil antidisturbios y represión por doquier, en nombre del orden público. Barajas, tales como dividir el comité negociador y puja de la mesa, vender el paro y el pliego, desmontar el movimiento; concesiones y reformitas menores (3 días sin IVA, retirar proyecto de jornada laboral por hrs, objeción al art. 44 sobre presupuesto educativo y pago de deudas de la nación, etc.), promesas presentadas como grandes reformas; discurso de nuevo rumbo, escucha y cooptación, cambio de gabinete, desgaste, censura digital y presión imperialista de Mike Pompeo, etc.

El lema movilizador de “El paro sigue”, que ha venido resonando en las manifestaciones de estos siete días (toda una semana, que puede augurar, como mínimo, ojalá, un mes activo), es la expresión de la disposición de lucha y un nuevo ciclo de protestas sociales callejeras, que serán cada vez más recurrentes y dinámicas. Sin obviar los momentos normales de reflujo y de calma, inactividad y pasividad, debido, entre otras, a la desorganización, crisis y debilidad comparativa del movimiento social colombiano (obrero, campesino, estudiantil y popular) y la izquierda política, respecto a otros países, los límites del 21N.

 

Colombia sí está cambiando

 

La pregunta que todos se hacen es…¿y ahora qué sigue? No hay una respuesta unívoca, pues cada clase y fracción de ella (social y partidaria) tiene un diagnóstico diferente (consciente o inconsciente) de la situación nacional y, por ende, una política distinta. Incluso, dentro de cada organización y la espontaneidad de las masas, abundan diferentes opiniones individuales, grupales y colectivas de las bases, cuadros medios y dirigentes y ciudadanos, con sus respectivas particularidades de edad, género, condición social, cultural e intelectual. Momentos inéditos generan la emergencia de la democracia y las voces polifónicas. ¡Viva el paro, la discusión abierta y la unidad de acción!

De parte de los socialistas revolucionarios y los defensores de los trabajadores, si antes teníamos signo de dudas y desvalorización sobre el leve cambio superestructural luego de la finalización del conflicto armado con las FARC-EP históricas y, en buena medida, de la dinámica conflictiva de los últimos 60 años y su rol negativo y determinación de la lucha de clases nacional. La relatividad de este hecho opacado debido a la contradicción latente de las guerrillas restantes y residuales, con o sin perspectiva de crecer (ELN y EPL), la ruptura de diálogos en este gobierno y vilo de reanudación. El rearme de disidencias (las farianas de Iván Márquez y Santrich, otras, etc.) y grupos armados delincuenciales y paramilitares, los asesinatos sistemáticos a líderes sociales y ex combatientes, la violencia en regiones como el Cauca y el narcotráfico, la pérdida de conquistas históricas y derechos, etc. Pero, sobre todo, la nula apertura democrática e incumplimiento al acuerdo de paz, el sueño incumplido del posconflicto y la paz completa, con el mantenimiento y reforzamiento del régimen político autoritario de sangre y fuego, y la profundización del modelo económico neoliberal, luego de desarmar a la guerrilla más grande y vieja del mundo, con la ayuda del imperialismo yanqui (sus bases militares en Colombia y financiación) y europeo. Esta es la tesis tradicional que contiene muchos elementos verdaderos.

No obstante, el Paro 21N es la mejor y más contundente muestra que empieza a despejar ese manto equivocado de pronósticos y análisis, para ver, ahora sí, con los ojos bien abiertos, que estamos transitando a una nueva etapa histórica contradictoria de la lucha de clases nacional y que, por ende, entramos a un nuevo ciclo de protestas sociales en Colombia, como hemos venido planteando algunos hace dos años.

No se trata de un mero flujo movilizador, ascenso (nacional o regional), nueva coyuntura, un acumulado de descontento antiuribista y antineoliberal, nueva situación nacional (habrá que ver si la hay o no), estamos ante una cuestión mucho más compleja y de mediana duración, nada más ni menos que una magnitud cualitativa.  Quien no entienda este proceso histórico contradictorio, de lo viejo y lo nuevo, de una transición contradictoria a una nueva etapa y ciclo, no podrá afrontar los retos por venir y perecerá. Las dirigencias actuales, reformistas, centristas, revolucionarias y contrarrevolucionarias, no están a la altura, ni siquiera en el terreno del diagnóstico, del pensamiento. De ahí, en parte, las crisis y divisiones de los partidos.

Todo intento por minimizar, subvalorar, ignorar o negar este cambio histórico proporcional, con tesis simplistas como la “continuidad del conflicto social y armado estructural” y la “violencia estatal de dos siglos”, la preservación real del “régimen neoliberal bonapartista” y el falso equivalente del “nada ha cambiado”, la “hegemonía cultural uribista” y “derechista”, “país de mierda” y el “fascismo criollo”, el “enclave colonial yanqui”, etc., digámoslo sin ambigüedades, parados en el 21N, será una expresión miope y negacionista, pesimista, sectaria y derrotista de la realidad nacional que, como mínimo, debe ser controvertida.

El movimiento obrero-popular y la izquierda deben discutir en profundidad y con calma esta hipótesis alternativa (que puede estar errada o prematura) de nueva etapa histórica contradictoria y nuevo ciclo (si existe o no, desde cuándo o en perspectiva; o entonces qué proceso existe), ya que no está descartado el yerro de caer en posiciones ingenuas e impresionistas, igual o mucho más unilaterales a las de los otros, no exentas de una retórica ideológica. Es el caso de los ex negociadores de paz, el Nobel Juan Manuel Santos y Humberto de la Calle, sobre los “logros de la paz imperfecta” y el “cambio imparable al centro” de Fajardo y Claudia López. De todos modos, son expresiones contradictorias de un cambio real de una Colombia distinta a la de hace 60 años, pero que sigue teniendo muchos remanentes del pasado conflictivo y el régimen imperante reaccionario, por eso las combinaciones, los plazos perentorios y las contratendencias.

El Paro Nacional 21N de 2019 es parte de un mismo proceso real, desigual y combinado, de cambio contradictorio, expresado en: la derrota relativa electoral del Centro Democrático, principal partido de gobierno, en las elecciones regionales 2019; los 11 millones de la Consulta Anticorrupción 2018 y las victoriosas Consultas Populares ambientales de las comunidades, contra las multinacionales y el capital extractivo; los 8 millones por un candidato reformista de centro-izquierda en 2018 (aunque la contraparte ganó por 2 millones trescientos cincuenta y ocho mil votos, lo sobrepasó con creces) y la Bancada Alternativa, el aumento de votaciones en voto en blanco y el incremento de la participación electoral. Antes, los 6 millones de votos por el SÍ de Santos en el plebiscito en 2016 (perdió por 53 mil votos) y la firma histórica (modificada) del Acuerdo de Paz de la Habana, el 24 de noviembre de 2016, que posibilitaron las 10 curules (la fuga de Santrich les quitó una) del partido legal reformista FARC y antes generaron poderosas marchas policlasistas post-plebiscito a favor de la “paz” neoliberal santista y la salida política parcial del conflicto armado; la indagatoria de Uribe ante la Corte Suprema, las contradicciones de la JEP y el descrédito cultural y pugna judicial del uribismo, pugnas internas del Centro Democrático, entre otras, muestran ello.

El 21N refleja un pico de resistencia social a la ofensiva (el paquetazo de Duque es parte de eso) de la apertura neoliberal de tres décadas y las contradicciones institucionales y desgaste-reforzamiento del aparato de estado, fruto de la constituyente del 91 y su régimen (de ahí las propuestas de nueva constituyente, reformas constitucionales, a la justicia y la política, al sistema electoral y sistema de partidos, etc.). Los índices comparativos de movilizaciones sociales y derrotas, las encuestas de percepción ciudadana, los avances leves de la conciencia de algunas franjas poblacionales (sobre todo, sectores de la clase media y la juventud), expresan el tránsito posible (no necesario) hacia una nueva etapa contradictoria y ciclo.

 

Tareas urgentes del movimiento

 

En el ambiente se percibe la premura por la acción social y política después de la coyuntura abierta del 21N. Respuestas.

La política reactiva y desmovilizadora de Iván Duque es una etérea y pomposa “Gran Conversación Nacional” hasta marzo de 2020, para mejorar la gobernabilidad y llegar al término de su tortuoso mandato y asegurar la continuidad derechista del próximo gobierno. Pero la gente movilizada y buena parte del pueblo no aguanta otro Presidente, puesto por Uribe, títere de este o disidente de éste (caso Santos).

En su tercera alocución, Duque sostuvo que esta metodología empezaría el miércoles 27 de noviembre, pero en realidad empezó antes. Primero con su Consejo de Ministros y Seguridad de las FFMM y la fuerza pública en general. Luego con los empresarios de la Andi, Fenalco, etc. Posteriormente, con gobernadores y alcaldes. Por último, culminar con los representantes de los partidos, los afines a sus intereses y los mal llamados independientes y de oposición, así como los convocantes del paro y el pueblo trabajador –los ninguneados–, en una desgastante fragmentación sectorial y regional. Las “fuerzas representativas” que dieron la espalda al Paro Nacional y el clamor popular, que no estuvieron a fondo por el mismo ni antes ni después del 21N –¡querían que el paro fuera en enero y de un solo día!–, siendo desbordados con creces. El país de las élites y las burocracias, disociado del pueblo trabajador y las nuevas generaciones.

Duque parece ser buen alumno del presidente chileno, Sebastián Piñera, en lo que atañe a su política de diálogo, incluso a Uribe con sus consejos comunitarios y a Macrón. Hasta el electo alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, en una carta de solicitud al presidente, como una medida mediática, de avanzada y controversial, propuso “una constituyente que resuelva la polarización y permita encontrarnos como sociedad”[1], como forma de conciliación de clases y reacción democrática. La burguesía colombiana, de conjunto, es tan reaccionaria que no permite ni un atisbo de reforma progresiva estructural del régimen, mucho menos las pequeñas reformas.

La izquierda y el movimiento social debe trascender de la soberbia del simple rechazo categórico e inconveniencia concreta de una constituyente según la correlación de fuerzas (correcta posición, pero muy insuficiente)[2]. Más bien, deben hacer esfuerzos por comprender la complejidad de lo que expresa este tipo de propuestas y lugares de enunciación de clase[3], en cuanto al carácter y crisis (o no) del régimen político colombiano y las pugnas interburguesas e interclases. Tanto amor y defensa reformista de la Carta Política del 91 y el régimen podrido antidemocrático, miedo a la reacción uribista y derechista, nublan los sentidos y hacen daño a la mente…

Como sea, sin desviar el centro de atención, en lo inmediato, lo que está en juego es la “concertación” del Salario Mínimo Legal Vigente de 2020 en la comisión tripartita (gobierno, patronal y centrales obreras). El “diálogo” sobre la modificación del paquetazo y aplicación suavizada y perentoria de la Ley de Financiamiento Tributario, renombrada hoy Ley de Crecimiento Económica, a pupitrazo en el Congreso, antes declarada inconstitucional por la Corte por vicios de procedimiento. Y, por último, la “profundización social” del Plan Nacional de Desarrollo (PND).

También, en íntima relación con el 21N, una serie de demandas y sectoriales pendientes de trabajadores, profesores, estudiantes y sectores populares (indígenas y campesinos), acuerdos incumplidos y deficitarios, entre ellos, la traición al Acuerdo de Paz de la Habana con la otrora guerrilla campesina y sus bases agrarias y presos políticos, que entregó las armas a cambio de muy poco, con una dirección traidora.

Toda esta dilatación anti movilizadora de la política de conversación nacional, la está usando Duque y el establecimiento, para entrar con propiedad en las fiestas decembrinas y cerrar lo más rápido posible el dolor de cabeza y la angustia de la nueva coyuntura de paro y protesta iniciada el 21N que ya lleva una semana. Contener la indignación e inconformidad con “promesas de cambio” y “hojas de ruta”.

Visto este panorama, las tareas urgentes del movimiento social y la política revolucionaria del momento histórico y del momento concreto consisten, en la medida de las posibilidades, oportunidades y el curso impredecible de los acontecimientos, en los siguientes puntos:

1- Denunciar el “diálogo” gobiernista de Duque como una trampa y falsa careta democrática. Ninguna confianza en este gobierno. Hay que exigir a las centrales sindicales y al Comité Nacional de Paro, en especial la CUT, que no acudan a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, con el gobierno, para negociar el paro o asuntos similares. Rechazo categórico del paquetazo legislativo y política pública del PND que tiene preparada el gobierno para los próximos 3 años, no hay nada que dialogar. Hay que derrotar los planes de Duque, sí o sí.

Presentar, eso sí, un pliego alternativo del paro (el actual Comité Nacional de Paro ha planteado una “agenda de 13 puntos”[4]) emanado de un Encuentro Nacional de Emergencia y refrendado por este. Advertir sobre una posible recesión económica mundial y atadura del gobierno en descargar la crisis de los ricos en los hombros de los pobres e incluso sectores medios. Preparar y organizar un Paro Nacional Indefinido para el próximo semestre, asambleas democráticas, comités sectoriales y barriales a favor del paro, una negociación de presión, no un diálogo divisionista del gobierno. Continuar en la calle y redoblar la protesta y el control democrático (obrero, estudiantil, popular y barrial) y democratización del comité negociador y de paro.

De lo contrario, denunciar las dirigencias burocráticas y voceros negociadores del Comité y la Comisión, ante las bases, las masas participantes y el pueblo colombiano, como traidores del histórico Paro Nacional 21N y Noviembre, al ser pro-uribistas y gobiernistas, funcionales al capital, como Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT (que debe ser expulsado del comité y haber desafiliación masiva de sindicatos a esta central, como en Huila, e integrarse a la CUT[5]). El problema no son los sindicatos, el movimiento obrero y la clase trabajadora, como piensa el populismo, sino su dirigencia y sus crisis, a todo nivel.

Exigir, eso sí, como parte del pliego popular, negociar un aumento general y sustancial del salario mínimo acorde a la canasta familiar y mejora del empleo juvenil y la estabilidad laboral, sin aceptar la cifra patronal-gubernativa fijada a última hora por decreto y presionando a la burocracia sindical. Criticando la política demagógica de Duque sobre “menos impuestos, más salario mínimo, por un país solidario”, con la que conquistó a parte del electorado y se hizo elegir. Por muy pírrico que sea el aumento mínimo propuesto por las centrales obreras, como una cuestión táctica, llamar a que la gente lo exija y se lo imponga al gobierno y los empresarios mediante la protesta social, como parte del 21N y como un triunfo democrático. Lo anterior, siguiendo las enseñanzas socialistas de Nahuel Moreno respecto al caso argentino, guardando las proporciones diferentes con el caso colombiano y sin extrapolaciones:

Acá en la Argentina, no me acuerdo exactamente el año, la CGT levantó la consigna por un veinte por ciento de aumento de los salarios. Nosotros dijimos, “de acuerdo, hagamos asambleas por fábrica y formemos piquetes de movilización para obtener ese aumento, pero ni un peso menos”. Política Obrera y los posadistas de Voz Proletaria levantaron consignas [objetivistas y propagandísticas, sectarias y pseudo antiburocráticas] por aumentos mucho mayores, creían que cuanto más pedían, más revolucionarios eran. En esa época la inflación era entre quince y veinte por ciento anual, así que imagínese lo que significaba pedir semejante aumento. Pero ellos se consideraban más revolucionarios que la CGT por pedir más.

Cuando nosotros le exigimos a la CGT que luche por “su” aumento, sin retroceder en un sólo peso, y que haga asambleas y piquetes, hacemos la verdadera política trotskista [o marxista revolucionaria]; la posición infantil, ridícula, de los posadistas y PO es su negación. El arte de la política trotskista consiste en levantar consignas que se desprenden de las necesidades [objetivas] de las masas y reflejen su verdadero nivel [subjetivo] de conciencia[6].

2- Interpretar el sentir del descontento obrero y popular nacional. Plantear consignas y proponer la construcción de un pliego y plan de lucha, conquista de reformas arrancadas al gobierno, en asambleas y espacios de discusión externa e interna, en torno a los problemas medulares y programáticos de la resistencia y la revolución colombiana:

i. Las libertades democráticas, la defensa de la vida, el derecho a la protesta, a la libre expresión y asociación (desmonte del ESMAD y las bandas neoparamilitares, cese de asesinatos y amenazas a líderes sociales, cárcel a Uribe e impunidad de JEP y farsa de la justicia transicional, por verdad, justicia y reparación a víctimas del genocidio y la desaparición forzada, disminución del presupuesto militar, etc.). El caso simbólico de Dilan Cruz. No a la represión, el terrorismo “legal” de estado y los grupos ilegales. Autodefensa y protección, movilización y denuncia de las comunidades.

ii. Contra el paquetazo, plan de ajuste, contra reformas o medidas gubernamentales antipopulares. Las reivindicaciones económicas anti patronales y antiimperialistas (aumento SMMLV, protección de la estabilidad laboral, más empleo, contra la OCDE-FMI y OEA, no a las privatizaciones, cese del pago de la deuda externa y renegociación, reforma agraria, etc.). Las reivindicaciones políticas (contra la corrupción, garantías políticas, reducción del salario a congresistas y burocracia estatal a un salario medio docente, acabar con la reelección, etc.). Y las reivindicaciones ambientales (no al fracking y protección de bosques y Amazonas, no a la caza de tiburones y abolición de la corrida de toros, consultas, transición energética y hacer frente a la crisis climática, etc.), contra el gobierno y régimen imperante.

La perspectiva estratégica y táctica de una constituyente anti-régimen y un gobierno de los trabajadores y el pueblo, conquistado por medio de la movilización y la insurrección de masas. Abajo el régimen antidemocrático del 91 y su carta neoliberal. El pueblo trabajador no debe “respetar” ni “profundizar” un andamiaje institucional que atenta contra sí, sino que debe tumbarlo, destruirlo y lograr un proceso destituyente y alternativa revolucionaria de poder de la clase obrera y sus aliados.

iii. Desgastar y focalizar centralmente la inconformidad en la cabeza política, el Pdte. Duque. Incluso, hay que proponer que renuncie, revocatoria democrática y echarlo por medio de la movilización social, lo cual sería todo un triunfo democrático colosal, que todavía no se ha dado en Colombia (excepto, tal vez, con la caída del dictadorzuelo Rojas Pinilla en el 57).

Más allá de la denuncia del paquetazo, hay que acompañar en cada conflicto y demanda el fuera Duque y Uribe paraco, abajo Duque, renuncie Duque, Duque chao (cántico Bella ciao), Duque asesino, revocatoria a Duque, no confiar en Duque, contra Duque, cárcel e investigación a Duque (implicado, al igual que Santos, en la corrupción Odebrecht y responsable actual de la política de seguridad), juicio popular a Duque u otras variantes anti gobiernistas. Todo proceso de resistencia y revolución, se da con el ataque frontal a la jefatura del gobierno, que expresa la dominación de clase central. Lo otro son abstracciones, economicismo y oportunismo.

El 21N no fue una marcha gremialista de un sector sino una poderosa movilización nacional antigubernamental con algunos muy leves visos y síntomas de una futura “huelga política”, pues como constata el análisis de la Redacción Política del segundo diario burgués del país, El Espectador: “Existe una molestia profunda con el Gobierno, que se materializó en una de las pocas consignas que tuvieron unidad en la multitudinaria asistencia: “Fuera Duque”. La otra consigna que sintetizó el mensaje de las diversas voces fue la del antiuribismo”[7].

En suma, hay que hacer todo lo que no hace la política tradicional y la política alternativa. Hay que oponerse a la política consciente de sostén de la “oposición” burguesa (Roy Barreras, el nuevo Santismo y los Liberales, los Verdes y Fajardo, ¿Cambio Radical?) y la “oposición” pequeñoburguesa (Gustavo Petro, Gustavo Bolívar y su Colombia Humana, el Polo de Robledo e Iván Cepeda, FARC y PCC-UP, etc.), las centrales obreras (CUT, CTC y CGT) y los medios privados. Su razonamiento es esperar el 2022 para un “nuevo gobierno del cambio” y mal peor que asuma otro “reemplazo” de Duque de sus huestes (el “coco” de la Vice, Marta Lucía Ramírez, opinión extremista de Fernando Londoño). Apaciguar la protesta y la rabia popular, “contener” y no derrotar el paquetazo, consejos al gobierno Duque para que deje de ser títere, se “desuribice” y “rectifique”, apostándole a la paz.

3-. Apoyar e impulsar, organizar, participar y dirigir, las protestas espontáneas u organizadas de fin de año y el primer y segundo semestre del nuevo, que se presenten. En especial las asambleas barriales y sectoriales, encuentros, comités pro-paro y de lucha según el lugar de vivienda, estudio y trabajo. Concentraciones, cubrimientos, reportajes, charlas, cacerolazos y plantones, bailatones, canelazos, uso de las redes sociales y comunicaciones, cultura, etc. Cero esquemas, audacia, audacia y más audacia. Preparar un nuevo paro y la protesta social permanente. Una nueva camada de personas se despierta a la vida social y política. Hay miles de Dilan en busca de respuestas.

4-. Contrario a la ola espontaneista y movimientista, molecular y descentralizada, autonómica, que desde una mirada del populismo pequeñoburgués[8], desfigura a la revolucionaria marxista proletaria y partidista, Rosa Luxemburgo, incluso a Antonio Gramsci, hay que avanzar en reconstruir, al calor de la lucha, organizaciones democráticas gremiales (sindicales y obreras, estudiantiles, agrarias, barriales, etc.) y recuperar las existentes de las garras burocráticas.

De igual modo, hay que avanzar en la formación unitaria, reconstruida y reagrupada de partidos de izquierda de los trabajadores, revolucionarios e internacionalistas, con síntesis generacional, para el liderazgo hegemónico de la preparación de la revolución permanente y la lucha disputada por el cambio de régimen, que comienza con un largo periodo de resistencia y ciclo surgido en el 21N y la nueva etapa contradictoria. Hacia la segunda y definitiva independencia de Colombia y Nuestra América, un despertar bicentenario y primavera de un nuevo colombianazo, por el socialismo latinoamericano y mundial.

 

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Foto: Liliana Rincón Barajas. 21 noviembre de 2019, Bucaramanga.

 

Notas

[1] Daniel Quintero propone una Asamblea Constituyente, Juan Arias (24/11/2019): https://www.elcolombiano.com/antioquia/daniel-quintero-alcalde-electo-de-medellin-propone-a-presidente-ivan-duque-asamblea-nacional-constituyente-CC12015403

[2] 4 razones para rechazar la propuesta Constituyente, Alejandro Mantilla (24/11/2019): https://www.facebook.com/alejandro.m.quijano/posts/10157781243782959

[3] Actores políticos y sociales heterogéneos que han teniendo propuestas constituyentes en el último periodo: la constituyente reaccionaria, acotada y tramposa de Uribe y Abelardo de la Espriella (2016); la constituyente socialdemócrata de Petro (2018) y de las FARC-EP – Movimiento Social y Político Marcha Patriótica (2013-2016) y las FARC-EP Segunda Marquetalia de Santrich e Iván Márquez (2019); la constituyente de centro de Daniel Quintero (2019); la constituyente anti-régimen y obrera y popular del PST Colombia (2015-201); la constituyente popular del EPL-PCML (2016) y el Movimiento por una Constituyente Popular (MCP), otras de Jaime Araujo Rentería, ex Pdte. de la Corte Constitucional, Serpa, Benedetti, Roy Barreras, Uribe, Montealegre, Álvaro Leyva Durán, Noemi Sanín, Marta Lucía Ramírez, Henry Acosta, etc.

[4] Agenda del Comité Nacional de Paro con Presidencia de la República (26/11/2019): https://www.fecode.edu.co/images/CircularesPDF/circulares_2019/PETICIONES_AL_GOBIERNO.pdf

El petitorio, erróneamente llamado “agenda de conversaciones” por la burocracia, consiste en: 1. Retirar la ref. tributaria. 2. Derogatoria de decreto sobre holding financiero, que permite privatizar empresas públicas en la bolsa. 3. Derogar circular sobre la estabilidad laboral reforzada que protege a trabajadores enfermos. 4. Desmonte o disolución del ESMAD, depurar la policía y justicia por Dilan.  5. Retirar ref. pensional.  6. Retirar ref. laboral y derogar artículos lesivos del PND. 7. Énfasis en el punto dos. 8. Cumplir acuerdos con estudiantes, org. agrarias, estatales, maestros, etc. 9. Revisión de los TLC’s y acuerdos con empresarios agrarios y campesinos medios y bajos. 10. Cumplir e implementar el Acuerdo de la Habana. 11. Tramitar la consulta anticorrupción. 12. Derogar impuesto de aumento de tarifa de servicio eléctrico, en relación con Electricaribe. 13. Cumplir acuerdos ambientales y temas relacionados de política pública.

[5] Sindicatos del Huila rompen con la CGT, Ricardo Ariza (22/11/2019): https://www.lanacion.com.co/2019/11/22/sindicatos-del-huila-rompen-con-la-cgt/

[6] Conversaciones sobre Trotskysmo, Nahuel Moreno, 1986:  http://www.geocities.ws/moreno_nahuel/45_nm.html

[7] El estallido social en que derivó el Paro, El Espectador (23/11/2019): https://www.elespectador.com/noticias/politica/el-estallido-social-en-que-derivo-el-paro-articulo-892555

[8] El paro de Noviembre y las políticas del entusiasmo, Alejandro Mantilla (24/11/2019): https://lasiniestra.com/el-paro-de-noviembre-y-las-politicas-del-entusiasmo/?fbclid=IwAR3Z-qKoxpzg6xmr0GJgdXzFvUHnLn6r27cF4NLIwvS1YOG9cniJiYepRJw

 

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Crítica marxista del colapsismo ecológico de Miguel Fuentes y la nueva ola global

 

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NOTA EDITORIAL

 

Desde el Blog Educativo Socialista XXI (https://blogsocialist21.wordpress.com/), reproducimos por primera vez una polémica pública muy interesante de connotaciones globales y estratégicas entre la militante chilena Laura Monteblanco (primera mujer en atreverse) y el controversial chileno Miguel Fuentes Muñoz: historiador, antropólogo y doctorando en arqueología de la University College London. Fuentes es un ex militante trotskysta del PTR Chile (sección de la FT-CI y el partido madre argentino PTS – La Izquierda Diario) y hoy promotor del “Marxismo Colapsista”, tras la nueva ola global ecológica y científica sobre el fin de la civilización moderna, en la que un sector de la izquierda global se ha encaramado.

Los temas candentes que se tratan en los cinco capítulos son, entre otros: la crisis socioecológica del capitalismo mundial y la rebelión popular chilena; la hipótesis del colapso civilizatorio, el cambio climático y la teoría marxista; la biografía crítica sobre Fuentes y los rasgos generales de los colapsistas; el qué hacer revolucionario y programa de transición socialista, frente a los desafíos más importantes del siglo y nuestro tiempo contemporáneo. No exageramos en juzgar que, independiente de las posturas enarboladas, se trata de una polémica central e inédita del marxismo del siglo XXI, en la que deben involucrarse los activistas sociales, sindicales, comunales, barriales y políticos de América Latina, Europa, Norteamérica, África y Asia.

Invitamos al lector a estudiar la polémica con atención y cautela, empaparse del tema, difundirla masivamente entre sus contactos interesados y medios alternativos. Pero sobre todo, rodear a la compañera, tomar partido y actuar en consecuencia frente a la gravedad de los problemas y barbarie capitalista en curso que en el texto se señalan, a los que nos enfrentamos la humanidad y los trabajadores. Porque el socialismo, esto es, otro mundo nuevo y mejor (o en según se vea, un mundo menos peor al existente) es todavía posible y necesario.

Por último, no resta sino saludar desde Colombia, al aguerrido pueblo trabajador chileno que enfrenta al corazón del modelo neoliberal en crisis y el régimen político, por la salida del presidente Piñera mediante la movilización y la presión, deseándoles a todos un feliz noviembre de paro y luchas y fin de año decembrino, feliz nuevo año 2020 y feliz fin del sistema-mundo capitalista.

LINK DESCARGA PDF: CRÍTICA MARXISTA AL COLAPSISMO DE MIGUEL FUENTES


 

Escrito por: Laura Monteblanco, 10/11/2019.

 

ÍNDICE:

  1. Nota biográfica de un autor chileno renegado. Polémica sobre la crisis del capitalismo mundial y el qué hacer.
  2. Determinismo natural-ambiental y objetivismo: no habrá revolución socialista clásica previa. Apología reaccionaria de un colapso civilizatorio inminente, inevitable y deseable.
  3. Revisionismo post-marxista y derrotismo eco-nihilista: punto de vista de la clase media radical posmoderna.
  4. Ecofascismo de izquierda y neo-stalinismo ecológico: propuesta política “comunista” colapsista y programa reaccionario.
  5. Apéndice. Rebelión popular en Chile y programa: socialismo proletario revolucionario vs colapsismo pequeñoburgués.

 

I. Nota biográfica de un autor chileno renegado.

Polémica sobre la crisis del capitalismo mundial y el qué hacer.

 

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Video Intervención Cambio Climático (El Mostrador TV, 2016, Miguel Fuentes).

 

¿Quién es Miguel Antonio Fuentes Muñoz? Un joven intelectual pequeñoburgués ultraizquierdista chileno que bordea más de los 35 años, ad portas de los cuarenta. Pregonero en Latinoamérica de la ideología colapsista radical en la teoría política contemporánea, la izquierda, los movimientos sociales y la ecología.

La formación académica de Miguel Fuentes la hace en la Universidad pública de Chile (UCH), creada en 1843, en los programas de Historia y luego de Antropología (FACSO). Cursó además estudios de posgrado en el exterior y en el presente es investigador de Doctorado en Arqueología en la University College London (UCL), institución educativa superior de carácter público creada en 1826. No tratamos con un mero novato divulgador y diletante tradicional sino con todo un personaje saiyajin. De antemano, pido disculpas por la ignorancia al polemizar con este sabio sudamericano, que nos suele llamar insectos y demás epítetos a nosotros, unos pobres terrícolas y mujeres ignaras (“feministas modernas”) que no estamos a la altura de él. Esto sin contar con sus reiteradas amenazas de muerte y ataques sin compostura, no mediando géneros, edades e izquierdas.

Es probable que los estudios tempranos de Miguel Fuentes sobre la Isla de Pascua con la sociedad rapanui y luego los Incas[1], entre otras sociedades antiguas, le hicieron interesar por el tema del colapso de las sociedades y las civilizaciones. Asuntos complementados por su interés por la clase obrera chilena y la revolución socialista, el carácter constitutivo del sistema imperante, la crisis capitalista y las transiciones, desde el materialismo histórico clásico[2]. Estos conocimientos culturales acumulados, serían las bases duales para su futura “síntesis” superadora e integradora (multidisciplinary approach) de la arqueología-antropología-historia de los colapsos y los estudios climáticos y ecológicos, en una nueva amalgama entre un materialismo post-marxista y ahora una apuesta por un comunismo tribal postmoderno y tecnologizado selectivo.

En cuanto a la militancia de Miguel Fuentes, a través del Grupo de Historia Marxista (Cuadernos de Estudio Marxista) y Las Armas de la Crítica, en medio del ascenso estudiantil de 2011 y la Revolución de los Pingüinos de 2006, el autor se acerca a comienzos del siglo XXI al trotskysmo. Así, según él, cofunda en 1999 lo que hoy se conoce como PTR (Partido de los Trabajadores Revolucionarios) de Chile (filial del PTS Argentina del ex candidato presidencial del FIT-U, Nicolás del Caño, y Myriam Bregman, diputada, con su trágica deriva centrista), siendo además crítico del Partido Comunista (neo stalinista reformista) de Chile (PCCh)[3].

Después de dos lustros rompe con ellos en 2013, entre otras, por la política burocrática y electoralista-institucional de Bárbara Brito y Dauno Tótoro en la FECH (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile) y por el supuesto sometimiento a las autoridades universitarias de viejos ex militantes, dirigentes fundadores y de trayectoria[4]. Pero sobre todo, por el temprano viaje privilegiado de Miguel Fuentes como becario a Inglaterra, con recursos públicos de la CONICYT (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica). Pese a ello, Fuentes impulsó una declaración conjunta “Por la refundación de la Conicyt[5] y criticó a la intelectualidad chilena de izquierda, domesticada al régimen de concertación de la Nueva Mayoría de Bachelet[6], y ahora del Pdte. Piñera, en medio de la Huelga general y rebelión popular chilena 2019[7]. De hecho, el actual presidente suspendió el APEN y la COP25 de la ONU sobre cambio climático, trasladada a Madrid, España.

A partir del 2015-2016, el ahora Dr. Fuentes profundiza su ruptura con la corriente política internacional FT-CI (Fracción Trotskysta – Cuarta Internacional) por su desconocimiento de la crisis ecológica y ausencia absoluta de una política revolucionaria frente a ésta. Esto pese a los notables esfuerzos periodísticos, teóricos propagandísticos y políticos, pero todavía impotentes y periféricos de las secciones de ‘Ecología y Medio ambiente’ de La Izquierda Diario y un puñado minoritario de militantes críticos y honestos, con polo a tierra, pero adaptados a sus direcciones[8].

Las direcciones centrales de la FT-CI, el PTS y el PTR, como buenos anti catastrofistas gramscianos y electoralistas (‘parlamentarismo revolucionario’), no adoptaron la política colapsista pequeñoburguesa radical y antimarxista de Miguel Fuentes. En el fondo, el motivo no fue porque tuvieran una ubicación estratégica correcta y principista sino porque han abandonado la noción leninista del imperialismo como última fase o época catastrófica final-superior del capitalismo, la noción marxista y trotskysta de la tendencia del capital-sistema al colapso, cuando este desarrollo de las fuerzas productivas tiene límites históricos vueltos en fuerzas destructivas y barbarismo como disyuntiva anti-socialista. Estas tres organizaciones prefieren hablar mejor de ‘guerra de movimientos’, ‘hegemonía gradualista’, ‘inviabilidad’ del sistema capitalista y ‘crisis orgánica’ situada de los regímenes democrático burgueses y gobiernos. Mesurados. Sin embargo, en medio del proceso electoral argentino y la Huelga Climática Global de septiembre 2019, el “trotskysmo gramsciano”, empieza a dar un giro de 180 grados al empezar a abordar con “mayor seriedad”, la crisis socioecológica del imperialismo, su perspectiva de ‘barbarie’[9].

Sin embargo, todo esto explica, en parte, por qué la dirección central de la FT-CI, Emilio Albamonte, Manolo Romero, Christian Castillo y compañía, incluso los cuadros medios ecólogos: aparte de la ignorancia y el miedo, las ocupaciones de aparato y conflictos gremiales, el periodismo digital y electoral, tienen una política de conspiración del silencio frente a Fuentes. El llamado Stop Making Stupid People Famous, la indiferencia de polemizar con los “colapsistas” marginales y renegados del trotskysmo, incluido el Dr. Fuentes, producto de una nueva ola intelectual, salido de sus propias filas…el cual resulta ser un verdadero engendro animal…

Nosotros no escatimamos esfuerzos en instalar un debate estratégico sobre la crisis civilizatoria capitalista y en ajustar cuentas con los enemigos renegados de la clase obrera mundial y el socialismo. Así sean minorías ideológicas peligrosas y marginales, pese a sus “buenas intenciones”, hoy y mañana, podrían ser el combustible del fascismo y su poderío contrarrevolucionario sobre las masas. Atención, pueblos trabajadores y terrícolas: del colapsismo izquierdista del Dr. Fuentes y otros ecologistas radicales, al Ecofascismo[10], media apenas un paso y una identidad profunda de clase. Peligrosidad y veleta del discurso colapsista oportunista, pues al decir de Daniel Tanuro, “todas las derivas ideológicas son posibles”.

Como sea, el otrora apuesto “intelectual orgánico” de la clase obrera y “poeta combativo”[11] socialista, Miguel Fuentes Muñoz, ahora devenido en un friki cibernético inmaduro y pensador colapsista, apocalíptico y renegado, ecofascista de izquierda: rehuyó de dar un debate interno con sus otrora compañero/as, entre ellas, la mujer de estas líneas, en vez de ello, prefirió desvincularse sin más.

Tiempo después, hasta el día de hoy, como buen bocón, Miguel Fuentes no hace sino extralimitarse en realizar una campaña desleal y patológica de ataques, calumnias y amenazas, difamaciones y críticas al oportunismo de la sección chilena de la FT-CI (Fracción Trotskysta – Cuarta Internacional) y el partido madre argentino PTS, por no hablar de otras corrientes de izquierda. Nos solidarizamos con los compañeros que están correctamente por el Fuera Piñera y la Huelga general en las calles. No compartimos estos tipos de métodos de discusión y ataque, así tengamos profundas diferencias con ellos. No todo vale.

Tal es entonces el errado, hipócrita y selectivo “método democrático” de discusión y de ruptura del colapsista Miguel Fuentes con el resto de las izquierdas y los trabajadores. Por lo cual, se nota que no aprendió nada, o muy poco, de la democracia obrera y el centralismo democrático y sí de la arrogancia académica y la prepotencia burocrática del reaccionario aparato universitario capitalista, esta vez como alumno aventajado de un país imperialista británico. Todo lo contrario a la lucha que dice predicar: hacer grupos de opinión, tendencias y fracciones al interior de los partidos anticapitalistas y los movimientos sociales. Esto para que tematicen la centralidad del problema de la crisis socioecológica del capital y las tareas de los revolucionarios y los trabajadores ante dicho desafío inédito, que es el centro de la estrategia revolucionaria. Afrontar la posibilidad altamente probable del colapso civilizatorio y evitación de la extinción, frente a las direcciones ignorantes, traidoras y negacionistas, realmente existentes de la “izquierda”.

Actualmente, el autor propagandea de manera unipersonal y ciertamente delirante una apuesta teórica y nueva síntesis por un “Marxismo Colapsista”, i.e. una secta ecofascista de izquierda, reedición stalinista postmoderna de un socialismo autoritario de colapso, con una visión pequeñoburguesa radical y nihilista[12]. El Dr. Fuentes ha venido produciendo desde 2011 y 2015 una serie de textos archi-radicales (entre entrevistas, diálogos conjuntos, manifiestos, sendos y extensos análisis y elucubraciones, panfletos, artículos, etc) publicados en medios como: Revista Viento Sur, El Ciudadano, Rebelión.org, El Desconcierto, El Mostrador, La Haine, Politika y Kaos en La Red, La Izquierda Diario, Crítica.cl., Sin Permiso, entre otros.

Ello sin contar una serie de fan pages publicitarias pagadas (aportes mensuales, de cuotas de dólares a Mark Zuckerberg) con miles de visitas y cuentas[13] simultáneas en busca de protagonismo que desvelan las reales intenciones de Miguel Fuentes, los métodos propagandísticos y agitativos de contenidos idealistas e ultraizquierdistas, tales como: imágenes y memes; mensajes sugestivos de ciencia ficción y cultura popular, nostalgia soviética; shitposting y spameos; matoneos y ciber-acoso, trolleadas, calumnias y amenazas ilegales; violación ilegal al derecho a la intimidad, extorsión y chantaje; infos y difusión de noticias científicas y no científicas, comentadas por él; humor y opiniones reaccionarias y fascistas; estéticas violentistas, arte del terror y religiones escatológicas, música clásica, bélica y no degenerada, etcétera, etcétera.

Todas estas conductas degeneradas le han valido al Dr. Fuentes el mote de ser bautizado en la vanguardia como: “El loco del colapso”, el “Charles Manson de la izquierda” (el autor acepta con halago el alias), en fin, un doctor “Frankenstein” neo-stalinista, con una serie de trastornos mentales, ciberadicción, personalidad psicopática, moralidad ecofascista y manipuladora. De hecho, entre chiste y chanza, el autor ha dicho al modo de Luis XIV: “¡El colapso, soy yo!” (L’effondrement, c’est moi, 21/6/2019), bordeando la megalomanía narcisista y el complejo de superioridad, la pedantería y el mesianismo, el déficit de socialización y la ansiedad climática. En suma, el frenesí del autodenominado y teatral “Marx Mutante”.

Al margen del problema del tratamiento clínico que, por el bien de su vida y el de sus seres queridos, le recomendamos al compañero Miguel Fuentes acudir a la medicina científica y dar un giro a una vida más socializada y erótico-afectiva más estable (a propósito de que el autor heterosexual se burla de los incel). No basta entonces la caracterización materialista biográfica hecha aquí y la estereotipación del “autor” realizada por la vulgata activista, ignara de los debates estratégicos, las teorías y ciencias contemporáneas. Por ende, sin caer en falacias ad hominem, a continuación realizamos unos prolegómenos para una crítica obrera y socialista revolucionaria de los argumentos colapsistas y su ideología global. Desde la orilla de lo que Fuentes denomina, calumniosamente, y se ensaña como un perro de presa, mucho más que con los capitalistas: la corriente “marxista industrialista” moderna (en especial, la trotskysta), “cómplice” absoluta del sistema actual. Esto, para contrastar, con la nueva “teoría de teorías” irrebatible, todavía en fase preparatoria de construcción desde el 2015-6 (¡eureka!) y reveladora de la historia futura y el devenir de las próximas décadas…, gnosis encarnada en el cuerpo y mente del doctor iluminado, latino blanco y macho heterosexual de sangre europea y mapuche: Miguel Fuentes Muñoz.

Nos referimos entonces al supuesto colapsismo “marxista”, etapa “superior” del desarrollo del marxismo-leninismo para una “nueva época”: “El Marxismo ante el último horizonte teórico y estratégico de la Revolución Socialista: el colapso civilizatorio”, dice Fuentes. Eso sí, como veremos, para una minoría ilustrada y superviviente física, clanes ecofascistas o sociedades tribales comunistas post-colapso (entre el 1%, 5% y 10% de la población mundial o menos), con estrictas normas jerárquicas y de funcionamiento comunitario. Nada que alarme a un antropólogo como este chileno, educado en la diversidad cultural y la comprensión de prácticas exóticas, políticamente incorrectas, de las tribus indígenas y el modus vivendi de las sociedades tribales primitivas, pasadas y actuales (embellecidas por Fuentes) y sociedades clasistas, las cuales causan estupor a los “ojos occidentales” liberales, incluso los de algunos marxistas y los antifascistas.

Sea esta una oportunidad para atacar desde una crítica marxista revolucionaria antifascista y desde el punto de clase de los trabajadores, a todo el arco postmoderno y la nueva ola de la ideología colapsista. Es decir, el degeneramiento del colapsismo nihilista y el ecofascismo, el anti-industrialismo y el radicalismo ecológico, burgués y pequeñoburgués, de derecha, centro e izquierda, que empieza a reemerger en ciertos “círculos intelectuales” y sociales.

Los trabajadores y sus partidos revolucionarios en reconstrucción debemos apostarle a una táctica y estrategia revolucionaria urgente por el poder en este siglo XXI, frente a la agudización crisis civilizatoria capitalista (i.e. su colapso), so pena de degradar y perecer nuestra clase laboriosa, sus aliados populares y la humanidad. En función de ello, se hace necesaria una polémica roja abierta con las ideologías contemporáneas emergentes en Estados Unidos e Inglaterra, Francia y España, de las cuales los textos del señor chileno Fuentes son una de sus muestras más excéntricas y execrables.

En Chile ocurrió un terremoto de 8.8 grados (2010), incendios forestales (2017) y tornados recientes (2013, 2016 y 2019), sumadas a la crisis pesquera del salmón en Chiloé (2018), megasequía duradera de la última década[14] y racionamientos hídricos, conjugados también con la crisis neoliberal privatizadora (transporte público, pensiones, carestía de vida, servicios básicos) y el descontento popular (2019). La opinión pública mundial se alarma con justa causa por nuevas tragedias socioambientales tales como los mega incendios de la Amazonía (2018 – 2019) y el huracán Dorian en Bahamas, Florida y Miami, las oleadas de calor en Europa y la India, de ahí se explica, en parte, la Huelga Climática Global[15] (2019).

A partir de estos complejos fenómenos sociales y naturales, no parece extraño que aparezcan, una y otra vez, en las filas radicalizadas de la clase media y alta, ciertos modelos individualizados y grupales de sectas-profetas colapsistas de corte religioso; político; científico; artístico y social. Esto como una respuesta distorsionada y a la vez como un producto de las contradicciones imperialistas del capitalismo en el siglo veintiuno en su fase agónica y decadente final…, dicho sea, el proceso complejo de su colapso sistémico, posible y real[16].

La crisis sistémica del capitalismo mundial, su colapso y barbarie, es el problema fundamental y el más importante de nuestro tiempo, ya que involucra los intereses materiales básicos y mediatos de la mayoría de la humanidad, la biodiversidad animal y vegetal, el planeta tierra, la naturaleza. Por eso vale la pena que el marxismo y la izquierda polemice con el colapsismo singular de Fuentes y la nueva ola intelectual ecológica-colapsista, en general, para la victoria final. Bienvenido el debate y la lucha cruenta de clases.

II. Determinismo natural-ambiental y objetivismo:

No habrá revolución socialista clásica previa, apología reaccionaria de un colapso civilizatorio inminente, inevitable y deseable.

 

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Empecemos por el problema del diagnóstico objetivo de la crisis capitalista en tanto que sistema complejo total. Los colapsistas prefieren llamarle ‘crisis epocal’, de la ‘civilización industrial’. Miguel Fuentes sostiene, al igual que muchos otros autores, que no solo el capitalismo sino también la civilización humana en cuanto total (i.e. la sociedad compleja global) se encaminan a un colapso y una posible extinción humana. Las razones de este proceso en curso se deben a una crisis ecológica en la Tierra, sin precedentes en la historia del homo sapiens sapiens en los últimos 200 mil años, incluida la última edad de hielo (110.000 – 10.000) y el estallido del volcán de la Isla de Toba (75.000 – 70.000), que en su momento pusieron en peligro la vida de nuestra especie.

La inevitabilidad del colapso negativo del capitalismo (es decir, por factores socionaturales y sin revoluciones triunfantes), la regresión civilizatoria a sociedades menos complejas en disputa de clases y con la posibilidad real de extinción, la certidumbre absoluta de una mortandad masiva, es las tesis madre y central para un diagnóstico colapsista. La resolución negativa (o reaccionaria) de la crisis capitalista en su fase inicial de colapso ya es inevitable, dice nuestro materialista Miguel Fuentes. Pese a que este fatalismo pueda sonar a primera vista excéntrico, el autor plantea una pregunta fundamental, que todo marxista y revolucionario socialista del siglo XXI y venidero –como diría Enrique Dussel, si es que pasamos este siglo[17]–, debe hacerse:

Ahora bien, ¿qué significa concretamente un aumento de uno, dos, cuatro o seis grados centígrados durante las próximas décadas y cuál podría ser la relación entre estos niveles de calentamiento, el proceso histórico y la viabilidad de las estrategias anticapitalistas tradicionales? Esta pregunta no posee una importancia menor. Por el contrario, aquella representa una disyuntiva de vida y muerte para cualquier proyecto de transformación revolucionaria[18].

La teoría en construcción y el pronóstico del autor sobre el futuro histórico cercano (durante las próximas 7 décadas del siglo 21) y el mediano-largo plazo (el siglo 22 y 23 o más), consiste en un cálculo de probabilidades, en el que el factor ambiental tiene un rol causal crucial y central. Estaríamos a pocas décadas, nos dice Miguel Fuentes (ya que el autor concuerda con el parámetro de la ONU y el IPCC de -15 años de dar un vuelco y el borde peligroso de +1.5°C grados), de llegar a un umbral de no retorno y lo más probable es que no podamos evitar la catástrofe ni con tecnología de punta ni con una política transformadora o conservadora, sea cual sea. El tiempo se nos ha acabado, ya es demasiado tarde para evitar el desastre. Todo colapsista se caracteriza por la fatalidad objetivista del desastre y la debacle de la civilización contemporánea, una suerte de determinismo social y natural que causaría el desplome e implosión (rápida, mediada o lenta-ralentizada) del sistema capitalista y la civilización compleja, de modo centurista, en las próximas décadas. Escuchemos a Fuentes y su magnífico libreto:

En realidad, la situación para nosotros (todos nosotros) es la siguiente: el cambio climático constituye hoy una especie de tumor cancerígeno en estado de metástasis que, aunque inicial, ya se ha regado por la mayoría de los órganos vitales del desarrollo social. Un cáncer civilizatorio en estado terminal que, aunque todavía no del todo evidente (tal como en el caso de un individuo que, a pesar de portar una enfermedad mortal, sigue siendo inconsciente de la misma hasta el momento en que se entera de que no le quedan más que cinco meses de vida), estaría a punto de dar inicio a una dinámica destructiva “fulminante”. Una dinámica destructiva que ya nada ni nadie, ni el desarrollo tecnológico, ni el mercado y ni siquiera una revolución socialista mundial, serían capaces de detener. En otras palabras, un punto de ruptura geológico-histórico, de contenido epocal, ante el cual las clases fundamentales de la sociedad moderna: la burguesía y el proletariado, estarían condenadas a desaparecer… y en el corto plazo[19].

¿Sorprendente prosa, no? En esto Fuentes no dice nada nuevo. Tan solo repite y adapta la argumentación colapsista iniciada por el clásico Colapso de los científicos, Jared Diamond (2002) y Joseph Tainter (1988), consejeros y salva-vidas del imperialismo. Estos se valen de hipótesis falseables de sociedades pasadas y más actuales, que implosionaron por su aparente gestión insostenible de los recursos naturales e inestabilidades múltiples de la vida social. La diferencia estriba en que esta vez el diagnóstico de Miguel Fuentes estaría desprovisto de la “elección” sociopolítica de sortear de modo positivo o evitar el colapso. La novedad de Miguel Fuentes y compañía, es que ahora se trataría de un fatalismo objetivista, indubitable. Para ello, Fuentes acompaña su narrativa ideológica colapsista con una serie de datos y reportes, cifras, informaciones y estudios, reales y contingentes, de las comunidades científicas, ahora embadurnadas, aquí y allá, con un poco de retórica socialista y salsa neomalthusiana:

Primero, la perspectiva de la crisis climática[20], el aumento de la temperatura global de 1.2°C actuales a +6°C grados ocasionada por el cambio climático antropogénico de las grandes industrias energéticas, del transporte, manufactureras y alimentarias (vg. ganadería intensiva insostenible e irracional).

Segundo, el desarrollo del permafrost y las liberaciones masivas de metano siberiano y del ártico y otras zonas a la atmósfera, acelerando el cambio climático antropogénico y natural.

Tercero, la espiral catastrófica de los gases de efecto invernadero por el uso de combustibles fósiles, con retroalimentaciones positivas múltiples, incluidas las emisiones récord de ppm de CO2 y no su captura por los grandes bosques tropicales del mundo quemados o secos.

Cuarto, la escasez energética fósil y/o la sobreexplotación contaminante de estos, el peak oil y ciclos de reducción de recursos naturales del petróleo, gas, carbón, fósforo, agua dulce, el estrés hídrico, disminución de recursos minerales, residuos nucleares, etc.

Quinto, las crisis de subconsumo, subproducción y crisis agroalimentarias, crisis de la salud pública y sanitarias, las emergencias agrícolas, escasez y polución de recursos hídricos y terrenos erosionados, degradación de suelos, desertificaciones, sequías e inundaciones, etc.

Sexto, la crisis del oxígeno[21], la contaminación del aire y muertes por enfermedades respiratorias, la acidificación de los océanos y el déficit de eutrofización de los ecosistemas acuáticos. Las zonas muertas marítimas, la destrucción de arrecifes de coral y carestía de ciertos bancos de peces por la industria pesquera comercial insostenible. Lo anterior, sumado a las alteraciones de las grandes corrientes oceánicas y jet streams de los vientos, que exacerbarían y desregularían el clima (olas de calor y frío). Además de nuevos y más potentes huracanes, tifones, ciclones, tornados, tsunamis, tormentas tropicales, inundaciones y sequías, aludes, incendios, subida del nivel del mar, etc.

Séptimo, la sexta (o séptima; según la clasificación científica) gran extinción masiva de la vida terrestre, especies vegetales y especies animales, entre ellas, tal vez, la humana. La pérdida acelerada y catastrófica de biodiversidad y de ecosistemas y cadenas tróficas.

Octavo, la sobrepoblación neomalthusiana de más de siete mil millones (a 8 y 11 mil), el aumento exponencial del caos demográfico, a la par que se encarecen los bienes de vida y fuentes de reproducción material social.

Noveno, el supuesto tránsito de la época geológica del Holoceno al Antropoceno (otros le llaman “Capitaloceno”) o mejor, un tránsito al post-holoceno o despliegue catastrófico del Holoceno mismo. Lo anterior debido al impacto ambiental del sistema moderno industrial y el traspaso de 4 de los 9 límites planetarios (planetary boundaries), la huella ecológica y los límites del crecimiento económico.

Décimo, las crisis cíclicas de sobreproducción y sobreacumulación de las sociedades humanas capitalistas cada vez más catastróficas y recurrentes (1973, 1998, 2008, etc., hipótesis nueva recesión mundial 2019-2025, augurada por el propio FMI),  re potencializadas por la acumulación capitalista, financiera y socioeconómica. Las guerras geopolíticas, comerciales y bélicas (armamentísticas, no nucleares y nucleares) de los estados-nación capitalistas e imperialistas por los recursos. Las tensiones políticas y sociales, con altos niveles de desigualdades sociales (trabajo, salud, educación, alimentación, etc.) e inestabilidades, reactualizadas por el marxismo y las ciencias sociales integradas de corte materialista, etcétera, etcétera.

El razonamiento formal-mecanicista (más no dialéctico) de Miguel Fuentes es determinista natural y está focalizado en el caos climático (i.e. global warming), al que da mayor peso frente a los nueve factores restantes interrelacionados. El pensador chileno elabora esquemas visuales ya no hipotéticos sino necesarios de un inevitable calentamiento global que corre el riesgo superar los 1.5°C – 2°C hasta más de 6°C grados. El autor ha llegado entonces a modular hasta el umbral de los 10°C grados, siempre proclive de romper marcas…sin ningún influjo de la intervención humana, antes del colapso inevitable. Miguel Fuentes, ante el augurio del colapso civilizatorio, cita al político burgués británico, Winston Churchill: “La era de las postergaciones, de las acciones ineficaces, de las medidas paliativas y desconcertantes, de las dilaciones, está llegando a su fin. En su lugar, estamos entrando en un período de consecuencias” inevitables.

Los científicos burgueses, como los de los tres estudios de Los límites del crecimiento (1972, 1993, 2004, otros), han elaborado alrededor de 16 variables con varios escenarios probabilísticos (estándar, estabilización, doblado overshoot, etc.) y soluciones, con el paso de las décadas, más acotados (marco de referencia de dos centurias: del 1900 al 2100). La revista Science & Vie (junio, 2019) recopiló también estudios sobre colapsos que usan más 51 variables ecológicas, climáticas, sociales, políticas, económicas, culturales, etc. El doctor Miguel Fuentes, por su parte, confundiendo necesidad con posibilidades históricas, hace apología de un colapso deseable, reaccionario, a través de un escenario unívoco y fatal necesario, ‘cuanto peor, mejor’, tal es la divisa epistemológica vuelta ontología material. Pero resulta que las ciencias también son el estudio de la complejidad y las contingencias de los sistemas dinámicos, y la política es el arte de la acción humana y la ciencia de las polis sociales, en medio de determinaciones históricas y oportunidades contingentes.

El Dr. Miguel Fuentes echa mano entonces de modelos climáticos como el Handy y predictivos computarizados, ensemble forecast y positive feedbacks climáticos, una serie de pronósticos doomers[22], flujos y stocks, overshoot, etc, se trata de una usanza interesada, política y burda. Además, Miguel Fuentes se inspira en autores como Mark Lynas[23] y su libro Seis grados: nuestro futuro en un planeta más caliente (2007), premio a la divulgación científica[24]. De hecho los esquemas argumentativos de Fuentes siguen la línea de posibles escenarios en 1°C, 2°C, 3°C, 4°C, 5°C y 6°C grados. A continuación, mostramos los recuadros de los escenarios hipotéticos que propone Miguel Fuentes para el colapso civilizatorio inevitable, con cierto sesgo centurista acelerado.

 

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Vid. Al filo de una catástrofe ecológica inminente. Notas en torno al posible colapso del capitalismo y la necesidad de una revolución social cayendo en el abismo, II Parte: Calentamiento global, modelos y analogías históricas. O una aproximación inicial a algunos escenarios, 2015.

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Vid. El Calentamiento Global como Horizonte Cataclísmico de la Historia: Notas para un Marxismo Colapsista, III. Crisis ecológica y proceso social durante la fase precolapso, 2018.

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Vid. ¡La Revolución Socialista ante el abismo! Por una Segunda Conferencia de Zimmerwald para enfrentar el desastre planetario!, Tendencia colapsista y posibles puntos de divergencia histórica (b), 2019 (versión ampliada).

 

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Respecto a los pronósticos, surgen al menos 4 hipótesis, ya que puede haber otras combinaciones y posibilidades históricas acotadas:

Hipótesis 1) El IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático) y la ONU, hacen ideología de que podríamos alcanzar los 4 grados. En realidad apenas pasaremos 1.5°C o 2°C grados o menos, ellos lo presentarán como un logro de la sostenibilidad. Si según el Informe 2018 del IPCC, el incremento por década es de 0.2°C grados, a finales del siglo XXI será +2.4°C. Habrá una nueva revolución energética verde y una cuarta revolución industrial, en curso o no. Visión de un capitalismo democrático en lo ecológico y social barbárico.

Hipótesis 2) Sobrepasaremos la línea catastrófica en dos o tres décadas, y el efecto climático será irreversible de 2°C a +6°C grados, colapsismo burgués y pequeñoburgués puro de Miguel Fuentes y compañía. Una espiral de retroalimentaciones positivas (positive feedbacks) climáticas y ecológicas, etc. Postura de reformismos menores y ultra izquierdismos. Milenarismo y centurismo.

Hipótesis 3) Es probable que, debido a la no reducción de gases contaminantes CO2 de la industria capitalista y su tasa de ganancia, así como lo desfavorable de la correlación de la lucha de clases, sobrepasemos inicialmente el 1.5°C e incluso los 2°C grados. Pero la lucha procesual de clases a muerte, se dirimirá en minimizar o maximizar la barbarie del calentamiento global y la desigualdad social multimodal, del actual 1°C grado a temperaturas medias globales superiores. De manera que el proletariado (el cual no desaparecerá, como dicen los reaccionarios colapsistas) junto a sus aliados populares, tendrá las últimas oportunidades de vencer antes de los 6°C grados o en su defecto de que triunfe la barbarie y sus fuerzas destructivas. Esta es la postura enarbolada por el marxismo obrero revolucionario y materialista dialéctico, es decir, el socialismo científico.

Hipótesis 4) El capitalismo está infundiendo miedo climático a las masas, para iniciar una destrucción colosal de fuerzas productivas e iniciar un nuevo ciclo de acumulación del capital con energías renovables y limpias, de los que la izquierda debe presionar independientemente y tener una responsabilidad histórica. En efecto, habrá una nueva revolución energética verde y cuarta revolución industrial. Luego, este sistema podrá sortear la crisis climática y mantener estable las temperaturas, con un control democrático y de recursos, si se profundiza la lucha democrática, de manera que seguirá la lucha de clases por 500 o mil años, hasta que el proletariado derroque a la burguesía y cree una sociedad socialista.

Esta última hipótesis de capitalismo democrático y barbárico, es mantenida por el marxismo oportunista (y un sector revisionista), el etapismo neo stalinista (reedición de la revolución por etapas), el reformismo procapitalista (esquemas Timing, DOFA) y el neoreformismo de figuras tales como: Maís País-EQuo de Iñigo Errejón[25], Emilio Santiago y Héctor Tejero[26], Green New Deal Ocasio Cortes – Bernie Sanders, Unidas Podemos, etc.

La agencia humana y sus clases, nos dice Miguel Fuentes, solo pueden actuar plenamente en el escenario post-colapso. Las etapas precedentes (pre colapso y colapso) solo sirven para gestionar, luchar y amortiguar, pero no para detener el colapso o evitar la catástrofe. El tipo de revoluciones “anticapitalistas” que propone el Dr. Fuentes para este proceso abismal, de una minoría contra la mayoría (toda una inversión histórica: una contrarrevolución), las veremos más adelante (véase capítulo 4). Por ahora, valga señalar que la Mega Máquina Capitalista, reificada como el que más, repercutiría en el cambio climático antropogénico, iría al colapso imparable en modo piloto automático de barbarie con las metáforas colapsistas múltiples o tragedias tales como: el Titanic, el Arca de Noé, un Carro imparable, Tren al abismo, la Barca de los Locos del Unabomber, la Serpiente auto-coprofagia de Sloterdijk o Isla autofagia y caníbal, el ballenero Essex[27], etc., etc.

Para Miguel Fuentes y los colapsistas, las condiciones objetivas realmente existentes y agravadas de de la crisis sistémica capitalista en todos los órdenes (ambiental, económico, energético, político y social, etc.) no son las premisas objetivas ni subjetivas de la revolución socialista y la posibilidad de vencer a los ricos, sino la antesala y nexo necesario de algo peor y negativo. El colapso civilizatorio y el triunfo inicial de la contrarrevolución, son las consecuencias inevitables de esta crisis civilizatoria: los golpes de la naturaleza y las clases dominantes, juntos, al menos en las fases iniciales del pre-colapso y el colapso, son una verdad revelada del futuro cercano y no hay poder humano ni natural ni divino que lo detenga.

La acción humana reemergería, como ave Fénix, luego del golpe, en el tránsito procesual del colapso al post-colapso, en menor posibilidad el pre-colapso, luego de la catástrofe y el abismo en curso, donde estaría la continuación de la guerra de clases post-moderna, una nueva disputa revolucionaria de sujetos sociales y políticos, totalmente nuevos. He aquí un error metodológico de Miguel Fuentes y los colapsistas: el consuelo del pecado y el castigo del colapso socioecológico como avance objetivo, es decir, toda una filosofía de la historia. Tener la historia escrita de antemano y saltarse etapas de lucha procesuales de décadas, es algo típico de los análisis colapsistas. Pese a las profundas diferencias metodológicas y programáticas, concordamos en algo con Miguel Fuentes, cuando escribe lo siguiente:

En el caso del capitalismo industrial, la importancia estructural de las condiciones de reproducción ecológica del Holoceno, relativamente fijas desde el origen de las primeras civilizaciones hasta hoy, sería incluso mayor a la conferida hasta ahora por la teoría marxista a la relación capital-trabajo en la consolidación en este modo productivo. Esto se debe, entre otras cosas, a que habrían sido precisamente las condiciones ecológicas holocénicas las cuales habrían permitido el tipo de explotación (exponencial) de los recursos naturales y energéticos sin la cual el capitalismo moderno habría sido imposible. Lo anterior supone, por lo tanto, una ampliación-corrección de la comprensión marxista del ámbito económico como factor determinante en última instancia del desarrollo capitalista, ocupando por el contrario la infraestructura ecológica del sistema industrial la posición realmente fundante (obnubilada en el pasado por la existencia de un marco climático relativamente estático) en la evolución (y sobrevivencia) de este modo de producción[28].

Como materialistas dialécticos, cuando decimos determinismo natural-ambiental no estamos negando la poderosa determinación objetiva de las leyes naturales (físicas, geológicas, climáticas, biológicas, etc) y los fenómenos de la naturaleza sobre nosotros y nuestra historia social. No somos parte del revisionismo subjetivista que concibe la lucha de clases y el desarrollo (evolutivo, involutivo, revolucionario) de las sociedades humanas, de modo puramente antropocéntrico y antropológico, esto es, sin relación alguna con las fuerzas productivas, entre ellas, la fundamental, la naturaleza. No creemos que la economía sea la única y última determinación, la ecología en sentido amplio o las ciencias de la tierra y el universo, también lo son. Por esta razón, ahora podemos comprender el sentido integral de lo que Marx y Engels llamaban  la acción recíproca de causalidades (ideológicas y materiales) y la última instancia de producción y reproducción de la vida real[29]. De hecho, la realidad bio-geo-física, determina absolutamente todas las sociedades humanas y no humanas, no solo de nuestro planeta, sino del universo que es materia diversa y en algunos lugares cósmicos donde haya vida.

Pero la lucha de clases inter-humana también tiene un efecto causal recíproco relativamente sobre sí misma y sobre el medio ambiente, es decir, sobre el curso de la historia social nuestra, que es social y a la vez natural. La crisis socioecológica (o sistémica) del capital es real, pero su desenlace reaccionario y regresivo no es inevitable, podemos evitarlo o al menos minimizar el impacto del colapso del capitalismo realmente existente y finito, sus daños irreversibles y secuelas irreparables del proceso de barbarie en curso. ¿De qué modo? Luchando por el socialismo, en un desenlace contradictorio con una salida revolucionaria progresiva de la revolución permanente y el conflicto contradictorio con la naturaleza. A sabiendas que la barbarie está provocando algunos cambios ecológicos irreversibles y pérdidas de vidas irrecuperables, aumentando los plazos regenerativos y tragedias múltiples. Tal es nuestra apuesta obrera y socialista que es anti-colapsista y anti-catastrofista (en el sentido peyorativo, mas no en el sentido ortodoxo marxista clásico[30]), porque si bien es inevitable la transitoriedad del modo de producción capitalista y su colapso, es contingente su resolución (progresiva o regresiva) hacia el socialismo o hacia el barbarismo (sociedades clasistas o extinción humana).

El señor Miguel Fuentes, más que un pregonero del determinismo científico, es un mecanicista. Lo decimos porque los materialistas pregonamos un determinismo dialéctico científico que incluye la libertad y la liberación, el azar y el caos, la anormalidad, la contingencia y la revolución; junto con la necesidad, las leyes invariables y procesos naturales, las imposibilidades, la limitaciones y continuidades, sobre-determinaciones e inacciones, etc.

El mecanicismo es la ideología colapsista que nos condena sin luchar para evitar un desenlace negativo del colapso del capitalismo civilizatorio, ese sí inevitable, como todo modo de producción. Antes  bien se hace mella de una espera pasiva ante la posibilidad de barbarie cualitativa, vuelta ahora una necesidad natural e histórica…un quietismo contrarrevolucionario, a todas luces, sin las mediaciones políticas y sociales, sus resortes reales de acción humana. En suma, una serie de procesos desdibujados por la ideología que se presenta como materialista pero que en este punto es idealista, se torna en su contrario.

El análisis o diagnóstico de la crisis multimodal del capitalismo de Miguel Fuentes deviene entonces en una burda apología reaccionaria por un colapso deseable y un pronóstico derrotista del advenimiento del colapso civilizatorio y sus colosales efectos negativos. El autor hace mella de esto mediante la construcción de una narrativa ideológica (propia de la intelectualidad media y alta, enajenada del resto de la humanidad, de sí misma y por tanto de la naturaleza) de lo que pasará después y de la reactivación de la acción en ese escenario. Se obvia entonces el presente de lucha de clases y sus tiempos-plazos-etapas-procesos, no prefijados de antemano su desenlace.

La posibilidad y pronóstico de Miguel Fuentes, como la de otros científicos sociales y naturales del mundo, catalogados como los más catastróficos (o doomers[31], ya que Fuentes se casa más con ellos, no con el IPCC y la ONU, aunque explota sus alarmas), es una entre otras. El socialismo científico y los trabajadores y sus aliados populares deben luchar, procesualmente, contra dicha deriva histórica reaccionaria y posible.

 

 

III. Revisionismo post-marxista y derrotismo eco-nihilista: punto de vista de la clase media radical posmoderna

 

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Pasemos ahora al problema de la teoría revolucionaria materialista y la crítica colapsista del marxismo, adjetivado como ‘industrialismo’, ‘ideología industrialista moderna’, ‘teleología productivista’, ‘mesianismo obrero’, ‘mecanicismo economicista’ propio de la ‘física clásica’ newtoniana, etcétera.

Vladimir Lenin señaló que los enemigos de clase de la teoría científica anticapitalista, primero lucharon abiertamente contra ella en el campo de la ciencia, la política, los medios de comunicación, la religión y la cultura, por representar los intereses objetivos y subjetivos de la clase trabajadora. Luego trataron de luchar contra las armas del marxismo, insertándose en sus propias filas, hablando a nombre del mismo, a esto le llamaría revisionismo: “El socialismo premarxista ha sido derrotado. Continúa luchando ya no en su propio terreno, sino en el del marxismo, como revisionismo…El carácter inevitable del revisionismo está determinado por sus raíces de clase en la sociedad actual. El revisionismo es un fenómeno internacional”[32], tal como lo es hoy la nueva ola colapsista global.

Este parece ser el caso del Sr. Fuentes, pues nuestro intelectual busca plantear un “nuevo marxismo, nueva época” (le llama «Marxismo mutante», en honor a Mad Max y el arte distópico de ciencia ficción), el cual está en todo su derecho en fundamentar, en contra de todos los marxismos existentes de la modernidad y la contemporaneidad, y los izquierdismos históricos tradicionales. En términos leninistas, el colapsismo de Fuentes y otros mosqueteros se trataría de una nueva forma de “revisionismo de izquierda”, en el fondo antimarxista, que sigue a su modo los vientos de los post-marxismos después de la restauración capitalista de los 90’s del siglo XX y la profundización de la barbarie eco-social y la crisis capitalista, hasta nuestros días. Proceso que ha hecho surgir un cúmulo de nuevos socialismos utópicos por doquier: decrecentistas[33], ecosocialistas, colapsistas y primitivistas, comunalistas populistas y humanistas, autarquistas, neoanarquistas, etc., los cuales se alzan victoriosos sobre el cadáver stalinista y sobre la hegemonía reformista (castrochavista, posneoliberales, neoreformistas y Green New Deal’s, etc.). Frente a estas oleadas y olas, de nuestra parte, estamos en nuestro derecho de remar a contracorriente y examinar el grado de validez de los aportes y críticas “correctivas” de Miguel Fuentes al Marxismo, ésta última, la más revolucionaria dialéctica de las teorías-praxis de liberación.  Pasemos a verlas.

La teoría posmoderna de Miguel Fuentes nos habla de una era post-moderna, una auténtica posmodernidad-contemporaneidad, ahora sí real y objetiva, no ideológica (como François Lyotard y los franceses postestructuralistas), signada en el colapso, no capitalista…sino civilizatorio:

La Revolución [con mayúsculas] ha muerto. El Socialismo moderno ha fracasado…y el comienzo de una era post-moderna de colapso civilizatorio y derrumbe social planetario es inevitable…[34].

Una de las ideas claves defendida en esta publicación sería que las bases teóricas y políticas del marxismo clásico (y la de todos los programas políticos derivados del mismo) habrían sido pensadas y elaboradas en el marco de una época histórica (modernidad) y geológica (holoceno) distinta a la que estaría comenzado a desarrollarse hoy, signada por la inminencia de un escenario histórico-epocal súper catastrófico caracterizado por el establecimiento de una nueva realidad planetaria. A partir de aquí, ante la perspectiva post-moderna del avance de una serie de fenómenos híper destructivos tales como el inicio de la VI extinción masiva de la vida terrestre y la época del Antropoceno, se plantea la importancia de comenzar un proceso de reflexión teórico-programática y política urgente de cara a los desafíos de la gran crisis civilizatoria que se aproxima, esto último destacando la necesidad imperiosa de la creación de un nuevo marco programático marxista adaptado para la nueva era de colapso planetario que ya ha comenzado a dar sus primeros pasos[35].

Creemos así, por lo tanto, que con el objetivo de prepararnos ante el posible apocalipsis ecológico-civilizatorio al cual podríamos estar aproximándonos, apocalipsis que como hemos dicho podría implicar la necesidad de llevar la lucha por un horizonte comunista hasta un escenario (ahora sí) “post-moderno”, nos veremos obligados a echar mano de todos los “recursos programáticos” de la tradición revolucionaria y de la lucha de clases en su historia”[36].

En una entrevista al ecosocialista franco-brasilero Michael Löwy, lo mismo al ex Trotskysta argentino y hoy decrecentista, Luis Torres Fierro[37], Miguel Fuentes plantea una pregunta retórica donde replantea el sentido materialista del “El fin de la Historia y el último hombre” (1992) del politólogo estadounidense Francis Fukuyama, inquiriendo lo siguiente:

“Algunas de las ideas-fuerza más importantes que la intelectualidad capitalista integró en su programa ideológico a fines del siglo pasado fueron los conceptos de “fin de la historia” y “fin de la lucha de clases”. Dejando a un lado el evidente triunfalismo capitalista que acompañó el desarrollo de estas ideas durante los 90’s…¿pueden considerarse hoy aquellas, de cara al posible eco-suicidio planetario que podría traer consigo la crisis ecológica, como verdaderas “intuiciones teóricas” (inconscientes) de la clase capitalista con relación a la dinámica auto-destructiva (terminal) que se abría con el ciclo neoliberal? ¿Es hoy el peligro del “fin de la historia” un peligro real?”[38].

Las aportaciones y discusiones que el colapsismo post-marxista de Miguel Fuentes y otros colapsistas traen a colación, las podemos resumir en al menos cuatro puntos de crítica al “Marxismo clásico” y todas sus derivaciones modernas. Por supuesto, para la dialéctica materialista, no hay verdades ni falsedades absolutas, la relatividad de los enunciados y los hechos existe. El revisionismo colapsista tendrá algunos puntos de verdad relativa, de los que el marxismo puede enriquecerse y transmutar, revolucionarse sin abandonar su esencia, la de ser una teoría-praxis revolucionaria de la liberación proletaria y humana, a la vez que una visión científica integradora y materialista del universo y el planeta Tierra.

1) Sobredeterminación ecológica-natural-ambiental de la economía y la historia humana.

El cambio climático antropogénico y la crisis ecológica, ha reactualizado el poderío que tienen las leyes y los procesos naturales sobre las sociedades humanas, lo cual muestra más que nunca la vigencia del materialismo dialéctico. El problema es cuando la sobredeterminación ambiental es una forma doomer y deviene en un burdo mecanicismo a-humano, sin ninguna mediación social e histórica, que es el abismo en que Miguel Fuentes cae (véase capítulo I).

2) Leyes de la física clásica, ciencias contemporáneas y leyes de la historia social contemporánea.

Fuentes señala que el marxismo sigue rezagado respecto a las ciencias contemporáneas y que, por tanto, está atrapado, entre otras, en los postulados de la física clásica newtoniana y las ciencias modernas. Las imágenes de espirales ascendentes, regularidad de la ley del valor y de la lucha de clases, la supuesta ineluctabilidad mecánica de la victoria del socialismo, los modelos de crecimientos, etc, son muestras de ello. A esto el autor opone la física cuántica y teoría de cuerdas, la cosmología y la física teórica, los fenómenos tales como: los agujeros negros[39], los agujeros de gusano, tiempos múltiples y cuatridimensional, los modelos climáticos y ecológicos, que plantean una dialéctica compleja del funcionamiento de lo real, mucho más rica y materialista, del que el marxismo se debería alimentar. El materialismo, diría Engels, avanza con cada nuevo conocimiento de las ciencias de la naturaleza y las ciencias de la sociedad.

3) Senilidad y degeneración de la clase obrera industrial y nuevo sujeto revolucionario: imposibilidad de la revolución socialista y la sociedad socialista hiper-tecnológica.

Mucha tinta y letras virtuales han sido derramadas acerca de si Marx y Engels, consciente o seguramente de manera inconsciente, reflejaron las condiciones decimonónicas materiales en su pensamiento, proyectando un cierto optimismo tecnológico y progreso ascensional por una sociedad socialista hiper-industrializada y en abundancia material (metáfora Cornucopia). Lo mismo también podría decirse de los grandes maestros del socialismo en el siglo XX: Lenin y Trotsky. Para Miguel Fuentes, el imaginario socialista dominante de los últimos dos siglos, ha planteado la socialización de la industria y el aparato productivo existente en función de las necesidades humanas bajo una lógica desarrollista-productivista de un “menos a más”, una proyección hiper-tecnológica propia de la imagen de una civilización compleja.

Este sentido común, pareciera entonces no solo ser la sombra de la lógica de crecimiento del capital, sino también pareciera estar totalmente desinformada de las fuerzas destructivas y la regresión civilizatoria de las fuerzas productivas, debido a un colapso socioecológico. La clase obrera, hermanada con el capital, dice Miguel Fuentes, sería una clase social consumista, acomodada a la industria de los hidrocarburos y el high tech, que a pesar de las duras luchas libradas por su nivel de vida, no habría vencido a la burguesía ni ésta la habría derrotado. Existiría una suerte de senilidad de las clases fundamentales de nuestra sociedad, degeneración y su derrota interclase por la implosión del colapso (véase capítulo I), que ninguna revolución social, tecnológica, energética, etc., ni contrarrevolución, a estas alturas históricas, podría detener (véase capítulo III).

El colapsismo “socialista” de Miguel Fuentes, si bien pudiera hacer parte de las corrientes anti-industrialistas o escépticas hacia el progreso, no obstante, no es partidario de un primitivismo anarquista sino de un comunismo tribal posmoderno, que se vale de la tecnología para hacer frente al caos climático y las rudas condiciones materiales de existencia. Para él, una sociedad comunista de estas características inéditas, respecto al capitalismo y sistemas anteriores, es tanto una consecuencia catastrófica de la barbarie como una deseabilidad ecológica de su psique, al poner un signo de identidad y equiparable entre capitalismo, socialismo moderno e industrialismo antiecológico. Todo esto está mediado por el balance del stalinismo, el cual fue una muestra antiecológica de esto.

Un marxista contemporáneo puede contemplar la imposibilidad material de una sociedad socialista clásica pero también una sociedad socialista primitiva. Pero de ahí a plantear un comunismo tribal post-moderno, como la única posibilidad material de una  sociedad post-capitalista, media un abismo metodológico. No por no caer en fantasías tecnologicistas vamos caer en la hondura de una ideología colapsista, primitivista o neo futurista, igual de fantasiosa.

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Vid. El incendio de Notre Dame como augurio de colapso. Entre el derrumbe del capitalismo, la fantasía socialista moderna y la necesidad de un marxismo mutante, 2019.

4) Desarrollo de la intuición teórica marxista de la barbarie: colapso.

Al parecer, el 20 de diciembre de 2017 Miguel Fuentes Muñoz dio una conferencia en la University College London, junto al profesor Dr. Francisco Diego Fras, titulada “Climate Change, Marxism and Collapse: The possibility of collapse from a marxist perspective: Marx, Luxemburg and Benjamin”. En la convocatoria, señala lo siguiente:

Aquí se afirma que el concepto de colapso, generalizado dentro de la tradición marxista como la “posibilidad de barbarie/barbarismo” (en oposición al socialismo), debe entenderse desde ahora, lejos de ser un problema teórico, como uno de los problemas estratégicos más fundamentales de la historia de la teoría revolucionaria[40].

La perspectiva del colapso ha sido una parte habitual de las discusiones intelectuales y artísticas en la civilización occidental: por ejemplo, en el caso del estallido de la Primera Guerra Mundial y la declaración de la pensadora polaca Rosa Luxemburg: “Socialismo o barbarie”…Esta conferencia tratará de descubrir cómo la noción de cambio climático ha reemplazado cada vez más los “discursos de colapso” anteriores, por ejemplo, el peligro de una guerra nuclear durante la Guerra Fría[41].

Nuestro antropólogo chileno define al colapso no (solo) como la transitoriedad y caída del capitalismo en tanto que modo de producción histórico y finito, sino como el desplome toda sociedad compleja, en particular la civilización moderna, insostenible como sociedad tecnológica. Un desplome que será fruto causal no de una revolución, sino de agudos problemas ecológicos y sociales, ya políticamente intratables e irreversibles, que llevarán a una implosión, autodestrucción o derrumbe intrasistémico, al colapso civilizatorio:

¿Qué tiene de especial el capitalismo en comparación con otras sociedades complejas tales como el Imperio Romano, la Sociedad Maya Clásica, la Dinastía Han, el Imperio Gupta y muchas otras a lo largo de la historia como para ser totalmente “inmune” a un fenómeno de colapso? ¿Quizás su avance tecnológico? ¿Se olvida acaso Löwy que, más allá de los fenomenales avances técnicos del capitalismo en una serie de esferas, aquel sigue poseyendo prácticamente la misma base productiva-energética que aquella que tenía hace dos siglos? ¡La misma vieja locomotora de hace dos siglos que, a pesar de poseer en sus compartimientos superiores laboratorios de nanotecnología, satélites y tecnología de GPS, sigue necesitando de los mismos “producto de plantas” de hace doscientos años (entre otros el carbón, el gas y el petróleo) para moverse! Y pueden mencionarse aquí, asimismo, los resultados de un reciente estudio financiado parcialmente por la NASA y liderado por el matemático Safa Motesharrei en el cual, realizándose una proyección del curso de la sociedad industrial actual a partir de la aplicación de un modelo predictivo HANDY, se muestra como esta última se estaría dirigiendo, aceleradamente, al colapso. La razón de esto se encontraría en la combinación de algunos factores tales como la sobreexplotación de recursos, el cambio climático, la existencia de una elite demasiado rígida y la desigualdad extrema. Es prácticamente imposible que la sociedad capitalista actual, tecnológica y económicamente atrasada para enfrentar los peligros de envergadura geológica-planetaria que se nos avecinan, siga subsistiendo ante un escenario de crisis ecosistémica generalizada como aquella que estaría a punto de producirse. Debemos tener en cuenta aquí, asimismo, que una vez que las defensas que tiene el sistema capitalista para sostenerse ante una crisis comiencen a fallar, será la propia complejidad de este sistema la cual podría volverlo mucho más vulnerable ante un potencial fenómeno de colapso. El caso de la caída del Imperio Romano es un ejemplo de lo anterior”[42].

[A] lo que aludiría este concepto (colapso) sería, en última instancia, al fin drástico de una tradición cultural y cosmovisión compartida y su reemplazo por otra nueva, esto último acompañado generalmente por una aguda transformación de las estructuras políticas y sociales imperantes […] En el caso del concepto de colapso, este podría visualizarse, tal como ya señalamos, al modo de un proceso de destrucción o derrumbe generalizado (no superación) de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales existentes en el marco de una sociedad dada, aquello dando por resultado un quiebre terminal al nivel de su evolución histórica. […]”.

“Debe señalarse, sin embargo, que la probabilidad de un colapso inminente no se presentaría al modo de una mera réplica de aquellos ocurridos con otras sociedades en el pasado, los cuales tuvieron generalmente un carácter más bien local o a lo sumo regional. Por el contrario, dadas las características del actual sistema económico y político global, un colapso civilizatorio tomaría hoy la forma del primer colapso planetario de la historia, planteando además la posibilidad, tal como ya se ha indicado anteriormente y considerando la magnitud de los peligros asociados a la actual crisis ecológica, energética y de recursos, de la extinción misma de nuestra especie”.

“La direccionalidad histórica de un fenómeno de colapso podría comprenderse así, entre otras cosas, como un movimiento en cual al menos una de sus trayectorias centrales se desplazaría no siguiendo un curso tradicional desde el presente hacia el futuro, sino que (en tanto regresión histórica) en un sentido contrario; es decir hacia el pasado. Sería justamente este “desplazamiento inverso” del proceso social: una especie de re-proyección del pasado (o de algunas de sus dimensiones históricas) en un contexto futuro, lo que se hallaría en la base del tipo de involución civilizatoria que traería aparejado un derrumbe capitalista como el planteado durante este siglo. La conceptualización de un desplazamiento histórico temporal “negativo” (desde presente hacia el pasado) sería a su vez el contenido último, basal, de la comprensión marxista del término de barbarie”.

“En términos de la lucha de clases, la perspectiva de un colapso civilizatorio se presentaría así, en tanto materialización histórica de un horizonte de barbarie y como opuesto dialéctico de la posibilidad socialista, al modo de una apertura o portal epocal asociado a una potencial “reactualización” de formaciones económico-políticas ya caducas; es decir, previamente superadas por el desarrollo histórico. La base material de este fenómeno se encontraría, entre otras cuestiones, en el ya señalado proceso de degradación terminal de los sostenes de la vida moderna y la escasez productiva de recursos que debería acompañar el empeoramiento de la crisis ecológica mundial y un próximo derrumbe planetario. En su calidad de movimiento de cancelación del progreso social, un colapso civilizatorio capitalista se relacionaría entonces, por lo tanto, a la maduración de condiciones objetivas diametralmente opuestas a aquellas que habrían permitido hasta hoy el desarrollo de una posible transición socialista, asociándose por el contrario con una potencial reedición en el escenario histórico de todas las formas de barbarie del pasado (esclavismo, servidumbre, feudalismo, etc.), aunque esta vez recreadas en un contexto de crisis civilizatoria futura[43].

El pensamiento marxista ha contemplado la barbarie como un proceso futuro, esto para el peor de los casos, la tradición stalinista y socialdemocratizante, la más equivocada vulgata, de una barbarie etérea, indeterminada y en suspenso disyuntivo («o», «V») que todavía no se ha dado en la historia (haciendo elogios del progreso capitalista), un error metódico idealista garrafal.

En el mejor de los casos, el marxismo revolucionario ha concebido la barbarie como un proceso presente en curso y dinámico, desigual y combinado, producto de la última fase imperialista del capital y de la lucha de clases, sin resolución definitiva prefijada: victoria o fracaso del socialismo, ipso facto, de la humanidad y su existencia.

Por último, se ha visto desde el marxismo la barbarie como una rememoración analógica del presente del sistema con un evento pasado catastrófico (vg. colapso Imperio Romano, conquista de América 1492, genocidio indígena y esclavitud, etc.). El contenido de la barbarie ha estado mediado y ha sido llenado principalmente por procesos objetivos de la realidad social y ahora natural tales como: las grandes guerras imperialistas, las guerras interburguesas, los bombardeos nucleares, las nuevas guerras; las grandes desigualdades sociales y penurias de las masas; la degradación cultural y moral en todos sus ámbitos; recientemente, la crisis ecológica y el cambio climático.

Por todo lo anterior, Miguel Fuentes nos dice un enunciado verídico: “La perspectiva de un colapso civilizatorio adquiere para las organizaciones de izquierda una importancia teórica y estratégica central ya que representa una situación, tal como hemos remarcado en secciones previas al discutir la gravedad de la crisis ecológica, no considerada en profundidad por ninguna de las corrientes de pensamiento revolucionario de los siglos XIX y XX […] En el ámbito del marxismo…la mayoría de las tendencias adscritas a esta escuela teórica…han excluido casi totalmente de sus reflexiones el papel de la crisis ecológica y energética mundial como vectores de su pensamiento estratégico…no han logrado integrar la perspectiva de un posible colapso civilizatorio durante el futuro cercano en sus discusiones centrales, lo anterior al modo de un problema estratégico-práctico y no meramente teórico-hipotético[44].

A partir de conceptos como el de fuerzas destructivas, progreso destructivo, fractura metabólica, capital imperialista, dialéctica negativa, barbarie, razón instrumental, deshumanización, fascismo y holocausto, crisis de dirección como crisis de la humanidad, crisis capitalista y crisis civilizatoria, etc., el pensamiento marxista ha tematizado y contemplado, aunque de modo muy insuficiente y precario, la barbarie desde las fases de: (i) explotación exacerbada del capital al humano laboral, los animales y la naturaleza terráquea, (ii) la regresión civilizatoria y sociedades menos complejas, hasta (iii) la extinción humana y ecológica de otras especies. La degradación material y cultural humana, el genocidio antropológico y el ecocidio planetario.

Por esta razón, si queremos ser radicalmente materialistas dialécticos, el socialismo científico no le debe ser difícil desarrollarse y contemplar críticamente la plausibilidad material de hipótesis arqueológicas, antropológicas y climáticas más recientes sobre el susodicho colapso civilizatorio o fenómenos de destrucción ambiental y social, a lo largo de la historia. Claro está, sin que por ello el diagnóstico no objetivista implique capitular a la psique y política burguesa resolutiva ante dicho proceso contradictorio de colapso del capital-sistema, en los que lamentablemente incurre el colapsista chileno Miguel Fuentes Muñoz.

El autor enarbola una grandiosa y correcta divisa materialista: Hasta ahora, los marxistas no han hecho más que interpretar de diversos modos la barbarie…¡pero de lo que se trata ahora es de derrotarla![45]. Pero una vez vayamos avanzando, en el fondo nuestro colapsista demagogo deseará fervorosamente que se profundice el barbarismo capitalista, antes que buscar derrotarlo o contenerlo, con planteamientos cercanos al fascismo. Esto es cierto así Miguel Fuentes Muñoz se auto exculpe y se escude en un mentado objetivismo de una ‘crisis inevitable’ de la civilización moderna, tan odiada por la clase media radical posmoderna y precaria, un colapso civilizatorio capitalista en su resolución inicial negativa/regresiva. Pasemos a este penúltimo punto álgido, que desnuda al autor, antes de finalizar con la rebelión popular chilena y el programa de acción.

 

 IV. Ecofascismo de izquierda y neo-stalinismo ecológico:

Propuesta política “comunista” colapsista y programa reaccionario

 

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Pese a todo lo dicho y el panorama siniestro, desolador, apocalíptico, la inminencia de colapso civilizatorio…hay un “principio de esperanza” post-Bloch en el colapsismo nihilista del señor Miguel Fuentes. El autor no promueve la extinción de todo el género humano, ni más faltaba, como sí parece insinuar un extincionismo misantrópico de corte ecológico deshumanizado (ejemplo: VHEMT). Aunque de todos modos, Fuentes sí desee la destrucción de la civilización moderna, así como la depuración y regresión de la población humana a un mínimo (i.e. antinatalismo, etc.).

En la “teoría política” ecológica de Miguel Fuentes, luego de una labor nihilista, de vaciamiento de las ideologías modernistas y el abismo, hay lugar para una “utopía comunista” de una nueva sociedad y la posibilidad de su realización histórica, eso sí, para una ínfima minoría superviviente. El autor lo denomina la última escatología de la historia, un camino contradictorio de lucha de clases y programático, para llegar a este estadio civilizatorio post-colapso, que será comunista o no será, en el sentido ontológico más desgarrado. No todo está perdido…nos dice el profeta obscuro…hay una alternativa…así sea un punto isleño rojo en un mundo caótico negro de desolación, tinieblas y obscuridad, ya perdido para la mayoría de la humanidad. La redención comunista será para una minoría humana, la mayoría humana habrá de pagar el precio por su pecado de no haber sepultado al capitalismo moderno y su civilización decadente y contaminante, por no haber mandado al averno a la burguesía, antes del siniestro colapso civilizatorio.

Finalicemos entonces con el problema de los escenarios de transición del capitalismo, el proceso del colapso civilizatorio y el programa de lucha ante el mismo. Lo primero que habría que decir es que, para Fuentes, siendo coherente con su análisis objetivista del colapso, miles de millones de masas perecerán a causa del mismo y habrá una imposibilidad sistémica de una liberación anticapitalista de la mayoría y de la consecución de una sociedad socialista industrial-compleja. No podrá ser posible una sostenibilidad material de la actual masa demográfica y su modo de vida, tan solo será posible sobrevivir y liberarse una minoría ilustrada, popular y obrera, por el peso del proceso de barbarie. Basta ver los siguientes enunciados ligeros y categóricos, de suma frialdad y deseabilidad, donde sin inmutarse el intelectual Miguel Fuentes reitera este escenario catastrófico contra-revolucionario y la lucha comunista acotada dentro de este. Una época, totalmente nueva, a la psicológicamente habrá que adecuar la estrategia-programa y prepararse para este nuevo conflicto social entre los hombres y de éstos con la naturaleza:

En pocas palabras, la situación de escasez crónica de recursos que se avecinaría en el futuro cercano implicaría, lisa y llanamente, que un sector importante de la población mundial se encontraría ya, literalmente, perdida (muerta), esto incluso en un contexto futuro cercano de reorganización socialista del sistema económico[46].

Si tienes 100 explotados ante un proceso de colapso civilizatorio inevitable, 80 de los cuales están condenados por un escenario de escasez absoluta de recursos a la muerte inmediata, 15 a convertirse en “zombies” (es decir en entes incapaces de asegurar su sobrevivencia sin poner en riesgo la de otros) y 5 de los restantes con los recursos necesarios para asegurar su sobrevivencia (pero no la de otros) y seguir desde allí luchando por la construcción del horizonte comunista…esto significa que, para ser capaces de asegurar la victoria de esta sociedad comunista hipotética, estos 5 explotados deberán, luego de haber exterminado con todas las castas explotadoras acaparadoras de recursos [minoría capitalista-imperialista], acabar con los 15 “zombies” restantes (es decir todos aquellos explotados y oprimidos [ojo, la mayoría del lumpen proletariado, la clase obrera y los sectores populares], que también podrán sobrevivir, pero a costa de una degeneración de su condición y existencia social).

Bien, esta es, precisamente, la realidad futura de la lucha comunista.

En otras palabras…una realidad muy distinta a aquella planteada durante la época moderna en la cual los 100 explotados, unidos, podrían haber luchado por imponer un sistema comunista basado en la abundancia de recursos [metáfora Cornucopia]: es decir, una sociedad [socialista compleja y tecnológica] que podría haber constituido, efectivamente, una respuesta de desarrollo y progreso para todos los explotados y oprimidos del mundo[47].

En diálogo con un exponente del decrecimiento y el peak oil, el científico español Antonio Turiel, así como con el ecosocialismo del filósofo neo-mandelista franco-brasilero, Michael Löwy, el colapsismo caníbal de Miguel Fuentes, sostiene sin inmutarse lo siguiente, sin despertar una indignación antifascista y furibunda de sus interlocutores:

No se trata de discutir aquí cuál es el nivel de calentamiento global que los humanos pueden soportar en tanto individuos. Es más simple que eso, se trata de saber a partir de qué rangos del calentamiento global que se espera durante este siglo [o subsiguientes, no hay que ser centurista] la agricultura se vuelve imposible en condiciones naturales y los recursos planetarios comienzan a venirse abajo. Sabemos, por ejemplo, que todo calentamiento global igual o superior a los 2 o 3 grados centígrados por encima de la línea de base del siglo XIX (un nivel alcanzable durante las próximas décadas) significaría que, producto de su impacto sobre la producción mundial de recursos, una parte significativa [¿mayoritaria?] de la humanidad morirá de manera inevitable. Pero no deberemos esperar mucho tiempo para presenciar el comienzo de esta mortandad en masa, aquello si tenemos en cuenta que el límite catastrófico del calentamiento global (el cual rebasaremos durante la próxima década) es de tan sólo 1.5 grados centígrados. La cuestión aquí es empezar a pensar no en como “detenemos” este fenómeno de extinción humana [mayoritario] (ya imparable), sino que, en realidad, en cómo podemos evitar la desaparición total de nuestra especie [humana], esto incluso si aquello sólo sea posible en el 50%, 10% o 1% de la población humana actual capacitada para sobrevivir. Y es justamente aquí, en esta lucha [material y política] por la sobrevivencia [común de una minoría o una muestra a la mitad o menos de ella] y por la preservación de nuestra evolución genética y los mejores logros del desarrollo [cultural] civilizatorio de eras pasadas, en donde la perspectiva comunista [colapsista] adquiere una importancia redoblada para el futuro”[48].

Para redondear cifras poblacionales y daños al bienestar humano de las masas, podemos decir de entrada que la victoria de la teoría-pronóstico reaccionario de Miguel Fuentes y compañía, depende de la derrota de la revolución socialista mundial y el triunfo del frente contrarrevolucionario de la burguesía imperialista y la pequeña burguesía nihilista, durante las próximas décadas. La política colapsista de Miguel Fuentes y otros energúmenos es ‘dejar hacer, dejar pasar’ (laissez faire, laissez passer).

Se trata de una añoranza pasional de que llegue el colapso civilizatorio inevitable y se profundice la crisis socioecológica, al punto de la más severa barbarie y el acercamiento a la extinción humana, con masacres y exterminio de la mayoría humana sufriente. Mientras tanto y en el proceso de lucha y desastres, crear una élite ilustrada de “preppers” (supervivencialistas), es decir, gentes especializadas en técnicas de supervivencia y grupos combatientes de sectores minoritarios de las masas. De ahí que el autor exalte la teoría vanguardista del foco del Che Guevara y la guerra popular prolongada de Mao, en un contexto de colapso. Esto en vista a las futuras comunas tecnológicas regionales y situadas, que Miguel Fuentes plantea como viables y sostenibles, en guerra contra los inmigrantes proletarios-populares y ataques a las fracciones dominantes, en el marco de lo que el Dr. Fuentes denomina “revoluciones cayendo en el abismo” y “despiadadas”.

Este es el precio a pagar por el porvenir socialista, la apuesta por una teleología “común” de una minoría superviviente que admite cualquier medio, inclusive el combate abierto (métodos de guerra civil y terror) no solo a capitalistas sino a las masas obreras y populares, a su misma clase mayoritaria.

Contrario a la dictadura del proletariado, lo que nos propone Fuentes es una dictadura pequeñoburguesa de una minoría sobre una mayoría obrera, popular y burguesa. Es decir, en esencia, una dictadura capitalista de corte ecofascista, que él llama demagógicamente “colapsista comunista”, porque busca asegurar la estabilidad demográfica, la sostenibilidad socializada de los recursos, la protección del medio natural de vida y una tecnología industrial por nuevo humano y nueva sociedad post-capitalista, superior a la plebe pecadora, no apta para la supervivencia y el mantenimiento del espacio vital (Lebensraum). De lo que aquí se trata es de la reedición “nueva” de un viejo “socialismo” territorial de feudos antiinmigrantes, es decir, un remanente stalinista e imperialista, además de primitivo y feudal, traído del pasado de barbarie, resurgido por la propia política burguesa y las contradicciones sociales entre clases dominantes y masas errantes de países semicoloniales y coloniales, que influencian la cabeza del autor.

Para el modelo de sociedad del autor, pese a sus limitaciones reformistas y policlasistas, si el movimiento juvenil Extinction Rebellion y la juventud mundial del 20-27 septiembre 2019 movilizada[49], propugna por rebelarse al ecocidio planetario. Igualmente, si el movimiento sindical y social lucha por las condiciones de vida de la clase obrera mundial y los pueblos en escenario neoliberal y de caos climático (Chile, Ecuador, Líbano, Haití), lo hace también, Miguel Fuentes les da la espalda por derecha, subvalora los procesos de lucha en curso o demagógicamente llama a la lucha por el caos contra los ricos. Para él, profeta colapsólogo, de todos modos, al final, por mucho luchismo social, mortales ingenuos, verdaderos insectos y parásitos, plaga ecológica, es inevitable un exterminio en masa de más del 50% o 70% o 90% de la población humana.

La política fuentista de minimización de riesgos y costos, en última instancia, contempla comunidades pequeñas supervivientes y descomplejización relativa de las sociedades humanas con remanentes tecnológicos futuristas. Es su deseo y proyección objetiva. No hay nada que hacer, sino esperar y prepararse para la guerra fratricida y las revoluciones cayendo al abismo. No vale la pena rebelarse ahora, mañana y pasado mañana al infierno de los capitalistas y tomar el poder, en el sentido revolucionario clásico, ya es demasiado tarde y no se puede revertir la espiral climática, geológica y ecológica. Si se conquista el poder político y logramos triunfos en las luchas actuales, en la guerra de clases colapsista, es para construir fortines de “comunas socialistas”, contra las minorías capitalistas-imperialistas-fascistas y las masas errantes. Este es el reaccionarismo ecofascista y sectario, trasvestido de radical, pero en el fondo profundamente derrotista, oportunista y contrarrevolucionario en la lucha de clases, enarbolado por la pluma y psique de Miguel Fuentes. Una lucha clasista que, según Miguel Fuentes, se irá apagando y degenerando sus cuatro o dos clases fundacionales (clase empresarial burguesa vs clase asalariada y proletaria), ahora en una nueva guerra inter-tribal de clases.

La “política colapsista” por el futuro comunista es esperar y desear con todas las fuerzas que todo empeore, una lógica y estética política de ‘en cuanto peor, mejor’, una loa a la barbarie y la política burguesa de la muerte (tanatos, necropolítica)[50]. Hay que batallar, dice Fuentes, para que las tres cuartas partes de la humanidad perezcan, para ahí sí refundar comunidades tecnológicas con pequeñas oligarquías o aristocracias ecológicas, según se mire, sociedades comunistas post-colapsistas y democracias territoriales, tribales y hostiles entre sí. Masacrando sin clemencia a las masas obreras y populares, zombis y desclasadas, en la lucha por la supervivencia material terrena y por la conquista del cosmos hacia otro planeta habitable (antropófuga, diría Jorge Riechmann), en un escenario de escasez de recursos y calentamiento global crónico. Tal es la distopía burguesa del autor Fuentes en la que éste se erige como Rey-Dios, Marx Mutante, salvador del patrimonio cultural, tecnológico y genético humano, representado por él (¡salve Phd!) y por una minoría guerrera superior. Una serie de enviados y generaciones, nacidas en este siglo, para erigir un paraíso oligárquico en la Tierra o en su defecto, el paraíso común en otro planeta habitable.

¿Podemos catalogar de ‘marxista revolucionario’ y dar crédito a este prototipo colapsista que desconfía en profundidad de las masas y de la clase obrera, por el contrario, que fija la suerte civilizatoria en una fracción de menos del 1% de la clase media (intelectualidad colapsista y gobernante), los indígenas y una ínfima minoría obrera y popular? ¡Por supuesto que no! Por ello decimos abiertamente, y el mismo Dr. Fuentes lo reconoce bien, el materialismo fuentista es post-marxista y post-moderno. El antagonismo absoluto de clase entre el socialismo proletario contemporáneo y el colapsismo ecofascista pequeñoburgués de éste y el gran burgués, es claro.

Miguel Fuentes, la Margaret Thatcher colapsista y el Pinochet de la ultra-izquierda, señala que: ¡No hay alternativa (There’s no alternative) al neoliberalismo imperialista y su colapso! ¡Estamos en guerra!, diría Piñera. Las propuestas políticas colapsistas del Dr.  Fuentes, que van moldeando su programa pequeñoburgués y ecofascista de izquierda en construcción (es decir, neo-stalinista ecológico), son hasta el momento las siguientes propuestas (cabe prever que su demagogia colapsista y retórica izquierdista sociópata, matizará y corregirá ciertos enunciados de modo ultra-oportunista, o los profundizará):

i) Aborto obligatorio y control dictatorial de la natalidad[51]. Para este macho chileno, se valen y son legítimos los infanticidios y asesinatos selectivos y grupales, para el sostenimiento racional de una sociedad comunista post-colapso. Por una reducción de la población al 10%, esterilizaciones y una decisión comunitaria sobre el número de miembros según los recursos disponibles. Como contraprestación “democrática”, habría matriarcados y consejo de hombres comunitarios, sin patriarcado, pero habría que abandonar la individualidad liberal moderna, tanto para una minoría ociosa como para una mayoría irresponsable. Por ejemplo, el derecho democrático al aborto de las mujeres es producto moderno del feminismo burgués y del capitalismo, dice nuestro colapsista, menospreciando las luchas reivindicaciones contra las opresiones y flagelo de las mujeres trabajadoras. El aborto, en una sociedad stalinista como la que propone Fuentes, en un contexto de colapso ecológico, debe ser obligatorio y con severas restricciones a la natalidad y la muerte natural. El género deberá subordinarse a los dictámenes de la comunidad y el imperativo de la supervivencia.

b) Defensa militar de las comunas tecnológicas y control fronterizo. El autor pregona un control pequeñoburgués (aunque él le llame “obrero y popular”) de fronteras y territorios no devastados por el cataclismo climático. Se trata de guerras inter-tribales, masacres justificadas por el nuevo orden político-legal, con un control militar a las masas inmigrantes de los países semicoloniales y coloniales. Ante una guerra de recursos, la racionalidad “ecológica” comunista, debe manifestarse contra el humanitarismo sentimentalista y en cambio abrazar un colapsismo ecofascista.

c) Por la protección de la familia tradicional nuclear y heterosexual[52]. Según el autor, hay que promocionar núcleos de corte heterosexual y con roles reproductivos y laborales bien delimitados y disciplinados, para la efectividad de la división del trabajo y la supervivencia ecológica, si queremos que sobreviva la especie humana. Inutilidad de las familias homosexuales/lesbianas/trans y de las personas con discapacidades. La población LGBTI es inservible en términos reproductivos y solo sería permisible y legalizada en sentido ritual exótico, ocio cultural y útil dicha orientación sexual y erótico-afectiva, si está dispuesta a trabajar y dar beneficios extras a la comunidad (posibilidad o necesidad de campos de trabajo forzados y de reeducación para toda clase de chandalas: no solo lgbtis, sino delincuentes, presos, burgueses, fascistas, trabajadores consumistas, etc.). De resto se le expulsará de las nuevas sociedades comunistas pos-colapsistas, segregará, se les exterminará social o naturalmente, pues el autor dice que estas poblaciones no son aptas para sobrevivir y la furia de la naturaleza y la selección natural, los aplastará. Este es un claro argumento stalinista travestido de materialismo biológico, sobre el degeneramiento liberal de las “sexualidades disidentes”, como producto del capitalismo y su opulencia cultural.

d) Establecimiento de una propiedad común de la tierra y comunas tecnológicas. Expropiación de la gran propiedad capitalista transnacional y nacional, vueltas industrias comunales livianas, de lo poco que quede. Construir organizaciones tribales y sociedades des-complejas, bajo gobiernos comunitarios aristocráticos y regímenes burocráticos totalitarios, sin renegar de la tecnología de punta para la supervivencia material y para la utopía de la colonización del espacio exterior. Para ello serían necesarios, entre otros: los bancos de genes y almacenamiento del patrimonio cultural humano; naves espaciales; comunas artificiales en climas hostiles o en zonas de menor impacto climático; sistemas de ingeniería para la disponibilidad de recursos naturales y sociales, industria ecológica; transhumanismo e ingeniería genética, etcétera. Por supuesto, es de esperar que en estos tesoros civilizatorios estén las páginas sagradas del Profeta Fuentes (o como él se llama: Marx Mutante), sus obras completas, su opus magnum y su cuerpo congelado-embalsamado.

e) Decrecimiento abrupto de la población y economía sostenible austera. Contracción radical de las poblaciones y las ciudades a través de la economía socializada y austera de producción, distribución, consumo y reproducción. En términos nihilistas y ecológicos aclasistas, los migrantes y la especie humana –su mayoría obrera y popular, paridora de prole– es una “plaga” ecocida para el planeta, para el resto de seres vivos y para sí misma. Por eso la adopción legal y justa de políticas comunitarias de genocidios y exterminios selectivos. La solución final no será como tal no un terror rojo contra la burguesía sino contra las “clases modernas” seniles y degeneradas, esto es, la clase obrera, los sectores populares y desclasados. Para no resultar inequitativos, dice Fuentes, como primera medida fundamental, habría que expropiar y volver a los burgueses recursos de jabón y guillotinarlos (y que vuelvan las hogueras inquisidoras, los hornos crematorios y un Auschwitz de izquierda o gulags, al diablo el imperativo categórico antifascista de la Escuela de Frankfurt). Como segunda medida, las masas mayoritarias, obreras y populares, también habría que contenerlas y exterminarlas. Este es un razonamiento pequeñoburgués radical, además de patológico, sobre una planificación sostenible de vidas y recursos, verdaderamente ‘racional’, bajo una nueva moralidad y racionalidad comunitaria.

f) El sujeto social del cambio revolucionario será post-obrero y post-holocénico. La subjetividad revolucionaria y combatividad social estarían encarnadas en algunos pueblos indígenas guerreros y no cooptados, lo mismo en una fracción obrera, popular y pequeñoburguesa minoritaria (entre las que estaría el sabio Fuentes), con capacidades de supervivencia, ilustración y sostenibilidad ecológica. Del resto, la mayoría de la humanidad, es decir, la clase obrera industrial, cuyo pacto de sangre con el capital fósil e industrialista es irrompible, lo mismo las masas urbanas lúmpenes y migrantes, al igual que los asalariados urbanos consumistas junto con la burguesía, serían parte de la contrarrevolución y estarían muertas por la sexta extinción masiva de especies y la crisis climática catastrófica, no tanto por la necropolítica de la burguesía ni siquiera por el terror ejercido por esta nueva vanguardia revolucionaria. Se trataría de una justa venganza de la naturaleza contra los pobres y las mayorías sociales, su pecado de no haber hecho la revolución antes. Esta sería la “lucha de clases” postmoderna y colapsista inter-tribal, Homo homini lupus, estado de naturaleza y nuevas formaciones políticas en el tablero, que pensaría el visionario Miguel Fuentes.

g) Programa de fuga espacial (antropófuga) y tecnología futurista. Todo esto…en un frágil equilibrio entre la perspectiva de un infierno perpetuo y la conquista de las estrellas[53], dice Miguel Fuentes, como parte de llamado ‘Proyecto Octubre’, homónimo del Proyecto Manhattan y el proyecto espacial soviético del siglo XX[54]. En el largo plazo, bajo la lógica de que una minoría se salvará del desastre planetario en comunas artificiales y que en sus primeras fases tendrá que sobrevivir por décadas o unos pocos siglos, exterminando a la mayoría y subsistiendo en relación contradictoria con la naturaleza terráquea y buscando un repoblamiento de la Tierra. Entonces, cuando se agrave la crisis socioecológica, dichas tribus post-colapso o comunidades, no tendrían otra opción que elegir aristocráticamente a sus líderes iluminados para que emprendieran el viaje a otro planeta, la “colonización de las estrellas”, al no haber ya condiciones de habitabilidad humana, en el nuestro. Por supuesto, en el asiento de primera categoría iría el ilustre terrícola Dr. Fuentes y todo el tesoro cultural de la humanidad, patrimonio inmaterial en naves futuristas (¿nanotecnología?).

*** 

Hasta aquí el programa colapsista singular de Miguel Fuentes Muñoz y la pérdida de tiempo con esta bazofia. Compañeros: ¿Acaso no sería mucho mejor que el proletariado, sus aliados populares (campesinos, indígenas, lgbti proles, etc.), los movimientos sociales y su vanguardia revolucionaria, tomaran el poder y ejerciera su dictadura implacable mayoritaria contra los ricos y las capas medias derechistas, ecofascistas y colapsistas heterogéneas, una minoría francamente reaccionaria, delirante y contrarrevolucionaria? Tal es la propuesta de terror rojo, violencia revolucionaria y economía planificada de emergencia del marxismo obrero revolucionario, ante el colapso del capitalismo imperialista y la transición socialista, opuesta por el vértice al colapsismo y el fascismo.

El dirigente socialista latinoamericano e internacionalista del trotskysmo mundial, Nahuel Moreno, señaló que, de seguir este sistema de barbarie, no solo se repetiría un Hitler, sino que sería superado[55]. De manera análoga, podríamos decir sin exageración, lo siguiente: de las filas de la izquierda, el movimiento obrero y el movimiento estudiantil universitario, puede surgir un burócrata tipo Stalin (o bien un Benito Mussolini, un ex socialista, devenido en fascista), que legitime una política de Gulags y campos de trabajo forzados y reeducación ideológica contra el proletariado, un estado totalitario contra los sectores populares y contra los revolucionarios y disidentes. Esto para legitimar un estado burocrático que habría expropiado al capital y que a la postre restauraría el capitalismo, con ilusorios socialismos nacionales. De hecho, existen ya varios lúmpenes contrarrevolucionarios en la mayoría de la izquierda que abalaron la política genocida de Bashar Al-Assad contra el pueblo sirio y su resistencia revolucionaria.

El colapsismo fuentista comparte con el stalinismo el socialismo localista y la dictadura burocrática en contra de las masas, por la entelequia del porvenir socialista como teleología, uno como tragedia histórica, otro como farsa ideológica distópica ecológica. Algo totalmente ajeno al pensamiento incólume de nuestros maestros Karl Marx y Friedrich Engels, residentes londinenses. De hecho, el chileno Miguel Fuentes Muñoz, radicado en Londres y visitante de países europeos, Ucrania y Rusia, exalta la política burocrática totalitaria de los “imperios rojos” y los “reinados de terror” de líderes stalinistas como Mao S-tung, Iósif Stalin, Kim Il-Sung y Kim Jong-un, Pol Pot, etcétera, a espaldas de las lecciones históricas de la lucha de clases.

Por toda esta basura de discurso, es misión del proletariado y la dictadura revolucionaria de los trabajadores del mundo[56], esta vez, exterminar y reprimir sin clemencia a las hordas neo hitlerianas y neo stalinistas, colapsistas de derecha, centro e izquierda, con el terror rojo revolucionario y la represión más implacable conocida en la historia: bellum internecinum. Esta vez como una rebelión justa y política de contención, en aras de construir una sociedad socialista antiburocrática global y sostenible, sin repetir los errores tácticos y estratégicos del Stalinismo, que para Miguel Fuentes, son aciertos históricos ensalzados.

La dictadura democrática de los trabajadores y los sectores populares, significaría la violencia a la contrarrevolución burguesa, sus aliados pequeñoburgueses y un pequeño sector de obreros, algo opuesto por el vértice a la tergiversación del colapsismo anticomunista de Miguel Fuentes, la ultra-izquierda y la extrema derecha. Ya decía un refrán: “A los enemigos, ni agua”, a la par que no escatimaremos esfuerzos por una política flexible y persuasiva de “mano extendida”. Esfuerzos denodados por una democracia obrera y popular, de ganarlos y consolidar la sociedad en transición mundial que tendrá que afrontar múltiples contradicciones de sociedad-sociedad y sociedad-naturaleza.

A 100 años de la Internacional Comunista como partido revolucionario mundial, la actualización necesaria del programa global de la Revolución Permanente (proceso contradictorio de transición del capitalismo en el pre-colapso, colapso y post-colapso) que proponemos a todo el movimiento obrero y de masas mundial, al igual que a las corrientes internacionales y partidos de izquierda, se sintetiza en lo siguiente: que la crisis socioecológica la paguen la clase burguesa, los imperialistas y los fascistas, incluidos los eco-fascistas y la clase media reaccionaria.

¡Podemos vencer! Vamos por la rebelión mundial de los explotados y el socialismo mundial, es decir, por la democracia del pueblo trabajador, por un gobierno soviético de los explotados y oprimidos, contra la omnipresente tiranía de la minoría. Pasemos de la prehistoria de barbarie a la historia humana. Tal es el proyecto democrático contemporáneo de liberación integral del proletariado y los oprimidos: el comunismo será ecológico o no será.

 

V. Apéndice. Rebelión popular en Chile y programa: socialismo proletario revolucionario vs colapsismo pequeñoburgués

 

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“Ahora bien…¿Qué es, en definitiva, el estallido popular que está teniendo lugar en este Octubre Rebelde? ¿Es una reedición, más o menos parecida, aunque más violenta, del movimiento social del 2011? ¿Es acaso una réplica, en pleno siglo XXI, de las jornadas de lucha popular de los 80’s en contra de la dictadura? ¿Han sido las recientes jornadas de lucha popular “jornadas revolucionarias”, esto quizás al modo de desarrolladas en diversos puntos de América Latina durante las últimas décadas?”,

Miguel Fuentes Muñoz.

 

Frente a la crisis chilena 2019, Miguel Fuentes retoma eclécticamente y de manera tergiversada las experiencias de la gran revolución burguesa francesa y la gran revolución obrera rusa. Terror, soberanía popular y expropiación, indistintos, en un nuevo marco sintético de colapso civilizatorio del capitalismo, es decir, una racionalidad tribal-colapsista de recursos, tecnologismo futurista y comunismo des-complejizado neo primitivo, que pese a sus buenas intenciones de clase media radical, bien puede servir a intereses ajenos populares y a la clase obrera, es decir, a la contrarrevolución fascista galopante.

Frente al supuesto pronóstico mediato pero inminente e irreversible del derrumbe en las próximas décadas de las fuerzas productivas modernas y del Estado-nación chileno en particular por su situación geográfica, por una serie de factores sociales y ecológicos imbricados, Miguel Fuentes nos plantea propuestas programáticas ante la coyuntura y la dinámica de crisis.

Según este escenario inédito, el programa revolucionario tendrá un carácter antidemocrático: “El último programa revolucionario del socialismo tendrá un perfil frankensteniano brutal…una política anti-capitalista carnicera, brutal, sanguinaria, en otras palabras, frankensteniana”. Hay que tomar y construir un cuerpo programático con las partes vivas y descuartizadas muertas de todas las experiencias revolucionarias de la humanidad y los órganos vitales e ideológicos de líderes variopintos, revivirlas. Un marxismo mutante, le llama éste. Miremos de cerca el engendro.

El programa en acción, en caliente, tras el estallido de la rebelión popular chilena de octubre en curso y la crisis del régimen, también se piensa en frío para las próximas décadas incandescentes de megasequías, inundaciones, estrés hídrico, escasez agrícola, cambio climático, desigualdad social crónica y pugnacidad geopolítica sin precedentes.

 

Asamblea popular de emergencia y dictadura popular colapsista

 

En contraste con la apuesta constituyente de parte de la izquierda reformista (Partido Comunista y sectores de la Nueva Mayoría, Frente Amplio) y la izquierda centrista (PTR y MST-UIT, etc.) para presionar una reforma o cambio del régimen venido del pinochetismo, para imponérselo a la burguesía, Fuentes llama en cambio a una “asamblea popular de emergencia”, para que tome las riendas del país.

El autor no habla de echar abajo a Piñera y su gobierno (como plantea MIT-LIT[57] y la mayoría relativa del pueblo; algo difícil y empantanado, pero no imposible) por la movilización permanente ni tampoco de la conquista e instauración de un gobierno obrero y popular basado en las organizaciones sociales en lucha, los barrios y el control de la producción, y sobre todo, vía a la reconstrucción de un partido revolucionario unificado de los trabajadores, pues ya no habría tiempo ni bases ecosociales para ello. Tampoco el autor nos habla de cómo esa mega-asamblea popular u órgano de poder de emergencia, ante el derrumbe de Chile, sería capaz de centralizar las innúmeras asambleas populares y espontáneas que hoy por hoy hacen las organizaciones sociales, la juventud, los sectores precarizados de la clase media y los trabajadores.

El autor comete los mismos errores que endilga a sus contradictores, ya que se plantea un escenario popular constituyente, obviando el plano inmanente destituyente y proceso concreto de lucha efectiva contra la constitución neoliberal del 80, el régimen chileno y, en lo más inmediato, su cabeza presidencial y gobierno desacreditado pero apoyado en las FFMM.

Ahora bien, frente a la dictadura de los capitalistas, es decir, el poderío de las 5 familias patronales, grupos empresariales y sus monopolios, los partidos de derecha neoliberal, las fuerzas armadas y la cúpula, el autor plantea una “dictadura popular”, sin especificar qué clase dirigirá al resto del pueblo, ¿la clase media y una élite colapsista, encargada de la planificación? Recordemos que el autor plantea el perecimiento senil y degenerado de la clase obrera y trabajadora, además los cataloga como un soporte del régimen neoliberal chileno, el capital fosilista y capital cultural y suntuario.

Con ello Miguel Fuentes, desconoce la dura lucha que están dando contra la privatización de las pensiones, el empleo y los servicios públicos básicos, así como las libertades democráticas, etc. Solo esta clase puede hacer una dictadura consecuente sobre los ricos junto al apoyo popular de los indígenas mapuches, los campesinos, los sectores populares, los jóvenes de barriadas y estudiantado, los sectores pauperizados de la clase media, que no estén por alternativas derechistas y fascistas, en nombre de la “racionalización de los recursos” y queriendo matar de hambre a una parte considerable del pueblo trabajador.

El programa colapsista de austeridad planificada se pasa por la faja y tiene desprecio por las necesidades materiales inmediatas y deseos democráticos de las mayorías obreras y populares, a las que tacha de chandalas, consumistas y desmedidas, similares a la élite chilena. Así es imposible hacerse del poder y derrotar a los capitalistas. Ni el fascismo, con su programa populista oportunista, es tan estulto como el ecologismo colapsista, que hace un populismo propagandístico bastante mediocre.

Recordemos que el contrarrevolucionario Miguel Fuentes, hace unos meses (31 de mayo 2019), antes de celebrar desde Londres la rebelión popular de Octubre –que él, como la mayoría absoluta de la izquierda no previó, así se ufane de profecías–, se refería de manera infame a su propio pueblo y a su propia clase y sus organizaciones, tachándolas de carne de gusanos. El colapsista, que hoy posa de radical revolucionario, decía que su lucha había sido en vano y que las oportunidades ya habían sido perdidas y que no había ya nada que hacer, típico razonamiento colapsista, fruto del impacto de la restauración capitalista, el proceso de barbarie eco-social y la desmoralización:

La oportunidad de haber “hecho algo” se perdió en Chile en 1973 al farrearnos la oportunidad de acabar con el capitalismo mediante una revolución triunfante. Luego, otra oportunidad se perdió en los 80’s al farrearnos esa otra oportunidad de acabar con la dictadura como producto de un ascenso revolucionario, lo cual habría sentado mejores condiciones, también, para un posible avance de una revolución socialista. Y luego, al perderse otra oportunidad (mucho menor), la del 2011, aquello al llevarse toda la combatividad de dicho proceso a “los bolsillos” de los farsantes socialdemócratas del Frente Amplio. Hay que decir aquí, en todo caso, que la “oportunidad” del 2011 no fue en realidad tal, esto ya que a esas alturas ya era demasiado tarde para hacer nada que evitara el tipo de crisis climática súper catastrófica que está comenzando hoy a desarrollarse a nivel mundial y porque dicho “ascenso” no pasó, en realidad, de ser una mera protesta estudiantil.

Todas estas oportunidades, perdidas, podrían haber servido para que Chile, mediante el impulso de una revolución socialista, pudiera haber aportado con su grano de arena para haber “frenado” el cambio climático, un producto directo de la destrucción medio-ambiental capitalista.

Pero hoy ya es tarde y nada de lo hagas, incluyendo una revolución socialista (hoy también inservible para detener el proceso de derrumbe eco-sistémico planetario), puede evitar que Chile sea, en las próximas décadas, totalmente destruido por el tipo de crisis ecológica, súper catastrófica, que tenemos en nuestras narices.

Lo anterior quiere decir, en pocas palabras, que no importa lo que tú y tus amigos, tu sindicato, tu partido o tu movimiento hagan, esto porque Chile, y gran parte de su población, están muertos y son ya, de hecho, “carne de gusanos[58].

El que está muerto es el pensamiento gusano de Fuentes. La apuesta del socialismo revolucionario es opuesta por el vértice a estas fantasías y deseos barbáricos del socialismo posmoderno pequeñoburgués. La apuesta realista es por la dictadura proletaria con una economía socializada extendida a nivel de toda la Patagonia, la región sudamericana, latinoamericana y el mundo, frente al colapso capitalista y el frente contrarrevolucionario de la burguesía nacional chilena, la burguesía imperialista y la pequeña burguesía que quiera ejercer su dictadura a “nombre del pueblo”, como lo es el caso de los pinochetistas, derechistas (José Kast y Movimiento Social Patriótica), neo concertacionistas…y ecofascistas, los ecologistas radicales o colapsistas.

Para este nuevo gobierno y lucha contra el régimen imperante, es necesario tácticas/consignas anti régimen que movilicen a las masas contra el gobierno y su poder real: convocatoria de constituyente popular impuesta a los de arriba, para tumbarlos y conquistar reformas, sin caer en la trampa de la reacción democrática y la contención de la rabia: diálogo social, secciones parlamentarias, nuevas elecciones, etc; destitución y juicio del Pdte y los represores del pueblo ante organismos nacionales e internacionales y cercamiento a los edificios-íconos del poder institucional; milicias urbanas populares, armamento y autodefensa popular, asambleas en barrios obreros y empresas; llamado a las bases del ejército y policía, división y quiebre; obligar a los gremios y gobierno a una serie reformas y revertir medidas, etcétera.

 

Tribunales populares, gulags del pueblo e ilegalización

 

En un proceso revolucionario completo, en una situación revolucionaria y en un estallido de rebelión, como es el caso del proceso chileno desde el 18 de octubre del presente año, el respeto a la legalidad burguesa y la violencia legítima del estado capitalista, se pone en entredicho. Se acaban las buenas maneras del pacifismo y las masas entran en acción dispuesta a acciones valerosas e incluso a morir.

La rebelión popular chilena, justa y legítima, ha promovido saqueos, incendios de 16 estaciones de metro y edificios (Diario El Mercurio, la Bolsa, grandes tiendas y supermercados, etc.). Sabotajes, enfrentamientos, barricadas y cortes de ruta, fogatas, protestas de masas y desobediencia civil no violenta y violenta. Derrumbe de 60 estatuas coloniales y monumentos, cacerolazos, etc., como respuesta activa al estado de emergencia y toque de queda, la militarización de las calles, la represión de la policía y la selectividad de asesinatos y abusos sexuales de las fuerzas del régimen. Hasta el momento son 24 muertos y 20 desaparecidos, 3.500 detenidos, miles de heridos y 15 denuncias de violencia sexual, 50 por tortura y 437 heridos por armas de fuego y similares, el saldo en curso. La chispa de los estudiantes de secundaria en una colatón masiva por el alza de 30 pesos del metro, encendió la pradera de 30 años de descontento, el 18 de octubre de 2019 hasta la fecha. Hermoso. Marchas que han llegado a picos de 2 millones de personas en las calles en todo el país, con ciudades como Santiago, Valparaíso, etc.

Miguel Fuentes llama a la instauración de tribunales populares de manera que se juzguen a los enemigos contrarrevolucionarios del pueblo en actos públicos sumarios. Como en el proceso francés termidoriano y el ruso stalinista, es probable que muchos revolucionarios e inocentes, esta vez socialistas y proletarios, pasen al fusilamiento, la ejecución y la tortura, por enfrentar la dictadura burguesa de corte neoliberal o bien la dictadura colapsista ecofascista que este propone. La continuación de la represión por otros medios y actores. Cuando lo correcto que hay que exigir es el encarcelamiento de la cúpula gubernamental y militar por su responsabilidad de los que hayan reprimido al pueblo y hayan violado los derechos humanos, bien con tribunales de la justicia burguesa o con la justicia popular con organismo asamblearios de las masas, que hoy no existen.

Además de ello, bajo el argumento de la escasez de recursos y la implacabilidad, según Miguel Fuentes, necesariamente habría que reeditar gulags del pueblo, el autor los llama “Campos de Concentración Anti-Capitalistas” y reeducación ideológica. Sitios de trabajo y reclusión, en los que se someta a la esclavitud a los ricos, a las capas medias reaccionarias, trabajando gratis en pos del bien de la comunidad y sin que el Estado socialista gaste dinero-recursos en alimentar gratis a estos parásitos en las cárceles públicas.

A primera vista, esto parece una postura intransigente de clase contra la contrarrevolución burguesa, al ilegalizar sus partidos y privarles de derechos sociales y políticos, a la par que se ejecuta a los sediciosos y se concentra a los presos para que trabajen. Nada mal. Pero, de nuevo, el fondo del asunto es la represión contra quién, a favor de quién, sumando cuáles aliados y enemigos, por qué y con qué fin y resultados.

Pero más allá de eso, la cuestión también estriba en si un estado permanente de esclavismo laboral carcelario, justicia punitiva y legalización permanente de la pena de muerte, ilegalización de toda oposición, nos permitirá pasar transicionalmente desde una dictadura roja provisional (democracia obrera-popular, terror a la burguesía) hacia el socialismo. O si por el contrario, será una reedición del stalinismo contrarrevolucionario y la supervivencia de una nueva sociedad brutal burocrática de clases y tribalismos, tal como puede deducirse de un ecologismo radical de clase media. Plantear solo un exterminio físico de la burguesía y las clases parasitarias y no extinción social y cultural del clasismo en todos los ámbitos de la vida social, es un grave error si nos planteamos una transición anticapitalista y ecológica, hacia una nueva sociedad.

Si el proceso chileno fracasó en el pasado al plantear la solución del socialismo por vía pacífico-parlamentaria y en un gobierno de frente popular con la experiencia de Salvador Allende, apoyado por la clase obrera y las masas, pero sin establecer una dictadura frente a la reacción burguesa fascista y el imperialismo. También corre la suerte de ser derrotado vía a un democratismo constitucionalista o una reforma institucional del régimen sin la caída de Piñera y sus sucesores. Pero tampoco la solución es un régimen burocrático y stalinista de partido único y terror consolidado, legalizado y prolongado, frente a la oposición burguesa, frente a la oposición obrera y pequeñoburguesa, al servicio de una casta iluminada, colapsista, encargada de la construcción socialista bajo “criterios sostenibles” o “ecológicos”, con órganos populares amañados, que no tomen en cuenta la mayoría de la población. Todas las tres opciones son derrotas estratégicas históricas y nos llevan al triunfo de la barbarie.

 

Expropiación, reconversión productiva y movilidad colonizadora

 

Miguel Fuentes, como ningún otro intelectual radical en el orbe, en su país y en América Latina, se ufana de haber encontrado el secreto y la magia de un programa de transición en el terreno económico, en sintonía real con la crisis capitalista y su colapso, la historia contemporánea en sí. Por lo tanto, en ruptura absoluta con todas las organizaciones revolucionarias, centristas y reformistas de Chile y del mundo entero, que para él, son parte de una modernidad ya caduca. Se trata de un programa visionario post-industrial en construcción, que se casa, como dijimos, con el peor de los pronósticos y la más agreste de las transiciones anticapitalistas y lucha aguerrida de revolución-contrarrevolución, desde el punto de vista de clase de la clase media radical colapsista.

Sobra recordar de nuevo la tesis central de la teoría materialista de Miguel Fuentes y la familia colapsista, que determina su programa subjetivo de lucha, agitación y propagandismo: el sistema económico capitalista y sus Estados-Nación y modelos productivos-tecnológicos imperantes y culturales consumistas, desigual y combinadamente, van a colapsar, implosionar, derrumbarse o autodestruirse. No por la ira popular y la revolución social, al menos no como factor principal, sino por el factor objetivo de la crisis eco-social y un nuevo tipo de revolución, ante el abismo del cataclismo climático y todas sus derivaciones causales que condenarán a la mayoría de una franja poblacional a la muerte y a la disolución de los órganos de poder modernos.

Fuentes llama a que el pueblo genérico –no crean, él no se refiere ni a la clase obrera ni a otra clase social popular mayoritaria, ni más faltaba, sino a una fracción social remanente y superviviente que quede viva, apta para sobrevivir y se enfrente a los ricos– arrebate los grandes medios de producción industriales y bélicos, comerciales, financieros y servicios, públicos, culturales e institucionales de los capitalistas. De nuevo, se pide tomar el poder económico, sin pensar antes en una estrategia viable de conquista insurreccional del poder político y el organismo de gobierno obrero-popular, sino una reedición etérea de una “asamblea popular” de emergencia o “dictadura popular” vía al espontaneísmo –aunque Fuentes lo diagnostique y vea como una falencia[59]–. Algo típico de los colapsistas, saltarse procesos y pensar en un telos por encima del presente de lucha de clases contra el gobierno concreto y el régimen imperante.

Como sea, supongamos que tenga éxito esta empresa. ¿Qué habría que hacer para erigir un nuevo modelo? La socialización de la economía capitalista vía la expropiación violenta de tierras, empresas, bancos, instituciones económicas, bienes y propiedades, activos, de todos modos, no estaría como tal en la satisfacción de las necesidades de la mayoría popular sino de una minoría popular, ateniéndonos a la sostenibilidad ambiental y viabilidad planificadora económica. Por eso este tipo de “programa socialista”, a la par que habría que realizar una expropiación capitalista y socialización, también tendría que hacer inmediatamente una reconversión productiva y una destrucción de fuerzas productivas que la modernidad industrial las habría vuelto fuerzas destructivas, de ahí el imperativo ético y necesidad objetiva de desmantelarlas y decrecer, a toda costa…y a cualquier precio. Al respecto, nos dice el sabio Fuentes, en unas cuantas líneas:

Proceso de reorganización económica-productiva basado, entre otras cosas, en el cierre y la prohibición de aquellas ramas industriales destructivas que, tal como en el caso de la mega-minería de litio o el cobre, propiciaron el descalabro medioambiental que amenaza nuestra existencia. Todo esto en el camino de la creación de un sistema económico basado en la implementación de medidas agresivas de decrecimiento, desindustrialización forzada y de desarrollo científico-tecnológico en el marco de un programa de reorganización económica colapsista del sistema productivo destinado a brindar al pueblo chileno [lo poco que quede de este] las mejores posibilidades de sobrevivencia ante el inevitable descalabro internacional (asociado a un potencial colapso mundial de las fuerzas productivas) que estaría a punto de producir el avance (ya imparable) de crisis ecológica y energética mundial.

La economía industrial del periodo moderno es incompatible con la sobrevivencia humana. Uno de los objetivos a mediano y largo plazo del establecimiento de este programa de reconversión económica-productiva sería, entre otras cosas, sentar las bases para una transición entre el actual sistema económico (propio de la era industrial y del marco de existencia de las grandes urbes y los estados nacionales) hacia uno de tipo descentralizado y basado en la existencia de comunas tecnológicas autosuficientes o centros urbanos de menor envergadura (tipo polis [antiguas]) interconectados. Estos últimos más aptos para la sobrevivencia humana y la reproducción de los sistemas sociales ante los escenarios de escasez de recursos, reducción poblacional y quiebre eco-sistémico agudo que será a mitad de este siglo. Otro de los beneficios de un programa de transición económica post-industrial de este tipo durante este siglo sería constituir una base para los futuros procesos de colonización del extremo sur de Sudamérica y la Antártida, aquello ante la perspectiva de un calentamiento global entre 3 y 4 grados que vuelva la mayor parte del actual territorio chileno inhabitable[60].

En términos generales y objetivos, el fenómeno de la sobrepoblación, el sobreconsumo energético y la matriz energética fosilista; la sobreproducción de mercancías y su fetichismo; la contaminación del aire, el agua, el suelo; el calentamiento global y la huella ecológica, desertificación de regiones y efectos desastrosos en algunos países (insulares y zonas costeras), entre otros; son problemas reales y críticos no resueltos por la civilización capitalista. Por ende, una economía planificada socialista global debe dar un vuelco radical, no gradual, al modo de producción, de consumo y distribución y de reproducción de la vida material, así muchas de las medidas no sean tan democráticas a primera vista, de todos modos la planificación deberá basarse en la democracia obrera y no en una oligarquía de clase media y sabia colapsista. Se necesitan políticas públicas efectivas de control de natalidad y reducir la población, de planeación urbana y reducción de las otrora megalópolis depredadoras a ciudades sostenibles, de tránsito de energías renovables y sepultamiento de las viejas energías e industrias, de disminución de la jornada laboral y racionalización del consumo, movilidad poblacional y refugios, nuevos canales de comunicación entre pueblos, etc, etc. Todo esto con mediaciones, según los ritmos de la lucha de clases y la propia crisis socioecológica.

Lo curioso de los planes quinquenales colapsistas y burocráticos, entre ellos el de Miguel Fuentes, es que plantean las comunas planificadas, descentralizadas y autosuficientes en el territorio chileno y la colonización tribal de otros territorios, debido a la adversidad climática y agrícola, pero no apelan a ningún tipo de solidaridad entre pueblos e internacionalismo proletario. Lo que se promueve, al mejor estilo burgués fascista, es una supervivencia del más apto para crear la sociedad socialista y enterrar la vieja sociedad, así como una serie de alianzas y compromisos tácticos entre las susodichas comunas anticapitalistas.

Como decíamos en el anterior capítulo, es una mirada reeditada de socialismo en territorios y protección frente a la rapiña imperialista por los recursos naturales/sociales y la rapiña…popular, de otros pueblos hambrientos y de un sector desclasado y zombi del pueblo chileno y los inmigrantes, que habrá que exterminar y/o contener, según el planteamiento colapsista de Fuentes. No se plantea pues la Segunda y Definitiva Independencia latinoamericana y de los pueblos oprimidos de África, Asia y Europa del este, en esta “guerra popular planetaria”, materializada en la Federación de Repúblicas Socialistas a nivel regional de la Patagonia, la región sudamericana e intercontinental.  

Además de este burdo comunalismo tribalista o nacionalista de autosuficiencia, de fortalezas y protección frente al enemigo en una guerra neomalthusiana, con colonizaciones de gran marcha, debido al desplome de los estados-nación burgueses, Miguel Fuentes sataniza y desprecia el programa mínimo de satisfacer las necesidades de las masas y de socializar la industria existente del capital. No olvidemos que Miguel Fuentes calificó de reaccionarias las demandas y movilizaciones sociales en Ecuador y los chalecos amarillos en Francia.

En su etapismo colapsista a la inversa, es decir, teleológico, que solo ve el final del túnel creado en su mente pero no todo el proceso, Miguel Fuentes no contempla que la nacionalización del cobre, litio, industrias pesadas, etc.,  combinado con la prohibición de la megaminería y defensa del agua, entre otras consignas, si bien podrían ser desmantelarlas estratégicamente según su nivel de contaminación y depredación, en lo inmediato pueden servir para sanear las necesidades poblacionales y para el comercio con otros pueblos y el proletariado latinoamericano, frente al imperialismo. De nuevo, se diluye el presente de lucha, el problema del poder y los intereses de clases, en un futuro ecológico distópico y utópico. Miseria programática y estratégica, miseria política, miseria táctica.

En contraste con ello, los revolucionarios socialistas y los trabajadores con conciencia de clase, decimos: ¡Viva el pueblo trabajador chileno! ¡Abajo el mal gobierno de Piñera y su cúpula! ¡Huelga y Paro Nacional hasta que renuncie! ¡No a la represión de los milicos! ¡No a las AFP’s y las medidas antipopulares! ¡Imponer reformas concretas! ¡Abajo la constitución del 80 y su régimen! ¡Por un gobierno obrero y popular! ¡Constituyente, ya! ¡Chile despertó! ¡Viva las resistencias de Ecuador, Chile, Bolivia, Venezuela, Haití, Argelia, Líbano, Cataluña, Hong Kong, Irak e Iran, Colombia! ¡Unidad de los de abajo contra la crisis socio-ecológica en curso y la recesión económica global de los de arriba! ¡Que la crisis la paguen los ricos, no los pobres! ¡Viva la revolución permanente en el siglo XXI!

 

Notas

 

[1] Véase por ejemplo los textos de Miguel Fuentes: “Conformación del paisaje industrial a partir de la ocupación de la Compañía Explotadora (1895 – 1953). Una aproximación desde la Arqueología industrial y la Arquitectura (2010), Compañía, Estado y Comunidad isleña. Entre el “pacto colonial” y la resistencia. Antecedentes y nuevas informaciones con respecto al periodo 1917 – 1936 (2010), Estado Inka, Aylly y “Paradoja estructural en la zona de San Pedro de Atacama. El caso de Catarpe-este (2009, Rebelión).

[2] Entre los primeros trabajos marxistas de Miguel Fuentes (antes de devenir colapsista anti proletario), están: Gabriel Salazar y La Nueva Historia (exposición y debate). Elementos para una polémica desde el Marxismo Clásico (2007, Repositorio U. Chile, Tesis Pregrado),  Entre el nacimiento de la clase obrera en Chile y su constitución como sujeto político. El “congreso obrero” de 1885 y la huelga general de 1890 (2009, Archivo Chile), Avance para una Arqueología del Capitalismo en Chile (1880 – 1930) (2010), Espacio pampino, disciplinamiento laboral y lucha de clases. Una discusión en torno a los patrones de asentamiento salitrero en la región de Antofagasta (1880 – 1930). Avance para una Arqueología del Capitalismo en Chile (2009, Archivo Chile), Un acercamiento a la Arqueología Social Latinoamericana (2009), entre otros.

[3] Fuentes, M. (2015). La traición neoliberal del Partido Comunista y Revolución Democrática a las luchas sociales. La pelea por la educación gratuita y el concepto de Asamblea Popular Constituyente. Disponible en Issuu: https://issuu.com/miguelfuentespublicaciones/docs/la_traicion_neoliberal_del_pc_y_rd

[4]  Miguel Fuentes, valiéndose del método fraccional de la amalgama contra la FT-CI, ha hecho graves denuncias políticas y morales (abuso sexual y encubrimiento, pacto con la burocracia institucional universitaria, etc.) de miembros que son o hicieron parte del PTR Chile.

[5] Fuentes, M. (2015). Por la refundación del Conicyt. Disponible en La Izquierda Diario: https://www.laizquierdadiario.cl/Por-la-refundacion-de-Conicyt

[6] Fuentes, M. (2015). Respuesta al “Manifiesto de los Intelectuales Chilenos” ¿Intelectualidad crítica funcional al Neoliberalismo o al servicio de la lucha de clases? Disponible en Rebelión.org: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193742

[7] Fuentes, M. (2019). Octubre Rebelde: Chile ante la perspectiva doble de la Revolución y el Colapso [sección I y II]. Disponible en Scribd [archivo personal de Miguel Fuentes] y Kaos en La Red: https://es.scribd.com/document/431298471/Octubre-Rebelde-Chile-ante-la-perspectiva-doble-de-la-Revolucion-y-el-Colapso y https://kaosenlared.net/chile-octubre-rebelde-seccion-i/

[8] En 2016 el equipo argentino de LID (sección ecología y medio ambiente) planteó el programa de 5 puntos “¡Que la crisis ecológica y ambiental también la paguen los capitalistas!” (18/11/2016) de cara a las elecciones del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y las luchas que adelanta el PTS, aunque con poco “eco” en sus núcleos dirigentes oportunistas y adaptados a ellos. Entre los militantes que están elaborando sobre estos temas se encuentran: Roberto Andrés, Andrés Arnone, Marisela Trevin, Andrés Garcés y Diego Lotito, Sören Geti, Domingo Lara, Lorena Gjik, entre otros. Tras la segunda Universidad de Verano Internacionalista y Revolucionaria, del 3 al 8 de julio en France, miembros de la sección española y alemana sacaron el texto conjunto “Debates sobre la crisis climática, el “capitalismo verde” y la estrategia revolucionaria” (23/7/2019).

[9] Véase El capitalismo destruye el planeta, destruyamos el planeta (Declaración internacional ante la Huelga Mundial por el Clima, 15/09/2019), firmada federativamente por 14 partidos de la FT-CI, disponible en Revista Ideas de Izquierda: http://www.laizquierdadiario.com/El-capitalismo-destruye-el-planeta-destruyamos-el-capitalismo-138252

[10] Ruiz, F. (2015). Ecofascismo. Disponible en la Revista 15-15-15: https://www.15-15-15.org/webzine/2015/01/12/ecofascismo/

[11] Véase su Manifiesto poético: la poesía como instrumento de verdad (I, II, III, IV, V, VI, VIII y Una contextualización histórica necesaria o Introducción “¡Este es nuestro manifiesto!”, 2011-12, 2015) y los poemas socialistas, antes de devenir oportunista (locus colapsista o ecofascista), pero augurando ya su ethos utópico, guerrero y trágico: http://letrasparaelcombate.blogspot.com/ ,  http://critica.cl/anexos/manifiesto-poetico.pdf,  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193993

[12] Véase su sitio web oficial y textos en Scribd [archivo personal de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/Marxismo-y-Colapso-392583714897364/, https://es.scribd.com/user/91514165/MF2017, https://www.marxismoycolapso.com/

[13] Véase en la red social Facebook: “Letras para el Combate – III” (IV, IV: hoy llamada Letras para el combate – La Preparación) y “Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial”. Entre otras cuentas canceladas y/o borradas, por infringir las normas comunitarias y debido a las amenazas a otros usuarios y su propio desprestigio intelectual y delirios degenerados de Miguel Fuentes alias: (Мигель Красный), Marx Mutante, Pedro Garrido, Grace Oliveira, Gabriel Hansen, Francisca Quiroga, hoy Andrés Rengo, mañana otro camuflaje y así el modus operandi de este “Marat cibernético del colapso”, etc.

[14] Véase Cómo la apuesta de Chile por el litio está desatando una disputa por el agua en Atacama (Grace Livingstone, BBC, 18/8/2019), “Megasequía” en Chile: las catastróficas consecuencias de la mayor crisis del agua de los últimos 50 años (Fernanda Paúl, BBC, 11/10/2019), Chile se enfrenta a la mayor sequía de su historia (Rocío Montes, El País, 12/10/2019).

[15] Guerrero, N. (2019). Huelga Climática Global: este es solo el comienzo (El Socialista). Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/10/26/huelga-climatica-global-este-es-solo-el-comienzo/

[16] Ceballos, J. (2019). La clase trabajadora y la izquierda ante el colapso social y ecológico del capitalismo. Disponible en Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI): https://litci.org/es/menu/ecologia/la-clase-trabajadora-la-izquierda-ante-colapso-social-ecologico-del-capitalismo/

[17] Dussel, E. (2008). La crisis civilizatoria: fin del modelo neoliberal [Foro Social Mundial 2008]. Disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=2ErUZWLBf3c https://www.youtube.com/watch?v=auZJqaAUju0

[18] Fuentes, M. (2018).  El calentamiento Global como Horizonte Cataclismico de la Historia: Notas para un Marxismo Colapsista (Introducción). Disponible en Scribd: https://es.scribd.com/document/396114428/El-Calentamiento-Global-como-Horizonte-Cataclismico-de-la-Historia-Grado-1-La-Antesala-del-Infierno

[19] Fuentes, M. (2017). La crisis del capitalismo y el socialismo moderno desde el punto de vista del colapso ecológico inminente. Disponible en El desconcierto: https://www.eldesconcierto.cl/2017/11/23/la-crisis-del-capitalismo-y-el-socialismo-moderno-desde-el-punto-de-vista-del-colapso-ecologico-inminente/

[20] Fuentes, M. (2015). A propósito de la Cumbre Climática de París (I). ¿Cuál es la gravedad de la crisis climática? Disponible en La Izquierda Diario: https://www.laizquierdadiario.com/Cual-es-la-gravedad-de-la-crisis-climatica

Fuentes, M. (2017). La verdadera gravedad del calentamiento global y la crisis ecológica. Disponible en El Mostrador: https://m.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/08/14/la-verdadera-gravedad-del-calentamiento-global-y-la-crisis-ecologica/

[21] Fuentes, M. (2015). A propósito de la Cumbre Climática de París (II). Crisis del oxígeno: la nueva amenaza del calentamiento global. Disponible en La Izquierda Diario: http://www.laizquierdadiario.com/Crisis-del-oxigeno-la-nueva-amenaza-del-calentamiento-global

Fuentes, M. (2017). Harvey, Irma…y el futuro. O el último peligro de la crisis ecológica: La desoxigenación. Disponible en El Mostrador: https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/09/10/harvey-irma-y-el-futuro-o-el-ultimo-peligro-de-la-crisis-ecologica-la-desoxigenacion/

[22] Fuentes, M. (2017). El Ártico en peligro [Entrevista a Peter Wadhams]. Disponible en Revista Viento Sur: https://vientosur.info/spip.php?article12286

Fuentes, M. (2015). Peter Wadhams Interview: Could Modern Civilization Collapse? Disponible en Investigación y Movimientos sociales [Cuenta YouTube de Miguel Fuentes]: https://www.youtube.com/watch?v=NO1mdHYSEV8

[23] Fuentes, M. (2017). 6 grados que cambiarán al mundo: La derecha neoliberal y la izquierda marxista ante el colapso del capitalismo. Disponible en El Desconcierto: https://www.eldesconcierto.cl/2017/12/13/6-grados-que-cambiaran-al-mundo-la-derecha-neoliberal-y-la-izquierda-marxista-ante-el-colapso-del-capitalismo/

[24] Para una adaptación audiovisual del libro de Lynas, véase el documental de National Geographic, Seis grados que podrían cambiar el mundo: https://www.youtube.com/watch?v=qy9vFmAmhVo

[25] Véase LO QUE NO PUEDE ESPERAR: Un acuerdo verde para España. Adelanto de programa electoral 2019. Disponible en Más País: https://maspais.es/uploads/Programa-verde-Mas-Pais.pdf

[26] Véase el libro conjunto de Emilio Santiago y Héctor Tejero ¿Qué hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal (2019).

[27] Torres, L. (2019). El ballenero Essex, la embarcación que llevaba en sus entrañas a un temible polizón: la extinción. Disponible en Un marxismo para el planeta [Blog]: http://unmarxismoparaelplaneta.blogspot.com/2019/07/el-ballenero-essex-la-embarcacion-que.html

[28] Fuentes, M. (2018). La naturaleza insuperable (e inviable) del Capitalismo contemporáneo. Crisis terminal del Neoliberalismo y el Socialismo Moderno desde el punto de vista del colapso ecológico inminente (Parte III). Pág. 6.  Disponible en Revista Viento Sur: https://vientosur.info/IMG/pdf/crisis_ecologica_colapso_y_marxismo_iii_.pdf

[29] Engels, F. (1890/2001). Carta a José Bloch (en Königsberg). Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e21-9-90.htm

[30] Rieznik, P. (2006). En defensa del catastrofismo. Disponible en Revista En Defensa del Marxismo [#34 – Partido Obrero de Argentina]: https://revistaedm.com/verNotaRevistaTeorica/503/en-defensa-del-catastrofismo

Gaido, D. (2015). Los orígenes históricos del término catastrofismo. Disponible en Prensa Obrera [#1347 – Partido Obrero de Argentina]: https://prensaobrera.com/sociedad/26839-los-origenes-historicos-del-termino-catastrofismo

Rieznik, P. (2008). Catastrofismo, forma y contenido. Disponible en evista En Defensa del Marxismo [#35 – Partido Obrero de Argentina]:  https://revistaedm.com/verNotaRevistaTeorica/517/catastrofismo-forma-y-contenido

[31] Wadhams, P. (2015). Conference: Global Warming and Collapse of Civilization. Disponible en Investigación y Movimientos Sociales [Cuenta YouTube de Miguel Fuentes]: https://www.youtube.com/watch?v=O854kS0-AYw

[32] Lenin, V. (1908/2000). Marxismo y revisionismo. Disponible en Marxist Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/3-iii-08.htm

[33] En el libro La izquierda ante el colapso de la civilización industrial: Apuntes para un debate urgente (2016, La oveja roja), el ingeniero decrecentista español, Manuel Casal Lodeiro, cita en al menos cinco ocasiones a Miguel Fuentes Muñoz, sobre todo, en las notas al pie:

Aunque yo utilice ambos conceptos [crisis y colapso de la civilización], no estaría de más distinguir, como propone Raúl Zibechi (2015): «Me parece necesario distinguir entre crisis y colapso, no porque sean excluyentes, sino porque encarnan dos análisis distintos. El concepto de crisis está asociado, en el campo antisistémico, a la crisis periódicas que atraviesa la economía capitalista». El puente entre ambos campos semánticos vendría de la mano del concepto de crisis terminal (presente por ejemplo, en Fuentes Muñoz, 2015) […] Y ahí bien haríamos en recuperar las apuestas de un pionero de la ecología social como Murray Bookchin a favor de un Decrecimiento que solo podía ser anticapitalista, pues es el capitalismo quien precisa del crecimiento a toda costa, a base de explotar/dominar biosfera y seres humanos. Se pregunta retóricamente Miguel Fuentes Muñoz: ¿«puede acaso concebirse hoy otro punto de inicio para una política ecológica» que no pase por «aniquilar» el capitalismo? […] Esto no quiere decir que no haya autores en la izquierda clásica reflexionando sobre la necesidad de adaptar la perspectiva revolucionaria al momento histórico de colapso ecosocial. Este es el caso, por ejemplo de Miguel Fuentes Muñoz (2015ª), quien advierte de que este proceso de colapso está «erosionando». «disolviendo», las bases objetivas del «horizonte revolucionario moderno». El antropólogo chileno nos urge a «revoluciones sociales al calor de una potencial dislocación fundamental del modo de producción capitalista, el estado nación, el imperialismo, la vida urbana, el desarrollo científico-tecnológico y la propia lucha de clases moderna». [vg. revoluciones cayendo en el abismo] […] Con todo, una minoría de intelectuales de izquierda sí que va tomando consciencia de la inminencia del colapso. Así, Miguel Fuentes Muñoz llega a reclamar una II Conferencia de Zimmerwald y advierte que “cualquier ascenso revolucionario futuro deberá ser pensado (…) asumiendo un escenario de desastre inminente (Fuentes Muñoz, 2015a) […] La perspectiva de una revolución internacional anticapitalista favorecida por el colapso capitalista y por el caos climático («revoluciones en el abismo») también está presente en Fuentes Muñoz ( 2015ª ), aunque distorsionada por unas optimistas estimaciones acerca de la capacidad de carga del planeta […] Seamos claros: el sistema político actual es incompatible con la situación de colapso progresivo que viviremos hasta que acabe de morir esta civilización. Las salidas ante esta situación se reducen claramente a dos extremos: o se decantará hacia una auténtica democracia, o hacia una auténtica dictadura. Lo que pretendo decir es que resulta innegable que el fin de esta civilización va a abrir una oportunidad irrepetible de construir utopías –ahora sí: también ecotopías– impensables hasta hace poco, y la izquierda debería asumir ese enorme reto en sus auténticas dimensiones, inéditas en la historia humana (nota. 367: Miguel Fuentes (2015ª), entre otros […] Ahí están las notas ecológicas en la obra de Marx que numerosos autores han destacado, o la conocida previsión de que las contradicciones implícitas del capitalismo lo acabarían destruyendo, que se puede recuperar en clave entrópica. Como dice Federico Ruiz: «para un marxismo no especialmente dogmático, superar este productivismo manteniendo lo fundamental del corpus teórico marxiano no debiera ser tarea complicada». También hay quien reclama que se recupere el diálogo «entre la tradición marxista clásica y sus precedentes teóricos»” pp. 31, 71-72, 78, 134, 196, 207, 309.

Por su parte, Miguel Fuentes, entrevistó al mismo en 2017, véase Entrevista a Manuel Casal Lodeiro. La izquierda ante el colapso de la civilización industrial (10/03/2017, Revista Viento Sur): https://vientosur.info/spip.php?article12334

[34] Fuentes, M. (2019). Marxismo y Colapso: La última frontera teórica y política de la revolución. Disponible en El Desconcierto: https://www.eldesconcierto.cl/2019/03/09/marxismo-y-colapso-la-ultima-frontera-teorica-y-politica-de-la-revolucion/

[35] Fuentes, M. (2015). Crisis Ecológica, colapso civilizatorio y crisis terminal del marxismo clásico. Disponible en El Ciudadano: https://www.elciudadano.com/especiales/calentamiento-global/crisis-ecologica-colapso-civilizatorio-y-crisis-terminal-del-marxismo-clasico/09/25/

[36] Fuentes, M. (2015). Por una nueva conferencia de Zimmerwald para enfrentar el desastre planetario. Disponible en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197358

[37] Fuentes, M. (2017). La crisis ecológica como crisis estratégica del marxismo (entrevista a Lucho Torres). Disponible en Rebelión: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=228381

[38] Fuentes, M. (2017). El peligro de un eco-suicidio planetario como problema estratégico central de la izquierda: Entrevista a Michael Löwy. Disponible en Revista Viento sur: https://vientosur.info/spip.php?article12555

[39] Fuentes, M. (2019). Agujeros Negros, Colapso y la caducidad cercana del Marxismo Clásico. Disponible en Scribd [Archivo de Miguel Fuentes]: https://es.scribd.com/document/406673868/Agujeros-Negros-y-Colapso-Nota

[40] Fuentes, M. (2017). CLIMATE CHANGE, MARXISM AND COLLAPSE: The possibility of collapse from a marxist perspective: Marx, Luxemburg and Benjamin. Disponible en Scribd [Archivo de Miguel Fuentes]: https://es.scribd.com/document/334548177/Conferencia-Cambio-Climatico-Miguel-Fuentes

[41] Fuentes, M. (2016). Conference: Could Modern Civilization Collapse? A multidisciplinary approach from Archaeology, Climatology and History on Climate Change and the possible Collapse of Civilization. Disponible en Scribd [archivo personal de Miguel Fuentes] y Events Archive ULC [University College London]: https://es.scribd.com/document/310912047/Conferencia-Internacional-ante-Cambio-Climatico-2016 y https://www.ucl.ac.uk/research-frontiers/civilisation/events/events_archive

[42] Fuentes, M. (2019). Crisis ecológica catastrófica, colapso civilizatorio y extinción humana. En: Ecosocialismo versus Marxismo Colapsista (I). Disponible en Sin Permiso [revista electrónica]: http://www.sinpermiso.info/textos/ecosocialismo-versus-marxismo-colapsista-i-y-ii

[43] Fuentes, M. (2018). La naturaleza insuperable (e inviable) del Capitalismo contemporáneo. Crisis terminal del Neoliberalismo y el Socialismo Moderno desde el punto de vista del colapso ecológico inminente (IV). Disponible en Revista Viento Sur: https://vientosur.info/spip.php?article13897

[44] Fuentes, M. Op. cit.

[45] Fuentes, M. (2019). Proyecto Octubre: Por un Nuevo Programa para asumir la Batalla Final de la Lucha de Clases. Disponible en Marxismo y Colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/392583714897364/photos/a.493422404813494/493422441480157/?type=3&theater

[46] Fuentes, M. (2019). Algunos elementos de la crítica del colapsismo marxista al Ecosocialismo. En: Ecosocialismo versus Marxismo Colapsista (I). Disponible en Sin Permiso [revista electrónica]: http://www.sinpermiso.info/textos/ecosocialismo-versus-marxismo-colapsista-i-y-ii

[47] Fuentes, M. (2019). Comunismo Moderno y Comunismo Colapsista. ¿Cuál es la diferencia? La Analogía de los 100. Disponible en Marxismo y Colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/392583714897364/photos/a.392588791563523/445097226312679/?type=3&theater

[48] Fuentes, M; Turiel, A; Löwy, M. (2019). Ecosocialismo versus Marxismo Colapsista (I y II). Disponible en Sinpermiso [revista electrónica]: http://www.sinpermiso.info/textos/ecosocialismo-versus-marxismo-colapsista-i-y-ii

[49] Fuentes, M. (2019). Huelga mundial por el clima: un llamado que no logra frenar el colapso climático y civilizatorio. Disponible en Politika: https://www.politika.cl/2019/09/20/huelga-mundial-por-el-clima-un-llamado-que-no-logra-frenar-el-colapso-climatico-y-civilizatorio/

[50] Noruega, I. (2016). La muerte en la pintura de “El Viejo” Brueghel y “El Bosco”: colapso capitalista y revolución socialista. Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/05/11/la-muerte-en-la-pintura-de-el-viejo-y-el-bosco-colapso-capitalista-y-revolucion-socialista/

[51] Fuentes, M. (2019). Ni Aborto Libre, Ni Prohibición del Aborto…¡Aborto obligatorio! Disponible en Marxismo y Colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/392583714897364/photos/a.392588791563523/501769770645424/?type=3&theater

[52] Fuentes, M. (2019). Colapso y Función Reproductiva. O la Superioridad Biológica de las Relaciones Heterosexuales en un contexto de Colapso. Disponible en Marxismo y colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=431896700966065&id=392583714897364&__tn__=-R

Fuentes, M. (2019). La necesaria re-lectura estrategia de la homofobia de Marx y Engels. Disponible en Marxismo y colapso [Fangpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=431440644345004&id=392583714897364&__xts__[0]=68.ARDXCNeqGMIyV2B13eh73tt19UOkQiUF3bwdLXg9JRxgb3wASnBxWDOZBnviBwgwUjwTqQfQXAyuXIg5zmq6bbiA7dw6NHsXIHKI_A92ClhllDHYGvGNnqJF5hlnBT7PCTu85hPuOsBofFgRKx2nGuUrn2k2pg4-u3JP2dx1xQvJhyFrtpjdFwovXakiCI5xi6llfFPXVZVUu7PA-TE86nprxS05RzK0_J2cgMmKPwGI2gEd0bAsyz5803SCo4vy6P20h2dAG51Ckd7E3vnIipS5KZ1ncwPzizkiD6ApBsv8D9w-firArLy_cLRV6v4L_Po0jMzYssfGhXW9gHGyVj8&__tn__=-R

Fuentes, M. (2019). Lo “Personal es Político”… el Programa LGTB al interior de la Izquierda Marxista y el Colapso. Disponible en Marxismo y colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/392583714897364/photos/a.392588791563523/431466801009055/?type=3&theater

[53] Fuentes, M. (2018). La naturaleza insuperable (e inviable) del Capitalismo contemporáneo. Crisis terminal del Neoliberalismo y el Socialismo Moderno desde el punto de vista del colapso ecológico inminente (IV). Disponible en Revista Viento Sur: https://vientosur.info/spip.php?article13897

[54] Fuentes, M. (2019). Proyecto Octubre: Por un Nuevo Programa para asumir la Batalla Final de la Lucha de Clases. Disponible en Marxismo y Colapso [Fanpage de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/392583714897364/photos/a.493422404813494/493422441480157/?type=3&theater

[55] Mahecha, E. (2019). Nahuel Moreno sobre la ecología y la crisis del capitalismo mundial. Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/04/21/nahuel-moreno-sobre-la-ecologia-y-la-crisis-del-capitalismo-mundial/

[56] Moreno, N. (1979). Dictadura revolucionaria del proletariado. Disponible archivo Nahuel Moreno – UIT: http://www.nahuelmoreno.org/escritos/dictadura-revolucionaria-del-proletariado-1978.pdf

[57] MIT. (2019). Declaración del MIT ante el proceso chileno: ¡Fuera Piñera asesino! Disponible en LIT-CI: https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/chile/declaracion-del-mit-frente-a-la-rebelion-popular-fuera-pinera-asesino/

[58] Fuentes, M. (2019). Se multiplican los tornados en Chile…¿Puede hacerse algo? ¡No! Disponible en Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial [Fan page Facebook de Miguel Fuentes]: https://www.facebook.com/seguimientocrisisclimatica/posts/2390441261035836?__tn__=-R

[59] Escribe Miguel Fuentes en Octubre Rebelde: Chile ante la perspectiva doble de la Revolución y el Colapso (Sección I y II):

Por el momento, este carácter “inorgánico” (que, como dijimos, podría ser un fenómeno más bien transitorio), visible además en la “inexistencia” de figuras centralizadoras o líderes, le conferiría al movimiento de lucha la ventaja de potenciar su dinamismo y radicalidad en los métodos de lucha callejera, haciendo por ahora más difícil su cooptación política (esto tal como sucedió con el estallido del 2011, rápidamente capitalizado por las burocracias estudiantiles del PC y el actual Frente Amplio). Al mismo tiempo, el carácter “inorgánico” de las movilizaciones populares que se desarrollan hoy en Chile presenta el riesgo de que aquellas puedan perder fuerza con rapidez y, eventualmente, “disiparse”, esto por ejemplo en el caso de que el gobierno de Piñera decida realizar ciertas concesiones a las masas con el ánimo de recuperar la ofensiva política (aunque asumiendo con ello el costo de una importante derrota táctica ante los sectores en lucha. Sería, de hecho, esta carencia de organicidad que caracterizaría el estallido popular chileno en curso lo que constituiría, aun cuando la propia explosividad y masividad del mismo lo haya presentado en el escenario político al modo de un “ente unificado” (coherente), una de las mayores debilidades de éste […] sería justamente la inexistencia de un programa político y de acción de largo aliento y la ausencia de estructuras políticas que puedan darle una continuidad al movimiento de lucha, lo cual podría comenzar a jugar, tal vez pronto, en contra del avance del estallido popular, esto posiblemente al modo de un primer reflujo del mismo […] Con todo, lo que ganaría el actual movimiento en explosividad y espontaneidad, lo perdería, al menos por ahora, en profundidad programática y organizativa, constituyendo lo anterior, tal y como ya dijimos, uno de los flancos más débiles del presente proceso de lucha”. Disponible en Scribd [Archivo de Miguel Fuentes]: https://es.scribd.com/document/431298471/Octubre-Rebelde-Chile-ante-la-perspectiva-doble-de-la-Revolucion-y-el-Colapso

[60] Fuentes, M. (2019). ¿Asamblea Constituyente o Asamblea Popular de Emergencia? Chile ante la doble perspectiva de la revolución y el colapso. Disponible en Politika: https://www.politika.cl/2019/11/07/chile-ante-el-precipicio-asamblea-constituyente-o-asamblea-popular-de-emergencia/

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